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9 agosto 2022

Carlos Pauner: “La inmediatez va en detrimento de la alta montaña porque ahí no hay atajos”

Carlos Pauner (Jaca, 1964) empezó en el alpinismo gracias a un libro. Pertenece a una generación lejana a la inmediatez, probablemente por eso se interesó por la soledad de las montañas y por intentar lograr uno de los retos más complejos que existe: alcanzar los 14 ochomiles, las cimas más altas del planeta. Es el cuarto alpinista español en conseguirlo.

Jaca es tu ciudad natal. ¿Ahí empieza tu pasión por el alpinismo?

Yo me crié en Jaca pero solo hasta los ocho años que es cuando vinimos a Zaragoza. Pero como mi abuela seguía en Jaca, todas las vacaciones de verano, Semana Santa y Navidad las pasamos ahí. La pasión por las montañas empieza en los campamentos pero la pasión por escalar comienza en Jaca en una librería en una mañana de Semana Santa del año 1980 cuando vi un libro de un alpinista francés, Hielo, Nieve y Roca de Gaston Rebuffat. La portada es espectacular porque hay un alpinista colgado de un techo en los Alpes y me compré el libro porque me llamó mucho la atención. Lo hojeé y comprendí que lo que realmente quería hacer no era caminar por las montañas sino escalar las montañas, que son dos cosas bastante diferentes. Ese mismo mes de mayo me hice socio de Montañeros de Aragón y me apunté a unos cursos de escalada y conocí las técnicas y gente con la que empecé a salir todos los fines de semana, desde los 15 años, a Morata, a Riglos.

Siempre te describes como orgulloso aragonés. ¿Esa ha sido siempre tu bandera?

Sí, la verdad es que por una serie de motivos profesionales ligados con la montaña he recorrido prácticamente todo el mundo. Y te das cuenta que tenemos un territorio que no tiene que envidiar nada a ningún otro. Si yo tuviera que recorrer todo el mundo y tuviera que elegir un lugar para vivir, viviría en Aragón, eso no tengo ninguna duda. Lo tenemos todo: tenemos paisaje, tenemos buena gente, espacio, montañas, ríos… ser aragonés es para mí un orgullo y más siendo un país de montañas. Aragón es un territorio montañoso, dentro de país montañoso como es España, que es el segundo más montañoso de toda Europa. Con lo cual muy orgulloso de tener tan a mano las montañas y ser de esta tierra.

Desde el Pirineo hasta Teruel… ¿con qué montañas te quedas?

Si me tuviera que quedar con alguna de las montañas de nuestra tierra diría que hay una que es espectacular que está en la parte francesa del Pirineo, pero bueno, el Pirineo es una unidad geomorfológica que no entiende de fronteras. Es el Midi d’Ossau. Es la mejor zona de todo el pirineo para hacer escalada. Luego como monta alta me quedo con el Posets que es una montaña solitaria como me gustan a mi, y es un valle, el de Gistaín que ha sido poco transformado y te sientes igual que cuando tenía 12 años y eso me gusta. También me quedaría con el Tozal de Mallo ese paredón de Ordesa de 400 metros donde hemos escalado desde pequeños y se viven aventuras de escalada extraordinarias. Esos son los tres iconos del Pirineo y donde más he ido seguramente.

carlos pauner

Hablas de la transformación de las montañas, ¿crees que se han transformado demasiado en Aragón?

Tenemos suerte todavía de que seguimos teniendo un medio poco transformado. Hay muchos lugares de los Alpes donde la transformación ha sido radical. Aquí en Aragón se han transformado en parte, también los glaciares han ido a menos y eso ha transformado el aspecto de la montaña, pero tampoco se han humanizado mucho más, ni se han hecho grandes infraestructuras. Digamos que han cambiado un poco pero siguen teniendo unos valores naturales extraordinarios y si quieres estar solo puedes encontrar lugares a miles si te alejas un poco de lo más clásico que es el Valle de Ordesa y el Aneto.

