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21 julio 2024

Jaime Armengol: “Mobility City es una referencia en el debate sobre la nueva movilidad”

Jaime Armengol (Binéfar, 1968), es Coordinador de Mobility City, una iniciativa de Fundación Ibercaja apoyada por el Gobierno de Aragón, que sitúa a Zaragoza y Aragón en la vanguardia del debate sobre la nueva movilidad. Un proyecto al que lleva vinculado desde sus inicios, en 2018, y al que se incorporó después de tres décadas de dedicación al periodismo. Jaime Armengol comenzó su carrera profesional en medios de comunicación como el diario leridano La Mañana, el oscense Diario del Altoaragón, y la agencia de noticias EFE. Fue parte del equipo fundacional de El Periódico de Aragón, en 1990, diario en el que ocupó diferentes jefaturas de sección, hasta su nombramiento como director, cargo que ostentó durante quince años hasta su entrada en Mobility City. Un proyecto en el que participan empresas y entidades de los diversos sectores relacionados con la movilidad, y que desarrolla su actividad en el emblemático Pabellón Puente de la Expo 08, diseñado por la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, primera arquitecta en conseguir el Premio Pritzker.

Usted está vinculado a Mobility City desde sus comienzos en el año 2018. ¿Cuál sería su balance de estos seis años de proyecto?

Mobility ha permitido relacionar diferentes sectores y agentes en la nueva movilidad, una movilidad limpia, inteligente y segura. No es posible desarrollar o conseguir esa movilidad sostenible sin el concurso de toda una cadena de agentes, empresas, administración… que tienen que trabajar en pos de ese objetivo. No existen muchos entornos donde puedan dialogar los diferentes sectores en pie de igualdad con un agente neutro como es Fundación Ibercaja, y conseguir que se produzca ese cambio. Ese es el espíritu con el que nació en 2018, un espíritu que tiene varias expresiones. La más visible, el centro de exposición, el museo, a la que se suman un montón de actividades. Mobility es la casa común de la movilidad, un centro donde se persigue mostrar al ciudadano el cambio hacia la movilidad sostenible, con tres ideas: la tecnología que habilita el cambio, el marco regulatorio, y la sociedad. Durante estos años la experiencia ha sido muy positiva, hemos conseguido ocupar ese papel de facilitador, de puente, de todo ese cambio.

Mobility City busca ser la principal plataforma tecnológica española, de demostración y de aprendizaje para el fomento de la movilidad sostenible, su desarrollo y su innovación. Un espacio que facilite el diálogo de los subsectores relacionados con la movilidad. ¿De qué manera se ha concretado ese diálogo durante este periodo?

En la idea de que todos se necesitan a sí mismos, y también a los demás; que el rol de los agentes que operan en la movilidad está definido, pero que al mismo tiempo está cambiando; y que hay una idea fuerza que une a todos y es que la movilidad es un servicio y un derecho.

Con un marco regulatorio que se adapte a las nuevas formas de movilidad

Todo el mundo habla de movilidad, pero no hay una ley de movilidad como tal. Ahora mismo está en debate una normativa que marque el escenario de juego ante ese objetivo compartido de todos hacia una movilidad sostenible. Lo que está claro es que la movilidad es una tendencia hacia la sostenibilidad que hay que abrazar, porque los recursos son limitados, porque la ocupación del espacio público y la movilidad chocan muchas veces, las necesidades de movilidad son crecientes, la movilidad, además es progreso e intercambio… Y cómo garantizar que se permita ese derecho de los ciudadanos sin comprometer a generaciones futuras en cuanto a consumo de recursos es el quid de la cuestión. Lo que ocurre es que la movilidad en España, competencialmente, está muy dividida entre diferentes administraciones. Unos tienen las competencias sobre el uso del suelo, otros sobre el transporte público, otros sobre la homologación de vehículos, otros sobre la regulación de los espacios (aéreo y  marítimo). Y si no se produce ese diálogo de diferentes actores, públicos y privados, el cambio hacia una movilidad sostenible será desordenado.

