Javier Sierra: «El Grial no es solo cultura o turismo, también es una metáfora de lo trascendente, de lo espiritual»

Javier Sierra reivindica el papel de Aragón en la construcción del mito del Santo Grial y reflexiona sobre el patrimonio, la historia y la espiritualidad ante la celebración de Ocultura 2026 en Zaragoza.

Si hubiera ardido San Juan de la Peña, no solo se habría perdido un conjunto histórico único, sino también el lugar que sirve de referencia a las historias del Grial y otras leyendas. Esa preocupación atraviesa la conversación con Javier Sierra, Premio Planeta por El fuego invisible, que ha elegido el Grial como eje de la novena edición de Ocultura, del 4 al 6 de noviembre en Zaragoza.

El escritor explica por qué Aragón ocupa un lugar destacado en los relatos medievales y qué quiere aportar un encuentro que reunirá a especialistas en historia, literatura y religión. Su reivindicación va más allá de las reliquias: propone cuidar el Grial como patrimonio inmaterial para que las siguientes generaciones puedan seguir buscándolo.

En la presentación vinculó la elección del tema con la amenaza del fuego sobre San Juan de la Peña. ¿Ese temor a perder el patrimonio le hizo pensar también en otra pérdida: la de las historias que dan sentido a esos lugares?

Exactamente. Si hubiera ardido San Juan de la Peña no solo habríamos perdido un conjunto histórico único, sino también el punto de referencia sobre el que se levantaron historias como las de Voto, el Grial, y tantas otras. Los lugares físicos nos anclan con lo espiritual, son una suerte de llave de acceso a los territorios de lo trascendente. Y las llaves no se pueden perder.

Del 4 al 6 de noviembre reúne en Zaragoza a especialistas de perfiles muy distintos. ¿Cómo construyó el programa? ¿Qué preguntas concretas quería que se contestaran y qué voces consideraba imprescindibles?

En la edición del año pasado, dedicada a Goya, me planteé que el tema de la presente edición debía tener también un “sentido aragonés”. Y quizá no exista mayor misterio en nuestras tierras que el del Grial. En las últimas décadas, expertos en historia medieval o en literatura de ese periodo, coinciden en apuntar que ese territorio “exótico” que estaba en la vertiente occidental de los Pirineos sirvió como marco a los trovadores franceses para crear los relatos del Grial que hoy admiramos. La idea no es nueva. Hace más de un siglo, un deán de Jaca ya construyó la teoría de que Chrètien de Troyes –el autor del primer libro que usó la palabra “Grial”—se inspiró en Alfonso el Batallador para crear al Rey Pescador de su historia. Y esa idea de Aragón como motor del mito del Grial me parece más que oportuna para un Ocultura.

Santo Grial Valencia

Victoria Cirlot abre las conferencias con la búsqueda del Grial en la literatura medieval. ¿Por qué es tan importante empezar por el Grial literario de Chrétien de Troyes antes de hablar de los cálices que hoy reivindican ser el de la Última Cena?

Precisamente por establecer el marco de referencia exacto para lo que vendrá después. El Grial es algo que aparece por primera vez hacia 1180 en el “Cuento del Grial” de Troyes. Es un asunto literario. La Biblia, por sorprende que nos parezca, no mencional el Grial; habla de un cáliz en la mesa de la Última Cena, pero no le da atributo especial alguno ni, por supuesto, nombre propio. Por eso es importante empezar desde la literatura. Y hacerlo con Victoria Cirlot, que lleva toda la vida estudiando los textos griálicos europeos, es un verdadero lujo.

«Los lugares físicos nos anclan con lo espiritual, son una suerte de llave de acceso a los territorios de lo trascendente. Y las llaves no se pueden perder.»

José Luis Corral abordará el caso aragonés y San Juan de la Peña. ¿Qué espera que su intervención ayude a distinguir entre lo que sabemos por los documentos, lo que transmite la tradición y lo que simplemente deseamos creer?