Pero son lugares que nos ponen en el mapa.

Sí, y es muy normal. Por eso no soy muy amigo de las regulaciones. En la época que vivimos se tiende a intentar regular todo. Dentro de poco habrá que intentar salir a la calle con un manual de chequeo como el de los aviones. Yo creo que hay sitios que atraen a la gente, y eso pasará siempre, como son Ordesa porque es Parque Nacional y el Aneto porque es la montaña más alta. Siempre habrá más gente de la que hay en otros lugares. Eso es lo que ocurre en el Himalaya con el Everest, siempre atrae a más gente porque es el techo del mundo, mientras hay otras montañas del Himalaya como el Anapurna o el K2 que hay poca gente. Eso es un mal intríseco al ser humano: nos atraen las mismas cosas y la gente es libre de ir a la montaña que quiera cuando quiera. 

Precisamente el K2 fue tu primer ochomil, ¿Qué recuerdas de aquella expedición?

Fue en el año 2001. Yo ya tenía experiencia de ochomiles, no había subido ninguna cumbre pero había estado en el Kanchenjunga, que es la tercera altura de la tierra, en el Everest por la cara norte, en el Broad Peak y la primera cumbre sí que fue el K2. La recuerdo muy bien porque fue la expedición perfecta y a partir de ahí siempre ha habido algún problema. Íbamos cuatro amigos de aquí que nos conocíamos mucho, una montaña difícil, estuvimos prácticamente solos, tuvimos que trabajar mucho pero al final conseguimos la recompensa de una cima mítica. El K2 creo que es la montaña más hermosa que existe entre todas las montañas.

Te ha dado muchas alegrías pero también alguna que otra pena…

Son muchos años. Para subir a los 14 ochomiles al final han sido unas 30 expediciones, son más de mil días viviendo en los glaciares o en el hielo. Hay momentos buenos y momentos malos… es inevitable. He perdido a gente muy cercana, hay momentos de alegría, satisfacción y colaboración… la balanza sigue compensando porque si no no volvería ahí. Son malos momentos que no llegan a empañar los grandes momentos.

¿En qué situación se encuentra el alpinismo aragonés?

El alpinismo aragonés yo creo que está muy bien dotado actualmente en cuanto a escalada en roca y escalada deportiva, de dificultad también… En cuanto a escalada en grandes montañas anda un poco cojo; yo creo que no hay mucho relevo generacional, quizá soy de los últimos de una generación que no nos importaba pasar dos meses fuera de casa en la montaña, pasando en unas condiciones un poco más difíciles y yo creo que ahora la gente joven no está por la labor, quiere las cosas con más inmediatez. Estamos en un periodo de inmediatez, quiero hacer las cosas rápido, no tengo paciencia para estar entrenando, desplazarme y luego pasar penuria. Afortunadamente tengo algún compañero aragonés que es jovencito y que este año he podido salir con él y veo que tiene mimbres y puede hacer cosas en el mundo de la alta montaña, es Andrés Vilalta, de Monzón. Es extraordinario y uno de los pocos relevos, porque no es sencillo encontrar gente dispuesta. 

¿La inmediatez ha sustituido a la cultura del esfuerzo?

En las conferencias que yo doy a gente más joven me doy cuenta de que no entienden esa cultura del esfuerzo de fondo, de conseguir retos muy difíciles pero que necesitan mucha preparación. Yo en el esfuerzo siempre me he encontrado cómodo, en el esfuerzo para llegar a conseguir un objetivo difícil, yo he disfrutado ese tiempo estás en camino. No me ha costado entrenar, no me ha costado pasar frío porque en el fondo era lo que quería y la satisfacción de conseguirlo me llenaba por completo. Ahora eso ha cambiado y se quiere todo más rápido. La gente ya no lee y no consumen vídeos largos, todo tiene que ser corto y eso se ha trasladado también al esfuerzo. Personas que no han corrido nunca quieren correr 5K al mes siguiente. Todo tiene que ser rápido y eso va en detrimento de la gente que quiere ir a la alta montaña porque ahí no hay atajos, es un camino largo y con condiciones duras.

carlos pauner libro

Ahora los jóvenes no leen y tu empezaste en la alta montaña leyendo ¿Cuál es el libro que ha acompañado tu vida?

