La plataforma Comer Bio agrupa unas 2.000 hectáreas de pequeñas explotaciones y productores familiares, con una presencia destacada en la Franja. La iniciativa busca alcanzar clientes que difícilmente podrían abordar individualmente, desde comedores escolares y restauración colectiva hasta mercados internacionales.
Producir alimentos ecológicos no garantiza por sí solo encontrar un mercado capaz de absorberlos en condiciones rentables. Para las pequeñas explotaciones, alcanzar el volumen necesario para atender determinados pedidos, asumir los costes logísticos o presentar una oferta suficientemente amplia puede convertirse en una barrera difícil de superar. Cerca de 150 productores de Cataluña y Aragón han decidido afrontar juntos ese problema a través de Comer Bio, una plataforma que les permite comercializar conjuntamente sin renunciar a los clientes y canales de venta que cada uno mantiene por separado.
La iniciativa está impulsada por la ADV Ecológica de Ponent / Bio Ponent, una organización nacida hace 23 años para prestar asistencia técnica a los agricultores y que con el tiempo ha ampliado su actividad hacia cuestiones como la biodiversidad, la mejora de los suelos, el relevo generacional o la utilización compartida de recursos. Dentro de esta estructura, los productores agrupados en Comercial Bioponent suman aproximadamente 2.000 hectáreas de agricultura ecológica, con cultivos que van desde el olivar, los frutos secos y los cereales hasta la fruta de hueso, la horticultura o la espirulina.
Una parte de las explotaciones se encuentra en Aragón, especialmente en la zona de la Franja, lo que convierte el proyecto en una experiencia de cooperación agrícola que supera los límites administrativos. Su planteamiento parte de una dificultad común a muchas pequeñas explotaciones: individualmente pueden disponer de un buen producto y de sus propios compradores, pero carecer del volumen, la variedad o la estructura comercial necesarios para acceder a clientes de mayor tamaño.
Del pequeño productor a la restauración colectiva
Comer Bio intenta cubrir precisamente ese espacio. Los agricultores mantienen sus relaciones comerciales particulares y se agrupan cuando necesitan responder a oportunidades que requieren una oferta mayor. De esta manera pueden dirigirse conjuntamente a comedores escolares, restauración colectiva, supermercados u otros canales en los que un solo productor tendría dificultades para garantizar cantidades suficientes o una gama diversa de alimentos.
La fórmula cobra especial importancia en un momento marcado por el incremento de los costes y el estancamiento del consumo de productos ecológicos. La cooperación permite repartir esfuerzos comerciales y logísticos y, al mismo tiempo, reunir producciones diferentes. Un operador de restauración colectiva, por ejemplo, no demanda únicamente fruta o una determinada hortaliza, sino que necesita abastecerse de referencias variadas y con continuidad.
El proyecto ya ha servido también para realizar operaciones internacionales. Los productores han llevado a cabo experiencias conjuntas de exportación a Holanda y Bélgica, mercados a los que resulta más difícil acceder desde una explotación de pequeño tamaño. Agrupar mercancía permite alcanzar el volumen necesario para compensar el coste del transporte y disponer de una estructura capaz de responder a los pedidos.
La plataforma quiere avanzar ahora hacia la venta directa al consumidor. El planteamiento consiste en canalizar la demanda hacia los productores asociados más próximos a cada zona, favoreciendo así circuitos de proximidad. Por el momento, sin embargo, la propia organización reconoce que su capacidad comercial y logística es limitada y que debe seleccionar los pedidos que puede atender para evitar que determinadas operaciones generen pérdidas.
El objetivo es reforzar progresivamente esa estructura, especialmente con más recursos destinados al área comercial, hasta poder responder a una demanda más amplia con independencia del volumen de cada pedido. Comer Bio cuenta actualmente con apoyo económico de la Fundación Daniel y Nina Carasso dentro de la convocatoria «Del campo a la despensa».
Compartir maquinaria y facilitar el relevo generacional
La comercialización conjunta es solo una parte del modelo desarrollado alrededor de Bio Ponent. La organización ha creado también un banco de maquinaria que permite a los agricultores alquilar equipos en lugar de afrontar individualmente inversiones que pueden resultar difíciles de amortizar en explotaciones pequeñas.
La cooperación ha dado lugar incluso a proyectos empresariales específicos. Varios productores de almendra ecológica comenzaron compartiendo la inversión necesaria para adquirir una descascaradora y la experiencia terminó desembocando en la creación de una cooperativa con marca propia para comercializar su producción.
Otro de los problemas que la organización intenta abordar es el relevo generacional. Bio Ponent participa en un proyecto europeo, junto a entidades de Francia y País Vasco, para desarrollar los denominados «espacios test», una fórmula destinada a personas interesadas en incorporarse profesionalmente a la agricultura pero que no disponen de tierras ni quieren asumir desde el primer momento una elevada inversión.
El sistema plantea que un ayuntamiento pueda ceder durante dos años una finca en la que el futuro agricultor pruebe la actividad hortícola acompañado por los técnicos de la organización. La experiencia puede servir tanto para facilitar nuevas incorporaciones como para buscar continuidad a explotaciones cuyos propietarios se acercan a la jubilación.
Comer Bio traslada esa misma filosofía de cooperación al mercado. Frente a la alternativa de aumentar individualmente el tamaño de cada explotación, los productores buscan ganar escala compartiendo aquello que resulta más difícil asumir por separado: maquinaria, conocimiento técnico, logística y capacidad comercial. Para las pequeñas explotaciones ecológicas de Aragón y Cataluña que participan en la iniciativa, la dimensión no procede necesariamente de producir más, sino de ser capaces de llegar juntas donde difícilmente llegarían por separado.

















