Japón mira a España para invertir: qué hay detrás de una relación empresarial que gana peso

Japón fue el principal inversor asiático en España entre 2010 y 2023, con cerca de 9.200 millones de euros, y nueve de cada diez compañías niponas consultadas prevén mantener o aumentar sus inversiones. Energía, automoción y tecnología están dando una nueva dimensión a una relación económica que también empieza a abrir oportunidades para Aragón.

Cuando se habla de inversión asiática en España, China suele ocupar buena parte de la conversación. Los datos ofrecen, sin embargo, una imagen diferente. Entre 2010 y 2023 fue Japón el principal inversor asiático en nuestro país, con cerca de 9.200 millones de euros, un 30% más que la inversión procedente de empresas chinas durante el mismo periodo.

Hay otro dato que ayuda a entender mejor la evolución de esta relación: alrededor de 7.000 millones de esos 9.200 millones llegaron entre 2018 y 2023. No se trata, por tanto, únicamente de una presencia acumulada durante décadas. La inversión japonesa ha ganado intensidad en los últimos años.

El informe Business Climate España-Japón, elaborado por el Círculo Empresarial Japón España (CEJE), refleja también unas expectativas favorables entre las compañías que ya conocen el mercado español. El 90% de las empresas japonesas consultadas prevé mantener o aumentar sus inversiones y más del 70% espera mejorar su actividad a corto plazo. A finales de 2024 había cerca de 400 compañías niponas con presencia estable en España o con participaciones en empresas españolas, un número que ha aumentado más de un 70% durante la última década.

Detrás de esas cifras hay una relación empresarial que ha ido cambiando. La presencia japonesa en España tuvo tradicionalmente un fuerte componente industrial, con inversiones relevantes en sectores como la química o la automoción. Ese perfil no ha desaparecido, pero se ha ampliado a medida que la transición energética y la digitalización han modificado las prioridades de inversión.

Energía, automoción y tecnología

La energía y las renovables se encuentran hoy entre las actividades que concentran mayor inversión japonesa en España, junto a la automoción, la informática y la industria química. La coincidencia no es casual. Son sectores en los que las compañías japonesas cuentan con tecnología, experiencia industrial y capacidad financiera, mientras España ofrece un mercado desarrollado, buenas infraestructuras y una posición relevante en ámbitos como las energías renovables.

También influye el acceso al mercado europeo. Para una compañía japonesa, establecerse en España no significa operar únicamente sobre una economía de casi 50 millones de habitantes. Supone hacerlo dentro del mercado único de la Unión Europea y, al mismo tiempo, disponer de una plataforma con vínculos empresariales y culturales con América Latina.

El marco político y comercial acompaña este acercamiento. El Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y Japón entró en vigor en 2019 y ha reducido barreras para el intercambio de bienes y servicios. Entre 2018 y 2025, el comercio total entre ambas economías creció un 23,1%, según la Comisión Europea. Japón es actualmente el segundo socio comercial de la UE en Asia después de China.

España quiere aprovechar ese escenario. La Estrategia para Asia-Pacífico 2026-2029 del Ministerio de Asuntos Exteriores identifica a Japón como el principal inversor asiático en España y señala ámbitos concretos para ampliar la cooperación empresarial: energías renovables, hidrógeno verde, eólica marina, digitalización, telecomunicaciones e infraestructuras.

Los intercambios comerciales muestran igualmente una relación que ha adquirido una dimensión considerable. En 2024 superaron los 7.800 millones de euros, su mayor cifra hasta entonces. España exportó a Japón alrededor de 2.850 millones e importó productos por cerca de 4.983 millones. Japón se situó además como el segundo mercado de las exportaciones españolas en Asia oriental, únicamente por detrás de China.

Empresas que conocen España y quieren seguir creciendo

Tan significativo como la llegada de nuevos inversores resulta el comportamiento de quienes ya están instalados. El estudio de CEJE señala que el 67% de los directivos consultados valoraba favorablemente la evolución reciente de su compañía en España. Cuando la pregunta se trasladaba al futuro inmediato, las expectativas mejoraban.

Una encuesta realizada por JETRO, la organización japonesa de comercio exterior, apuntaba en la misma dirección. El 71,4% de las empresas japonesas consultadas en España esperaba ampliar sus operaciones durante el siguiente año o dos, frente al 46,2% registrado en el conjunto europeo. La muestra española estaba formada por 21 compañías y aconseja interpretar el porcentaje con prudencia, pero el resultado refuerza la percepción favorable recogida por otros estudios.

Las empresas japonesas valoran factores que no siempre aparecen en las grandes cifras de inversión: disponibilidad de profesionales cualificados, infraestructuras, estabilidad y posibilidades de desarrollar negocios con una perspectiva de largo plazo. Ese último elemento resulta particularmente relevante en una cultura empresarial donde las decisiones de implantación suelen requerir tiempo, pero también tienden a buscar relaciones duraderas una vez establecido el proyecto.

En España operan multinacionales japonesas de perfiles muy diferentes. NTT Data mantiene una importante actividad tecnológica; Fujitsu lleva décadas presente en el mercado; compañías industriales y de automoción han desarrollado plantas, redes comerciales o relaciones con proveedores españoles, y grupos financieros y farmacéuticos han incrementado igualmente su presencia.

No existe, por tanto, un único patrón de inversión japonesa. Hay industria tradicional, pero también software, energía, servicios empresariales y proyectos vinculados con las nuevas transformaciones tecnológicas.

