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17 agosto 2022

Los castillos de Aragón, una ruta espectacular hacía un pasado lleno de historias

¡En una sola ruta puedes disfrutar, a la vez que te nutres de un pasado lleno de glorias!

Esta ruta discurre por el corazón de Aragón, una ruta fácil de realizar un fin de semana en coche, lo que te permitirá disfrutar del hermoso paisaje natural, parajes, montañas, en localidades como Siétamo, Mora, Artasona, entre otras, mientras te acercas a la historia que guardan 7 maravillosos castillos medievales: Castillo Montearagon, Castillo del Conde de Aranda, Castillo de Monzón, Castillo de Mora, Castillo de los Condes de Rigaborza, Castillo de Artasona y Castillo de Alquézar.

Ninguno de estos fantásticos lugares tiene nada que envidiar al otro, juntos conforman la historia que emerge en cada visita, sus paredes, aunque algunas en ruinas, hablan de un pasado histórico digno de contar y de preservar para las generaciones futuras. 

Castillo Montearagon

Foto: Turismo Aragón

El castillo de Montearagón, ubicado en la cima de un monte que lleva su nombre, fue en sus inicios un conjunto arquitectónico fortificado, compuesto por viviendas militares intramuros, donde también albergaba una iglesia y un monasterio real. 

Esta robusta fortificación del siglo XI, sirvió para reconquistar la plaza musulmana de Huesca en el año de 1096. Fue Sancho Ramírez quien ordenó levantar el Castillo-abadía, a fin de garantizar el asedio de la ciudad.  

El perímetro amurallado tiene forma hexagonal, irregular, del esplendor de este castillo-abadía aún quedan muestras en Huesca, en el Retablo Mayor, el Museo Diocesano, y el sepulcro del rey Alfonso I el Batallador, ubicado en el claustro de San Pedro el Viejo.

¡Ven a revivir acontecimientos de hace más de 900 años!

Visitar este castillo, es ir al encuentro de un sueño medieval, contrario a lo que en él se vivió hace poco más de 900 años, hoy solo queda el silencio, sus viejas paredes emanan calma, sosiego, sensaciones casi inalcanzables hoy en día, en un mundo … son fuerzas prácticamente inalcanzables hoy en día, donde reina la prisa la modernidad y su consecuente estrés. 

Castillo del Conde de Aranda  

Castillo del conde de Aranda Foto: BelenAbadia

El Castillo del Conde Aranda de Siétamo considerado dentro de los Bienes de Interés Cultura, según lo dispuesto en la disposición adicional segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés.

Siétamo, se ubica en la localidad oscense, cercana a la capital de la provincia, Huesca. Es un pueblo medieval repleto de historia, en Siétamo nació y vivió el Conde de Aranda, de este castillo, el cual lleva su nombre, solo quedan ruinas. 

Las primeras noticias acerca del castillo del Conde Aranda, se refieren a la entrega del mismo al abad de Montearagón por parte del rey Pedro I en 1099, los restos actuales del castillo corresponden a las construcciones hechas por la familia Sessé en el siglo XIV. 

En 1719 nació en él Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea, el noveno conde de Aranda, capitán general de Castilla, virrey de Valencia y ministro de Carlos III. Durante la Guerra Civil el castillo sufrió daños irreparables, posteriormente fue prácticamente demolido. 

Sus restos dejan ver que en sus tiempos fue un palaciego y no militar, donde resaltaba la torre del homenaje que se encuentra ubicada en el centro, de planta cuadrada de 11 metros de lado, 20 de altura. El castillo se completaba con las murallas, cuyo objetivo principal fue proteger a la población. Se conservan actualmente algunos restos de la torre del homenaje. Era hasta hace poco, una zona inaccesible, sin embargo, el entorno de las ruinas del castillo del Conde de Aranda, sirven hoy en día como espacio de encuentro y ocio para las familias y los turistas que vienen a esta localidad cercana a Huesca.

Castillo de Monzón 

Foto: Francisco Martinez Arias from Monzon, España, CC BY 2.0

Hablar del Castillo de Monzón es sin duda, conocer detalles precisos que se relacionan con la historia de los templarios y los últimos momentos de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.

