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“La amistad entre hombre y mujer es posible, pero nuestra sociedad todavía no la ha normalizado”

La escritora Isabel Arias visita Zaragoza en plena gira de promoción de su segunda novela, Amigos nada más, una historia que pone el foco en las relaciones humanas y, especialmente, en la amistad entre hombres y mujeres. Abogada de profesión, escritora por vocación y viajera incansable, Arias reivindica la literatura como refugio, como forma de empatía y como una puerta abierta a otras vidas. La autora, que teclea en aeropuertos y cafeterías de medio mundo, vuelve a poner la amistad en el centro de su universo literario. “La amistad es una de las mayores joyas que tenemos y, muchas veces, no la cuidamos lo suficiente”,asegura en esta entrevista a Go Aragón. Una conversación franca y sin grandes sobresaltos, como las novelas que escribe.

P. Vienes a Zaragoza en plena gira de promoción. ¿Cómo estás viviendo estos días de entrevistas?
R. Estoy en ruta de prensa, así que son días intensos, con entrevistas prácticamente todo el día. Al principio estaba muy nerviosa —la primera que hice en mi vida fue en directo—, pero ahora las disfruto muchísimo. Me lo paso muy bien.

P— La escritura te acompaña desde la infancia. ¿Hubo algún momento concreto en que decidiste que esto iba en serio?

R—Siempre me ha gustado escribir. Desde pequeña escribía cuentos para el colegio, me carteaba con mis amigos con cartas de quince folios… La verdad es que la vida te va llevando por otros derroteros y acabé dedicándome profesionalmente al derecho, que también disfruto mucho. Pero nunca he dejado de escribir. La primera novela la escribí por diversión, sin saber muy bien adónde iba a parar aquello y, al final, acabó en las librerías.

“Aprendí a leer sola con tres años y no he parado desde entonces. Tengo en casa una biblioteca con más de cuatro mil libros”

P. Antes de escribir, todos somos lectores. ¿Qué tipo de literatura te ha marcado?
R. He sido siempre muy lectora, aprendí a leer sola con tres años y no he parado. Me gusta casi todo: novela histórica, thriller, policíaca, romántica… Y especialmente la literatura francesa, esas novelas en las que aparentemente “no pasa nada”, pero que te dejan poso. También autores españoles como Marta Rivera de la Cruz o Máximo Huerta. Disfruto leyendo sin necesidad de grandes sobresaltos.

P. Esas lecturas, ¿han influido en tu forma de narrar?
R. Seguro que sí, aunque de forma inconsciente. Yo leo como lectora, no analizando el estilo, pero todo va calando. Al final escribimos con todo lo que hemos leído.

P. Amigos, nada más es tu segunda novela y en ella abordas la amistad entre hombres y mujeres. ¿Por qué has elegido este tema?
R. Es una realidad que me interesa desde hace años. Siempre he tenido amigos hombres y creo firmemente en ella. Me parece que la amistad no tiene género, aunque socialmente todavía genera mucho debate y hay muchos prejuicios.

P— ¿De dónde nace esta segunda novela? ¿Cómo nace la historia? 

R—  Tenía claro que en algún momento iba a escribir sobre eso, pero no tenía la historia. El detonante fue un viaje de trabajo a Chicago hace casi dos años, con dos compañeros hombres y una mujer. A la vuelta de ese viaje fue cuando de repente dije: “Ya tengo la historia”. Volví, me puse a escribir y no paré hasta que la terminé. La novela es ficción, evidentemente, pero ese viaje fue el arranque.

“La amistad no tiene género. Es un tema que genera mucho debate. Siempre se presupone que tiene que haber algo más”

P— La pregunta del millón: ¿puede existir una amistad genuina y pura entre un hombre y una mujer?

R—  Yo creo que sí, absolutamente sí, es posible y es real. Yo, además, lo practico. Pero es cierto que a veces el entorno lo cuestiona más que las propias personas implicadas.Tengo muy buenos amigos hombres, los he tenido toda la vida. En la universidad mi grupo era casi solo de chicos y yo era la única chica. Para mí son amigos, independientemente de su género o de si tienen pareja. Lo que sí es verdad es que es complicado, no por uno mismo, sino por los demás. En nuestra sociedad, si un hombre y una mujer son amigos y alguno de los dos tiene pareja, siempre se presupone que tiene que haber algo más. Las nuevas generaciones lo normalizan más, pero las nuestras y las más mayores ya ni hablemos. Es un tema que suscita muchísimo debate y que en teoría la gente acepta, pero cuando lo baja a la práctica ya no lo ve tan claro.

