En el corazón de Zaragoza, donde las piedras milenarias del Palacio de la Aljafería susurran relatos de reyes, conquistas y parlamentos, una exposición ha transformado un monumento histórico en un faro cultural global. “Goya, del Museo al Palacio”, inaugurada en diciembre de 2024, celebra su primer aniversario con un hito impresionante: más de 300.000 visitantes de todos los continentes. Esta muestra, que traslada temporalmente las obras maestras de Francisco de Goya desde el Museo de Zaragoza —cerrado por reformas— hasta este emblemático edificio, no solo rinde homenaje al genio de Fuendetodos, sino que dialoga con la esencia misma de Aragón y España. Para un público internacional de habla hispana, desde México hasta Argentina o Filipinas, esta iniciativa representa una ventana única al legado de un pintor universal, en un escenario que es Patrimonio de la Humanidad.

El Origen de una Idea Audaz
Todo comenzó con un cierre temporal que se convirtió en oportunidad. En noviembre de 2023, el Gobierno de Aragón anunció la remodelación del Museo de Zaragoza, lo que implicaba el traslado de su colección permanente. Marta Fernández, presidenta de las Cortes de Aragón, vio en ello una ocasión irrepetible: “Desde el primer momento, tuve claro que el mejor lugar para esas obras de Goya era la Aljafería, en lugar de dispersarlas o almacenarlas”. Su visión, respaldada por el presidente aragonés Jorge Azcón, culminó en un convenio firmado en mayo de 2024. Así nació “Goya, del Museo al Palacio”, una exposición que une el arte del siglo XVIII con la arquitectura mudéjar, gótica y renacentista del palacio.
Azcón lo resume con orgullo: “Esta iniciativa ratifica nuestro compromiso con el bicentenario de Goya, con capitalidad aragonesa”. Y los números lo avalan: la muestra se ha convertido en la más visitada en la historia de Aragón, atrayendo a turistas, familias, estudiantes y expertos. Fernández añade: “Ha sido posible gracias a la colaboración institucional, y refuerza el valor de la Aljafería como casa de todos”.
Un recorrido por el genio de Goya
La exposición se despliega en la parte cristiana del palacio, donde las obras de Goya conversan con techumbres policromadas y salones cargados de historia. El visitante es recibido por el icónico busto de Goya realizado por Mariano Benlliure —el mismo que inspira los Premios Goya del cine español—. De allí, se adentra en la sala de Pedro IV, dedicada a la obra gráfica: grabados, dibujos y estampas que revelan el mundo interior del artista, con rotaciones periódicas para preservar su delicadeza.
La sala de los antecedentes destaca el influjo de los hermanos Bayeu y José Luzán, mentores de Goya en sus inicios aragoneses. En el tercer taujel, se explora su etapa italiana: el Cuaderno Italiano, su participación en la Academia de Parma y pinturas religiosas tempranas, como la serie de la Virgen del Pilar.
El Salón del Trono, joya del palacio, acoge los retratos cortesanos: Carlos IV y María Luisa de Parma (préstamo del Prado), Fernando VII, y obras invitadas que añaden dinamismo. El primero fue el “Retrato de José de Cistué y Coll” (1788), del Museo de Huesca; le siguió la tierna “Virgen con el Niño” (1772-1773), de colección privada; y actualmente brilla el “Retrato de Luis de Borbón” (1783), con sus condecoraciones reales pintadas con maestría goyesca. Pronto llegará una nueva pieza, manteniendo la frescura de la muestra.

En la sala de Santa Isabel, los retratos privados destacan: el duque de San Carlos, Juan Martín de Goicoechea y su familia, culminando con el emblemático “Don Luis María de Borbón y Vallabriga”. Finalmente, las salas de los Pasos Perdidos cierran con temas religiosos: “La Virgen con san Joaquín y santa Ana” o “San Luis Gonzaga meditando ante un crucifijo”. Un busto de Félix Burriel despide al visitante, invitando a reflexionar sobre el legado de Goya.
Un atractivo global: Visitantes de todos los horizontes
Con 300.000 entradas vendidas entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, la exposición ha superado expectativas. De España llegan 185.000, con 73.000 aragoneses y el resto de Cataluña, Madrid, Valencia, Andalucía y País Vasco. Internacionalmente, 117.000 proceden de Francia, Italia, América del Sur y Norte, y la Unión Europea. “Es un atractivo internacional para Aragón”, enfatiza Azcón.
La accesibilidad es clave: visitas guiadas y libres, descuentos para mayores de 65, familias numerosas, discapacitados y desempleados. Grupos escolares conviven con “anfitriones” locales que invitan a amigos, fomentando un turismo cultural inclusivo.
Sin ir más lejos celebridades como Glroia Estefan o Kathereine Neville visitaron este año la ciudad y la exposición. Gloria Estefan y su esposo, Emilio Estefan, visitaron el Palacio de la Aljafería en Zaragoza a finales de julio de 2025, durante su paso por España, donde recorrieron la exposición de Goya en las Cortes de Aragón, siendo recibidos por autoridades locales y disfrutando del monumento, una joya de la arquitectura islámica. Por su parte Katherine Neville estuvo en Zaragoza para el festival Ocultura 2025 en octubre.

Más allá de las paredes: Eventos que enriquecen la experiencia
La Aljafería no se limita a lienzos estáticos; vibra con actividades. En junio de 2025, el ciclo “Goya al Natural” fusionó música y danza en el pórtico norte: barroco con Modern Baroque, flamenco de Sara Calero y la orquesta Ensemble Bayona, atrayendo a 450 espectadores.

En septiembre, “La Tapa Entra en Palacio” unió gastronomía y arte. Charlas como “Mesa, cava y ramillete de Carlos IV” de Carmen Abad exploraron la corte goyesca, seguidas de tapas inspiradas en obras como “La Maja Vestida” o “Saturno Devorando a su Hijo”, creadas por nueve establecimientos zaragozanos. Cerca de 180 asistentes saborearon el legado de Goya.
Mirando al futuro: Un compromiso con la cultura
Fernández admite: “Superar esta exposición no será fácil, pero ya trabajamos en iniciativas de máximo nivel”. Mientras duren las obras del museo, Goya permanecerá en la Aljafería, y se anunciarán nuevas actividades. “Queremos ofrecer lo mejor de esta casa a la sociedad”, dice, enfatizando el valor patrimonial del palacio.
En un mundo donde el arte une fronteras, “Goya, del Museo al Palacio” no es solo una exposición: es un diálogo vivo entre pasado y presente, un orgullo aragonés con eco global. Si viaja a Zaragoza, no se la pierda; es una invitación a redescubrir a Goya en su tierra natal, en un palacio que late con historia.















