El proyecto Zaragoza-WIND se construirá en Botorrita, tendrá 144 MW de capacidad tecnológica y más de 156.000 metros cuadrados construidos. Merlin Properties prevé que entre en funcionamiento en 2029 y plantea alcanzar un 87% de autoconsumo renovable mediante generación eólica y solar.
Aragón suma otra inversión de gran escala a la transformación tecnológica que está experimentando alrededor de los centros de datos. Merlin Properties desarrollará en Botorrita, en la provincia de Zaragoza, Zaragoza-WIND, un nuevo campus que supondrá una inversión de 1.225 millones de euros y que estará diseñado para responder al crecimiento de la computación en la nube y la inteligencia artificial.
El proyecto tendrá 144 MW IT de capacidad, convirtiéndose en el mayor centro de datos desarrollado hasta ahora por Merlin en España. La compañía contempla más de 156.000 metros cuadrados construidos y prevé su entrada en funcionamiento en 2029.
La iniciativa recibió en julio la Declaración de Inversión de Interés Autonómico con Interés General de Aragón por parte del Gobierno aragonés. Merlin señaló posteriormente que el siguiente paso será la tramitación del correspondiente Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), necesario para avanzar hacia el inicio de las obras.
Pero la dimensión del proyecto no es su única particularidad. Zaragoza-WIND ha sido diseñado para combinar la elevada demanda eléctrica de un centro de datos preparado para inteligencia artificial con generación renovable próxima a las instalaciones.
Un 87% de autoconsumo renovable
Merlin pretende alcanzar en Zaragoza-WIND un 87% de autoconsumo renovable, antes incluso de incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías BESS. La solución combinará generación solar y eólica y, según la compañía, permitirá alcanzar el mayor nivel de autoconsumo renovable por factor de carga asociado a un centro de datos del mundo.
Este elemento resulta especialmente relevante en el actual crecimiento de la industria. La inteligencia artificial necesita cantidades extraordinarias de capacidad de computación y, como consecuencia, de electricidad. La disponibilidad energética está pasando así a convertirse en uno de los factores fundamentales para decidir dónde pueden desarrollarse los grandes centros de datos.
Zaragoza-WIND dispondrá de una conexión eléctrica de 227 MW, según la información conocida sobre el proyecto, y combinará esa capacidad con producción renovable.
El modelo energético constituye precisamente uno de los argumentos con los que Merlin quiere diferenciar el campus zaragozano frente a otras instalaciones europeas.
Un centro de datos que no consumirá agua para refrigeración
La segunda característica destacada está relacionada con el agua. El proyecto utilizará un sistema de refrigeración modular de circuito cerrado que permitirá eliminar el consumo de agua asociado a la refrigeración de los equipos.
Merlin define su estrategia mediante los principios Zero Water, Zero Carbon y Big Data y prevé que Zaragoza-WIND alcance un PUE —el indicador utilizado para medir la eficiencia energética de los centros de datos— de alrededor de 1,15. Cuanto más se aproxima este indicador a 1, menor es la energía adicional necesaria para mantener funcionando la infraestructura más allá de los propios equipos informáticos.
La cuestión del agua adquiere especial importancia en Aragón. El rápido crecimiento de los centros de datos ha abierto el debate sobre el impacto territorial de estas instalaciones y sobre la disponibilidad de recursos suficientes para atender proyectos que pueden alcanzar dimensiones industriales.
Que los nuevos desarrollos reduzcan o eliminen el agua utilizada en refrigeración puede convertirse, por tanto, en un factor cada vez más relevante para su aceptación y viabilidad.
Cerca de 5.000 empleos durante la construcción
La dimensión económica del proyecto tampoco termina en los 1.225 millones de inversión. Merlin calcula que Zaragoza-WIND generará cerca de 5.000 empleos durante su construcción y más de 500 puestos de trabajo permanentes y de alta cualificación durante su posterior funcionamiento.
Como ocurre con otros grandes proyectos industriales, habrá que distinguir posteriormente entre empleo directo, indirecto e inducido y comprobar cuántos puestos permanecen realmente en Aragón una vez terminadas las obras. La estimación difundida sobre la fase operativa sitúa en 196 los empleos directos dentro de un impacto total superior a 500 puestos.
Este será uno de los indicadores importantes para medir el impacto real del fenómeno de los centros de datos en Aragón. La inversión comprometida está alcanzando cifras extraordinariamente elevadas, pero su aportación a la economía regional dependerá también de cuánto empleo cualificado, proveedores locales, conocimiento y actividad empresarial se genere alrededor de las instalaciones.
