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28 febrero 2024

“En los sitios pequeños es donde se esconden las grandes historias”

“Es en los pueblos, en los sitios pequeños, donde se esconden las grandes historias”. Es una afirmación pronunciada ayer por el escritor Javier Sierra, con la que sintetiza buena parte de lo que se pudo disfrutar este jueves en el Auditorio de Zaragoza. Fue en el coloquio en el que participó el propio Sierra, Dolores Redondo y Juan Eslava Galán. Es decir, tres premios Planeta que abordaron distintas cuestiones relacionadas con la España mágica y sus obras, en el contexto de la VI edición del encuentro Ocultura, que se celebra en Zaragoza hasta este domingo.

El coloquio, organizado por Go Aragón, sirvió también para mostrar ante un público compuesto por directores de bibliotecas municipales cómo se acercaron estos reconocidos autores al misterio, la magia y las tradiciones y cómo la literatura sobre la España mágica había influido en ellos.

El primero en disparar fue Eslava Galán, ganador del Planeta en 1987 con ‘En busca del unicornio’. Lo hizo respondiendo a la pregunta que formuló el director de este diario, Alfredo Cortés, que actuó como maestro de ceremonias, acerca de las razones que llevan a que España sea un país con tanta magia.

Hay una acumulación de culturas”, juzgó Galán sobre la península ibérica, un espacio que resulta “un lugar para los orientales ignoto” y por el que han pasado multitud de pueblos, como cristianos, judíos, musulmanes o fenicios.

Muchas culturas en un mismo lugar

Redondo, aunque admitió que la mezcla de culturas ha resultado “muy interesante”, puso su atención “no solamente que llegaran, sino cómo se han mantenido” mitos y leyendas en el territorio, algo que ha considerado que tiene que ver con la orografía del España.

Eslava Galán, Redondo, Sierra y Cortés, durante el coloquio
Eslava Galán, Redondo, Sierra y Cortés, durante el coloquio

“Pero tengo que decir -apostilló la ganadora del Planeta en 2016 con ‘Todo esto te daré- que aunque en nuestro país hay una riqueza enorme, lo más llamativo quizá de estudiar mitología y de estudiar las leyendas es ver cómo los mismos mitos se reproducen una y otra vez a lo largo y ancho del mundo en culturas muy lejanas”.

Por ello, consideró que este asunto “tiene más que ver con algo más universal, esa noche del mundo, esa incertidumbre y la necesidad del ser humano de buscar respuestas a lo que no entendía”. Y destacó: “Este país es riquísimo y, para mí, una mina maravillosa”.

Sierra puso de relieve que, para el ser humano, “su punto de peregrinación para entrar en la vieja Europa fue España”. Y matizó que en el territorio se encuentran no solo vestigios muy antiguos de los primeros humanos, sino que también se observa “el efecto contrario”, pues las últimas colonias de neandertales están en España “y esa gente hizo cosas extraordinarias”. Cosas como, por ejemplo, “inventar el arte”, que aparece “en la península ibérica” y “el sur de Francia”.

La península ibérica, la “madre” de todos los novelistas

“El arte se pintaba para contar historias alrededor. Creo que España, en ese sentido, la península ibérica, es un lugar muy especial. Fue la madre, probablemente de todos los novelistas, desde ese punto de vista”, defendió el ganador del Planeta en 2017 por ‘El fuego invisible’.

El escritor Javier Sierra.
El escritor Javier Sierra.

La cita sirvió también para conocer cómo Dolores Redondo se acercó al mundo de mitos y leyendas del País Vasco y Navarra, un universo que explora en la trilogía del Baztán y otras obras de su autoría. Fue “como debería acercarse todo el mundo, con la manera más tradicional, la narrativa”, a partir de las historias que le contó su abuela.

“A ella le encantaba toda la tradición mágica gallega, era de origen gallego pero llevaba desde muy jovencita establecida en el País Vasco, y había aprendido a mezclaras y a compararlas, a ver los elementos que había en común”, relató.

