Se apagaron los fuegos artificiales. Se acabaron los Pilares de 2026. Zaragoza vuelve poco a poco a la normalidad y a muchos hosteleros nos quedan las piernas cansadas, unas cuantas horas de sueño pendientes y la satisfacción de haber sacado adelante unos días de muchísimo trabajo.
Y uno piensa: ¿pero cabe más gente en esta ciudad? Cada año parece que hemos tocado techo y al siguiente volvemos a sorprendernos.
Conciertos multitudinarios, actuaciones gratuitas, calles llenas y una oferta de ocio impresionante. Está claro que a la gente le gusta salir y disfrutar. Y eso, para quienes vivimos de la hostelería, siempre es una buena noticia.
Nos encanta vender y, sobre todo, lo necesitamos. Las temporadas altas son fundamentales para nuestros negocios. Siempre digo que las ventas son nuestra gasolina, la que nos permite mantener nuestras empresas en marcha durante los meses menos favorables.
Pero ahora que terminan las fiestas llega la conversación habitual entre compañeros:
—¿Qué tal los Pilares?
—¡Una barbaridad, no hemos parado!
Y me alegro. Porque detrás de esa respuesta hay empresarios y equipos que llevan días haciendo auténticas maravillas para atender a miles de personas.
Pero, pasada la euforia, aparece otra pregunta: ¿hemos ganado dinero?
Hace unos días, Heraldo de Aragón publicaba que cerca del 43 % de los establecimientos encuestados declaraba haber facturado menos que el año anterior. Un dato que merece atención y que demuestra que unas calles llenas no significan necesariamente lo mismo para todos los negocios.
Pero hay algo que me parece más interesante que discutir si hemos vendido mucho o poco: ¿Sabremos realmente cuánto hemos ganado?, y no menos importante ¿cuándo tendremos ese dato?
Porque las ventas las conocemos enseguida, pero el resultado de una campaña tan intensa merece analizarse con algo de perspectiva. Refuerzos de personal, compras extraordinarias, horas adicionales, organización, costes… No siempre la semana de mayor facturación es la de mayor rentabilidad.
Y conocer ese resultado nos permitirá preparar todavía mejor las próximas fiestas. No para trabajar menos necesariamente, sino para conseguir que todo ese esfuerzo tenga la recompensa que merece.
Además, creo que los Pilares, como cualquier otra época de demanda alta para la hostelería o cualquier otro negocio, nos dejan otra oportunidad empresarial extraordinaria.
Durante estos días muchos clientes nos descubren por primera vez. Y en un mercado donde el consumidor es cada vez más selectivo, tiene más alternativas de ocio y piensa mejor dónde gastar su dinero, conseguir que alguien quiera volver tiene un valor enorme.
No es fácil ofrecer nuestra mejor versión cuando el restaurante está lleno, o cuando nuestra empresa está a tope de actividad, pero precisamente ahí se demuestra la profesionalidad de nuestros equipos y la capacidad de nuestra empresa para satisfacer a sus clientes y enamorarlos para intentar que vuelvan a confiar en nosotros.
Porque las buenas temporadas no solo deberían dejarnos ventas. También deberían dejarnos clientes satisfechos, equipos más preparados y negocios más sólidos.
Ahora, cuando Zaragoza vuelva a su ritmo habitual, tendremos que comprobar cuánto nos ha quedado de todo ese esfuerzo y si hemos dado motivos a esos nuevos clientes para volver.
Porque los Pilares duran nueve días, pero nuestros negocios tienen que funcionar los otros 356.
Luis Vaquer Flordelis
Director Grupo Vaquer Restaurantes