Libros de montaña no he leído muchos porque al estar tan inmerso y pasar casi seis meses al año en la montaña, me apetece desconectar. El libro de Hielo, Nieve y Roca de Gaston Rebuffat me marcó porque habla de ir soñando, del esfuerzo de ir poco a poco… Es un libro de los de antes, que busca la técnica espiritual y yo soy de esa vieja escuela. Siempre me he guiado por sensaciones, las experiencias y los sueños. Yo vengo de una época de soñadores de las montañas, que soñábamos con poner los pies donde un día pusieron los ojos como decía Gaston Rebuffat.

Estamos haciendo esta entrevista en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza. ¿Qué relación existe entre el deporte y el arte?

El arte y el deporte tienen relación porque, si te fijas, las montañas que más nos gusta escalar y las que más nos atraen son las más bellas. EN el fondo un escalador lo que busca son esas líneas puras, bellas, esas aristas afiladas, muros verticales… lo que más nos atrae hay no solo es la dificultad, también la belleza de esa montaña. Hay mucho arte en las montañas y sus entornos, los glaciares, los bosques, los valles… son plásticamente muy hermoso. Las vistas desde la cima es algo muy hermoso y te quedarías ahí mirando durante horas. La belleza de las montañas es algo que no hay que despreciar. Líneas bellas y atractivas por las que poder caminar, eso es lo que busca un escalador.

Estas inmerso en Descubre tu Tierra, un proyecto junto al torero Imanol Sánchez que quiere difundir los alimentos nobles de Aragón y nuestra tierra y nuestra gente, en definitiva.

Descubre tu tierra es un programa específico para redes sociales que de una forma amena y siendo los dos prescriptores de un producto o lugar lo que hacemos es darlo a conocer en primera persona, acercándonos con una aventura. Empezamos con Alimentos de Aragón con un programa que era para descubrir los artesanos que contábamos con el sello de artesanía, una figura de calidad que concede el Gobierno de Aragón y este año continuamos con las tiendas especializadas. En el camino nos hemos acercado en primera persona y de una manera divertida a diferentes lugares de Aragón. Dos de ellos que me han despertado mucha curiosidad, han sido La Muela, y la actividad de bici de montaña que se puede hacer alrededor de este municipio que está a 15 kilómetros de Zaragoza. En Utrillas también, el enclave minero, las antiguas instalaciones, el antiguo tren de máquina a vapor que lo ponen una vez en funcionamiento voluntarios para un recorrido de 3 kilómetros alrededor del pueblo que es muy bonito…

¿Nos recomiendas un restaurante en Aragón?

Casa Gervasio en Alquézar, me gusta mucho y creo que está en un lugar increíble: el Vdeor, la pared para escalar, el propio pueblo medieval y la comida que tiene lo convierte en un sitio extraordinario. Otro que me encanta en Zaragoza es el Mesón Martín.

¿Un plan de turismo en Aragón?

Una excursión que me gusta mucho y a la que subo muchas veces es la Peña Oroel de Jaca. Es una excursión para toda la familia, un mirador retranqueado respecto al Pirineo, que tiene varios senderos para subir. El sendero del Lobo me parece especialmente bonito porque va todo el rato por el bosque y llegas al lomo y ves todas las vistas de la avalancha del Pirineo al fondo, te aproximas a la cruz y ves todos los cortados de la cara sur y después bajas al mirador y te puedes comer unas chuletas. ¡Es increíble!

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