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19 agosto 2022

María Jesús Lorente: “Cepyme es el altavoz de las pequeñas y medianas empresas y de sus problemas del día a día”

Entrevistamos a la recientemente elegida presidenta de Cepyme Aragón, María Jesús Lorente, empresaria de larga trayectoria y que durante 13 años ha estado al frente de ARAME. Abordamos cuestiones como la igualdad, sus planes para este nuevo cargo, la importancia de las pymes en la vertebración del territorio o los problemas a los que se enfrentan los empresarios.

Enhorabuena por el nombramiento como presidenta de CEPYME Aragón. ¿Cómo afrontas este nuevo reto?

Ha sido una carrera. Empecé como presidenta de ARAME en 2008 y estuve 13 años. Eso me ha dado un bagaje y he visto cómo es una organización por dentro y cómo se podía cambiar. Entonces entendía, gustándome mucho como me gustaba CEPYME, que había cosas que había que transformar, renovar y regenerar. 

Me presenté para CEPYME Zaragoza y luego, con mi comité respaldándome, pensamos que podíamos optar a CEPYME Aragón. Es un salto cualitativo y cuantitativo.

Yo, de broma, digo que me he tirado del avión en marcha y sin paracaídas, pero afortunadamente no me he hecho ningún rasguño de momento. A lo mejor es por el bagaje que llevaba detrás. Para mí este era un reto personal y profesional y estoy muy ilusionada.

También hay que destacar que eres la primera mujer en ocupar este cargo.

Sí. Yo creo que es algo que tenemos que destacar. Es el momento de entrar en las mujeres, pero, además, es el momento por tiempo. Quiero decir, cuando dicen que no hay mujeres en determinados sitios yo siempre digo que el tiempo todo lo pone en su sitio. Si nosotras en el año 1980 todavía no podíamos entrar ni en las Fuerzas Armadas, lo normal es que todavía no hubiera ninguna mujer general o que estén llegando ahora a generales. Porque necesitamos que se reconozca nuestra valía, nuestra capacidad y nuestro mérito y que no nos pongan porque sí, por cuota.

Entonces las mujeres, lógicamente, hemos tenido que ir avanzado porque hemos entrado en el ámbito social y laboral, hemos ido ocupando los puestos que nos correspondían y es ahora cuando estamos llegando a los puestos donde se toman las decisiones. Lo que pasa es que a mí me parece que es muy importante que las mujeres demos ese paso y para eso es necesario que también haya otras mujeres que sean referentes. Que otras mujeres nos vean y piensen que también pueden llegar ellas también.

¿Crees que hay una falta de mujeres ejerciendo liderazgo o una falta de visibilización de estas mujeres?

Sería la conjunción de las dos cuestiones. Es decir, hay muchas mujeres que en el día a día están liderando sus empresas, pero no son visibles y eso es algo que tenemos que trabajar. En CEPYME lo hemos notado: hay muchas asociaciones donde las mujeres hacen un papel, por ejemplo, de gerente, pero no son el presidente. Tenemos que reivindicar ese papel de estar en el primer plano y no en el segundo. Y, además, como digo yo: dejemos de ser las segundas perfectas y pasemos a ser las primeras imperfectas.

Has comentado que CEPYME Aragón necesita una renovación. ¿Cómo la planteas?

Yo siempre he tenido muy claro que tú no puedes entrar en un sitio como un elefante en una cacharrería, tienes que entrar y, poco a poco, ir haciendo cambios que en principio sean sutiles y envolventes y en un momento determinado que la gente los vea como algo natural.

Eso es lo que yo me planteo, tenemos que cambiar externa e internamente. CEPYME es una organización que tiene muy buena reputación social pero la comunicación no la hemos sabido trabajar muy bien y eso es lo que tenemos que trabajar. Tenemos que contarle a la sociedad qué hacemos desde CEPYME, qué significa ser una microempresa y ser una pyme y el valor que tienen las pymes en nuestro territorio. Porque hablar de vertebración y cohesión territorial sin hablar de las Pymes no tiene sentido. Pero eso lo tenemos que plasmar.

María Jesús Lorente. Foto Web Boik

Yo muchas veces les digo a mi comité que lo que no se dice es como si no lo hubiéramos hecho. Estamos en el momento de la tecnología, las redes sociales, de la puesta en escena. Y desde ese punto de vista es desde donde tenemos que hacer el salto.

Por situarnos, ¿cuántas Pymes y autónomos hay en Aragón?