Además, citó a José Miguel de Barandiarán y a Julio Caro Baroja como sus “fuentes principales”, pues fueron ellos quienes recogieron historias, algunas, “de viva voz”, en toda la zona pirenaica. “A veces -las historias- tienen una pequeña variación, pero son casi la misma contada en una aldea de Aragón, en una aldea del País Vasco, en una aldea del País Vasco Francés o en Cataluña”, destacó.

Una misteriosa lápida

Eslava Galán, interrogado por cuál es el tema que más le ha fascinado de esta España Mágica y misteriosa, afirmó que fue el de la mesa de Salomón. Sobre este asunto, explicó que todo nació de una coincidencia, cuando descubrió una lápida con unas letras hebreas en un anticuario de Granada. Resultó ser parte, continuó, de un sepulcro neobizantino, de 1914, que había, precisamente, en en su localidad natal, Arjona (Jaén), que fue saqueado en la guerra civil.

“Tirando un poco del asunto” conoció que el que hizo el sepulcro fue “el barón de Velasco, que era procurador en Cortes por Albarracín”. Tras seguir con la investigación en la catedral de Jaén, descubrió “que hubo una especie de logia a principios de siglo que creía que estaba en posesión de la mesa de Salomón”; no de la mesa como objeto, sino de “un libro mudo” por el que se podía deducir el nombre de Dios.

Fue tras la intervención de Eslava Galán cuando Sierra advirtió esa idea con la que se abre este texto, es decir, cómo los pueblos están impregnados de ese universo mágico y misterioso que aborda Ocultura y cuentan con mucho potencial para albergar grandes historias.

Y, acerca de cómo se sintió fascinado por todas estas cuestiones, contó que ya de adolescente leyó la ‘Guía de la España mágica’, del escritor homenajeado en el encuentro de este año, Juan García Atienza. A partir de ahí, relató Sierra que quiso escribir un libro “para llevarlo en la guantera del coche”, algo así “como una especie de Guía Michelin de los misterios españoles.

Esta referencia a García Atienza sirvió para que Redondo explicara cómo llegó a influir en ella este escritor. En su caso, indicó que “exactamente del mismo modo que Caro Baroja y Barandián”. Sobre estas figuras, reivindicó de nuevo su papel a la hora de recoger “algo que se estaba perdiendo”, pues en España hubo “una corriente en muchos momentos de intentar borrar esos pasados, porque casi avergonzaban”.

Las mujeres de la teja en la cabeza

A la sazón, relató cómo en el norte de Navarra, en localidades como Baztán, las mujeres no podían salir de casa hasta que bautizaran a sus hijos después de nacer. Eso significaba que, normalmente, los pequeños eran bautizados con un solo día de vida, pues las mujeres debían hacerse cargo también de las tareas del campo. Sin embargo, cuando los pequeños nacían con algún tipo de problema de salud, los sacerdotes no querían bautizarlos para no llenar el cielo de almas que no fueran genuinamente cristianas.

Los tres autores, al finalizar el acto. FOTO: Marcos Díaz
Los tres autores, al finalizar el acto. FOTO: Marcos Díaz

“En Baztán hay una creencia que dice que tu casa llega hasta donde llega el alero. Entonces, ellas, se subían al tejado, cogían una teja, se la ponían en la cabeza, se la sujetaban con un pañuelo y se iban al campo a trabajar, a ordeñar e iban al mercado con una teja en la cabeza; así estaban bajo tejado, bajo casa”, explicó.

Sobre costumbres como estas, consideró que, aunque “pueden parecer cosas absolutamente absurdas”, es bueno que se hayan recogido y conservado para que se entienda en qué momento sucedían estas cosas y sus porqués.

Por último, Eslava Galán observó que “muchas” de estas cuestiones que pueden parecer mágicas, incluido lo que se considera brujería, “proceden simplemente de una antigua religión” anterior al cristianismo. Entonces, relató, había “una serie de dioses, de costumbres, de ritos y de mitos” que los sacerdotes de la nueva religión, es decir, la cristiana, lo que hacen es cristianizarlos. “Pero, claro, como nunca se cristianizan por completo, de ahí vienen todos estos mitos”, concluyó.

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