Competencialmente, la movilidad en España está muy dividida entre diferentes administraciones.

Hay que buscar puntos de encuentro para que todo el mundo se sienta representado y pueda aportar. Ese es el espíritu con el que nació Mobility City, y por eso yo creo que ha tenido buena acogida en el sector, es reconocido como un proyecto que ayuda en esa transición, en los sectores de energía, automoción, automoción, energía, telecomunicaciones, infraestructuras, servicios, seguros… Por ejemplo, cuando hablamos de la movilidad como servicio, hay que entender que ahora mismo hay un grupo creciente de personas que ya tienen claro que para moverse no necesitan necesariamente, por ejemplo, poseer un vehículo. Hay fórmulas flexibles de acceso a la propiedad. Hay muchas marcas que están pensando en ofrecer servicios de movilidad, un plan que te permite acceder a la propiedad, no de un vehículo, sino de un servicio de movilidad: dispones en el mismo kit desde un patinete hasta un todoterreno por determinados días a la semana, mes o al año.

¿Eso es ya una realidad?

Sí, es algo que ya se puede ver.

¿Se trata de un modelo más urbano?

No necesariamente. Creo que en la movilidad hay diferentes necesidades, y hace falta un proveedor que te resuelva esas necesidades. Se pueden adquirir servicios de movilidad a través de plataformas, de acuerdos con entidades automovilísticas, de empresas de renting, o de otras fórmulas de acceso a la movilidad particular. Y ver cómo combinas esa movilidad particular con la movilidad pública, con el transporte público, etc. Por ejemplo, un sueño de Renfe como operador ferroviario de referencia es que cuando tú compres un billete, en lugar de comprar el billete de Atocha a Delicias, compres el trayecto desde el punto de salida al punto de llegada, sabiendo el precio que vas a pagar, el horario que vas a tener, la disposición de los vehículos que necesitas. Cuando se habla de movilidad como servicio, es esto.

Mencionaba que la sostenibilidad en la movilidad viene de la mano, entre otras cuestiones, de la eliminación de la combustión, que ya se está abordando a nivel europeo, y de la implantación del vehículo eléctrico. ¿Cuáles son los retos en la extensión del uso coche eléctrico?

La movilidad eléctrica tiene tres barreras. Primero, el precio de los vehículos sigue siendo alto, es superior al precio de un vehículo de combustión. Segundo, no hay una red suficiente de infraestructuras de carga cuando hay picos de  demanda. Además, los vehículos eléctricos tienen todavía autonomía limitada. Esas tres barreras están impidiendo que se produzca una implementación de los coches eléctricos al nivel que se había planteado, o como se está haciendo en otros países como Holanda, Bélgica o Portugal, que tienen niveles de penetración del vehículo eléctrico mucho mayor. España es un país más grande, y tiene una foto social diferente: los pueblos siguen estando activos, abiertos, la gente seguimos yendo a los pueblos, mientras que en esos países la concentración urbana es mayor. Hay una solución para ello que es la fiscal: ayudar e incentivar fiscalmente la compra de vehículos.

Jaime Armengol

Hay otro hándicap que es la recarga pública. Hay países, por ejemplo, Portugal, que con una única API puedes recargar en prácticamente cualquier sitio, y esto hace que las cosas sean muy fáciles, porque tú sabes que vas a poder enchufarte en el punto de recarga facilmente. Y aquí esto no es exactamente así. También hay una falta de estímulos directos, los planes de ayuda a la compra de vehículos eléctricos se están implementando con mucha torpeza: llega el dinero tarde, la gente no tiene claridad, y ante la duda el consumidor se abstiene.

En lugar de producirse una renovación del parque automovilístico que hace que los coches sean más nuevos y por lo tanto contaminen menos, lo que se está produciendo es un efecto indeseado, y es que se está estirando la vida útil de los coches. Ahora mismo la edad media del parque de vehículos en España es de 14 años y medio, frente a los 12 años del año 2018, cuando se anunció el fin de la combustión.

