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23 mayo 2024

De Teruel al cielo: Tarmac cumple una década en el aeropuerto de Caudé

El gigante del mantenimiento y reciclado de aviones ha duplicado su plantilla en los últimos cuatro años y espera hacerlo de nuevo en los cuatro siguientes. Ahora aspira a gestionar el nuevo hangar, con capacidad para acoger dos Airbus A-380.

El aeropuerto de Teruel (PLATA) ofrece una imagen muy particular: multitud de aviones varados, pero ni un solo pasajero. Se trata de la manifestación visual de un modelo de explotación que ha resultado un éxito, en el que el almacenamiento, el reciclaje y el mantenimiento de aeronaves supone uno de sus ejes centrales. Tareas en las que la firma Tarmac lleva trabajando desde que el aeropuerto echara a andar hace ya una década. En ese periodo, la empresa ha mostrado un crecimiento que, si las perspectivas se cumplen, continuará hasta duplicar su plantilla en los próximos cuatro años.

Así lo manifiesta su director, Pedro Sáez, quien estima que pueden multiplicar por dos los alrededor de 220 empleos actuales si se cumplen condiciones como que la recuperación del sector siga su camino tras la pandemia y que puedan operar en el nuevo hangar que se proyecta en el aeropuerto. Se trata de un enorme bloque en construcción con capacidad para albergar dos Airbus A-380, una de las aeronaves comerciales más grandes del mundo.

Buenas perspectivas

“Las perspectivas son buenas, efectivamente”, afirma Sáez sobre el futuro de una empresa que comenzó su andadura en Teruel con el reciclado de aviones, una de las operaciones que realizan y que ahora supone “menos del 15%” de su trabajo. “No porque hayamos reducido la actividad de reciclado -matiza-, sino porque hemos aumentado tanto en las áreas de estacionamiento, mantenimiento y puesta en servicio que la otra se ha quedado como un área mucho menor”.

Un avión recibe tareas de mantenimiento, dentro del hangar de Tarmac. FOTO: Marcos Díaz
Un avión recibe tareas de mantenimiento, dentro del hangar de Tarmac. FOTO: Marcos Díaz

Los orígenes de Tarmac se remontan a 2007, cuando nació como un proyecto del grupo Airbus con la vista puesta de realizar un reciclado de los aviones amigable con el medio ambiente. En ese año abrió la compañía su sede en Tarbes (Francia). Seis años después fue cuando se instaló en Teruel, una ubicación que cumple requisitos fundamentales para las tareas que desarrollan.

“Hay un buen clima; lo más importante es que está lejos de un entorno salino y lejos también de una zona desértica arenosa, condiciones que no son favorables para el mantenimiento de las aeronaves”, explica Sáez.

La infraestructura turolense también ofrece “una gran superficie, con un potencial de crecimiento muy grande”. Además, han encontrado una actitud “receptiva y muy cooperadora” del consorcio del aeródromo, conformado por el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Teruel. “Han sido desde el primer momento muy proactivos, ayudando en todo el desarrollo del proyecto”, destaca el responsable de la firma.

Estacionamiento, mantenimiento y reciclaje

Es en ese entorno donde Tamac despliega las tres principales tareas a las que se dedica: el estacionamiento, el reciclaje y el mantenimiento y puesta en servicio de los aviones. Sobre la primera de ellas, Sáez matiza que no consiste únicamente en dejar la aeronave parada y olvidarse de ella, al contrario: “Hay que hacerle una preservación previa en un hangar, en la que hay que engrasar todos los trenes de aterrizaje, mandos de vuelo, cambiar el aceite del motor, ponerle disecante, tapar todos los orificios de las ‘pitots’ estáticas, todas las ventanas… es un trabajo muy importante”. De hecho, estas operaciones pueden suponer “más de 2.000 horas de trabajo” en máquinas como el A-380.

Tareas que no quedan ahí, sino que también se manifiestan en otras periódicas semanales, quincenales, mensuales, trimestrales y semestrales. “Es un mantenimiento bastante importante para mantener lo que se llama la aeronavegabilidad, que es preservar, por decirlo de forma breve, la seguridad del avión en su puesta en servicio”, resume.

Aviones estacionados en el Aeropuerto de Teruel. FOTO: Marcos Díaz
Aviones estacionados en el Aeropuerto de Teruel. FOTO: Marcos Díaz

Pero su cometido tampoco acaba ahí, sino que, a la hora de volver a poner en servicio el aparato, los profesionales de Tarmac deben aplicar unas labores que pueden suponer “entre las 1.000 y las 2.500 horas” de trabajo para cada aeronave.

Con el tercer punto central de la empresa, el reciclado, los expertos de la compañía logran recuperar “más del 92% del peso del avión”, incluyendo metales para uso industrial como el acero, el aluminio y el titanio. Antes, atienden a una lista de materiales que se pueden rescatar, es decir, “piezas de alto valor” como los trenes de aterrizaje, los motores o los mandos de vuelo, que se pueden usar como repuestos para otras aeronaves o venderlas.

Hasta 125 durante la pandemia

El particular cometido de Tarmac en la industria aeronáutica hizo de esta empresa y del aeropuerto turolense actores importantes durante la pandemia ya que, ante el cese de actividad aérea que vino aparejada con la enfermedad, los aviones necesitaban un lugar para quedarse en tierra. “Antes del covid, hace cuatro años, teníamos 54 aviones y, justo antes de su llegada, eran 80”, relata Sáez. En el periodo pandémico, las instalaciones de la compañía acogieron hasta 125 aviones.

De hecho, durante el año pasado experimentaron en Tarmac “una reactivación fuerte de todos aquellos aviones que vinieron aquí”, de manera que la actividad de mantenimiento y puesta a punto “ha sido increíblemente alta”. “Ha supuesto un esfuerzo enorme de toda la organización para llegar a dar este servicio porque la reactivación se ha notado muchísimo”, destaca el director.

En el nuevo escenario, y con el crecimiento que prevé la empresa, el personal cualificado es un aspecto fundamental. De hecho, para emplearse en estas labores resultan necesarias licencias y acreditaciones específicas, incluso para determinados modelos de avión o motores. Esa formación ‘de tipo’ la realiza Tarmac como agente autorizado por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), una vez llegan los profesionales que han estudiado en centros de Formación Profesional como el Segundo de Chomón de Teruel.

Sede de Tarmac, en Teruel. FOTO: Marcos Díaz
Sede de Tarmac, en Teruel. FOTO: Marcos Díaz

Con esta escuela, en la que tiene instructores, y con otros centros formativos aragoneses y de fuera de la Comunidad colaboran. En este campo, la iniciativa para instaurar el grado de Ingeniería Aeroespacial en el campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza resulta “muy interesante” para la firma. “Estamos encantados de trabajar con todos los centros de formación universitarios y de FP de Aragón con el fin de promover esa formación de la cantera de aquí para que, luego, tengan su destino natural de trabajo en Tarmac”, resume.

En el futuro próximo de la empresa también entra en juego el nuevo hangar del aeropuerto, ahora mismo en construcción y por el que la compañía concurrirá para hacerse con su gestión. “Seguro que nos vamos a presentar, tenemos interés en la operación de este hangar, es una posibilidad que nos dará una mayor capacidad para ofrecer nuestros servicios”, recalca Sáez sobre este gigantesco espacio.

Como muestra de su tamaño, basta con ponerlo en comparación con el actual hangar, con capacidad para contener un Boeing 747, avión que con una envergadura de hasta 70 metros. El nuevo espacio puede albergar dos Airbus A380, cuya envergadura es de 80 metros.

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