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18 mayo 2024

La Celtiberia en Aragón, un legado único en Europa que llegó marcar el calendario romano

Yacimientos como el de Aratis muestran la potencia de los pueblos celtíberos en un territorio que abarcaba hasta diez comarcas aragonesas y áreas de otras cuatro comunidades autónomas. Tesoros como los cascos recuperados del expolio hablan de una sociedad que plantó cara a Roma y que todavía tiene muchas sorpresas por mostrar.

Ya desde el año 179 AC, cuando Tiberio Sempronio Graco vence en la Primera Guerra Celtíbera, Roma puso su sello en el Moncayo, conocido entonces como Mons Chaunus, nombre, a su vez, de una importante batalla que se decantó por el lado romano. Entre las condiciones impuestas a los celtíberos estaba la aportación económica de sus ciudades a los vencedores y la prohibición de construir nuevos núcleos urbanos. Sin embargo, esa paz no prosperó durante mucho tiempo, pues la ampliación de las murallas de Segeda (en el actual municipio zaragozano de Mara) fue la excusa que utilizó el Senado de Roma para encontrar un nuevo casus belli contra los celtíberos. La importancia de esta campaña bélica se pone de manifiesto en una decisión que, desde entonces, marca el calendario: en el 153 AC, Roma acordó que el año comenzara el 1 de enero en lugar del 15 de marzo. Ese día, los idus de marzo, era, hasta entonces, cuando se reunía el Senado para tomar sus decisiones. Y, si se adelantó esa fecha tres meses y medio fue con el fin de que se reunieran los senadores para declarar la guerra a la Celtiberia y que así las tropas no llegaran a Hispania en pleno invierno.

Más de 2.000 años después mantenemos esa fecha para cambiar de dígito en el calendario. Este hecho refleja las preocupaciones de Roma alrededor de una campaña militar y un territorio que, ahora, sigue desvelando los secretos y la riqueza de la Celtiberia en Aragón. Lo hace con multitud de yacimientos repartidos en todo el territorio, abarcando diez de las 33 actuales comarcas de la Comunidad. Espacios como el de Aratis, en Aranda de Moncayo (Zaragoza) que, tras recuperar del expolio más de 9.000 piezas, muestran tesoros como unos cascos celtibéricos “únicos en Europa”.

Cascos celtibérticos de Aratis, en el Museo de Zaragoza. FOTO: Gobierno de Aragón
Cascos celtibérticos de Aratis, en el Museo de Zaragoza. FOTO: Gobierno de Aragón
Un elemento de identidad

Así define la directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Gloria Pérez, unas joyas patrimoniales que ahora, y desde hace unos años, descansan en el Museo de Zaragoza. Son estos cascos alrededor de una veintena de piezas recuperadas del expolio sufrido durante tres décadas y su posterior diáspora europea entre coleccionistas y salas de subasta.

Cascos en los que, como explica Pérez, también codirectora de los trabajos arqueológicos que se han realizado en la antigua Aratis, destaca su tipología, con penachos a modo de cresta, soportes articulados, es decir, paragnátides, para reforzar la mandíbula o elementos que buscaban reflejar la luz y, así, deslumbrar al enemigo. Construidos en bronce, también resaltan las incrustaciones que incluían, algunas de ellas, de plata.

“Los últimos que se han encontrado, de tipología Alpanseque, no pesan absolutamente nada, están hechos con una gran calidad”, añade la experta. “Son una variante única y de extraordinario valor arqueológico, un elemento de identidad de nuestro territorio”, añade sobre estos elementos de defensa para unos guerreros que llegaron a ser mercenarios de Roma y que se embarcaron hasta Sicilia, por lo que pudieron copiar y reinterpretar ideas de otros lugares.

Cascos recuperados recientemente en la Operación Pendejo. FOTO: Policía Nacional
Cascos recuperados recientemente en la Operación Pendejo. FOTO: Policía Nacional

Fueron las operaciones policiales Helmet I y II, así como la reciente Operación Pendejo, las que trajeron de vuelta estas ricas piezas arqueológicas, por las que se llegaron a pagar en subastas hasta 77.000 euros y que muestran un trabajo de metalistería “sumamente fino y preciso”.

