Europa impulsa sensores, robótica e inteligencia artificial para proteger a sus militares frente a amenazas químicas y nucleares

La Agencia Europea de Defensa investiga sensores inteligentes, sistemas robóticos y tecnologías de simulación para mejorar la protección de los militares ante amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares. La cooperación europea también aborda la inteligencia artificial y el rendimiento humano.

La Agencia Europea de Defensa trabaja en tecnologías de detección, sistemas autónomos y simulación para mejorar la seguridad de las Fuerzas Armadas ante riesgos químicos, biológicos, radiológicos y nucleares.

La Agencia Europea de Defensa (EDA) está impulsando distintas líneas de investigación tecnológica para mejorar la protección de los militares europeos frente a amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (NBQR). Entre sus prioridades figuran el desarrollo de sensores capaces de detectar sustancias peligrosas, la utilización de robots para intervenir en zonas contaminadas y el empleo de herramientas de simulación que permitan anticipar los efectos de un incidente y preparar la respuesta de las unidades militares.

Estas actividades se desarrollan en el marco del grupo de tecnología y capacidades CapTech CBRN and Human Factors, una plataforma de cooperación que reúne a especialistas de los Estados miembros, empresas, centros de investigación y universidades. Su finalidad es identificar necesidades tecnológicas compartidas y promover proyectos que permitan trasladar los avances científicos a aplicaciones militares. La iniciativa también contempla tecnologías relacionadas con el rendimiento humano y la interacción entre soldados y sistemas autónomos.

Detectar las amenazas antes de exponer al personal militar

Uno de los principales desafíos de la defensa NBQR es identificar rápidamente la presencia de agentes peligrosos y determinar el alcance de una posible contaminación. Para ello, la EDA promueve la investigación de sensores e instrumentos automatizados capaces de detectar, identificar y medir sustancias químicas, biológicas o radiactivas en diferentes entornos operativos.

Estos sistemas pueden proporcionar información para delimitar zonas de riesgo, establecer medidas de protección y decidir cuándo resulta seguro desplegar personal. Su integración con plataformas robóticas y vehículos no tripulados permitiría realizar determinadas tareas de reconocimiento sin exponer directamente a los militares a los agentes contaminantes.

La investigación también abarca materiales avanzados y nuevos equipos de protección individual. Entre los objetivos se encuentra mejorar la resistencia frente a sustancias peligrosas y reducir las limitaciones físicas que imponen los trajes de protección, especialmente el peso, la acumulación de calor y la pérdida de movilidad. Estos factores adquieren especial importancia durante intervenciones prolongadas o en condiciones ambientales exigentes.

En paralelo, la Agencia estudia nuevas técnicas de descontaminación y soluciones para proteger instalaciones e infraestructuras críticas. El propósito es mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes que puedan afectar tanto a unidades militares como a instalaciones estratégicas.

Inteligencia artificial y simulación para preparar operaciones complejas

La modelización informática constituye otra de las áreas de trabajo. Mediante herramientas de simulación, los especialistas pueden estudiar cómo se dispersan determinados agentes peligrosos, estimar las concentraciones en diferentes zonas y analizar las posibles consecuencias de una exposición.

Esta información resulta útil para planificar operaciones de reconocimiento, evacuación y descontaminación, así como para preparar ejercicios de entrenamiento. Las tecnologías de realidad virtual, aumentada y mixta permiten recrear situaciones de riesgo sin necesidad de reproducir físicamente todos los peligros asociados a un incidente NBQR.

El programa también presta atención a la relación entre los operadores humanos y las máquinas. La incorporación de inteligencia artificial, aprendizaje automático y sistemas robóticos plantea nuevos desafíos para la coordinación de equipos militares, especialmente cuando deben trabajar conjuntamente personas y plataformas autónomas.

En este ámbito, la EDA investiga herramientas destinadas a mejorar la percepción de los operadores, monitorizar determinadas condiciones fisiológicas y detectar situaciones de sobrecarga cognitiva. El objetivo es comprender cómo afectan las nuevas tecnologías al rendimiento del personal y desarrollar sistemas que faciliten la toma de decisiones en escenarios operativos complejos.

La integración de sensores en uniformes y equipos personales forma parte de esta línea de investigación, junto con el desarrollo de sistemas de comunicación y dispositivos que permitan conocer mejor las condiciones en las que trabajan los militares.

Una estrategia europea de cooperación tecnológica

El CapTech dedicado a defensa NBQR y factores humanos forma parte de la estructura de cooperación tecnológica de la EDA, integrada por quince grupos especializados. Estos espacios permiten a los Estados miembros compartir conocimientos, identificar prioridades y promover proyectos conjuntos en ámbitos donde el desarrollo individual de determinadas capacidades puede resultar especialmente complejo.

La cooperación busca también facilitar la interoperabilidad de los equipos utilizados por diferentes ejércitos europeos. Disponer de procedimientos compatibles, sistemas de detección coordinados y criterios comunes de protección puede mejorar la respuesta multinacional ante incidentes que afecten a varios países o requieran operaciones conjuntas.

El informe anual de la Agencia correspondiente a 2025 recoge los avances en la planificación de capacidades de defensa NBQR y el desarrollo de una hoja de ruta específica para orientar futuras actuaciones. Esta planificación combina investigación tecnológica, experimentación y coordinación entre los países participantes.

La utilidad de estas capacidades también se extiende a determinadas situaciones de emergencia civil, especialmente cuando resulta necesario identificar sustancias peligrosas, intervenir en entornos contaminados o proteger infraestructuras esenciales.

Las líneas de investigación impulsadas por la EDA reflejan la creciente importancia de combinar protección individual, robótica, sensores y herramientas digitales en la preparación de las Fuerzas Armadas. Su aplicación operativa dependerá de la madurez de las tecnologías desarrolladas, de las pruebas realizadas y de las decisiones de inversión que adopten los Estados miembros.

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