Aragón empieza a construir su propio puente con Japón

Dentro de este escenario, Aragón tiene todavía mucho recorrido por delante. Los datos disponibles no permiten situar a la comunidad entre los grandes destinos españoles de la inversión japonesa, pero sí muestran una relación que ha ido ganando contenido a través de empresas implantadas, contactos institucionales y diferentes iniciativas orientadas a acercar ambos mercados.

Ese interés no es nuevo. En septiembre de 2023, GoAragón dedicó a Japón una de las jornadas de su ciclo Oportunidades de Negocio en Asia, organizado en Zaragoza para acercar a las empresas aragonesas las posibilidades de internacionalización en algunos de los principales mercados asiáticos. La cita, celebrada en el Espacio Xplora de Ibercaja y con la colaboración de Aragón Exterior y Ecosistema MÁS de Ibercaja Empresas, reunió a especialistas de ámbitos económicos, empresariales y culturales para analizar las particularidades del mercado japonés.

Entre ellos estuvo Julio Díaz-Terán, economista sénior de la Embajada de Japón en España, que abordó específicamente la situación económica y las oportunidades de negocio entre Japón y Aragón. Mario Malo, especialista en Estudios de Asia Oriental, analizó las diferencias culturales y su influencia en las negociaciones, mientras que Jaime J. Navarro aportó la experiencia práctica de asesorar a empresas que trabajan con el mercado japonés.

La jornada puso entonces sobre la mesa sectores como las energías renovables, la digitalización, la automoción, el ferrocarril o la agroalimentación, algunos de los cuales vuelven a aparecer ahora entre las actividades con mayor potencial en las relaciones económicas entre España y Japón. También dejó una idea que ayuda a interpretar los actuales datos de inversión: entrar en Japón exige paciencia, adaptación y una propuesta de valor elevada, pero las relaciones empresariales, una vez consolidadas, suelen plantearse a largo plazo.

Desde entonces se han producido nuevos movimientos. El caso más visible en Aragón es NTT Data. La multinacional japonesa cuenta con más de 600 profesionales en Zaragoza y ha desarrollado desde la capital aragonesa centros de excelencia y proyectos que trabajan para diferentes mercados. Su actividad incluye ámbitos como inteligencia artificial generativa, servicios cloud, experiencia digital y soluciones para empresas.

El Gobierno de Aragón y Aragón Exterior también han intensificado los contactos. Durante una misión empresarial realizada en 2025, una delegación aragonesa mantuvo encuentros en Tokio con NTT Data y con la Japan Automobile Manufacturers Association (JAMA), organización que reúne a 14 fabricantes japoneses.

La automoción ofrece precisamente uno de los terrenos más evidentes para profundizar esa relación. Aragón cuenta con una industria que genera más de 34.000 empleos, factura por encima de los 12.000 millones de euros y representa alrededor del 30% del PIB industrial de la comunidad. Presentar ese ecosistema ante fabricantes como Toyota, Honda, Nissan, Mazda, Suzuki, Subaru, Mitsubishi o Isuzu permite situar a Aragón ante una industria que las empresas japonesas conocen especialmente bien.

La relación funciona también en sentido contrario. Empresas aragonesas están utilizando Japón como mercado y como socio tecnológico. BTS, por ejemplo, mantiene presencia en el país mediante una joint venture con SoftBank, mientras Aragón Exterior continúa promoviendo la participación de compañías de la comunidad en encuentros especializados del mercado japonés.

Visto con cierta perspectiva, aquellas jornadas celebradas por GoAragón en 2023 formaban parte de un acercamiento que posteriormente ha ido sumando nuevas iniciativas. Aragón sigue teniendo una presencia modesta dentro del conjunto de la inversión japonesa en España, pero dispone de argumentos propios —automoción, energía, tecnología, logística y agroalimentación— para intentar aprovechar una relación económica bilateral que está adquiriendo mayor dimensión.

Una relación con margen para crecer

España y Japón mantienen relaciones diplomáticas desde hace más de siglo y medio, pero su relación empresarial ha sido tradicionalmente menos visible que la mantenida por España con otros grandes mercados. Las cifras de inversión muestran que esa discreción no debe confundirse con falta de presencia.

Los cerca de 9.200 millones de euros invertidos entre 2010 y 2023, el crecimiento del número de empresas implantadas y las expectativas expresadas por sus directivos dibujan un vínculo económico que se ha reforzado. Al mismo tiempo, las prioridades industriales de ambos países están encontrando nuevos puntos de encuentro en la energía, la movilidad, la digitalización y las infraestructuras.

Para España, el interés está en atraer inversión procedente de una de las grandes economías industriales y tecnológicas del mundo. Para las empresas japonesas, España ofrece acceso al mercado europeo, capacidades industriales, talento y sectores en transformación donde todavía existe espacio para crecer.

Aragón parte de una escala mucho menor, pero tiene la oportunidad de aprovechar esa corriente en aquellos ámbitos donde cuenta con una posición reconocible. La presencia de NTT Data, los contactos con la industria japonesa del automóvil o experiencias empresariales como la de BTS constituyen una base sobre la que trabajar.

La relación España-Japón ya tiene cifras suficientes para dejar de considerarse secundaria. El siguiente paso será comprobar si el interés que muestran las empresas japonesas se traduce durante los próximos años en nuevos proyectos y si territorios como Aragón consiguen captar una parte mayor de esas inversiones.

Articulos relacionados

Suscribirse
Notificar
guest
0 Comentarios
Más antiguo
Más reciente Más votados

Te puede interesar