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25 septiembre 2021

La Vía Verde Val de Zafán, único destino de viajes español reconocido por ‘The Guardian’ en 2020

La antigua vía de ferrocarril convertida en sendero atraviesa tres comarcas turolenses y recorre 130 kilómetros entre acantilados, túneles, viaductos y con la naturaleza mediterránea como protagonista

¿Sabías que uno de los mejores destinos para viajar está en la provincia de Teruel? Así lo ha reconocido el prestigioso periódico británico The Guardian que ha destacado la Vía Verde Val de Zafán como uno de los mejores 20 descubrimientos de viajes del 2020. Otros destinos recopilados en el listado pertenecen en su mayoría a Reino Unido y son lugares como Salisbury, Sur de Inglaterra, Dorset, Islas Sorlingas, Somerset, Pantanos de Suffolk, Herefordshire, la pequeña reserva natural de Chilterns, el barrio de pescadores de Aberdeen, Powys, el Parque Richmond (Londres), Cumbria, el Valle del Loira, Kent, Carintia (Austria), Bratislava, Berwick-upon-Tweed, el río Tirino (Italia) y la ciudad de Londres.

La Vía Verde del Val de Zafán es una antigua vía de ferrocarril reconvertida en sendero verde y cicloturista que une la Puebla de Híjar (Aragón) con Tortosa (Cataluña). El viaje de 130 kilómetros (la segunda vía verde más larga de España) sigue cristalinos cauces hasta el gran río Ebro por las comarcas turolenses del Bajo Martín, Bajo Aragón y Matarraña, hasta llegar a Cataluña. Un recorrido muy apreciado entre los ciclistas que permite realizar rutas entre un trazado que recorre espacios naturales protegidos e historia. La vía es una mezcla espectaculares paisajes plagados de viaductos y túneles con estaciones de tren recuperadas con nuevos usos, como cafeterías.

Lois Pryce, la autora del artículo de The Guardian y otras publicaciones y libros como Revolutionary Ride, realizó el viaje entre enero y febrero del 2020 (justo antes de que comenzara la pandemia) y se quedó “impresionada” con el paisaje. Del recorrido elogia la reconversión de algunas estaciones de tren en áreas de descanso y recreo, algunas de ellas con cafeterías y cafés, que asegura ser “muy bienvenidos”. También destaca la presencia de ríos y piscinas naturales en los que darse un baño “cuando el calor aprieta”.

Desde la ruta se divisan los Puertos de Beceite y en el tramo catalán de Els Ports, Pryce aprecia “sus acantilados y cascadas de piedra caliza, que proporcionan un telón de fondo que recuerda al oeste americano”, al que se suma la vegetación del bosque mediterráneo de pinar y matorral salteado con grandes extensiones de olivos, almendros y viñedos; e infraestructuras como túneles, viaductos elevados o ermitas medievales. En concreto, la vía pasa por el túnel del Equinoccio de dos kilómetros de largura y en el que se producen los equinoccios de primavera y otoño, cuando el sol atraviesa el túnel de lado a lado. Este hecho que tiene lugar dos veces al año (el 26 de marzo y el 17 de septiembre) despierta el interés de muchos visitantes, aunque el túnel no se puede cruzar por seguridad.

El recorrido desde Valderrobres es prácticamente cuesta abajo, por lo que es una actividad perfecta para todos los públicos. El 70% de las personas que realizan este servicio, al menos en la parte catalana, es del 70% y no es de extrañar, porque en los últimos años han proliferado empresas de alquiler de bicicletas en la zona (Cretas, Valdealgorfa, Alcañiz…) que además prestan el servicio de recogida en furgoneta en Tortosa para no tener que hacer el camino de vuelta cuesta arriba.

La historia de un fracaso ferroviario

El Ferrocarril del Val de Zafán es un proyecto que nunca llegó a fraguar del todo. Los primeros esfuerzos para construir un ferrocarril que uniera el puerto de San Carlos de la Rápita (Cataluña) con la Puebla de Híjar, en Teruel, datan de 1863. El interés aragonés era tener un fácil acceso a un puerto de mar desde donde poder exportar sus productos.

El primer tramo de 32 kilómetros entre la Puebla de Híjar y Alcañiz, se inauguró en el año 1895 y la prolongación hasta Tortosa no se logró hasta casi 50 años después, en 1942. Solo la Guerra Civil pudo acelerar la realización de este tramo debido a las necesidades bélicas del bando franquista, ya que la línea de ferrocarril jugo un papel clave en la Batalla del Ebro. De hecho, los obreros que ejecutaron la última fase de trabajos fueron los propios prisioneros republicanos.

El “sarmentero”, nombre por el que era conocido este tren al atravesar una zona sembrada de viñedos, solo duró 31 años en los que ni llegó a concluirse el tramo de Tortosa hasta el puerto de San Carlos de la Rápita. En 1973 se clausuró definitivamente y la reconversión a vía verde comenzó con el desmantelamiento y levantamiento de las vías en 1995. Este Camino Natural-Vía Verde ha sido ejecutado en el marco del Programa de Caminos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente con la ayuda de la comarca y los ayuntamientos.

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