Conozco a José Luis desde hace años. Admiro profundamente su aproximación serena y documentada a la Historia. Él es uno de esos raros catedráticos que saben hablar para el gran público y, además, ha dedicado varias obras a estudiar los mitos, las leyendas y los misterios de Aragón. Del Grial de San Juan de la Peña sabe mucho y creo que es el embajador perfecto para hablarnos de él.

Javier Sierra y José Luis Corral

Antonio Piñero hablará de «La última cena y el Santo Grial». ¿Qué preguntas debe hacerse un investigador a los textos bíblicos antes de salir a buscar la copa fuera de ellos?

Hay muchas, pero una me atormenta especialmente. El texto evangélico que más detalles da de la Última Cena es uno de san Pablo que, por supuesto, no estuvo allí para verla. Sin embargo, buena parte de la imagen que nos hemos hecho de ese momento trascendental viene de ahí. Eso lleva a que nos preguntemos por qué Pablo parecía saber tanto de la Cena. Antonio Piñero ha estudiado a fondo ese ángulo y tiene una respuesta que sorprenderá a quienes vengan a escucharlo. Este año, Ocultura va estar lleno de revelaciones, créame.

El programa incluye también a Belén Luque y Cristina Monzón. ¿Qué perspectivas aportan que faltarían si el encuentro se limitara a las versiones más mediáticas del misterio?

La aproximación al Grial de este Encuentro de Ocultura hubiera quedado incompleta sin presentar el impacto social actual que tiene la historia de esta reliquia. Ese impacto es especialmente notable en Aragón, donde ha crecido la conciencia colectiva por preservar y hacer accesibles los escenarios históricos donde estuvo el Santo Cáliz que se custodia en Valencia. Entre esos escenarios destaca la catedral de Jaca, para algunos el “primer relicario” de ese objeto. Y como hoy el lugar alberga el Museo Diocesano de Jaca, consideramos oportuno que su directora, Belén Luque, nos acompañara. Jaca forma parte de un moderno “Camino del Santo Grial” que vertebra Aragón y Valencia y que pretende ser una ruta de peregrinación viva para el siglo XXI. Una de sus conocedoras más profundas es Cristina Monzón, así que ponerlas a dialogar en una Mesa Redonda nos pareció muy interesante.

Margarita Torres y José Luis Corral se enfrentan en un interesantisimo coloquio «León y Aragón: ¿Por qué hay dos griales en España?». ¿Buscó deliberadamente esa confrontación? ¿Qué puede aprender el público cuando dos especialistas serios discrepan sobre las pruebas?

Ocultura va a ser el primer foro dedicado al Grial en el que se va a debatir abiertamente sobre los cálices de León y Valencia como candidatos al Santo Grial. Y no va a ser un debate cualquiera. Más allá de la aproximación emocional o religiosa, hemos querido priorizar la histórica. Por eso hemos convocado a dos grandes medievalistas, conocedores de las reliquias, sabios y respetuosos, para que conversen sobre estos griales. Conversar es mejor verbo que debatir, y el tono expositivo y serio será la tónica del acto de cierre de nuestro Encuentro Internacional. Queremos que el público se lleve la impresión de haber aprendido mucho sobre el tema de este año.

España cuenta con el camino de Santiago y el Santo Grial, ¿Qué hace de España un país tan importante para la cristiandad y para la cultura europea?

España fue, durante siglos, el último territorio de Occidente, el que estaba en los límites del mundo conocido. Tengo la impresión de que su particular ubicación geográfica lo convirtió en tierra de ensueños. Europa nos miró siempre como si fuéramos exóticos y sitúo en nuestra tierra muchos de sus mitos. Por eso no me extraña que fuéramos la “casa del Grial” o la última parada de la peregrinación del Apóstol más viajero.

«Y esa idea de Aragón como motor del mito del Grial me parece más que oportuna para un Ocultura.»

De nuevo Zaragoza como sede de Ocultura, esto va camino de ser una tradición, si no lo es ya.  Las sesiones serán nuevamente gratuitas. ¿Qué importancia tiene para usted que Ocultura mantenga ese acceso abierto? ¿Cómo se consigue que un debate especializado llegue a un público que puede no tener conocimientos previos?