¿Exigen estas realidades un replanteamiento del modelo de ciudad?

Sí, hay un tema clave de debate que es la ocupación del espacio público. Las ciudades, tal y como están concebidas en el siglo XX, son producto de la movilidad, de dos grandes inventos: la movilidad coche, que hizo que hubiera muchas calles, y que la ciudad se extendiera horizontalmente; y el ascensor que hizo que las ciudades pudieran crecer a lo alto. Crecieron a lo ancho por los coches y a lo alto por los ascensores. Esa es la foto de la ciudad en la que hoy vivimos. Hoy en día se quiere pasar de esas ciudades con calles-pasillo a ciudades con calles-habitación, donde convivan todos los usos del espacio público. Las llamadas peatonalizaciones blandas, una tendencia al espacio público compartido. Se está produciendo un cambio en la configuración de las ciudades que tiene que ver, no sólo con lo urbanístico, sino también con el concepto de la utilización de ese espacio compartido, que es muy interesante y que creo que está poco analizado.

Faltan estímulos directos para la compra de vehículos eléctricos.

Ahora está el debate de la ciudad de los 15 min, que permita el desarrollo de la vida, incluido el trabajo, en el barrio, de una manera ordenada, sencilla, asequible para todos, sin hacer que haya grandes desplazamientos intraurbanos o perimetrales que hacen que las ciudades estén muy congestionadas.

¿Qué retos se plantea para los próximos años al frente de la coordinación de Mobility City?

Convertir Mobility City en un proyecto de referencia para el debate sobre la nueva movilidad. Que los sectores interpelados en el cambio se vean aquí reflejados, tengan un lugar de encuentro, un punto de aprendizaje, y seguir jugando ese papel de facilitador del cambio hacia una movilidad sostenible.

¿Cuáles son los principales socios que ha tenido Mobility City en este periodo?

Hemos tenido entidades de todos los sectores que configuran la movilidad: las administraciones, colectivos, universidades… Hay muchísimas entidades privadas, que tienen sus legítimos intereses comerciales, que ven en Mobility City un proyecto que les puede ayudar. La movilidad necesita que los sectores cooperen y compitan. Todos tienen claro que hay que descarbonizar, y cada uno llegará a esa meta en función de su capacidad de competir, pero la idea es que todo el mundo pueda llegar.

Mobility City cumplió en febrero un año desde su apertura al público. ¿Cuáles serían las cifras de actividad de este primer año?

Hemos conseguido que pasen durante el primer año un total de 250.000 personas por el centro. Un porcentaje muy alto de estas personas han participado también en las actividades, han visitado el museo y han asistido a eventos. Hemos hecho alrededor de 140 actividades de todo tipo, entre populares y más profesionales.

Respecto a las actividades y eventos dirigidos al sector profesional de la movilidad. ¿Cuáles serían los hitos más destacados de este primer año?

Los Premios Impulso a la innovación en movilidad, que entregamos junto con la industria; el Observatorio de la Movilidad, espacio donde se pregunta a las empresas y entidades del entorno de la movilidad cuáles son las tendencias del sector; las actividades con la Dirección General de Tráfico para todo lo que tiene que ver con seguridad vial. Destacaría aquí el Congreso internacional de Seguridad Vial y Motos, que hicimos en marzo, y todas las actividades de difusión y divulgación y de concienciación hacia la sociedad que hacemos, con ciclos abiertos a los ciudadanos. Además, han pasado ya decenas y decenas de colegios, miles de niños han visto y han entendido hacia dónde camina la nueva movilidad. Es muy importante también la colaboración que hemos realizado con entidades que comparten el mismo propósito que el Mobility City, como los clústeres, por ejemplo, el clúster de la automoción, entre otros.

La parte más museística de Mobility City alberga joyas que forman parte de la historia de la movilidad humana.

