María José Rubio, historiadora y escritora, doctora en Historia y académica correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, publica La marquesa y Bonaparte, su nueva novela histórica editada por Editorial Planeta.
Especializada en la Historia de España y la Monarquía Hispánica, Rubio ha desarrollado una amplia trayectoria que combina la investigación rigurosa con la divulgación, a través de biografías, ensayos y novelas históricas. Entre sus obras destacan títulos dedicados a reinas y figuras femeninas de la historia española.
En La marquesa y Bonaparte, la autora recupera la figura real de Mariana de Waldstein y Liechtenstein, marquesa de Santa Cruz, una aristócrata vienesa que vivió en la corte española durante el reinado de Carlos IV. La acción se sitúa principalmente en Madrid entre finales de 1800 y 1801, un periodo de gran tensión geopolítica en el que Napoleón, como primer cónsul, consolida su poder y España se ve presionada por los intereses franceses.
La novela entrelaza una intensa historia de amor con los grandes acontecimientos de la época. Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón y embajador en Madrid, llega con la misión de asegurar la colaboración española para los planes expansionistas de Francia, particularmente respecto a Portugal. En ese escenario, surge la relación entre Luciano y la marquesa de Santa Cruz, una mujer culta, independiente y de fuerte personalidad que elige “vivir sin pedir permiso”.
Rubio construye una amplia galería de personajes históricos reales. Además de los protagonistas, destacan figuras como Manuel Godoy, Francisco de Goya (que aparece trabajando clandestinamente en sus Caprichos), la condesa-duquesa de Benavente (Josefa Pimentel), Boccherini y otras personalidades de la corte y los salones ilustrados. Esta red de personajes permite mostrar las complejas relaciones de poder, lealtades y rivalidades de la época.
Uno de los aspectos más cuidados es la recreación del Madrid de principios del siglo XIX: una ciudad bulliciosa y contradictoria, aún con rasgos del Antiguo Régimen pero ya sacudida por los vientos revolucionarios. La novela también otorga un papel relevante al arte, tanto como símbolo de poder como a través de gabinetes secretos de pinturas y la tensión entre el coleccionismo francés y las colecciones españolas.
A través de la perspectiva de Mariana de Waldstein —una mujer que navega entre su deber aristocrático, su familia y su deseo de libertad personal—, la obra explora temas como el papel de las mujeres en un mundo dominado por hombres, el choque entre el Antiguo Régimen y el nuevo orden napoleónico, y las formas en que lo privado y lo público se entrecruzan en tiempos de cambio.
La marquesa y Bonaparte se inscribe en la mejor tradición de la novela histórica, utilizando una sólida documentación para dar vida a personajes y escenarios de uno de los periodos más decisivos de la historia europea, en vísperas de la Guerra de la Independencia.




















