Siete de los diez mayores fabricantes mundiales de baterías para vehículos electrificados son chinos y concentran el 72,4% del mercado. CATL encabeza la clasificación con cerca del 40% y construye junto a Stellantis una gigafactoría en Zaragoza con una inversión prevista de hasta 4.100 millones de euros.
El crecimiento del vehículo eléctrico está configurando una nueva industria mundial del automóvil y China ocupa una posición dominante en uno de sus componentes esenciales. Durante el primer semestre de 2026, siete fabricantes chinos se situaron entre los diez mayores proveedores de baterías para vehículos electrificados y alcanzaron conjuntamente una cuota del 72,4% del mercado, según los datos de SNE Research. La cifra supone 1,5 puntos porcentuales más que un año antes y confirma una tendencia que afecta directamente a Europa y que tiene en Zaragoza uno de sus nuevos escenarios industriales.
Entre enero y junio se instalaron en todo el mundo baterías equivalentes a 608,5 GWh, un 20% más que en el mismo periodo de 2025. CATL encabezó con claridad la clasificación, con 242,7 GWh y una cuota del 39,9%, frente al 38,2% que tenía un año antes. La segunda posición correspondió a BYD, también china, con 87,7 GWh y el 14,4% del mercado. Entre ambas compañías suman el 54,3% de la capacidad instalada durante el semestre.
La posición alcanzada por CATL ayuda a situar en perspectiva el proyecto que la compañía desarrolla actualmente en Zaragoza. El fabricante chino y Stellantis están construyendo junto a la factoría de Figueruelas una planta de baterías de litio-ferrofosfato (LFP), articulada a través de Contemporary Star Energy, sociedad participada al 50% por ambos grupos. La inversión anunciada asciende a un máximo de 4.100 millones de euros y la capacidad potencial de la fábrica alcanzará los 50 GWh anuales, condicionada por la evolución del mercado europeo del vehículo eléctrico y por el marco de apoyo institucional.
Una nueva pieza en la industria aragonesa del automóvil
Las obras comenzaron oficialmente en noviembre de 2025 y las previsiones comunicadas por CATL apuntan a más de 4.000 empleos directos cuando la planta alcance su desarrollo previsto, además del empleo indirecto asociado a proveedores y servicios. El calendario inicial situaba el comienzo de la producción a finales de 2026, aunque la información conocida en julio de este año, tras completarse la tramitación administrativa del proyecto, desplaza el inicio productivo al primer trimestre de 2027.
La llegada de CATL amplía el papel que Figueruelas ha desempeñado durante décadas dentro de la industria española del automóvil. La planta aragonesa ha estado tradicionalmente vinculada al ensamblaje de vehículos y a una extensa red de proveedores. La fabricación de baterías incorpora ahora al entorno otro de los componentes de mayor peso económico y tecnológico del vehículo eléctrico, además de situar en un mismo espacio industrial la producción de automóviles y la de sus baterías.
La elección de la tecnología LFP tampoco es secundaria. Estas baterías han ganado terreno en los últimos años por su coste y por la posibilidad de utilizarlas en vehículos eléctricos destinados a segmentos de mayor volumen. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 las baterías LFP fueron de media más de un 40% más baratas por kWh que las de tecnología NMC, aunque ambas presentan prestaciones y características diferentes. Stellantis ha explicado que uno de los objetivos de su alianza con CATL es precisamente disponer de baterías LFP fabricadas en Europa para ampliar su oferta de vehículos eléctricos a precios más competitivos.
Una industria dominada desde China
El liderazgo chino va más allá de la clasificación de fabricantes. La Agencia Internacional de la Energía calcula que China produjo en 2025 más del 80% de las celdas de baterías del mundo y concentró aproximadamente el 85% de los materiales activos destinados a cátodos y más del 90% de los correspondientes a ánodos. El peso del país es particularmente elevado en la tecnología LFP que se utilizará en Zaragoza.
Este contexto permite dimensionar la decisión de CATL de invertir en Aragón. La compañía que desarrolla la planta de Figueruelas no es únicamente uno de los principales fabricantes internacionales del sector, sino la empresa que actualmente encabeza con amplia diferencia el mercado mundial de baterías para vehículos electrificados. Su expansión europea forma parte, además, de un movimiento más amplio de los fabricantes asiáticos para acercar la producción a los mercados donde se venderán los vehículos.
Para Aragón, el proyecto supone incorporar a su estructura productiva una actividad que hasta ahora no existía a esa escala. CATL ha señalado también su intención de colaborar con universidades y centros de formación y de favorecer el desarrollo de proveedores relacionados con la nueva fábrica. El alcance final de ese efecto dependerá tanto de la evolución de la producción como de la capacidad para integrar empresas y profesionales locales en la nueva cadena industrial.
Los datos del primer semestre de 2026 muestran hasta qué punto ha cambiado el mapa de esta industria. Las compañías chinas concentran ya el 72,4% del mercado mundial y CATL se aproxima por sí sola al 40%. Que una de las principales inversiones europeas de ese fabricante se esté construyendo en Zaragoza vincula directamente a la industria aragonesa del automóvil con el centro actual de la producción mundial de baterías.

