Hasta 3.500 habitantes

Pero, aunque estos cascos pongan de relieve ese legado celtíbero en Aragón, las distintas operaciones policiales han permitido el regreso de más de 9.000 piezas que inciden en esa cuestión. Todo ello, sumado a las intervenciones arqueológicas que desde 2021 se desarrollan sobre el terreno y que han permitido desvelar una sociedad que trabajaba el metal y una ciudad, Aratis, que fue capital rectora el valle del Aranda y que llegó a tener 3.500 habitantes.

Este importante núcleo urbano contaba con 13 hectáreas de extensión y un recinto amurallado que se sitúa “entre los más interesantes en el plano estratégico” de la Celtiberia. Los trabajos arqueológicos también han podido constatar que contaba, entre otros elementos, con dos puertas monumentales, fosos y una torre de grandes dimensiones, con casi 3 metros de altura.

“Aratis nos va a hablar mucho más de lo que nos ha relatado”, destaca Pérez sobre un enclave en el que también se han hallado hasta tres necrópolis y, claro está, esos cascos que han sido objeto de no pocas noticias en los últimos años. “Si se han encontrado cascos es porque han sido objeto de un ritual, y esto quiere decir que aquí ha pasado algo muy importante”, relata la experta. En ese sentido apunta a, posiblemente, la guerra de la Vulcanalia, en el 153 AC, guerra que, por cierto, se tradujo en la primera derrota de Roma fuera de la península Itálica y que llevó a marcar como día nefasto el 23 de agosto; otra muesca en el calendario romano con el membrete celtíbero.

Centro de interpretación Aratikos, en Aranda de Moncayo. FOTO: Diputación de Zaragoza
Centro de interpretación Aratikos, en Aranda de Moncayo. FOTO: Diputación de Zaragoza

Actualmente, en Aranda de Moncayo se puede visitar un centro de interpretación, el de Aratikos, que muestra la forma de vivir de los habitantes de la antigua ciudad, así como sus medios de producción y la importante actividad metalúrgica que desarrollaban, pues contaban con cuatro yacimientos mineros en el entorno. Además, se pueden observar reproducciones de los cascos que alberga el museo de la capital aragonesa.

No solo Aratis

Este no es el único lugar donde explorar el legado celtíbero en Aragón. No muy lejos, en Oseja, también existe otro espacio que se centra en la Celtiberia y su sociedad campesina. Piezas como guadañas, hoces o herramientas de poda son objeto de estudio y reflejan las similitudes de estos útiles con los que, hasta bien entrado el siglo XX, seguían utilizándose en el entorno.

Y, más allá de las paredes de los museos y centros de interpretación, la Celtiberia ha sido objeto de diversas actividades, como por ejemplo el congreso que se celebró en el año 2014, las recreaciones históricas que acogen las localidades de Calcena, Oseja y Aranda de Moncayo y, este mismo fin de semana, el V Encuentro de la Celtiberia Literaria y Creativa.

Exposición 'Anatomía de un expolio', que acogió el Museo de Zaragoza hasta el 22 de enero. FOTO: Gobierno de Aragón
Exposición ‘Anatomía de un expolio’, que acogió el Museo de Zaragoza hasta el 22 de enero. FOTO: Gobierno de Aragón

En el plano arqueológico, Aratis resulta un lugar de interés destacado y fue declarado Bien de Interés Cultural por el Ejecutivo autonómico en 2016. Sin embargo, también se pueden encontrar yacimientos zaragozanos que hablan de esta sociedad en Villarroya del Campo, Segeda, Mara; Oruña, Vera de Moncayo; Borsao, Borja; Arcóbriga, Monreal de Ariza; Valdeherrera, Calatayud; Contrebia Belaisca, Botorrita; El calvario, Gotor; Peña la Muela, Oseja.. entre otros. También en Teruel, en enclaves como Ojos Negros, Alto Chacón o Bronchales.

Para preservar toda esa riqueza, Pérez explica que desde el Gobierno de Aragón han diseñado una línea estratégica con el objetivo de combatir el expolio. “Desde la dirección general de Patrimonio tenemos la estrategia de luchar contra el expolio, de recuperar todas las piezas que están fuera de nuestro territorio y, sobre todo, lo que queremos es investigar, proteger y conservar”, destaca la responsable que concluye: “Aratis nos tiene que decir muchas más cosas, como otros yacimientos en Aragón que también han sido expoliados”.

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