La ciudad, que acaba de poner en marcha un ambicioso proyecto de renaturalización y adecuación del río Huerva, pone el agua en el centro de sus planes a medio y largo plazo como un importante motor de desarrollo económico, social y cultural.
El río Ebro condiciona inevitablemente el paisaje de Zaragoza y, a su vez, el agua siempre ha condicionado también las distintas etapas históricas de la ciudad. A nadie se le escapa la importancia de este recurso natural que también va a protagonizar proyectos en el futuro de la capital aragonesa y que quiere continuar siendo un referente en la gestión y aprovechamiento sostenible del agua.
Para ese aprovechamiento se han llevado a cabo actuaciones y actividades importantes que dan a entender la importancia del agua en el futuro de Zaragoza. De hecho, el 90% del agua que se bebe en la ciudad ya procede del Pirineo, a través del embalse de Yesa, mientras que el resto corresponde al Canal Imperial. Un empeño del consistorio zaragozano que ha llevado a que el porcentaje de agua del embalse pase del 57% de 2019 al 90% actual.
Una evolución que también se nota en la renovación de las grandes tuberías de la ciudad (las llamadas tuberías arteriales), que ya suman un total de 193 kilómetros de los 1.296 que tiene la red de abastecimiento de agua de la ciudad. A través de ellos se distribuye el agua desde la planta potabilizadora hasta los depósitos de almacenamiento y a los diferentes sectores en los que está organizada la ciudad. Estas actuaciones de renovación forman parte de las actuaciones estratégicas que se están llevando a cabo en materia de sostenibilidad y que pasa por reducir las fugas de agua y hacer una gestión más eficiente de todo el ciclo integral del agua, incluyendo abastecimiento, saneamiento y riego de zonas verdes.
Además, el Ayuntamiento de Zaragoza va a poner en marcha el proyecto Digitaliza, centrado en la gestión inteligente del ciclo integral del agua. Se van a invertir un total de 12,8 millones de euros y contará con 7,4 millones de euros en ayudas europeas del programa Next Generation. El objetivo es digitalizar y sensorizar la red de captación, abastecimiento y saneamiento de agua de la ciudad para mejorar la eficiencia en el uso del agua y reducir fugas, consumo energético y masas de agua no registradas. Además, incluye la instalación de sistemas avanzados como telelectura de contadores y herramientas tecnológicas de control.
El proyecto se vertebra en tres partes: creación de una infraestructura digital común, despliegue de sensores en la red de agua potable y digitalización de la red de aguas residuales y se prevé que esté listo para 2025, reduciendo un 15% las fugas, ahorrando un 15% en energía y aumentando la instalación de telecontadores hasta un 7%.
Otra actuación que muestra la apuesta por la innovación y la sostenibilidad en Zaragoza es la previsión de ampliación de la concesión de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) por seis años para acometer inversiones por valor de 7,2 millones de euros. El objetivo es, en la línea de la renovación de tuberías, mejorar el tratamiento de las aguas y la protección frente a vertidos industriales, garantizando un futuro más limpio para el Ebro y su entorno.
Renaturalización del río Huerva
Uno de los proyectos más recientes y ligados directamente al agua en Zaragoza es el que tiene que ver con la renaturalización del río Huerva, cuyas obras ya están en marcha. Se trata de una inversión de 23 millones de euros que servirá para llevar a cabo una transformación total de un entorno degradado en un espacio de alta calidad ambiental y lleno de vida. Este proyecto, que se extiende a lo largo de 2,1 kilómetros de riberas en Zaragoza y Cuarte, se enmarca dentro de una estrategia global de recuperación fluvial y sostenibilidad urbana y cuenta con financiación de los fondos europeos Next Generation con la colaboración entre el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y la Fundación Biodiversidad
La primera fase de las obras, que cuenta con un presupuesto de 8,4 millones de euros, ya está en marcha. Entre sus actuaciones se incluyen la limpieza y desbroce del cauce, la gestión de especies vegetales invasoras y la mejora de la infraestructura hidráulica. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, que asistió recientemente para comprobar el avance de los primeros trabajos ya iniciados, destacó la importancia de los tres ejes principales de este proyecto, “que son mejorar la calidad de las aguas, recuperar la biodiversidad autóctona y hacer del Huerva un espacio accesible y respetuoso con la naturaleza”. Para ello, indicó, se crearán sendas peatonales, zonas verdes y un parque fluvial que integrará el río con la ciudad.

Agua y proyectos en la ciudad
Los trabajos en las estructuras hídricas de la ciudad no son los únicos que consiguen mejorar la calidad de vida de los zaragozanos. Desde 2008, año en el que se celebró la Exposición Internacional en Zaragoza bajo el lema “Agua y desarrollo sostenible”, Zaragoza ha ocupado un lugar de referencia internacional en la reflexión sobre el uso responsable de este recurso. No sólo eso, sino que ha dejado otro tipo de estructuras y proyectos que han propiciado la recuperación de espacios fluviales y urbanos en la ciudad.
Tanto es así, que la Torre del Agua, símbolo de la Expo 2008, volverá a abrir sus puertas en 2027 tras una inversión de siete millones de euros. El objetivo es que vuelva a ser un espacio de encuentro cultural y social para la ciudad, no solo como elemento emblemático del paisaje urbano de Zaragoza, sino que también refuerza el compromiso de Zaragoza con la revitalización de su legado hídrico.
A nivel internacional también se pone el foco en Zaragoza a través de la celebración de SMAGUA, el Salón Internacional del Agua y el Riego, que en 2025 celebrará en la ciudad su 27ª edición el 50º aniversario del certamen. Un evento que reúne a más de 400 marcas y especialistas de 25 países y que es una referencia como espacio para debatir y mostrar soluciones innovadoras en el sector del agua y el riego.

Zaragoza, una ciudad sostenible
La capital aragonesa continúa su avance como ciudad referente en cuanto a la sostenibilidad. Un claro ejemplo es la apuesta por un sistema de movilidad urbana más limpio, aumentando su flota de autobuses y bicicletas eléctricas. Además, está impulsando la eficiencia energética mediante la integración de energías renovables y la rehabilitación de edificios públicos, como museos y salas de exposiciones, con sistemas respetuosos con el medio ambiente. Estas medidas reducen emisiones y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.

“Son proyectos que responden a una estrategia municipal que persigue consolidar a Zaragoza como una ciudad no solo para trabajar sino una ciudad para vivir. Las ciudades somos administradores de importantes inversiones públicas, fundamentales para lograr objetivos de crecimiento económico, competitividad y cohesión social y territorial”, aseguró hace unas semanas Blanca Soláns, concejal de Hacienda y Fondos Europeos del Ayuntamiento de Zaragoza, en la Cumbre de Ciudades del Futuro, celebrada en Ginebra.