En este momento, el tejido empresarial que tenemos en Aragón es de 88.000 empresas. De ellas, 84.000 tienen menos de 9 trabajadores y de esas 84.000, 47.000 son autónomos sin trabajadores. Tenemos una media de unas 3.000 pymes (de 50 a 200) y 117 empresas grandes, de más de 250 trabajadores.

Ese es el gran problema que tenemos en Aragón igual que en el resto de España: el tejido empresarial tiene poca flexibilidad frente a las adversidades. Cuando ocurre cualquier circunstancia -como hemos vivido con la pandemia o ahora con las fluctuaciones de la energía, la materia prima, el combustible o la Guerra de Ucrania- para una empresa grande sería una gripe, para una empresa pequeña es su demolición.

¿Cuántas de estas empresas forman parte de CEPYME?

De esas 84.000, 35.000 son CEPYME: tenemos más de un 35% de representatividad. CEPYME es una organización empresarial que nace en 1977, es la primera organización empresarial que nace en España y CEPYME Zaragoza nace en 1980. Siempre hemos estado ahí y siempre hemos tenido muy claro que lo importante es saber a quién estamos representando: microempresas y pymes de todo el territorio. 

Buscamos la vertebración y la cohesión social. Entendemos que el tejido empresarial es quien verdaderamente vertebra el territorio. Pero incluso dentro de las comarcas y las propias ciudades: si nosotros cogiéramos una calle de Zaragoza como la Calle Alfonso o la Avenida San José, si nos la imaginamos sin comercio nos daría miedo pasear por ahí. Ese es lo que yo quiero trasladar: que una sociedad sin tejido empresarial, sin pequeñas y medianas empresas sería una sociedad abocada al fracaso, cerraríamos nuestra comunidad, no podríamos sobrevivir, no seríamos sostenibles. Las empresas somos las que asentamos el territorio.

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¿Cuáles son los principales problemas que afectan a las pymes aragonesas actualmente?

Nombraría muchísimos. Todo hay que ponerlo en el contexto actual geopolítico: venimos de una pandemia y, además, hemos entrado en una guerra, que tampoco la esperábamos. Son hechos que están ahí y tenemos que lidiar con ellos. EL primer reto creo que sería muy importante trabajar el crecimiento de las empresas. Que de 88.000 haya 84.000 pequeñitas hace que la economía se tambalee, que sea complicado buscar financiación en los bancos. Es complicado luchar contra la ley de morosidad, es complicado desde lo pequeño trabajar por la no competencia desleal.

Por lo tanto, tenemos que trabajar en el crecimiento y que además sea un crecimiento sostenible.

Has escrito en un artículo reciente que buscabas “un liderazgo compartido y colaborativo, poniendo en valor el gran equipo humano de CEPYME Aragón”.

Eso es básico y fundamental. Yo creo que las organizaciones son las personas.  De hecho, lo primero que hice cuando llegué a CEPYME Zaragoza fue crear mi comité ejecutivo, una renovación casi total porque creo que renové el 80% del antiguo comité y son personas de mi total y absoluta confianza y que las he cogido por su valía y capacidad y por el área de influencia que tienen. Entonces tengo gente de industria, de comercio, de artes plásticas, de artesanía, de biotecnología, de farmacia, de salud, de agricultura, de transporte, de hostelería, restauración, construcción.

Creo que hemos cogido todo el espectro de todos los sectores donde se puede tener actividad industrial. Eso nos permite ser conscientes de cuál es la realidad de cada sector y, además tener una voz que es la que verdaderamente conoce el tema. 

Para mí lo más importante fue generar el equipo, que me ha dado el 100% y me lo ha demostrado. Ha sido un año duro, de una travesía importante, partíamos de CEPYME Zaragoza que nadie conocía porque no estaba separada de CEPYME Aragón, entonces el trabajo ha sido apasionante pero también duro e intenso. Ahora ese equipo es el que me va a apoyar, esa es la ventaja que tengo. Además, cuento con el personal que tiene la casa. Hay un equipo técnico de primer nivel: gente especialista en tecnología, innovación, pedir subvenciones, internacionalización, prevención de riesgos laborales. Es impresionante el equipo.  

Antes comentábamos el papel vertebrador de las pymes. ¿Cómo ayudáis desde CEPYME a que las pymes se hagan oír y a que su labor vertebradora sea conocida y apoyada institucionalmente?

CEPYME es el altavoz de todas las pequeñas empresas. Nuestra misión es hacer llegar a las instituciones, a las administraciones y a los políticos lo que le ocurre a las pequeñas y medianas empresas que representamos. 

