El icónico puente diseñado por Zaha Hadid, sede del espacio Mobility City, refuerza su doble vocación: ser foro profesional de innovación en torno a la movilidad y, al mismo tiempo, un centro divulgativo abierto a toda la sociedad. Impulsado por Fundación Ibercaja, este espacio inaugurado por el Rey Felipe VI hace ahora tres años muestra un balance contundente: medio millón de visitantes y sede de casi 400 actividades en una programación que combina jornadas profesionales, exposiciones y experiencias divulgativa. Mobility City se ha consolidado como referente nacional en torno a la movilidad sostenible y aspira a convertirse en el espacio imprescindible para cualquiera que piense en el futuro del transporte. En palabras de su director, Jaime Armengol, el objetivo pasa por consolidar un auténtico “ecosistema” en torno a la movilidad que ya no es únicamente una cuestión tecnológica, sino social.
Tres años dan para mucho, especialmente si el escenario es uno de los edificios más singulares de España, el puente diseñado por la arquitecta iraní Zaha Hadid. Icono de la Expo Zaragoza 2008, este espacio, curvo y sereno, alberga desde febrero de 2023 Mobility City, el primer museo tecnológico de la movilidad del siglo XXI en nuestro país y uno de los principales espacios españoles dedicados a pensar —y experimentar— cómo nos moveremos en las ciudades del futuro.

El balance es elocuente. Y no solo en datos. Más de más de medio millón de visitantes y cerca de 400 actividades celebradas desde 2023. Junto a los datos, la reciente celebración de su tercer cumpleaños ha puesto de manifiesto que la apuesta de Fundación Ibercaja ha calado entre ciudadanos, turistas, empresas e instituciones. La efeméride coincide, además, con el 150 aniversario de Fundación Ibercaja, por lo que los recientes actos conmemorativos han contado con una dimensión histórica adicional: el espectáculo lumínico ‘Latencia’, que transformó el puente en un lienzo de luz; un concierto del grupo Ars Symphony con bandas sonoras contemporáneas como hilo conductor; o la presentación del libro Mobility City, un sueño muy real, que reúne la crónica de estos tres primeros años en un volumen de coleccionista.
El proyecto nació con la vocación de unir innovación tecnológica, divulgación y participación ciudadana. Hoy, según explica su director, Jaime Armengol, el objetivo pasa por consolidar un auténtico “ecosistema” en torno a la movilidad. “Queremos que todo el mundo encuentre su espacio”, señala. Desde encuentros técnicos sobre eficiencia energética o infraestructuras hasta exposiciones abiertas al gran público, la programación busca atraer tanto al profesional especializado como al visitante curioso. “Hay un público avanzado que viene a generar conocimiento y otro al que seducimos para que entienda los cambios que están llegando”, resume.
Jaime armengol: “La verdadera revolución llegará desde la conectividad entre vehículos, infraestructuras y servicios urbanos”
Un puente entre innovación y ciudadanía
El modelo de Mobility City pivota sobre dos públicos claramente diferenciados. Por un lado, el profesional: punto de encuentro para empresas, investigadores, administraciones e instituciones que analizan los grandes retos del transporte sostenible, debaten y establecen alianzas. Por otro, el gran público, al que el centro seduce desde el entretenimiento y la divulgación con exposiciones interactivas, experiencias de conducción y un entorno museístico que invita a comprender cómo será la ciudad del futuro.
Esta dualidad define el modelo de Mobility City. La estrategia responde a una convicción clara: la movilidad ya no es únicamente una cuestión tecnológica, sino social. Cambios legislativos, nuevos modelos urbanos o formas de transporte compartido afectan directamente a la vida cotidiana de los ciudadanos.
“El reto es explicar qué está pasando antes incluso de que la sociedad sea plenamente consciente”, apunta Armengol, quien resume el espíritu del proyecto con la paradoja del aprendizaje continuo. En sus palabras se adivina la ambición de un espacio que se sabe inagotable: la movilidad sostenible es tan transversal que siempre aparece un nuevo nicho, y dentro de este, otro, y otro más.

La movilidad del futuro: datos, conectividad y cero emisiones
Tras tres años de actividad, el equipo ha identificado los grandes vectores que marcarán el futuro del sector: sostenibilidad, conectividad, seguridad y accesibilidad. El lema que los vertebra es tan concreto como revelador: cero accidentes, cero emisiones y cero estrés.
La conectividad, los datos y la inteligencia artificial marcarán la movilidad del futuro
En este escenario, la inteligencia artificial adquiere un papel central. “Los datos en movilidad son oro”, afirma Armengol. Para el director, el verdadero oro de la movilidad del futuro no está solo en los motores eléctricos sino en los datos que genera cada desplazamiento. ‘Sin datos no hay inteligencia artificial’, apunta. Y añade: la IA enlaza, ordena y sirve dicha información para mejorar la planificación urbana, mejorar el uso del espacio público, anticipar flujos de tráfico o transformar las actuales “calles-pasillo” en espacios compartidos donde peatones y vehículos convivan de forma más eficiente. Y más allá del debate sobre el coche eléctrico, el director considera que la verdadera revolución llegará desde la conectividad entre vehículos, infraestructuras y servicios urbanos.

Celebración cultural y mirada al futuro
Entre los grandes eventos que han pasado por el puente Zaha Hadid figuran las tres últimas ediciones de los Premios Impulso —organizados junto a Anfac, Sernauto y Faconauto—, la Conferencia Internacional de Seguridad Vial de la Moto, con más de 200 asistentes y 30 ponentes de 23 instituciones de todo el mundo, o el Spain Innovation Summit. En 2025, Mobility City llevó su propuesta a FITUR dentro del Pabellón de Aragón, confirmando su proyección nacional.
Para 2026, Mobility City afronta un calendario cargado de proyectos y realidades: nueva edición de los Premios Impulso, el Observatorio de la Movilidad Sostenible, los Innovation Days y la Semana de la Movilidad, además de dos exposiciones que inaugurarán en marzo: una dedicada a Mercedes-Benz y otra protagonizada por motos del Rally Dakar. El centro también participará en el evento The Wave, donde presentará una exhibición sobre centros de datos como infraestructura de la nueva economía digital.
“aunque parezca inverosímil, después de 400 actividades, quedan cosas por hacer” destaca armengol
El público llega de todas partes. Aunque la mayoría son visitantes españoles —con Aragón como epicentro natural—, el imán arquitectónico del puente Zaha Hadid atrae a turistas internacionales de todo el mundo: franceses, estadounidenses, eslovacos… amantes de la arquitectura que peregrinan hasta el meandro del Ebro y acaban descubriendo, quizás sin haberlo planeado, el futuro de la movilidad. 
El desafío, reconoce Armengol, no es ya crecer en número de actividades, sino convertirse en un lugar al que la ciudadanía acuda con naturalidad. “Queremos que cuando alguien piense en movilidad e innovación, piense automáticamente en Mobility City”. Un objetivo ambicioso que aspira a transformar un antiguo icono arquitectónico en algo más que un museo: un espacio vivo donde imaginar cómo será moverse —y vivir— en las ciudades del mañana.
Un espacio cultural más de Zaragoza, tan integrado en la vida de la ciudad como sus museos o sus plazas. Esa es, en el fondo, la ambición real de Mobility City: no ser solo un referente sectorial, sino un lugar al que los ciudadanos acudan con naturalidad, con o sin coche, con o sin interés previo por la tecnología. Tres años después de su apertura, el sueño —ese sueño muy real que da título al libro conmemorativo— sigue tomando forma sobre el agua del río Ebro.

















