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8 marzo 2026

Excursión primaveral al Galacho de Juslibol

Las continuas borrascas  que han azotado los comienzos de 2026 anticipan unos meses de primavera esplendorosos. Un periodo del año fabuloso para salir al campo a disfrutar de la naturaleza. Algo para lo que no hace falta realizar grandes viajes. Incluso sin salir del municipio de Zaragoza es posible darse un paseo por un paraje sorprendentemente salvaje y que parece estar a cientos de kilómetros del asfalto de la ciudad. Nos referimos al Galacho de Juslibol.

Se encuentra un paso del barrio de ACTUR. De hecho, a partir del mes de marzo vuelve el servicio de fin de semana del Tren El Carrizal que conecta este barrio con el humedal ubicado al norte de la capital. Este trenecito lleva años uniendo la ciudad con el galacho en apenas 20 minutos de recorrido en los que se atraviesan el propio caserío de Juslibol y el camino que transita por una pista de tierra al pie de los escarpes de yeso que flanquean gran parte del Valle del Ebro.

El Tren El Carrizal llega hasta la misma puerta del Centro de Visitantes del Galacho de Juslibol, un espacio promovido por el Ayuntamiento de Zaragoza para dar a conocer el origen de este lugar y sus muchos valores naturales. Además este Centro de Visitantes municipal también es el lugar donde se programan cada año y desde hace décadas numerosas actividades de educación ambiental, tanto para escolares como para la ciudadanía en general.

Trenecito El Carrizal (Foto de Mönica Grimal)

De manera que no faltan incentivos para preparar esta excursión, mucho más si se planea con un grupo de amigos o en familia, ya que este rincón del municipio zaragozano es atractivo para grandes y pequeños. Incluso se puede optar por almorzar o merendar ahí mismo, aprovechando la zona de picnic y de juegos infantiles habilitada a la entrada del espacio protegido e integrado en la Red Natura 2000.

Los motivos de semejante protección es que se trata de un testigo de la dinámica fluvial del Ebro. Un galacho es un meandro abandonado por el río. En este caso, se creó en el año 1961 tras una riada terrible. Es una de las crecidas más memorables del Ebro a su paso por Zaragoza y el recuerdo más indeleble es este galacho de forma curva. Antes de aquella crecida el cauce formaba esa misma curva hasta los propios pies del escarpe yesoso. Pero tras el desbordamiento y la inundación del paisaje llano más cercano, las aguas nunca volvieron a ese cauce. Sencillamente excavaron un camino más recto y atajaron su camino hacia el casco urbano zaragozano.

Así quedó el galacho desconectado del río, al menos al nivel de la superficie, ya que todavía hoy, 65 años después se sigue nutriendo del caudal fluvial por vía subterránea. Y por lo tanto es un humedal con su propia dinámica natural, motivo por el que se ha convertido no solo es un paisaje hermoso. También es el hábitat ideal para especies vegetales y animales que sorprendentemente son capaces de vivir muy cerca de un núcleo urbano tan populoso como Zaragoza.

Uno de los momentos álgidos para visitarlo es la primavera, sobre todo en la zona del galacho propiamente dicho. Sus aguas tranquilas y sin corriente alguna son el lugar idóneo para que se desarrolle una espesa masa de carrizos, aneas, cañaverales y lirios. Lugares perfectos para que se refugien y aniden un sinfín de especies. Sobre todo aves. De manera que en esas aguas no es difícil ver ánades o fochas, así como cercetas o escribanos. Y tampoco faltan las garzas o  el martín pescador, e incluso el paraje lo sobrevuelan los aguiluchos laguneros, especialmente en el área de las lagunas próximas. Hay que tener en cuenta que las aguas del Ebro son ricas en pesca, si bien lamentablemente muchas de las especies que se pueden encontrar en la actualidad son invasoras como el pez gato, la lucioperca o el black bass.

Galacho de Juslibol
Paseo por el área protegida del galacho (Foto de Mönica Grimal)

No obstante, dentro del espacio protegido del Galacho de Juslibol la riqueza natural se prolonga más allá de la zona acuática. Sobre todo porque a su alrededor se ha generado un denso bosque de soto ribereño donde abundan chopos, álamos, fresnos, olmos, hiedras,… una verdadera maraña vegetal donde encuentran su ecosistema desde pequeños insectos como el curioso escarabajo rinoceronte hasta carnívoros como el zorro capaz de cazar los muchos roedores que hay por aquí. Y por supuesto no faltan las aves, algunas tan discretas como el carbonero y otras tan cantarinas como el ruiseñor o tan omnipresentes como los mirlos.

Los sotos ribereños tienen un aspecto exuberante y un espesor muchas veces impenetrable. Más aún si el clima lluvioso acompaña, como ha ocurrido recientemente. Así que recomendamos adentrarse por los caminos ya existentes. En cambio, hay otra parte del área del Galacho de Juslibol que es radicalmente distinta. Se trata de la zona del escarpe de yeso, el cual es recorrido por diversos caminos y al que se puede ascender gracias a tramos de escaleras tallados en la propia roca.plano de la zona de acogida de galacho juslibol

Aquí lo primero que llama la atención es el absoluto contraste con los sotos del área inferior. Ha desaparecido casi por completo la vegetación. Tan solo algún matorral de tomillo o romero resiste la dureza de esos suelos. En cambio, el ambiente es propicio para muchos animales distintos a los de la parte baja. Por ejemplo, es fácil ver cernícalos, grajillas, hasta comadrejas. Además las pequeñas flores que surgirán en los matorrales serán el objeto de deseo de muchas abejas, las cuales no dudan en crear sus enjambres entre estos roquedos.

Pero una vez que se sube al escarpe de yeso no solo se disfruta de ese ambiente natural. También se goza con las vistas. A los pies queda la gran mancha verde del humedal del galacho. Luego se distinguen mil y una huertas a ambos lados del zigzagueante cauce del río Ebro. Y un poco más allá se distingue en toda su plenitud el casco urbano de Zaragoza, siendo muy fácil reconocer los iconos más tradicionales como las torres del Pilar o la de San Pablo y también otros referentes más modernos como la Torre del Agua o la Estación de Delicias. Y si el día está claro, en la lejanía no faltará la silueta del Moncayo.

Vistas del galacho desde el escarpe (Foto de Mönica Grimal)

En definitiva, que merece mucho la pena preparar esta corta escapada al Galacho de Juslibol. Y mucho mejor si antes se consulta el programa de actividades de educación ambiental programado por el Ayuntamiento de Zaragoza para así poder disfrutar mucho más de la riqueza natural de este enclave y aprender algo sobre su valor incalculable.

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