La compañía fundada por Liang Wenfeng en 2023 sorprendió al sector tecnológico mundial cuando demostró que era posible desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial utilizando menos recursos que algunos de sus competidores estadounidenses. Tras aquella irrupción, DeepSeek afronta una nueva etapa marcada por la búsqueda de financiación, el aumento de su capacidad de computación y el desarrollo de aplicaciones comerciales.
Hasta comienzos de 2025, DeepSeek era prácticamente desconocida fuera de los círculos tecnológicos chinos. Su nombre apareció de repente en el escenario internacional cuando presentó un modelo de inteligencia artificial capaz de competir en determinadas tareas de razonamiento con algunos de los sistemas más avanzados desarrollados en Estados Unidos. La atención no se centró únicamente en sus capacidades, sino también en los recursos utilizados para conseguirlas.
La compañía china aseguraba haber desarrollado sus modelos con una infraestructura y unos costes considerablemente inferiores a los empleados por algunos de sus principales competidores. Su aparición abrió inmediatamente un debate dentro de la industria sobre cuánto capital y capacidad de computación eran realmente necesarios para desarrollar inteligencia artificial avanzada y sobre la distancia tecnológica existente entre China y Estados Unidos.
DeepSeek pasó así, en cuestión de semanas, de ser un laboratorio prácticamente desconocido a convertirse en una de las empresas más observadas del ecosistema tecnológico chino.
De un fondo de inversión a un laboratorio de inteligencia artificial
Detrás de DeepSeek se encuentra Liang Wenfeng, ingeniero informático formado en la Universidad de Zhejiang y especializado en algoritmos. Antes de crear la compañía había desarrollado su carrera en High-Flyer, un fondo de inversión cuantitativa que utilizaba modelos matemáticos y sistemas informáticos para analizar grandes cantidades de información financiera e identificar oportunidades en los mercados.
Aquella actividad proporcionó a Liang experiencia en computación avanzada y tratamiento masivo de datos. En 2021 comenzó además a adquirir miles de procesadores gráficos de Nvidia con la intención de construir una infraestructura propia para desarrollar inteligencia artificial. Dos años después, en 2023, fundó DeepSeek.
La empresa adoptó inicialmente una orientación diferente a la de muchas compañías tecnológicas. En lugar de concentrarse desde el principio en desarrollar productos comerciales o captar clientes empresariales, priorizó la investigación y la creación de modelos avanzados. Esa estrategia terminaría situándola en el centro de la conversación internacional sobre inteligencia artificial.
El momento DeepSeek
El gran salto llegó en enero de 2025. Los modelos presentados por la compañía mostraron capacidades avanzadas de razonamiento con unos requerimientos de entrenamiento que DeepSeek situaba por debajo de los empleados por algunos de los grandes laboratorios estadounidenses.
La reacción de los mercados mostró hasta qué punto el anuncio había alterado las expectativas existentes alrededor de la inteligencia artificial. Las acciones de Nvidia sufrieron entonces una caída histórica y la compañía llegó a perder cerca de 600.000 millones de dólares de capitalización bursátil en una sola sesión.
La cuestión que empezó a plantearse el mercado era sencilla: si empresas capaces de desarrollar modelos competitivos podían hacerlo utilizando menos capacidad de computación, quizá las enormes inversiones previstas en procesadores y centros de datos necesitaban ser analizadas desde una perspectiva diferente.
Aquello no significaba que DeepSeek hubiera superado a los principales laboratorios estadounidenses. Los modelos más avanzados de compañías como OpenAI o Anthropic continuaban manteniendo ventajas en diferentes capacidades. Lo relevante era que una empresa china relativamente joven había conseguido reducir la distancia y hacerlo bajo unas condiciones tecnológicas especialmente complejas.
El problema de los chips

La evolución de DeepSeek está estrechamente relacionada con otro de los grandes frentes tecnológicos entre China y Estados Unidos: los semiconductores.
Washington lleva años aplicando restricciones a la exportación hacia China de determinados procesadores avanzados y tecnologías utilizadas para desarrollar inteligencia artificial. Estas medidas afectan especialmente al acceso a las GPU de mayor rendimiento de Nvidia, fundamentales para entrenar y ejecutar los grandes modelos.
Las compañías chinas se han visto obligadas, por tanto, a buscar alternativas. Una de ellas consiste en utilizar de manera más eficiente la capacidad de computación disponible. Otra pasa por desarrollar procesadores nacionales capaces de sustituir progresivamente a los productos estadounidenses.
