El próximo viernes, día 4 de abril, EBOCA ha convocado la jornada “IA: De la teoría a la práctica”. El objetivo de esta pionera iniciativa no es otro que dar conocer a los asistentes las diversas aplicaciones que puede tener la Inteligencia Artificial en su día a día. Para ello, se cuenta con diferentes expertos en la materia, los cuáles, a modo de ponencia, compartirán sus experiencias.
Durante la mañana del viernes, de 10:30 a 13:00, se realizarán 3 ponencias diferentes. La primera, está prevista para las 11:00. Mario Garcés, creador de la empresa “The Mindkind”, hablará sobre el desarrollo de la Inteligencia Artificial General (AGI), así como de la interacción entre emoción y cognición e impacto social de la IA. El propio Garcés, desde Canadá, saca tiempo para explicarnos su visión acerca de todos estos temas más que interesantes.
Antes de nada, ¿a qué se dedica The Mindkind y cuál es su vínculo con la Inteligencia Artificial?
Durante 15 años, me dediqué a estudiar la neurociencia de las emociones, hasta que en 2019 apareció en escena la Inteligencia Artificial. Era un tema que me interesaba mucho, y me puse a estudiar si, mi investigación, podía aportar valor en el desarrollo de la IA.
Desde entonces -se creó en 2020- The Mindkind se ha centrado en desarrollar el modelo de Inteligencia Artificial General, que es aquella capaz de aprender por sí misma y fijarse sus propios objetivos. Es decir, conseguir llevar a cabo lo que hacemos los seres vivos.
La IA Generativa es la que conocemos hoy. ¿En qué se diferencia con la IA General la cuál desarrollan en The Mindkind?
La generativa se basa en grandes modelos estadísticos, que a partir de entradas de datos pueden desarrollar un aprendizaje profundo y extraer correlaciones matemáticas. Tiene 4 grandes limitaciones.
La primera limitación es que sabemos que codifica la información que se le alimenta de la red neural, pero nadie sabe dónde está distribuidos dichos datos. Esto hace que no se puedan recuperar sin un exhaustivo sistema de preguntas. Después están los sesgos, que hacen que siempre encuentre una correlación entre cosas que le preguntes por imposibles que sean. A este hecho le llamamos “alucinaciones”, y hacen que no se pueda utilizar la IA en sistemas críticos.
La tercera es que la IA generativa no generaliza, es decir, no es capaz de extrapolar conocimiento de un ámbito ya aprendido a otro. Y, por último, es altamente ineficiente, eso hace que haga falta grandes infraestructuras para poder desarrollarla. Todas estas limitaciones hacen que este tipo de IA esté muy lejos de la estructura biológica del cerebro humano.
Conociendo estas limitaciones y la situación, nosotros tratamos de resolverlas con la IA General.
¿Cómo están llevando a cabo el estudio de la IA General?
Es mucho más sencillo de lo que se cree. Nuestra aproximación busca el algoritmo más sencillo que sea capaz, junto a otros muchos, de conseguir un funcionamiento lo más parecido al de un ser vivo.
Para entenderlo mejor, hay un ejemplo que siempre me gusta poner. Todas las células de nuestro cuerpo tienen el mismo “algoritmo”, que es el ADN, sin embargo, cada una lleva a cabo una tarea diferente: en la piel, en el pelo, en el cerebro… ¿Y por qué actúan diferente? Pues bien, esto se debe a que, pese a ser casi iguales, cada una contiene una parte única que la diferencia del resto.
A esto aspiramos nosotros: a conseguir ese trocito diferente de algoritmo que permite procesar diferente la información que le llega a la IA. La complejidad no está en el algoritmo, sino en todos los millones de pequeñas parcelas.
¿En qué momento se encuentra el proyecto?
Es una situación muy triste, me encuentro buscando dinero desesperadamente para poder continuar con el proyecto y su desarrollo. Ahora estoy en Montreal, Canadá, ya que es uno de los países más desarrollados en materia de IA, para ver si aquí podemos conseguir financiación.
Cuando hablamos de IA General, hablamos de una tecnología que, de primeras, es muy peligrosa introducirla en dispositivos físicos, por lo que lo estamos probando en videojuegos para ver su comportamiento. La película “Free Guy” es un claro ejemplo de lo que queremos alcanzar. Una vez tengamos todo controlado, daremos el siguiente paso.
Todo esto, lógicamente, hace que el coste económico sea más alto que “lo normal”, y no hay muchas instituciones dispuestas a ayudarnos.

Ahora que ya conocemos a lo que se dedicas dentro del ámbito de la IA… ¿Cómo se sintió cuando recibió la propuesta para ser ponente en “IA: De la teoría a la práctica” de EBOCA?
Fue un orgullo. Últimamente, como es un tema muy candente, recibo muchas proposiciones de institutos y otros colectivos para que les acerque mis conocimientos. Mi idea es traducir al “humanés” todo los procesos complejos de la IA, para que todo el público pueda entenderla y utilizarla si la necesita.
Siempre que me invitan, lo hago encantado ya que la labor de divulgación es muy importante en un tema como este.
A día de hoy, hay miles de noticias y portales que hablan a favor y en contra de la IA. Creando, en muchos casos, un sentimiento de alarma y rechazo hacia ella. ¿Qué opina sobre ello?
Como todas las tecnologías que ha desarrollado el ser humano, tiene su enfoque positivo y también negativo. Desconocer cómo funciona y sus posibles aplicaciones puede afectar en muchos casos: si eres una empresa, puede dejarte fuera de mercado.
Es importante ser embajadores y dar a conocer a la Inteligencia Artificial como una herramienta de valor en determinados ámbitos no críticos. De hecho, muchas empresas a nivel mundial no buscan seguir desarrollándola, sino intentar entenderla cada vez más para acelerar sus procesos y sacar ventajas competitivas. En el día a día, también se ve cómo las personas jóvenes son capaces de encontrar aplicaciones para sus gustos.
Tenemos que protegernos de las falsas acusaciones que continuamente se vierten. Está claro que la gente con malas intenciones encuentra aplicaciones negativas, pero son una tremenda minoría. Que la gente sepa qué riesgos tienen y de donde surgen es la labor de comunicación que trato de realizar.
Y respecto al futuro…¿Qué cree que nos espera?
Con la IA general que nosotros desarrollamos, estas capacidades mencionadas se multiplicarán.
Abre otros problemas a nivel social, ¿qué pasará el día que una máquina pueda hacer lo que hace un humano?. Hay que abrir ya el melón de qué vamos a hacer como sociedad cuando esto suceda. Será un mundo nuevo, pero no es la primera vez: pasamos de ser nómadas a sedentarios, dejamos de utilizar la fuerza bruta en la Revolución Industrial, con Internet se agilizaron los procesos matemáticos… No queda otra que afrontar la realidad y reconocer que el ser humano ya no es el centro del universo. Es complejo desde el punto de vista ético y sociológico, pero es la realidad.
