P. La amistad es un tema recurrente y central en tu obra. ¿Qué representa para ti?
R. La amistad es una de las mayores joyas que tenemos. Puedes vivir sin pareja, o incluso sin relación con parte de tu familia, pero es muy difícil imaginar la vida sin amigos. Y, sin embargo, muchas veces no los cuidamos lo suficiente. La amistad, además, no suele ser egoísta. Es un acto de generosidad.

P— Tu primera novela llegó a las librerías de una manera bastante singular. ¿Cómo ocurrió?

R— Tuve mucha suerte, la verdad. Escribí la historia porque de repente dije: “¡Aquí hay una historia!”. Sin pensar adónde iba a parar. Se la di a leer a gente cercana y, una de esas personas fue Máximo Huerta, que la leyó, le encantó y publicó en sus redes con algo así como “Editores del mundo, corred por los derechos, es una novela muy buena”. Yo estaba viajando a Londres en ese momento y cuando aterricé tenía llamadas de varias editoriales. Me pasé cuatro días colgada del teléfono sin creérmelo. Al final me quedé en Planeta con el mismo editor que Máximo.

P— También eres una apasionada de los viajes. De hecho, otra de tus pasiones es escribir guias de viajes que son auténticos tesoros. ¿Cómo influye “el viaje” en tus novelas?
RMuchísimo. Para mí la ambientación es fundamental. Me gusta situar y localizar las historias en lugares reales que el lector pueda conocer o incluso visitar. Soy una apasionada de viajar y los viajes forman parte de mi forma de entender la escritura.

“Viajar es otra de mis pasiones. Ambientar y localizar las historias en sitios que existen de verdad me fascina. los viajes forman parte de mi forma de entender la escritura”

P— ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Tienes algún ritual a la hora de escribir?

R— Ninguno especial. El ordenador va conmigo a todas partes y escribo donde puedo y cuando puedo. La primera novela la escribí íntegramente entre aviones, aeropuertos y Starbucks de medio mundo. La segunda también tiene muchas horas de vuelo. Dicho esto, sí noto que cuando llego al último tercio ya no puedo parar, me pongo por las noches y me dan las tres de la mañana sin darme cuenta. Soy más nocturna que diurna.

P— ¿Cómo definirías tu universo literario?
R— Historias sin grandes sobresaltos, con personajes muy humanos, capítulos cortos y que dejen buen sabor de boca. Me interesa que el lector se identifique y que viaje a través de la historia.

P— ¿Qué te gustaría que sintiera el lector al cerrar el libro? ¿Qué buscas provocar en el lector?
R Me gustaría que cerrara el libro con una sonrisa, con buen cuerpo y una visión bonita de la vida. Si además le remueve algo, como retomar una amistad, ya es maravilloso. Al principio de la gira, me escribió una lectora y me contó que se había leído la novela y que, al terminarla, cogió el móvil y escribió a un amigo con quien había perdido el contacto para retomar esa amistad. Es emocionante. Me pareció lo más bonito que me podían decir. Solo por eso ya ha merecido la pena escribir la novela.

“Una lectora me dijo que al terminar el libro cogió el teléfono para recuperar una amistad perdida. Solo por eso ya ha merecido la pena”

P— ¿Cómo ves el panorama literario actual, especialmente para las escritoras?

R— Es complejo. Desde la pandemia se lee más, y eso es estupendo. Pero se publica tanto que el mercado no puede absorberlo todo: hay noticias recientes que apuntan a que cerca del 49% de los libros publicados no venden ni un solo ejemplar. Eso hace que los libros tengan una vida muy corta. Es un panorama complicado para los escritores y, a la vez, muy enriquecedor para los lectores, porque hay una oferta amplísima.

P ¿Sigue siendo la literatura una herramienta de transformación social?
R Sí, sobre todo porque la literatura sigue siendo una herramienta fundamental para desarrollar la empatía, que me parece el valor más importante que existe. Leer te ayuda a entender otras realidades y a no creer que tu visión es la única. El que lee mucho nunca va a pensar que es el centro del mundo ni que sus problemas son los únicos. Eso no tiene precio.El mundo sería mucho más pobre sin literatura.

“Leer nos ayuda a desarrollar la empatía; el mundo sería muy triste sin literatura”

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