Fundación Ibercaja culmina una nueva edición de “Aprendiendo a Emprender”, un programa que acerca la cultura empresarial a las aulas desde edades tempranas
Durante unas horas, la Plaza Expo de Zaragoza se transformó en un mercado donde los protagonistas no fueron grandes compañías ni experimentados empresarios, sino cerca de 3.000 alumnos de Primaria que pusieron a prueba las habilidades adquiridas durante todo un curso escolar. Organizados en cooperativas, diseñaron productos, gestionaron proyectos y defendieron sus iniciativas ante compañeros, familias y visitantes en el marco del programa educativo “Aprendiendo a Emprender”, impulsado por Fundación Ibercaja.
La jornada reunió a estudiantes de 65 centros educativos de Zaragoza y su provincia, que participaron con un total de 136 cooperativas escolares. El mercado, celebrado junto a Mobility City, puso el broche final a la decimosexta edición de una iniciativa que se ha consolidado como una de las experiencias de emprendimiento educativo más relevantes de Aragón.
Más allá de la venta simbólica de productos artesanales elaborados por los propios alumnos, la actividad persigue un objetivo más ambicioso: acercar a los jóvenes al mundo de la empresa desde una perspectiva práctica, colaborativa y adaptada a su edad. Durante meses, los participantes han trabajado en la creación y gestión de pequeñas cooperativas, aprendiendo conceptos relacionados con la organización empresarial, la toma de decisiones, la creatividad, la comunicación y la responsabilidad compartida.
En un contexto económico marcado por la transformación tecnológica y la necesidad de nuevas competencias profesionales, programas como este reflejan una tendencia creciente en numerosos países: incorporar el espíritu emprendedor al ámbito educativo como herramienta para desarrollar capacidades transversales que serán esenciales en cualquier trayectoria profesional futura.
La iniciativa forma parte de los programas educativos del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón y cuenta con la colaboración activa del profesorado, que acompaña a los estudiantes en todas las fases del proyecto. Los alumnos crean su empresa, redactan estatutos, aportan capital social simbólico, distribuyen responsabilidades y desarrollan una identidad corporativa propia mediante la creación de marcas, logotipos y materiales de comunicación.
Además, participan en talleres especializados sobre publicidad, vídeo y tecnología, realizan estudios de mercado y conocen de primera mano el funcionamiento de empresas e instituciones financieras. El objetivo es que comprendan cómo se construye un proyecto empresarial desde sus primeros pasos y cuáles son los desafíos asociados a la gestión de una organización.
El acto institucional contó con la participación de representantes del Gobierno de Aragón y de Fundación Ibercaja, que destacaron el valor educativo de una propuesta que combina aprendizaje práctico, trabajo en equipo e iniciativa personal.
Como cierre de la jornada se entregaron los premios que reconocen diferentes aspectos del trabajo desarrollado por las cooperativas escolares. Entre ellos figuraron los galardones a la mejor marca y logotipo, mejor cartel, mejor vídeo, producto sostenible y mejor stand del mercado.
La dimensión alcanzada por el programa durante los últimos años evidencia su consolidación. Desde su puesta en marcha en 2010, más de 35.000 alumnos de 727 centros educativos han participado en esta experiencia, creando y gestionando más de 1.600 cooperativas escolares.
La cifra resulta especialmente significativa en un momento en que instituciones educativas, empresas y administraciones públicas coinciden en la importancia de fomentar habilidades como la iniciativa, la creatividad, la resolución de problemas y la capacidad de adaptación. Competencias que, más allá de la creación de futuras empresas, forman parte del conjunto de conocimientos y actitudes que demanda una economía cada vez más compleja y cambiante.
Fundación Ibercaja, entidad privada sin ánimo de lucro con una amplia trayectoria en el desarrollo de programas sociales, culturales y educativos, considera este proyecto una de sus principales apuestas en el ámbito de la formación de las nuevas generaciones. La organización mantiene una línea de actuación centrada en impulsar el desarrollo personal y colectivo mediante iniciativas que conectan educación, innovación y compromiso con el territorio.
La imagen de miles de escolares defendiendo sus ideas, negociando con clientes o explicando el funcionamiento de sus cooperativas ofrece una instantánea optimista del futuro. No porque todos ellos vayan a convertirse en empresarios, sino porque están aprendiendo algo igualmente valioso: trabajar en equipo, asumir responsabilidades y transformar una idea en una realidad tangible.
En una época en la que la educación busca responder a los desafíos del siglo XXI, Zaragoza volvió a demostrar que el emprendimiento también puede comenzar mucho antes de la universidad o del primer empleo. A veces empieza en un aula de Primaria, con una cooperativa escolar, una buena idea y la ilusión de aprender haciendo.

















