Con más de tres décadas de historia, la empresa Ñaming —nacida en Bilbao y consolidada en Mallén (Zaragoza)— se ha convertido en líder nacional en la elaboración de sándwiches y productos frescos listos para consumir. Su director general, Jorge Miranda, repasa en esta entrevista los orígenes familiares del negocio, su expansión, los retos logísticos diarios de una compañía que distribuye a toda España productos frescos y su visión sobre el futuro de la alimentación y el emprendimiento. Miranda destaca la seguridad alimentaria como una de las claves del éxito de Ñaming -es la única compañía en España con dos obradores con la certificación IFS, la más exigente a nivel mundial en temas alimenticios-, junto a un equipo comprometido, la logística y la tecnología. Ñaming ha desarrollado sus propios algoritmos para gestionar el aprovisionamiento y la producción en tiempo real. Este jueves 13 de noviembre, el CEO de esta empresa participa en uno de las sesiones de Aragón Business SUMMIT 2025, el evento empresarial organizado por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF).
¿Cómo y cuándo nació Ñaming?
Ñaming surgió en el año 2000 como evolución de la empresa familiar Gastrolunch, que mi familia había fundado en 1990 en Bilbao. Mi padre, durante un viaje de trabajo a una ciudad europea, vio por primera vez los sándwiches envasados y se trajo la idea a España. Montó un pequeño obrador con mi madre, mis tíos y mi abuela, en una época difícil. Los primeros años fueron durísimos, pero poco a poco consiguieron clientes en supermercados del País Vasco y la empresa comenzó a crecer. Españolizamos la palabra inglesa “sandwich” con el gerundio “ing” y nació Ñaming.
¿Cuándo se produjo el punto de inflexión?
Sin haber terminado la carrera, me incorporé en la empresa entre 2000 y 2001, Empezamos a ampliar rutas: primero Gipuzkoa, Vitoria, Cantabria y, después, Zaragoza y Barcelona. En 2009 llegamos a Madrid. En Bilbao ya no cabíamos, necesitábamos un nuevo espacio, y encontramos una nave en Mallén. A final de 2010 tomamos la decisión de trasladar toda la producción a Aragón. Fue un cambio enorme, casi empezar de cero, pero estratégico. En 2011 toda la fabricación ya estaba en Mallén.
¿Por qué Aragón fue el lugar elegido?
Zaragoza es un hub logístico perfecto para un producto tan fresco como el nuestro. En cinco horas de camión llegamos a Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia… eso nos da una ventaja logística enorme. Además, encontramos apoyo institucional y una cultura empresarial muy favorable. Hoy somos una empresa aragonesa con orgullo.
“Mi familia empezó a elaborar sandwich en un pequeño obrador en Bilbao. En los últimos 10 años, hemos crecido más de un 300% y fabricamos más de 250 recetas distintas de comida fresca al día.
¿Cuándo se convierte la empresa en el líder nacional de sándwiches?
Con el traslado a Mallén y la profesionalización del negocio. En 2014 mi familia salió del accionariado y entró un fondo de capital riesgo que me acompaña desde entonces. Hemos crecido más de un 300% en la última década y hoy elaboramos a diario más de 250 recetas distintas. Damos de comer a más de 225.000 personas cada día. Somos una de las mayores cocinas de España.
¿Sigue siendo el sándwich el corazón del negocio?
Se nos conoce por los sándwiches porque es nuestro principal producto, pero ya no solo. El sándwich representa alrededor del 80% del volumen de nuestras elaboraciones, pero también ofrecemos bocadillos, wraps, ensaladas, fruta cortada, yogures… todo listo para consumir. Lo que hacemos, en realidad, es facilitar la comida a las personas que se mueven, que no tienen mucho tiempo, pero quieren comer bien y sano. Nuestros productos son equilibrados nutricionalmente, y no es comida rápida en el sentido negativo del término.
Desde 2021 tenemos otro obrador en Madrid, donde elaboramos la marca Sansala, productos ultra frescos de menos de 10 días de producción. Desde ahí también suministramos a aviones, barcos y trenes.
¿A qué tipo de clientes sirven?
Trabajamos con todos los grandes: Repsol, Cepsa, Shell, BP, Galp, Carrefour, Mercadona, Lidl, Alcampo, El Corte Inglés… Somos el único proveedor de sándwiches de las cadenas nacionales de gasolineras. Además, muchos clientes nos piden que les sirvamos también ensaladas o fruta cortada. Buscan un proveedor integral de alimentos frescos que garantice calidad, seguridad y puntualidad para aquellos clientes que viajan, están en movimiento, sin tiempo para parar pero que quieren comer de forma equilibrada.
¿Cuántas variedades producen cada día?
En total, en el grupo elaboramos cada día más de 250 referencias distintas. De esas, unas 60 son sándwiches. Para que te hagas una idea del volumen, damos de comer a más de 225.000 personas al día. Somos una de las mayores cocinas de España, un restaurante gigante.
“El empresario aragonés está muy comprometido con su tierra. He conocido a muchos empresarios aragoneses y todos comparten el deseo de fortalecer Aragón y de hacerla crecer. Hay un orgullo por lo propio, por generar riqueza aquí, y eso es muy positivo”
Tras muchos años rodeado de sandwich, ¿cuál es su favorito?
