Nacida en Zaragoza en 1876, Ibercaja cumple siglo y medio manteniendo una estrecha relación con Aragón, el medio rural y su tejido empresarial y social. Una historia que comenzó con apenas tres empleados y que hoy alcanza a más de 1,7 millones de clientes.
Hablar de los 150 años de Ibercaja es hablar también de una parte de la historia reciente de Aragón. Generaciones de familias han tenido una libreta de ahorro de la entidad, han acudido a sus oficinas para comprar su primera vivienda o poner en marcha un negocio. Agricultores, ganaderos, autónomos y empresas han crecido también junto a una entidad que nació en Zaragoza y que, siglo y medio después, mantiene aquí sus raíces.
Todo comenzó el 28 de mayo de 1876, cuando abrió sus puertas la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza. Desde entonces, Ibercaja ha atravesado enormes transformaciones económicas, sociales y tecnológicas hasta convertirse en uno de los diez principales operadores del sistema financiero español. Hoy cuenta con más de 1,7 millones de clientes, cerca de 900 oficinas y una plantilla de más de 5.200 profesionales.
Pero detrás de esas cifras permanece una relación especialmente estrecha con su territorio de origen. Durante la celebración del aniversario, el presidente de Ibercaja, Francisco Serrano, lo resumió con una frase: «Es un gran orgullo haber llegado hasta aquí gracias a la confianza de nuestros fundadores, de nuestros accionistas, de nuestros clientes, de nuestras plantillas, de nuestros órganos de gobierno y equipos directivos y del conjunto de la sociedad».
De una pequeña oficina a una entidad nacional
Mirar hacia 1876 permite hacerse una idea de cuánto ha cambiado la entidad y, con ella, la propia sociedad. En su primer día de actividad, 122 personas depositaron 14.505 pesetas y se recibieron 46 donativos por un importe de 2.470,75 pesetas.
Aquella primera oficina estaba situada en la antigua Plaza del Reino de Zaragoza, en el entorno de la actual plaza de La Seo. Tenía únicamente tres empleados y abría sus puertas los lunes, miércoles y viernes, de nueve de la mañana a doce del mediodía.
Hoy, 150 años después, Ibercaja tiene presencia en las 50 provincias españolas. El tamaño ha cambiado, pero la entidad reivindica como parte de su identidad tres elementos que ya estaban presentes en sus orígenes: la atención a las personas, la vocación social y el arraigo aragonés.
Impulso al medio rural y al tejido empresarial

Ese arraigo se entiende especialmente bien al observar el mapa de sus oficinas. De las 892 que forman su red, la mitad se encuentran en el ámbito rural y más del 23% están en municipios de menos de 1.000 habitantes.
El dato cobra especial importancia en localidades en las que cerrar una sucursal significa mucho más que perder una oficina bancaria. En numerosos municipios, Ibercaja es la única entidad que continúa ofreciendo atención presencial, manteniendo así el acceso a servicios financieros para quienes viven lejos de las grandes ciudades.
La relación con el territorio se extiende también al campo. La entidad cuenta con 54.000 clientes del sector primario, de los que tres de cada cuatro son agricultores o ganaderos.
Y junto al mundo rural está el empresarial. Un total de 24.000 empresas y 250.000 microempresas, comercios y autónomos son clientes de Ibercaja, con cerca de 10.000 millones de euros de saldo de crédito. En 2025, además, la entidad organizó 220 encuentros de divulgación económica y empresarial.
Beneficios que vuelven a la sociedad
La dimensión social es otra de las características que Ibercaja quiere poner en valor coincidiendo con su aniversario. La entidad revierte el 100% de sus beneficios a la sociedad a través de sus cuatro fundaciones accionistas, herederas de antiguas cajas de ahorros, con Fundación Ibercaja con un 88% del capital del Banco.
Esto hace posible que los dividendos distribuidos terminen financiando proyectos que regresan a la sociedad. Solo en 2025 fueron 138,4 millones de euros, que permitieron desarrollar más de 10.000 iniciativas sociales, culturales, educativas y de apoyo al emprendimiento y la empleabilidad, con cerca de 2,7 millones de beneficiarios en toda España.
También hay ejemplos mucho más cotidianos. Más de 22.000 jóvenes menores de 35 años accedieron en 2025 a una vivienda con el apoyo de Ibercaja, mientras que sus fondos y planes de pensiones sostenibles y solidarios han destinado 6,67 millones de euros a 170 proyectos sociales.
150 años de historia, con la mirada puesta en el futuro
El aniversario se celebra bajo el lema “150 años moviéndonos por ti” y no se limita a una fecha concreta. La programación se extenderá durante doce meses por diferentes puntos de España, con especial protagonismo de Aragón y del resto de territorios históricamente vinculados a la entidad. El cierre llegará el 28 de mayo de 2027 con un gran encuentro en Zaragoza.
Mientras tanto, la sede central de Ibercaja acoge una exposición que permite recorrer esos 150 años a través de fotografías, documentos, antiguas libretas de ahorro, objetos originales y materiales audiovisuales. Un viaje desde aquel pequeño Monte de Piedad de 1876 hasta la banca digital del siglo XXI.
Porque quizá la mejor manera de entender un aniversario como este no sea únicamente mirar las grandes cifras. Es pensar en todo lo que ha ocurrido alrededor de ellas: las familias que compraron una casa, los agricultores que modernizaron sus explotaciones, los autónomos que levantaron un negocio o las empresas que crecieron y generaron empleo.
150 años después, Ibercaja sigue creciendo y transformándose, pero mantiene intacto el vínculo con la tierra que la vio nacer: Aragón.

















