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Las viñetas de cómic inspirando al arte contemporáneo mundial en el Centro de Historias

La planta primera del Centro de Historias de la plaza de San Agustín en Zaragoza acoge hasta el próximo 23 de agosto una de las exposiciones más interesantes de cuantas se van a programar este año en la ciudad. Con el título de “Comic in Contemporary Art. Iconos, mito y narrativa” se puede descubrir cómo las populares historietas de cómic han influido desde mediados del pasado siglo y hasta la actualidad en los creadores de arte contemporáneo de diversas disciplinas, estilos y orígenes.

Algunas de las obras expuestas están firmadas por nombres como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Eduardo Arroyo o el enigmático Bansky, y a través de ellas se hace un recorrido por varias décadas en las que los cómic han pasado de ser un mero entretenimiento y un modo de narrar para ser motivo de inspiración estética, temática y también conceptual para algunos de los artistas más relevantes de nuestro tiempo.

Y tal influjo no se ha ocultado nunca, algo que queda claro desde los primeros cuadros de la muestra en la que vemos a personajes icónicos del cómic llevados a otros formatos. Así ocurre por ejemplo con el escultor, pintor y dibujante Claes Oldenburg de quién se expone parte de su famosa Geometric Mouse protagonizada por el ratón Mickey convertido en formas geométricas, pero aún así siendo reconocible, lo que plasma el poderío de este icono de la cultura de masas. Al igual que reconocemos la figura de Spiderman en la obra titulada What have I became del creador callejero D*Face. Si bien nos presenta al superhéroe sentado al borde de un precipicio, casi abatido y con una escoba. Es decir en un acto nada heroico, más vulnerable que poderoso.

Sopas Campbell. Andy Warhol. 1962

Tras ese primer contacto, la exposición alcanza pronto uno de sus momentos álgidos ya que en las paredes del Centro de Historias cuelgan varias obras de los grandes representantes del Pop Art. Es decir, Andy Warhol que supo adecuar el concepto más industrial y de repetición del cómic para convertirlo en series como sus Sopas Campbell. Al igual que Roy Lichtenstein tomó la idea de viñeta y la materializó a una escala gigante, convirtiéndola en algo monumental pero sin poder narrativo.

Mientras eso ocurría en Estados Unidos, en Europa se estaban desarrollando diversas corrientes figurativas que se enfrentaban a la abstracción imperante en el arte contemporáneo. De manera que unos cuantos artistas volvieron a pintar figuras y a representar escenas reconocibles. En la exposición se ve el trabajo del francés Hervé Télémaque, del italiano Valerio Adami o de Eduardo Arroyo y el Equipo Crónica en España.

Estas corrientes de Pop Art y Nueva Figuración pusieron los cimientos para que las formas y los personajes del cómic estuvieran presentes en muchas creaciones posteriores del arte contemporáneo del siglo XX. De hecho a finales de esa centuria, son muchos los artistas posmodernos que con variadas ópticas y propósitos mantienen viva la influencia de las historietas, como bien se observa en las obras expuestas de Riiko Sakkinen, Judas Arrieta, Ai Weiwei o del siempre intenso Damien Hirst.

Tan tan bo. Takashi Murakami. 2003

Y hasta aquí se ve sobre todo la huella del cómic en el arte estadounidense y europeo, pero no se puede olvidar que en un momento dado irrumpen con una fuerza inusitada el manga y la animación japonesa. Lo cual obviamente tiene su repercusión en otras disciplinas artísticas, de modo especial en la pintura. De hecho este capítulo de la muestra es uno de los más interesantes. Artistas como Takashi Murakami, su discípulo Mr. y también Yoshitomo Nara trasladan a lienzos y grabados las formas aparentemente ingenuas del manga y sus colores extraordinariamente brillantes. Podría parecer que solo replican la estética, pero van más allá e invitan a la reflexión sobre cuestiones como el consumo, el deseo o los traumas de su sociedad y su tiempo.

Y para culminar el recorrido por la exhibición aparece el capítulo más musical. Todos sabemos que los cómic, tanto sus personajes como sus relatos, hace tiempo que saltaron a las pantallas. De hecho, en la actualidad viven una época esplendorosa en ese sentido. Por no mencionar su presencia en televisión desde hace décadas. También es obvio que las historietas ya convertidas en noveno arte incluso participan de la literatura y muchas publicaciones pasan a llamarse novelas gráficas. Pues bien, hay una huella del cómic quizás inesperada en la música. Es algo que se puede rastrear en las portadas de algunos discos.

Es algo evidente la portada del Goo de Sonic Youth que es casi una viñeta ampliada. También se ve en la carátula de The New Abnormal de The Strokes, la cual está firmada por otro de los grandes artistas de finales del siglo XX, el malogrado Jean Michel Basquiat, quien ideó para los rockeros neoyorquinos una imagen con la fragmentación tan propia del género. Y en un estilo completamente distinto pero inspirado en la claridad y las siluetas típicas del cómic se basó Julian Opie para realizar los retratos del grupo brit-pop Blur. Mientras que Jamie Hewlett convirtió a los músicos de la banda Gorillaz en personajes dentro de una historieta. Si bien ese toque del cómic en un disco no era algo nuevo. Mucho antes ya lo había hecho Warhol con The Velvet Underground.

Cómic y portadas de discos

En definitiva, la muestra “Comic in Contemporary Art. Iconos, mito y narrativo” en el Centro de Historias recoge hasta 70 obras de más de una treintena de artistas de renombre mundial. Una exhibición más que recomendable (y gratuita) que se mantendrá hasta el día 23 de agosto de 2026.

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