En este castillo, la huella de los templarios se resiste a desaparecer 

Algunas huellas de los templarios aún permanecen dentro del castillo, éstas lograron sobrevivir a la temida época de la inquisición, a pesar de que se intentó borrar toda huella que se relacionara con los templarios.

 En la antigua iglesia todavía existen receptáculos con una piedra del propio templo de Salomón, así como el peligroso túnel de escape ubicado dentro del Castillo, en él se encuentran todavía muchas trampas, como testigos silentes de un pasado lleno de historias medievales. 

Castillo de los Condes de Rigagorza

Castillo de Benavarre. Castillo de Rivagorza (Foto: Benavarre Turismo)

Este castillo llamado también de Benabarre, fue testigo de numerosas batallas y derribado a principios del siglo XVII, luego se volvió a utilizar en el XIX con nuevas ejecuciones, permaneció activo en las guerras de Cataluña y Carlistas. Debido a estos conflictos bélicos, se reconstruyó y fue utilizado como fuerte fusilero.

Se conservan aun antiguos muros del palacio de los condes de Ribagorza. Es un conjunto monumental compuesta por un solo recinto, se integran diversas transformaciones del castillo, paralelas a los avatares históricos.

En la actualidad, sus restos son fragmentos de lienzos y zonas de la roca vaciadas para asentar muros, se identifica más con un fuerte del siglo XIX, sin embargo, aún conserva sus antiguos muros del castillo palacio de los condes de Ribagorza. Está estratégicamente situado en lo alto de la población, desde donde se pueden visualizar diversos puntos de la zona. 

Castillo de Artasona (Huesca)

Castillo de Aratsona (Foto: Puyol Ibort, Marta)

Fue fundado en el año 1087 por el rey Sancho Ramírez. En el siglo XIII pasó a pertenecer a la Baronía de Ayerbe, y desde el XV fue de los Gurrea. 

En 1610, aún era habitable, por seguridad contra las luchas armadas contra las huestes de los Urriés. En la guerra de la Independencia fue tomado por los franceses quienes, al abandonarlo, se aseguraron de dejarlo en ruinas.

Según lo que se puede observar, fue una construcción de grandes dimensiones, conformado por un edificio de estilo gótico de planta triangular de aproximadamente 40, metros de lado y con un torreón cilíndrico ubicados en cada uno de sus vértices.

Actualmente solo quedan los restos de la fachada principal, destaca su puerta de acceso, con arco apuntado adornado por molduras góticas. Queda el edificio que sirvió de palacio o zona residencial, de planta rectangular y coronado por una galería de arquillos. Anteriormente, al recinto del castillo lo cerraba una muralla de la que poco se conserva. 

Castillo de Alquézar 

Alquezar (Foto: dos a la deriva.com)

Forma parte del conjunto religioso-militar (de los muchos que se encuentran en la provincia) que sirvió de fortaleza musulmana a principios del IX por el caudillo Jalaf-Ibn-Asad.

De ahí e deriva su nombre: “Al-Qasr Banu Jasaf”, o “castillo de los descendientes de Jalaf”. En 107, fue reconquistado por Sancho Ramírez, este concedió fueros al lugar el 27 de abril de 1069. Consta en documentos la donación por el rey al abad Bazo de Fanlo de la villa de Beranuy y Santa María de Sabiñánigo, por haber construido una torre en Alquezar. 

Son espectaculares sus vistas desde lo alto del cerro, desde donde se aprecia el encañonado río Vero y sus paisajes cársticos, más hacia el sur, el tiempo pareciera detenerse en lejanía, un espectáculo visual sin igual se aprecia en la muela de Berbegal. 

De esta primitiva fortaleza románica primitiva, quedan apenas, en lo más alto del cerro, los restos de una poderosa torre cuadrangular, permanecen parcialmente dos de sus lienzos, a la par de una iglesia de planta cuadrada con cabecera plana que fue consagrada en 1099.

¡Ven, hay mucha historia que contar!

 

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