Merlin quiere crecer con la inteligencia artificial
Zaragoza no constituye un proyecto aislado dentro de Merlin Properties. La compañía está transformando progresivamente su negocio inmobiliario mediante una fuerte apuesta por las infraestructuras digitales.
Actualmente dispone de centros de datos operativos en Madrid, Barcelona y Álava, mientras desarrolla nuevas instalaciones en Lisboa y Zaragoza. Su plataforma Merlin-Edged prevé disponer de 112 MW IT operativos al cierre de 2026 y la compañía ha anunciado desarrollos que superan los 600 MW.
Los resultados económicos permiten observar la importancia creciente de esta actividad. Merlin cerró el primer semestre de 2026 con 308 millones de euros de ingresos, un 11,7% más, y un EBITDA de 229 millones, también un 11,7% superior. La compañía atribuye buena parte del crecimiento al negocio de centros de datos y ya acumula 160 MW alquilados o prealquilados.
La estrategia tiene además un objetivo claro: construir instalaciones capaces de atender la demanda vinculada a inteligencia artificial. En su planificación corporativa, Merlin identifica expresamente Zaragoza como uno de sus futuros campus AI-ready, junto con otros grandes desarrollos en la península ibérica.
Aragón acumula proyectos de los grandes operadores
Es precisamente aquí donde Zaragoza-WIND adquiere una dimensión mayor para Aragón.
La comunidad no está recibiendo una inversión aislada. AWS mantiene operativa su región española en Aragón y ha elevado hasta 33.700 millones de euros sus planes de inversión vinculados a la expansión de sus infraestructuras. Microsoft desarrolla otros tres campus de centros de datos y ACS impulsa también un proyecto en La Puebla de Alfindén.
Ahora Merlin incorpora otros 1.225 millones de euros y 144 MW IT.
La acumulación empieza a modificar la posición de Aragón dentro del mapa tecnológico español. La disponibilidad de suelo, la producción renovable, las conexiones eléctricas y la situación geográfica están convirtiendo el territorio en un destino para infraestructuras que necesitan grandes cantidades de energía y capacidad de conexión.
Y la llegada de Merlin añade un elemento importante: competencia entre operadores. Aragón deja de depender del desarrollo de un único gran grupo tecnológico y comienza a reunir proyectos promovidos por diferentes compañías.
De los centros de datos a la inteligencia artificial
La cuestión estratégica para Aragón es qué hacer ahora con esta concentración.
Construir centros de datos genera inversión y actividad económica, pero el verdadero salto se produciría si alrededor de estas instalaciones creciera también una industria relacionada con la inteligencia artificial: empresas de software, proveedores de hardware, sistemas de refrigeración y energía, investigadores, universidades, startups, formación especializada y compañías capaces de utilizar la enorme potencia de computación instalada en el territorio.
Zaragoza-WIND refuerza precisamente esa posibilidad porque Merlin lo concibe como una infraestructura preparada para cargas de trabajo de inteligencia artificial.
El proyecto aparece además cuando Europa acaba de abrir la competición por sus futuras AI Gigafactories, grandes infraestructuras destinadas a proporcionar capacidad de computación para desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial.
Como analizábamos anteriormente, Aragón no cuenta actualmente con una candidatura conocida para una de esas gigafactorías. Sin embargo, cada nuevo proyecto de estas características fortalece algunos de los argumentos que podría utilizar en el futuro: infraestructura digital, capacidad energética, operadores internacionales y una concentración creciente de inversiones.
El desafío: que los servidores dejen más que inversión
La dimensión de Zaragoza-WIND impresiona: 1.225 millones de euros, 144 MW IT, 156.000 metros cuadrados y alrededor de 5.000 empleos durante su construcción.
Pero probablemente el dato más importante no aparezca en ninguna de esas cifras.
Aragón está consiguiendo atraer algunas de las mayores inversiones digitales que se están desarrollando actualmente en España. El siguiente desafío consiste en conseguir que esa infraestructura genere a su alrededor una economía tecnológica propia.
Porque existe una diferencia sustancial entre convertirse en un territorio donde están instalados los servidores que necesita la inteligencia artificial y convertirse en un territorio donde se crea tecnología gracias a ellos.
Con AWS, Microsoft, ACS y ahora Merlin desarrollando grandes proyectos, Aragón empieza a tener la infraestructura. El siguiente paso será convertir esa concentración de capacidad de computación en empresas, conocimiento, talento e innovación.
Ahí se decidirá el verdadero impacto económico de la revolución de los centros de datos en la comunidad.



