Ocultura llegó a Zaragoza en 2020 y aquí fuimos recibidos con los brazos abiertos. Nos sentimos cómodos desde el primer momento y vimos que la situación de la ciudad, ubicada a medio camino de las dos capitales más grandes de España y perfectamente comunicada con ambas, la convertían en una plaza accesible para un número creciente de personas. Tenemos a muchos asistentes de todo el país en Ocultura, pero esa cifra se incrementa año a año gracias a la hospitalidad de Zaragoza.

San Juan de la Peña será uno de los protagonistas. ¿Cómo evitar que esta atención se quede solo en el reclamo del Grial y que el visitante comprenda también el valor histórico del propio monasterio?

Esa visión la implantará el profesor Corral en su conferencia, con su maestría habitual. Créame: la defensa del valor histórico del monasterio pinatense está en las mejores manos.

Cada cierto tiempo aparecen noticias que prometen haber localizado una reliquia bíblica. Recientemente el arca de Noe parece estar en boca de todos ¿Qué tendría que encontrarse en el caso del Grial para pasar de una atribución tradicional a una identificación histórica realmente sólida?

No es nada fácil esa pregunta. El problema de las reliquias bíblicas es su trazabilidad a través de la Historia. Ninguna ha estado controlada desde los tiempos de los evangelistas de un modo incontestable y, por lo tanto, las posibilidades de malinterpretar un objeto o un hallazgo arqueológico son infinitas. En el caso del Grial, tendríamos que encontrar algún registro anterior al texto de Egeria, la peregrina del siglo IV que habló de esta copa por primera vez. Pero, créame, eso sería casi un milagro.

Javier Sierra camino de Santiago

En Las puertas templarias ya se acercó al universo de los templarios, tan asociado al Grial en el imaginario popular. ¿Cuánto de esa relación es histórico y cuánto es literatura posterior? ¿Qué le gustaría aclarar sobre ella en este encuentro?

En estos momentos estoy rehaciendo aquellas páginas de Las puertas templarias con vistas a una futura edición. No hablo del Grial en ellas, aunque sí del Arca de la Alianza que, para algunos autores, pudo haber inspirado el mito del cáliz como reliquia de una nueva alianza entre Dios y los hombres. Quizá en esta revisión incorpore algo griálico, pero aún no lo tengo decidido. Mi novela tenía una base histórica para la ambientación y los planteamientos generales, pero su desarrollo era pura ficción.

Cuando escribió El fuego invisible, ¿qué pista real le hizo comprender que todavía había una historia del Grial por contar desde los Pirineos? ¿Hay alguna cuestión que entonces resolvió mediante la ficción y que ahora quiera contrastar con los especialistas de Ocultura?

La clave me la dio el deán de Jaca, don Dámaso Sangorrín. Este hombre dio muchas vueltas a los primeros textos trovadorescos que hablaban del Grial y creyó reconocer tras ellos la influencia de la historia de los reyes de Aragón. Eso me intrigó, tiré del hilo, vi cierta coherencia en sus argumentos y. me animé a novelar algunos de ellos en mi Premio Planeta.

«El problema de las reliquias bíblicas es su trazabilidad a través de la Historia.»

Cuando termine Ocultura 2026, ¿qué le gustaría que hubiera cambiado en la mirada del público sobre el Grial? Y, en lo personal, ¿qué pregunta espera poder responder mejor después de haber escuchado a todos los participantes?

Personalmente, me gustaría que el público viera el Grial como parte de nuestro patrimonio inmaterial, y que lo cuidara e impulsara para que las siguientes generaciones siguieran buscándolo de un modo u otro.

Más allá de esta edición, ¿cree que el Grial sigue teniendo algo urgente que decirnos en el siglo XXI, o corremos el riesgo de convertirlo en un simple reclamo cultural y turístico sin mayor profundidad?

El Grial no es solo cultura o turismo, también es una metáfora de lo trascendente, de lo espiritual. Y desde esa perspectiva, refulge aún más. Pero esa óptica es íntima, y muy difícil de compartir. 

Conoce el programa de Ocultura 2026

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