La sexta edición del Saraqusta Film Festival levanta hoy el telón en Zaragoza con una inauguración que combina reconocimiento artístico y reivindicación del legado cinematográfico. La cita, ya consolidada como uno de los encuentros especializados más relevantes del panorama europeo en cine histórico, arranca esta tarde a las 19:00 horas en la Fundación Ibercaja Patio de la Infanta.
El acto tendrá como eje central la entrega del premio Saraqusta 2026 a la actriz Kimberley Tell, una intérprete que ha sabido abrirse paso con solvencia en el audiovisual español contemporáneo, especialmente en producciones de corte histórico. Su trabajo más reciente en la serie Ena —emitida en La 1 de RTVE— donde encarna a la reina Victoria Eugenia, ha sido clave para consolidar su perfil dentro de este género, que exige tanto rigor interpretativo como sensibilidad histórica.
Más allá del reconocimiento individual, la inauguración subraya una idea que vertebra el propio festival: el cine como herramienta de memoria. No es casual que la velada se abra con la proyección del documental Zaragoza, pionera del cine(2026), dirigido por Isabel Soria y Vicky Calavia. La obra revisita un hito fundacional: los 125 años del rodaje de Salida de misa de 12 de El Pilar de Zaragoza, considerada la primera película conservada en España, firmada por el pionero Eduardo Jimeno.
Este gesto de mirar al origen no es meramente conmemorativo, sino programático: Saraqusta reivindica el cine histórico no solo como recreación, sino como diálogo entre pasado y presente.
La ceremonia contará con la presencia institucional de Sara Fernández, consejera de Cultura, Educación y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, y del director del certamen, José Ángel Delgado, junto a representantes del tejido cultural aragonés. La conducción del acto correrá a cargo del actor y dramaturgo Alfonso Desentre, figura habitual en la escena escénica contemporánea.
Con esta inauguración, Zaragoza vuelve a situarse en el mapa internacional de festivales temáticos, apostando por una especialización que, lejos de limitar, amplía el alcance narrativo del cine. En un momento en el que la industria mira con creciente interés al pasado —ya sea desde la ficción o el documental—, Saraqusta reafirma su papel como espacio de reflexión, exhibición y reconocimiento.

