Sí, ahora mismo, por ejemplo, tenemos dos exposiciones, una que llamamos ‘De la pista al asfalto’, que son vehículos deportivos que han competido, algunos de los cuáles han acabado en las calles, que son efectivamente joyas del automovilismo. Son la demostración de que el deporte y los circuitos son un banco de pruebas para mejoras en la automoción, que luego se han visto reflejadas en los vehículos cotidianos. Son coches aspiracionales, que no ves habitualmente por la calle y que representan el sumun de la ingeniería, del diseño, de la eficiencia en el uso de combustibles, etc.

En Mobility City miles de niños han visto y entendido hacia dónde camina la nueva movilidad.

También tenemos ‘Mototech’, una exposición que muestra cómo las motos que están hoy en el mercado van incorporando tecnología para convertirlas en motos más seguras o en motos más sostenibles. Hay dos grandes grupos: uno de motocicletas que tienen una mejora, un sistema de ayuda a la conducción que mejora la seguridad; y motos que tienen propulsiones no convencionales: eléctricas enchufables, híbridas eléctricas, baterías extraíbles… que ponen de manifiesto que la moto también está trabajando en pos de la sostenibilidad a través de la utilización de materiales y de combustibles alternativos. Son dos exposiciones muy complementarias, una es más aspiracional, más de impacto, y la otra más de aprendizaje.

Además de esa zona expositiva, el visitante puede acceder a una zona más experiencial.

Sí, a través de tecnologías que permiten pasar un buen rato y al mismo tiempo aprender, el visitante puede ver cómo puede ser una Ciudad del Futuro, con vehículos que hoy no existen, o cómo practicar una conducción más eficiente utilizando determinados combustibles: si he cogido un coche de hidrógeno, el juego me da más puntos, y lo he cogido de gasolina, me los quita, aunque esta decisión me sirva para ir más rápido. Hay también tablets de realidad aumentada. La visita viene a durar una hora y media aproximadamente, y el nivel de satisfacción que estamos encontrando por las encuestas que hacemos es alto. Los visitantes se van con un buen sabor de boca.

Todo ello dentro de un continente singular como es el antiguo Pabellón Puente de la Expo de 2008

En este caso, el continente cuenta. Es un edificio singular y único, que nos ha permitido descubrir lo que en marketing llamarían el ‘efecto wow’: una vez que están dentro, los visitantes se quedan absolutamente impactados. Esta es una obra que fue muy importante en la Expo 2008, y que afortunadamente Mobility City ha permitido devolver a la sociedad con un uso recurrente y lúdico. Es importante poner en valor edificios como el que ocupa Mobility City. Zaragoza es una ciudad amable, con patrimonio histórico, segura, agradable, humana. Y poner en valor esas joyas arquitectónicas que tiene, como es el Pabellón Puente de Zaha Hadid, una mujer de referencia en el mundo de la arquitectura, es importante. El edificio provoca un impacto sensorial en los visitantes.

Una de las actividades que propone Mobility City para sus visitantes es el diseño, a través de una serie de parámetros, de su particular ciudad ideal. ¿Cuál sería la ciudad ideal del Coordinador de Mobility City?

Sería aquella que fuera lo suficientemente flexible para permitir y garantizar la movilidad de las personas con independencia de su condición social, de su condición económica, de su condición física. Debería ser una ciudad amable, donde hubiera un respeto por la movilidad de los demás sin menoscabar el pulso de la ciudad.

¿Qué lugar le gustaría que ocupara este proyecto dentro de la vida económica y cultural de Zaragoza y de Aragón?

Mobility City es un proyecto que convierte a la ciudad en una referencia de la movilidad, como banco de pruebas, como lugar de experimentación, como espacio de divulgación, para ayudar a formar de una manera sencilla a los ciudadanos en un cambio que está ahí. Y, por lo tanto, me gustaría que ocupara ese papel, que la ciudad supiera que tiene un lugar que le va a acompañar en ese cambio. Y que cuando se hable de Zaragoza, la gente piense en movilidad, innovación, ciudad ágil, ciudad rápida, ciudad facilitadora.

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