Europa pone a prueba en Zaragoza su nueva capacidad de reacción militar rápida

El campo de maniobras de San Gregorio acogió Milex 26, el ejercicio con el que la Unión Europea puso a prueba una fuerza de reacción rápida capaz de desplegar hasta 5.000 militares ante situaciones de crisis. Zaragoza reunió a más de 2.500 efectivos de 15 países, carros Leopard, vehículos Pizarro, cazas F-18, helicópteros y sistemas no tripulados.

Más de 2.500 militares y 250 vehículos de 15 países participaron en el ejercicio MILEX 26, desarrollado en el Centro de Adiestramiento San Gregorio, en Zaragoza. Las maniobras permitieron poner a prueba la Capacidad de Despliegue Rápido de la Unión Europea, una fuerza de hasta 5.000 efectivos concebida para intervenir ante situaciones de crisis dentro y fuera de las fronteras comunitarias.

Zaragoza se convirtió el pasado junio en uno de los principales escenarios de la política europea de seguridad y defensa. San Gregorio acogió la fase operativa de MILEX 26, el ejercicio con el que la Unión Europea ensayó su capacidad para desplegar, en un plazo máximo de diez días, una fuerza militar multinacional ante una situación de crisis.

El ejercicio movilizó a más de 2.500 militares de 15 países europeos —alrededor de 1.600 españoles— y más de 250 vehículos tácticos y logísticos. El objetivo no se limitó a comprobar el funcionamiento de determinadas unidades, sino que incluyó el ensayo de la estructura de mando, coordinación y despliegue necesaria para que la UE pueda reaccionar de forma autónoma y rápida cuando las circunstancias lo exijan.

La denominada Rapid Deployment Capacity (RDC), o Capacidad de Despliegue Rápido, constituye uno de los pilares de la Brújula Estratégica de la Unión Europea. Su planteamiento contempla la proyección, en un plazo máximo de diez días, de una fuerza modular de hasta 5.000 militares, con capacidades terrestres, navales, aéreas, espaciales y ciberespaciales.

San Gregorio, escenario de una operación multinacional

El ejercicio recreó una crisis en un país ficticio situado en el extremo occidental de África. Según el supuesto planteado, un Estado aliado de la Unión Europea solicitaba ayuda militar para hacer frente a una crisis separatista que afectaba al sur de su territorio.

La operación comenzó el 24 de mayo con el traslado de efectivos y material desde distintos puntos de Europa por vía terrestre, marítima y aérea. El objetivo era constituir una fuerza inicial capaz de estabilizar la situación y facilitar después la llegada de unidades adicionales.

San Gregorio concentró buena parte de esa capacidad operativa. El Grupo de Combate de la UE se articuló sobre la base de la Brigada de Infantería Canarias XVI y recibió el refuerzo de unidades de Portugal y Rumanía. El Cuartel General de la Fuerza fue proporcionado por el Eurocuerpo.

La dimensión del despliegue obligó a movilizar tropas y vehículos desde Canarias, Baleares, Ceuta, Melilla y distintos puntos de la Península. Parte del material llegó por vía marítima a bordo de los buques de transporte logístico Ysabel y Camino Español, mientras que otros medios fueron trasladados por carretera y ferrocarril hasta Zaragoza.

Leopard, F-18, helicópteros y drones

Uno de los momentos centrales de MILEX 26 tuvo lugar el 18 de junio, cuando las unidades participantes realizaron una demostración conjunta terrestre y aérea ante representantes civiles y militares de la Unión Europea.

El supuesto táctico recreaba el ataque de un grupo insurgente contra un convoy de ayuda humanitaria. La respuesta del Grupo de Combate se desarrolló en aproximadamente 30 minutos y permitió comprobar la coordinación entre diferentes unidades y sistemas.

La reacción comenzó con un contraataque de carros de combate Leopard 2A4 y vehículos de combate de infantería Pizarro. A continuación, intervinieron aviones F-18 en misiones de reconocimiento y apoyo aéreo cercano.

La operación incluyó también un asalto aéreo de infantería portuguesa desde dos helicópteros Super Puma, protegidos por dos AB-212. Además, se llevó a cabo la evacuación de heridos y la limpieza de una ruta por parte de especialistas portugueses en desactivación de explosivos y unidades españolas de ingenieros equipadas con vehículos Castor.

A estas capacidades se sumaron sistemas aéreos no tripulados para labores de vigilancia y reconocimiento, unidades de guerra electrónica, defensa antiaérea, transmisiones e inteligencia, así como equipos de protección frente a agentes nucleares, biológicos y químicos.

Una fuerza europea preparada para reaccionar

Despliegue del MILEX 26

La importancia de MILEX 26 reside, sobre todo, en la capacidad de integrar medios procedentes de diferentes países bajo una estructura común de mando.

En el nivel estratégico, la Capacidad Militar de Planeamiento y Ejecución de la Unión Europea dirigió la respuesta militar desde Bruselas. Sobre el terreno, el Cuartel General proporcionado por el Eurocuerpo asumió el nivel operacional y coordinó las actividades del Grupo de Combate.

La fuerza desplegada contó con una agrupación táctica de unos 500 efectivos y 80 vehículos de combate, constituida sobre la base del Regimiento Soria n.º 9. A ella se sumaron aproximadamente 400 militares dedicados a las capacidades de apoyo al combate y otros 200 encargados de las labores de sostenimiento, suministro, transporte y mantenimiento.

El dispositivo incorporó, además, un hospital Role 2B, unidades de helicópteros, capacidades de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento —ISTAR—, equipos de cooperación cívico-militar, unidades de guerra electrónica y especialistas de la Guardia Civil en investigación, control de fronteras e intervención.

Europa refuerza su autonomía estratégica

El ejercicio celebrado en Zaragoza se inscribe en un debate más amplio sobre el papel que la Unión Europea debe desempeñar en su propia seguridad y defensa.

Durante las maniobras, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro López Calderón, señaló que la OTAN continúa siendo la base de la seguridad europea y de la defensa colectiva. Al mismo tiempo, defendió la necesidad de que Europa disponga de mayores capacidades propias, activas e interoperables.

La Capacidad de Despliegue Rápido responde precisamente a esa aspiración. Su finalidad es proporcionar a la Unión Europea una herramienta militar preparada para intervenir ante determinados escenarios de crisis, sin que la creación de una fuerza operativa tenga que comenzar desde cero cada vez que se produzca una emergencia.

MILEX 26 permitió comprobar no solo la capacidad de combate de las unidades participantes, sino también uno de los aspectos más complejos de cualquier operación multinacional: trasladar a miles de militares y centenares de vehículos desde diferentes territorios, integrarlos bajo un mando común y conseguir que unidades de distintos países actúen de forma coordinada.

Tras el ejercicio, el Estado Mayor del Eurocuerpo obtuvo la certificación oficial como proveedor del Cuartel General de la Fuerza de Reacción Rápida de la Unión Europea. Posteriormente, el Grupo de Combate liderado por España continuó su preparación en San Gregorio en el marco del ejercicio Quick Lion 26.

Desde el 1 de julio, esta estructura puede ser activada durante un periodo de un año si la Unión Europea decide recurrir a ella.

Zaragoza se ha convertido así en el escenario en el que Europa ha ensayado una de las herramientas con las que pretende reforzar su capacidad de respuesta ante futuras crisis: una fuerza multinacional preparada para movilizarse con rapidez y operar de forma conjunta bajo mando europeo.

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