Jyoti Bansal, el ingeniero que convirtió un problema de software en una empresa de 3.700 millones de dólares

El emprendedor de origen indio tuvo que esperar durante años para poder crear su propia compañía debido a las condiciones de su visado en Estados Unidos. En 2007 fundó AppDynamics, que una década después fue adquirida por Cisco cuando estaba a punto de salir a bolsa. Su nueva empresa, Harness, está valorada en 5.500 millones de dólares.

Jyoti Bansal llevaba tiempo queriendo crear una empresa cuando, en septiembre de 2007, recibió finalmente la residencia permanente en Estados Unidos. Hasta entonces, las condiciones de su visado H-1B habían condicionado una decisión que tenía bastante clara: abandonar su empleo como ingeniero y desarrollar un proyecto propio. El permiso que le permitía permanecer en el país estaba ligado a su trabajo y emprender podía poner en riesgo su situación migratoria. Cuando esa limitación desapareció, presentó su dimisión y comenzó a trabajar en una idea relacionada con un problema que conocía bien por su experiencia profesional.

Bansal había llegado a Estados Unidos desde India en el año 2000, después de estudiar ingeniería informática. Durante los años siguientes trabajó en distintas compañías tecnológicas y pudo comprobar cómo el crecimiento y la creciente complejidad de las aplicaciones empresariales estaban complicando también su mantenimiento. Cuando una aplicación comenzaba a funcionar lentamente o sufría una incidencia, encontrar el origen del problema podía obligar a los equipos técnicos a revisar numerosos servicios y sistemas conectados entre sí. Aquella dificultad, bastante alejada de las grandes historias que entonces protagonizaban la industria tecnológica, tenía un impacto directo sobre el funcionamiento diario de muchas empresas.

Sobre esa necesidad construyó AppDynamics. La compañía desarrolló herramientas para monitorizar aplicaciones y ayudar a los equipos tecnológicos a localizar problemas de rendimiento, un mercado que fue creciendo conforme las empresas trasladaban una parte mayor de su actividad a sistemas digitales cada vez más complejos. AppDynamics consiguió atraer inversión, ampliar su cartera de clientes y consolidarse durante los años siguientes hasta preparar su llegada a los mercados bursátiles.

En enero de 2017, casi diez años después de su fundación, la empresa estaba a punto de comenzar a cotizar. La documentación estaba presentada y la salida a bolsa prevista cuando Cisco acordó adquirirla por aproximadamente 3.700 millones de dólares. El anuncio se produjo apenas un día antes del debut bursátil previsto y puso fin a una operación que llevaba meses preparándose. Bansal conservaba alrededor del 14% de AppDynamics, una participación valorada entonces en aproximadamente 520 millones de dólares.

De AppDynamics a Harness

La venta podía haber convertido a Bansal en uno más de los emprendedores tecnológicos que pasan a dedicarse principalmente a invertir después de vender su primera compañía. Durante un tiempo siguió parcialmente ese camino: participó en otras empresas y creó Unusual Ventures, pero no abandonó el desarrollo de software. En 2017 puso en marcha junto a Rishi Singh un nuevo proyecto, Harness, esta vez centrado en otro problema que había conocido durante su trayectoria profesional.

Desarrollar software y conseguir que ese código llegue de forma segura y estable hasta los usuarios son tareas distintas. En las grandes organizaciones, una nueva versión puede atravesar pruebas, revisiones de seguridad, controles y diferentes procesos antes de ponerse en funcionamiento. Harness comenzó a trabajar en la automatización de esas tareas con una plataforma destinada a facilitar a los equipos tecnológicos el desarrollo y despliegue de aplicaciones.

La evolución de la inteligencia artificial ha añadido una nueva dimensión a ese negocio. Las herramientas capaces de generar código están permitiendo que los desarrolladores produzcan software con mayor rapidez, pero el aumento de la producción no elimina la necesidad de comprobar su calidad, analizar posibles vulnerabilidades y gestionar posteriormente su puesta en funcionamiento. Harness intenta ocupar precisamente ese espacio y ha ido ampliando su plataforma con nuevas herramientas de automatización y control.

La compañía alcanzó en 2026 una valoración de 5.500 millones de dólares después de una operación secundaria que permitió a empleados vender parte de sus participaciones. Bansal contempla una posible salida a bolsa en el futuro y ha hablado de valoraciones superiores si Harness alcanza la escala necesaria, aunque esas estimaciones no deben confundirse con el valor actual de la empresa.

Una trayectoria marcada por problemas concretos

La historia de AppDynamics suele contarse a partir de los 3.700 millones pagados por Cisco, pero resulta más interesante observar lo ocurrido antes. Bansal pasó años trabajando dentro de empresas tecnológicas y fue allí donde encontró la necesidad sobre la que después construyó su negocio. No partió de una tecnología que necesitara encontrar mercado, sino de un problema que había sufrido directamente y para el que consideraba insuficientes las herramientas existentes.

Hay también una circunstancia menos habitual en los relatos sobre Silicon Valley. Durante buena parte de ese periodo, Bansal tenía conocimientos, experiencia y voluntad de emprender, pero no podía asumir con facilidad el riesgo de abandonar su empleo porque hacerlo afectaba a su derecho a permanecer en Estados Unidos. Su trayectoria recuerda hasta qué punto las políticas migratorias pueden influir también en la creación de empresas tecnológicas, especialmente en un ecosistema que durante décadas ha atraído ingenieros y científicos procedentes de otros países.

Harness supone ahora una segunda prueba para Bansal. AppDynamics encontró un mercado en el momento en que las aplicaciones empresariales estaban haciéndose cada vez más complejas; su nueva compañía intenta crecer en otra etapa de transformación del desarrollo de software, marcada esta vez por la automatización y la inteligencia artificial.

Entre ambas empresas han pasado casi veinte años, una venta multimillonaria y profundos cambios en la industria tecnológica. El método de Bansal, sin embargo, ha variado bastante menos: conocer una actividad desde dentro, identificar una dificultad que se repite en muchas organizaciones y comprobar si existe una empresa que construir alrededor de ella.

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