Somos agentes sociales reconocidos por la propia Constitución y nuestro papel principal es ser valedores de la gente a la que representamos. Muchas veces hay una asociación que me llama porque tiene que ir a una Comarca o a un Ayuntamiento, pues preparamos la reunión, hacemos de avanzadilla  y ponemos en contacto a la persona que tiene un problema con quien tiene que resolverlo. Esta es una de nuestras principales misiones: hacer de valedores, de altavoces de la mediana y pequeña empresa y de sus problemas del día a día.

¿Qué iniciativas lleváis a cabo en materia de igualdad?

Muchísimas. Estamos reconocidos como agente social y principal agente en el tema de igualdad. Hemos llevado a cabo muchísimos proyectos de la mano de la Dirección General de Trabajo del Gobierno de Aragón, hacemos guías para implantación de planes de igualdad en la empresa, webinars y talleres. Además, con mucho éxito porque los hacemos muy prácticos y visuales para que las empresas no tengan miedo a algo que es obligatorio y que lo tienen que poner en marcha.

Pero independientemente de esto, estamos trabajando en algo que creo que es fundamental y mucho más importante y es la sensibilización de las empresas en materia de igualdad. No es cuestión de que algo sea obligatorio sino de motivar a la gente para que lo metan en su ADN.

Siempre digo que la diversidad es mucho más enriquecedora y nos hace más competitivos que la uniformidad. Se trata de sensibilizar para que trabajen desde la igualdad y la diversidad y en eso como en CEPYME nos lo creemos firmemente y además lo llevamos en el ADN, pues resulta muy fácil transmitirlo.

Has estado 13 años al frente de ARAME, visibilizando el liderazgo femenino, ¿cómo vas a trasladar esa experiencia a CEPYME?

Creo que con hechos. En el comité ejecutivo de CEPYME Zaragoza me propuse que tenía que tener un comité lo más paritario posible, de hecho tengo un 48% de mujeres que es la primera vez en CEPYME que ocurre un hecho así. Ahora, con las vicepresidencias, primero me he fijado áreas muy concretas y, una vez que tenía definidas las áreas, busqué las personas. Son cuatro hombres y cuatro mujeres. Hay que hacer ese esfuerzo, tenemos que trabajar en dar a conocer que, en cualquier foro, ejecutiva, comisión o ponencia siempre tiene que haber diversidad. No puede haber una mesa solo de hombres o solo de mujeres. Tiene que haber diferentes puntos de vistas y criterios.

¿Consideras que la sociedad ha avanzado hacia una igualdad real en los últimos años?

¿Hemos avanzado? Sí y no. estamos mejor que hace 40 años sin lugar a dudas, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Estamos donde estamos y hay que mirar al futuro, el presente es el que nos va a llevar al futuro. 

A mí sí que me da un poco de miedo el estancamiento en el que, como sociedad, estamos. No sé si es fruto de la comodidad o de ese estado del bienestar en el que se nos ha olvidado la reivindicación, pero me da miedo el estancamiento y veo comportamientos que no me gustan, veo actitudes que no me gustan y sobre todo los veo en los jóvenes, eso es lo que más me asusta.

A través del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) sí que nos cuentan que se dan muchos casos de violencia entre jóvenes y actitudes que no se entienden de las propias jóvenes. Creo que no nos podemos relajar, vamos avanzando poco a poco, tenemos que ser cada vez más referentes, pero tenemos que luchar para no estancarnos ni dar un paso atrás porque eso me da un poco de miedo.

Asimismo, eres la fundadora de Bioknostic, ¿qué es lo que más disfrutas como empresaria?

Muchas cosas. A mí el día a día, ir generando proyectos, que las cosas salgan, contratar gente, tener experiencias nuevas. A mí eso me apasiona. No concibo la vida de otra manera. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Nosotros somos una empresa familiar y llega el fin de semana y hacemos mini consejos de administración alrededor de una paella porque estamos todavía generando ideas. Tenemos la segunda generación, mi hija y mi yerno trabajan con nosotros, más empresa familiar no puede ser.

Pero nos da la vida el levantarte por la mañana y seguir con un proyecto, vemos cómo esa idea inicial va tomando forma, se pone en marcha y además se convierte en un producto y además lo vendes y tienes éxito. Es algo impresionante. Pero que nadie se confunda y piense que esto es así desde el inicio. Yo llevo 26 años con mi empresa y he tenido momentos difíciles, de no llegar a fin de mes. ¿Qué ocurre? Que tienes que tener esa capacidad de saber reinventarte, de no obcecarte con que tu idea es la buena, de frenar, tomar distancia y ver por dónde seguir. Porque a lo mejor tienes que cerrar o reconvertirte. 