Llevo en este entorno desde los 12 años. Con 13 o 14 años los fines de semana iba al obrador de mis padres a pegar pegatinas en los sándwiches cuando había mucho trabajo. Sin duda, el de pollo con curry y almendras es el que más me gusta. Lo tuvimos y lo quitamos, pero lo volveremos a hacer porque gustaba mucho.
Gestionar una cadena así debe ser complejo. ¿Qué es lo más difícil?
Son 35 años de empresa y eso pesa, en sentido positivo. Es un know-how importante. Hacer un sándwich parece sencillo, en casa, pero cuando lo dimensionas a 225.000 diarios y tienes que distribuirlo por España, Francia y Portugal, la cosa se complica. Compras, elaboración, logística… Trabajamos con cientos de materias primas distintas —pescado, carne, queso, salsas, vegetales— y todo debe coordinarse a diario. La logística es otro reto enorme: servimos desde Algeciras hasta Finisterre en cuestión de horas. Pero lo más importante es el equipo: más de 500 personas que trabajan con compromiso y coordinación. En Mallén empleamos a más de 400 personas y en Madrid a unas 100.
“Damos empleo directo a más de 500 personas: 400 en Mallén y 100 en Madrid. Somos una de las mayores cocinas de España
¿Cómo se logra ofrecer calidad en un producto tan delicado?
La clave está en la seguridad alimentaria y el control de los procesos. Somos la única empresa en España con dos obradores certificados con el sello IFS, el más exigente a nivel mundial. Nuestros productos son de quinta gama, es decir, están listos para consumir sin procesos de cocción adicionales. Son productos vivos, frescos y seguros. Esto da garantías enormes a clientes como Repsol, Galp, Mercadona, Lidl, Aldi, Carrefour…
¿Y las claves del éxito?
Junto a la calidad y seguridad sanitaria que hemos comentado antes, la segunda palanca es el equipo. Somos muchísimas personas en toda la cadena de valor, desde el equipo directivo hasta el de elaboración. Y la motivación de todos ellos es clave. La tecnología es la tercera, y no solo hablamos de maquinaria. Hemos creado algoritmos internamente que nos ayudan a gestionar el aprovisionamiento para que no nos sobre ni falte nada. Tenemos todo un sistema que nos permite saber en tiempo real qué estamos elaborando, cuánto y a qué velocidad.
Y la cuarta, la logística. Nuestra red es muy potente: en 12 horas estamos en toda España. Para un producto con vida útil corta, la logística no son días, son horas.
¿Qué papel juega la innovación en Ñaming?
Es fundamental en todos los aspectos: maquinaria, procesos de conservación, sistemas higiénicos e informática. Al manejar tantas materias primas y tanta producción diaria, los algoritmos nos han ayudado muchísimo a gestionar el aprovisionamiento y la producción en tiempo real, evitando desperdicios y optimizando recursos. Toda la información se controla desde sistemas digitales. El big data ha sustituido al excel de los primeros años y nos ha permitido crecer con eficiencia. Este control nos ha permitido dar buen precio al cliente y ganar lo suficiente para seguir invirtiendo.
¿Imaginaba llegar tan lejos cuando empezó?
Con 20 años hice el primer plan estratégico de la empresa y, de hecho, seguimos esa línea. No sabía si llegaríamos tan lejos, pero tenía claro el camino. Cuando empecé en el año 2000, recuerdo la primera hoja de elaboración: íbamos a hacer 2.500 sándwiches ese día. Hoy superamos los 220.000 diarios. En los últimos 10 años hemos crecido un 300%. Hoy, seguimos creciendo un 18% anual y esperamos duplicar facturación para 2030, acercándonos a los 100 millones de euros.
“Estar en Zaragoza ha sido clave: su ubicación logística nos permite llegar en 5 horas de camión a Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao. Es un hub logístico perfecto para un producto tan fresco como el nuestro”
¿Cómo o dónde se ve en 5 o 10 años?
Nos dedicamos a un tipo de alimentos que están evolucionando. La alimentación preparada está creciendo. Juan Roig ya lo ha dicho: en unos años, las cocinas de las casas casi desaparecerán. Las personas valoran más su tiempo. En otros países europeos, el mercado de los sándwiches es cuatro veces mayor que en España. Ahí está una de las patas de crecimiento. Queremos que el consumidor español vea el sándwich como una opción de consumo más en su semana habitual, tan válida como cualquier otra. Es un producto que nutricionalmente es equilibrado y que te puedes llevar al monte, al parque… Aporta en torno a un 15% de los valores nutricionales diarios.
¿Qué consejo darías a otros emprendedores?
Que se centren en la ejecución. La idea es importante, sí, pero solo representa el 25% del éxito. Otro 25% es la parte económica, y el 50% restante es la ejecución: el trabajo diario, la constancia, el detalle. Si te esfuerzas mucho, incluso con una idea normal, tienes más posibilidades de éxito que con una gran idea mal ejecutada.
¿Cómo se percibe al empresario aragonés?
Muy comprometido con su tierra. He conocido a muchos empresarios aragoneses y todos comparten el deseo de fortalecer Aragón, de hacerla crecer y llevarla al mundo. Hay un orgullo por lo propio, por generar riqueza aquí, y eso es muy positivo.