Aquí aparece Huawei, que está aumentando sus esfuerzos en procesadores destinados a inteligencia artificial. Para empresas como DeepSeek, disponer de una oferta doméstica de chips resulta cada vez más importante si quieren continuar aumentando el tamaño y las capacidades de sus modelos.
Esta situación ayuda también a explicar por qué el desarrollo de la inteligencia artificial china no puede observarse de manera aislada. Depende de la evolución de toda una cadena tecnológica que incluye diseño de chips, fabricación de semiconductores, memorias, centros de datos, energía, software y modelos de inteligencia artificial.
De la investigación al negocio
Después de concentrar buena parte de sus esfuerzos iniciales en el desarrollo tecnológico, DeepSeek afronta ahora una segunda etapa. La compañía pretende transformar sus modelos en aplicaciones capaces de generar ingresos y ampliar su actividad más allá de la investigación.
Según la información publicada por Expansión, entre las áreas en las que trabaja se encuentran soluciones específicas de inteligencia artificial para sectores como salud y servicios jurídicos, además del desarrollo de agentes capaces de automatizar procesos empresariales. Este último ámbito se ha convertido en una de las principales líneas de desarrollo de toda la industria, ya que permitiría pasar de sistemas que simplemente responden preguntas a herramientas capaces de ejecutar tareas y coordinar diferentes procesos.
La transformación requiere también aumentar la plantilla y competir por especialistas en inteligencia artificial. DeepSeek debe retener talento en un mercado chino en el que grandes grupos como ByteDance, Tencent, Alibaba o Xiaomi están desarrollando sus propias estrategias relacionadas con esta tecnología.
También necesita más infraestructura. Entrenar nuevos modelos y atender posteriormente a millones de usuarios exige enormes cantidades de capacidad de computación, centros de datos y electricidad. La eficiencia tecnológica que permitió a DeepSeek llamar la atención internacional no elimina, por tanto, la necesidad de realizar inversiones crecientes a medida que aumenta su escala.
Una nueva etapa financiera
Para financiar ese crecimiento, DeepSeek ha comenzado a abrirse al capital externo. Según la información publicada por Expansión, la compañía cerró este verano su primera ronda de financiación por 7.400 millones de dólares, una operación que habría situado su valoración por encima de los 50.000 millones de dólares.
Entre los inversores citados se encuentran grupos empresariales chinos como Tencent, JD.com, CATL y NetEase, además de un fondo estatal dedicado a inteligencia artificial. El propio Liang Wenfeng habría aportado aproximadamente 3.000 millones de dólares y conservaría el control de la compañía.
DeepSeek estaría negociando además una segunda ronda por unos 8.000 millones de dólares, con una valoración cercana a los 74.000 millones. Estas cifras, procedentes de la información publicada por Expansión, reflejan la escala financiera que empieza a alcanzar la compañía, aunque siguen siendo inferiores a las grandes operaciones protagonizadas por algunos laboratorios estadounidenses de inteligencia artificial.
Una pieza del ecosistema tecnológico chino
La importancia de DeepSeek se entiende mejor cuando se observa junto a otras compañías que China está desarrollando en diferentes segmentos tecnológicos. Huawei trabaja en telecomunicaciones, infraestructura tecnológica y procesadores; SMIC ocupa una posición central en la fabricación de semiconductores; YMTC avanza en memorias NAND y CXMT lo hace en memorias DRAM. Grandes grupos como Alibaba, Tencent o ByteDance desarrollan además sus propios modelos y servicios de inteligencia artificial.
DeepSeek ocupa una posición diferente dentro de ese ecosistema. Su especialización se encuentra fundamentalmente en el desarrollo de modelos avanzados y en la investigación de nuevas arquitecturas y métodos que permitan obtener mejores resultados utilizando los recursos disponibles de manera más eficiente.
Su evolución durante los próximos años dependerá de su capacidad para mantener ese ritmo tecnológico y, al mismo tiempo, construir un modelo de negocio. Pasar de un laboratorio reconocido internacionalmente a una compañía capaz de comercializar soluciones, atender clientes y financiar las enormes inversiones que requiere la inteligencia artificial supone un desafío diferente al puramente científico.
Apenas tres años después de su fundación, DeepSeek se ha convertido así en uno de los nombres que conviene conocer para entender la evolución tecnológica de China. Su trayectoria permitirá observar no solo hasta dónde pueden llegar sus modelos, sino también hasta qué punto China es capaz de desarrollar una industria de inteligencia artificial apoyada progresivamente en tecnología, infraestructura y capacidad de computación propias.



