Nosotros tuvimos que reconvertirnos porque nos fue mal, nos fue bien, nos fue mal, muy mal y ahora nos va bien. Y eso es ser empresario. Las empresas evolucionan y son entes vivos que los forman las personas y a raíz de eso la empresa es mi vida. 

De hecho mi pareja, que es mi socio, tiene 64 años y ahora estamos en un nuevo proyecto con más trabajo y más naves y contratación y él dice que tendría que estar pensando en la jubilación y en vez de eso está pensando qué va a hacer en los próximos 10 años. 

Eso es ser empresario: tener la ilusión diaria de poner en marcha ideas que se te ocurren y que sabes que van a revertir en el bien común, en la gente que te rodea.

En Aragón, 7 de cada 10 empleos son generados por pymes y éstas representan más del 65% del PIB.

Muchas pequeñas hacen que el territorio funcione, crean empleo. Sí que es verdad que tenemos que crecer un poco más. Leía hace poco unas declaraciones del presidente nacional de CEPYME, Gerardo Cuerva, que decía que en España teníamos el síndrome del 50: de dar el salto las empresas a ser más de 50 trabajadores. También es verdad que la legislación a partir de 50 exige una serie de cosas que hasta 49 no las exige.

Creo que, por un lado, la administración se tiene que sensibilizar más y, por otro lado, nosotros tenemos que creernos más el ser empresarios. A mí me gusta decir que somos pequeños pero nuestros sueños son grandes, el tamaño no importa, lo importante es la idea de negocio y el empleo que podemos generar.

¿Crees que la gente es consciente del peso que tienen las pymes en la creación de empleo?

Yo creo que no y es un tema que me preocupa mucho. Es algo que en esta legislatura que tengo por delante quiero clarificar y quiero ver qué resultados obtengo. 

Nosotros por un estudio de reputación que hemos hecho sabemos que CEPYME tiene una reputación social importante por parte de los ciudadanos y los empresarios. Pero no terminamos de llegar. La gente ve si Stellantis para un turno o no; si Balay cierra o no; si Pikolin vende más o menos o si el Corte Inglés abre o no un nuevo comercio. 

Pero la gente no entiende lo que hacemos los pequeños. Yo a veces hasta me enfado y no quiero que se me entienda mal. Pongo el ejemplo de la pandemia: la gente salía a aplaudir a los sanitarios, y me parece muy bien y admiro la labor que hicieron, pero ¿a cuántas empresas y cuántos trabajadores y se nos consideró esenciales, y tampoco nos llegaban las mascarillas? Muchos. Porque a todo el mundo le llegó el pan, la leche y lo que pedía por Amazon. Eso era gente de empresas pequeñas que estaban trabajando, que se metían en el coche con un salvoconducto y a quien nadie aplaudía. 

En un momento determinado, se volvió la sociedad hacia nosotros y nos consideraban hasta héroes porque el panadero del barrio había estado trabajando y habían descubierto la mercería del barrio. Y terminó la pandemia y la gente se olvidó del comercio del barrio y volvimos todos a comprar donde comprábamos siempre y a usar internet.

A veces decimos que hay que comprar en el comercio local, pero queremos que los vaqueros nos valgan dos céntimos de euro y no estamos a pagar una cantidad determinada. Pues así se está destruyendo tejido empresarial.

Entonces, tendríamos que ser verdaderamente más sostenibles y eso no hay que decirlo, sino demostrarlo. Cuando digo que soy socialmente responsable significa ¿dónde compro, dónde consumo? ¿En mi barrio, en mi pueblo, en mi ciudad o me voy donde me ponen la gasolina más barata?  

¿Cuentan las pymes con suficiente apoyo por parte de las instituciones públicas o necesitan más?

Creo que falta recorrido. Nos tenemos que conocer más y mejor. A la administración la necesitamos y creo que tenemos un dialogo permanente y constante. 

Pero sí que me gustaría que España fuera un país como Alemania donde tú cuando vas a montar una empresa verdaderamente fuera una realidad y no un papel la declaración responsable donde digo que lo que voy a hacer se ajusta a la norma y a la legislación y así puedo empezar a montar la empresa y a contratar. Y si no cumplo, ya vendrá la administración unos meses después y me dirán lo que me falta. Pero no poner palos en las ruedas al motor tractor de la economía que es el de la empresa privada. Eso aceleraría esas trabas burocráticas que nos encontramos día a día con la administración.

Yo soy una defensora de la empresa privada, entendiendo también que es necesario para determinadas áreas y actividades tener unas instituciones públicas importantes en cuanto a sanidad, educación, servicios de las Fuerzas Armadas…  

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