Hay una idea que atraviesa Cuida tu salud cerebral y que probablemente sea la que más interpela al lector: el envejecimiento del cerebro no es un proceso sobre el que únicamente podamos actuar cuando comienzan los problemas. Buena parte de lo que suceda dentro de veinte o treinta años se está jugando también en nuestra forma de vivir hoy.
El neurólogo David Pérez Martínez construye, a partir de esta premisa, una guía sobre uno de los grandes temores asociados a la longevidad: llegar a edades avanzadas conservando la salud física, pero perdiendo memoria, autonomía o capacidad cognitiva.
Publicado por Alienta Editorial, el libro llega además en un momento en el que el conocimiento sobre las enfermedades neurodegenerativas está cambiando con rapidez. El autor conoce bien ese territorio. Especializado durante buena parte de su carrera en el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer, actualmente dirige el Instituto Clínico de Neurociencias del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y desarrolla también su actividad en el Hospital Universitario La Luz.
Su propuesta no consiste en ofrecer una fórmula milagrosa para evitar la demencia. Precisamente, una de las virtudes del libro es que se aleja de ese terreno. Pérez Martínez explica qué sabemos realmente sobre el funcionamiento y el envejecimiento del cerebro y, a partir de ahí, qué podemos hacer para protegerlo.
Por sus páginas aparecen cuestiones que, a primera vista, pertenecen a ámbitos diferentes: hipertensión, ejercicio físico, alimentación, sueño, estrés, contaminación, aislamiento social, genética o estimulación intelectual. El hilo que las une es sencillo: nuestra salud cerebral depende de muchos más factores que de resolver crucigramas o ejercitar la memoria.
Es uno de los mensajes que el autor ha insistido en transmitir durante la promoción del libro. En una entrevista reciente señalaba el ejercicio físico como una de las herramientas más importantes para proteger la salud cerebral y recordaba que la prevención debe contemplarse a lo largo de toda la vida.
El concepto de reserva cognitiva ocupa, por ello, un lugar relevante. Podríamos entenderla como la capacidad del cerebro para enfrentarse mejor al envejecimiento o a determinadas lesiones. La educación, el aprendizaje continuo, la actividad intelectual, el ejercicio y las relaciones sociales contribuyen a construirla. Pérez Martínez la ha comparado con los cimientos de una casa: cuanto mejores sean, mayor será su capacidad para resistir el paso del tiempo.
El planteamiento conduce inevitablemente a una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto podemos prevenir una enfermedad como la demencia?
La respuesta requiere matices. No todos los factores dependen de nosotros y no existe una garantía individual. Sin embargo, la investigación está otorgando un peso creciente a la prevención. Pérez Martínez ha explicado recientemente que alrededor del 45% de los casos de demencia podrían evitarse o retrasarse actuando sobre factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.
Ese cambio de perspectiva es posiblemente lo más interesante de Cuida tu salud cerebral. Frente a la resignación, propone conocimiento; frente a las recetas milagrosas, hábitos; y frente a la idea de empezar a preocuparse por el cerebro cuando aparecen los primeros olvidos, plantea hacerlo mucho antes.
El libro también aborda cuestiones como la genética, los biomarcadores y los avances en el diagnóstico precoz, un terreno que está experimentando una transformación considerable. El propio Pérez Martínez ha explicado que determinadas alteraciones relacionadas con las demencias pueden comenzar décadas antes de que los síntomas sean evidentes.
Pero Cuida tu salud cerebral no es un tratado escrito únicamente para especialistas. Su vocación es divulgativa: busca trasladar el conocimiento científico a decisiones cotidianas. Cuánto nos movemos, cómo dormimos, qué comemos, cómo mantenemos nuestras relaciones sociales o de qué manera seguimos sometiendo al cerebro a nuevos aprendizajes son algunas de las preguntas que plantea.
Quizá por eso su mensaje termina siendo menos médico de lo que inicialmente podría parecer. Cuidar el cerebro significa, en buena medida, cuidar nuestra manera de vivir.
Y hacerlo antes de que sea demasiado tarde.















