Indra presenta Drizzle, su nuevo dron interceptor para hacer frente a ataques masivos

La compañía española ha mostrado en UNVEX una nueva familia de sistemas no tripulados capaces de superar los 400 kilómetros por hora y alcanzar unos 80 kilómetros, una distancia que puede ampliarse hasta los 130 mediante un dron nodriza

Indra ha presentado una nueva familia de drones interceptores concebida para neutralizar otras aeronaves no tripuladas y responder a ataques en los que intervienen numerosos drones de forma simultánea. El sistema, denominado Drizzle, ha sido mostrado en UNVEX 2026, la feria de sistemas no tripulados celebrada los días 16 y 17 de septiembre en San Javier (Murcia).

Los nuevos interceptores pueden superar los 400 kilómetros por hora y tienen un alcance aproximado de 80 kilómetros, según las características comunicadas durante su presentación. Indra ha desarrollado además un dron nodriza que permite transportar varios de estos dispositivos y ampliar el radio de acción conjunto hasta unos 130 kilómetros.

El desarrollo responde a uno de los cambios que están experimentando los conflictos armados: la utilización creciente de aeronaves no tripuladas de bajo coste y su empleo en grandes cantidades. Esta evolución está obligando a la industria de defensa a buscar sistemas de interceptación cuyo coste pueda resultar proporcionado frente al de las amenazas que pretenden neutralizar.

Un interceptor diseñado para integrarse en sistemas antidrón

Drizzle puede incorporarse a sistemas de defensa contra drones como un efector de destrucción física —lo que en terminología militar se denomina hard-kill— y también está planteado como sistema de autoprotección para vehículos terrestres o helicópteros.

El interceptor utiliza sensores electroópticos e infrarrojos para obtener información durante la fase final de aproximación al objetivo. Según Indra, su sistema de procesamiento permite analizar esos datos en tiempo real, discriminar amenazas y seleccionar el blanco. La compañía trabaja además en incorporar un radar en futuras fases del desarrollo para ampliar sus capacidades de detección.

Indra plantea el sistema como un dispositivo fungible, es decir, concebido para ser utilizado una sola vez durante la interceptación. Este planteamiento busca reducir el coste de cada actuación y permitir su fabricación a mayor escala, una cuestión que ha adquirido especial relevancia ante la proliferación de drones relativamente baratos en los conflictos actuales.

La compañía no ha hecho público, en la información disponible sobre su presentación, el precio unitario de los interceptores ni un calendario concreto para su entrada en servicio.

Un dron nodriza para llegar hasta 130 kilómetros

Una de las novedades del concepto es el empleo de un vehículo no tripulado de mayor tamaño que actúa como nodriza. Este sistema puede transportar varios interceptores Drizzle y desplazarlos durante la primera parte de la misión.

Según los datos presentados en UNVEX, el dron nodriza puede recorrer unos 80 kilómetros a una altitud de hasta 30.000 pies antes de liberar los interceptores. Estos dispondrían entonces de capacidad para cubrir alrededor de otros 50 kilómetros, lo que elevaría el alcance conjunto hasta aproximadamente 130.

Indra plantea además la posibilidad de operar varios de estos drones nodriza en enjambre, transportando y liberando múltiples interceptores. En UNVEX también se ha mostrado una variante de Drizzle preparada para ser lanzada desde un fusil adaptado.

La presentación forma parte de una apuesta más amplia de Indra por los sistemas no tripulados y las tecnologías de defensa frente a drones. En la misma edición de UNVEX, la compañía ha presentado el misil de crucero Squall y ha mostrado nuevas capacidades de su familia de drones Tarsis.

Indra lidera asimismo el programa SANTAM para las Fuerzas Armadas españolas, que contempla la entrega de 147 aeronaves no tripuladas de clase I en distintas configuraciones. La compañía está reforzando así su actividad en un ámbito en el que confluyen los drones tácticos, los sistemas de detección y mando y las soluciones destinadas a neutralizar aeronaves no tripuladas.

Drizzle se incorpora a esa última categoría en un momento en el que la defensa frente a drones ha pasado a ocupar un espacio creciente en los programas militares. Sus prestaciones definitivas y su incorporación a sistemas operativos dependerán ahora de la evolución del desarrollo, las pruebas y los posibles contratos que pueda obtener la compañía.

 

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