A menos de una hora y media de Oporto se encuentra la ciudad de Coimbra, famosa por su universidad y unida con Aragón gracias a Santa Isabel de Portugal.
La Universidad de Coimbra no solo es la más antigua de Portugal, también es una de las más vetustas de Europa ya que se fundó en el lejano 1290. Así que lo más apropiado cuando se empieza a visitar el casco histórico de Coimbra es acercarse al amplio Patio de las Escuelas que acoge los edificios más carismáticos de la vieja universidad.
Se encuentra en la parte alta de la ciudad, por lo que también se contempla desde ahí arriba el núcleo urbano que desciende hasta el río Mondego, hacia cuyos puentes habrá que dirigirse más tarde. Pero de momento se trata de descubrir a fondo los monumentales edificios universitarios entre los que destaca el conocido como Palacio Real o de las Escuelas, por combinar a lo largo de la historia su uso educativo con los periodos en los que alojó a diversos monarcas lusos.

Merece la pena entrar al interior de palacio y apreciar la bella de la Sala dos Capelos, la de Armas o la Capilla de San Miguel. No obstante, si hay una visita inexcusable esa es la Biblioteca Joanina. Un lugar de ensueño plagado de libros y adornos rococós. Posiblemente el mejor lugar para apreciar la acertada descripción de Coimbra que hizo el genial Saramago: “una ciudad con dos cabezas, una propia y otra añadida, repleta de saberes y de algunos inmateriales prodigios”.
Tras la visita se sale al exterior y hay que dejarse llevar a través de un entramado de calles y callejas donde curiosamente alternan señoriales casonas renacentistas con otras fachadas más mundanas que son la sede de las llamadas “repúblicas universitarias”. Son más de una veintena y tienen nombres tan curiosos como el Palacio de la Locura, la República de Baco o la de los Fantasmas. ¿Qué son? Son espacios gestionados por los alumnos donde se celebran desde interesantes eventos culturales hasta fiestas memorables.
Después de pasear por esta zona es bueno dirigirse hacia las dos catedrales de Coimbra, la Vieja y la Nueva. La más antigua tiene orígenes románicos y por fuera casi se confunde con un castillo. No obstante su carácter eclesiástico se respira en el interior y en su espiritual claustro gótico. En cambio la cercana Catedral Nueva o Sé Nova es de una apariencia más recargada debido a que se construyó desde entre los siglo XVI y XVII fusionando el arte manierista y el barroco.
Tras visitar ambos templos es cuestión de seguir paseando por el casco histórico y que vayan surgiendo a nuestro paso los iconos del patrimonio de Coimbra. Puede que nos topemos cerca del área universitaria con el Jardín Botánico o con la plaza de la República y el ambiente desenfadado de sus terrazas.

En otra dirección se atravesará el Arco de Almedina que antaño se integraba en la muralla medieval. Tamibén por ahí veremos la iglesia de San Bartolomé. Y no my lejos ya queda la Plaza del Comercio, epicentro social de la ciudad. Hay más plazas interesantes, como la del 8 de mayo ya cerca del Monasterio de Santa Cruz. Desde ahí se puede descender por la arteria comercial del centro histórico, la rua Ferreira Borges para llegar casi a la orilla del río y empezar a caminar por el Largo de Partagem.
Precisamente desde esa avenida se puede cruzar el río Mondego por el puente de Santa Clara para conocer la otra orilla de Coimbra, la cual también es sumamente interesante. Para empezar porque aquí está el propio monasterio de Santa Clara. Un cenobio en cuya fundación del siglo XIII estuvo involucrada personalmente la aragonesa Santa Isabel de Portugal. Aunque aquella construcción inicial estaba tan cerca del cauce que sufría demasiadas inundaciones, de manera que varios siglos después se construyó un monasterio nuevo que hoy se visita para admirar su iglesia de estilo manierista y el gran claustro, al igual que los fieles buscan en el convento la sepultura de esta santa que es patrona de la provincia de Zaragoza.

Por cierto, junto a este monasterio histórico hay una cita absolutamente irrenunciable para los que hagan esta escapada a Coimbra con niños. Aquí está el histórico parque temático Portugal dos Pequenitos, donde se puede dar un paseo virtual por todo el país luso reducido a miniaturas y reproducciones tridimensionales a escala por las que adentrarse y hacerse algunas de las fotografías más divertidas del viaje.
No obstante, quizás otros opten por visitar Coimbra en plan de escapada romántica. Pues bien, también en esta misma orilla del Mondego encontrarán el alojamiento perfecto para su estancia. Es la conocida como Quinta das Lagrimas, un espacio histórico con su propia leyenda que relata el trágico amor entre el infante Pedro de Portugal y la española Inés de Castro. Un romance que no tuvo un final feliz, pero que puede ser de lo más inspirador para pasar unos días en esta acogedora ciudad del país vecino.
















