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7 marzo 2026

San Juan de la Peña, nacimiento e historia viva de Aragón

Entre historia y leyenda, este monasterio encaramado en el pre-Pirineo oscense y a más de mil metros de altura, es más que un testigo del pasado: es el latido de la historia aragonesa. En sus muros resuenan las hazañas de los primeros monarcas, las plegarias de los monjes y el eco de un reino en construcción.

Enclavado en una zona privilegiada de Aragón, el monasterio de San Juan de la Peña es uno de los más emblemáticos de Aragón y un referente histórico de primer orden. Su papel en la consolidación del reino aragonés y su relevancia como necrópolis real lo convierten en un testigo privilegiado del devenir de la Corona de Aragón.

Un enclave sagrado y legendario

La historia de San Juan de la Peña se remonta a la época altomedieval, cuando, según la leyenda con mayor arraigo, el caballero Voto encontró en una cueva el cuerpo del ermitaño Juan de Atarés y decidió seguir su ejemplo, fundando un cenobio. La realidad histórica nos habla de una evolución desde un primitivo eremitorio hasta convertirse en un importante monasterio benedictino, beneficiado por los primeros reyes aragoneses y centro clave en la introducción de la reforma cluniacense en la Península Ibérica en el siglo XI. La directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Gloria Pérez, señala que “San Juan de la Peña es uno de los monasterios e iconos más importantes, ya que alberga una iglesia prerrománica, el panteón de nobles y un claustro, que son algunas de las mayores joyas del románico en Aragón

“San Juan de la Peña alberga algunas de las mayores joyas del románico de Aragón”

La cuna del Reino de Aragón

San Juan de la Peña se considera la cuna del Reino de Aragón, ya que fue un centro neurálgico en la organización y consolidación del poder político y religioso aragonés. Ramiro I (1035-1063), primer rey de Aragón, estrechó la relación del monasterio con la monarquía, dotándolo de privilegios y asegurando su protección. Sus descendientes, Sancho Ramírez y Pedro I, continuaron esta labor, haciendo del monasterio un referente del monacato reformado y un punto de encuentro entre la religión y la política. La propia Gloria Pérez destaca el Monasterio “como la cuna y el origen del Reino de Aragón”.

El Monasterio de San Juan de la Peña

Además, añade, Pérez, “poca gente lo destaca, pero San Juan de la peña fue un escenario clave para la introducción del rito romano en la Península Ibérica”. El monasterio fue pionero en los cambios de la Iglesia española en el siglo XI. En 1071, bajo el impulso del rey Sancho Ramírez, se sustituyó el rito litúrgico mozárabe por el rito romano, alineándose con las directrices del Papado. Este cambio comenzó en San Juan de la Peña y San Victorián de Sobrarbe, extendiéndose luego al resto de Aragón y España. Junto con la implantación de la regla benedictina, este monasterio fue clave en la transformación eclesiástica peninsular.

“San Juan de la peña fue un escenario clave para la introducción del rito romano en la Península Ibérica

Un panteón real

Foto: https://www.monasteriosanjuan.com

El monasterio también se convirtió en el lugar de enterramiento de la primera dinastía aragonesa. Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I descansan en el panteón real, ubicado en una cueva bajo la iglesia románica. Esta necrópolis, inicialmente excavada en la roca, fue remodelada en el siglo XVIII por encargo de Carlos III, conservando parte de las tumbas originales.

La decisión de enterrar a los monarcas en este monasterio respondió no solo a razones espirituales, sino también políticas. La vinculación de los reyes con el monasterio reforzaba su legitimidad y aseguraba que su memoria fuera honrada mediante ceremonias litúrgicas y conmemoraciones.

Decadencia y resurgimiento

A partir del siglo XII, con la expansión del Reino de Aragón y el traslado del centro del poder a Zaragoza, San Juan de la Peña perdió parte de su protagonismo. Sin embargo, su importancia simbólica se mantuvo. En época moderna, fue declarado Monumento Natural (1920) y Paisaje Protegido (2007), lo que ha permitido su conservación y puesta en valor como parte del patrimonio aragonés. La directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón reconoce los desafíos a los que se enfrentan para el mantenimiento en perfectas condiciones, “sobre todo, en el caso de los capiteles románicos del claustro”. Además, asegura que “el Gobierno de Aragón está trabajando junto a otras administraciones para garantizar la conservación del monasterio”

En la actualidad, San Juan de la Peña ha sido reconocido como el monumento más valorado de Aragón según el Observatorio de la Cultura 2024, destacando su relevancia histórica y cultural. Además, se están llevando a cabo importantes reformas en el Monasterio Nuevo. Turismo de Aragón es la entidad encargada de gestionar estas intervenciones, que incluyen la renovación de los sistemas de agua potable, riego, spa y saneamiento con un presupuesto de 323.760 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses. Asimismo, se han adjudicado trabajos para adecuar las torres de la iglesia del Monasterio Nuevo, con una inversión de 337.463 euros y un plazo de ejecución de seis meses. Estas iniciativas, que en conjunto superan los 3 millones de euros, buscan mejorar la conservación del monasterio y reabrir su hospedería en otoño de 2025.

Un legado vivo

Hoy, San Juan de la Peña sigue siendo un destino clave para la historia y la cultura de Aragón. Su belleza arquitectónica, en la que conviven elementos prerrománicos, románicos, góticos y neoclásicos, junto con su imponente entorno natural, lo convierten en un punto de interés ineludible. Además, su condición de cuna del Reino de Aragón y panteón real lo mantiene como un símbolo de la identidad aragonesa.

San Juan de la Peña no es solo un vestigio del pasado, sino un legado vivo que sigue contando la historia de Aragón a quienes lo visitan, recordando su papel crucial en la configuración del reino y su influencia en la Europa medieval.

Hacia un turismo digital

Turismo de Aragón ha licitado un proyecto de 400.000 euros para digitalizar y renovar los espacios expositivos del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Con un plazo de ejecución de seis meses, la iniciativa busca implementar soluciones tecnológicas avanzadas, como aplicaciones de realidad virtual, avatares interactivos y experiencias inmersivas, para modernizar la oferta turística y permitir a los visitantes interactuar de manera dinámica con la historia y cultura del monasterio. Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia para revitalizar San Juan de la Peña, que incluye obras de adecuación en curso y la reapertura de la hospedería en 2025.

El Monasterio de San Juan de la Peña
El 21 de Octubre de 1693 se puso la primera piedra del monasterio nuevo de San Juan de la Peña

Futuros proyectos

La propia Gloria Pérez afirma que también se trabaja en otros proyectos, como la reapertura del Real Monasterio de Santa María de Sijena, que ya anunció el propio presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, hace unos meses y que anticipó que sería en el primer trimestre de 2025, tras más de dos años cerrado. El Ejecutivo aragonés ha invertido más de dos millones de euros en la rehabilitación y adecuación de diversas estancias del monasterio, incluyendo la musealización de los antiguos dormitorios, donde se exhibirá una selección de las 99 obras recuperadas.

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