Los agentes de IA llaman a la puerta de las empresas: el siguiente paso será delegar tareas

0

La inteligencia artificial generativa se ha incorporado con rapidez al trabajo cotidiano de empresas y profesionales. Redactar un correo, resumir un informe, traducir un documento o buscar información son ya usos relativamente habituales. La industria tecnológica, sin embargo, trabaja en un escenario bastante más ambicioso: que la IA no se limite a responder cuando alguien le pregunta, sino que pueda recibir un encargo y realizar por su cuenta una parte del trabajo necesario para completarlo.

Los llamados agentes de inteligencia artificial están en el centro de esa evolución. Huawei acaba de poner cifras a lo que espera que ocurra durante la próxima década y sus previsiones son de una escala difícil de ignorar. La compañía china calcula que en 2035 más del 90% del tráfico de tokens generado por la IA procederá de agentes y que el consumo mundial anual de estas unidades de procesamiento podría multiplicarse por 100.000.

Son estimaciones de Huawei, no una previsión independiente sobre la evolución del mercado. Aun así, resultan interesantes porque reflejan hacia dónde están orientando sus inversiones algunas de las mayores compañías tecnológicas y ayudan a entender por qué la capacidad de computación se ha convertido en uno de los grandes campos de competencia internacional.

Cuando la IA deja de esperar instrucciones

Un agente puede recibir un objetivo y encadenar distintas acciones para intentar cumplirlo. Puede consultar información, utilizar aplicaciones, analizar datos o preparar documentos sin que una persona tenga que indicarle cada paso de forma individual.

Llevado a una empresa, las posibilidades son amplias. Un sistema podría revisar periódicamente determinados datos comerciales, detectar desviaciones y preparar un informe para el responsable del área. Otro podría clasificar consultas de clientes, recuperar la información necesaria para responderlas y dejar preparada una contestación. En administración, compras o logística podrían automatizarse igualmente secuencias de tareas que ahora obligan a pasar de una aplicación a otra.

Nada de esto implica necesariamente entregar el proceso completo a una máquina. De hecho, uno de los asuntos que tendrán que resolver las empresas será precisamente hasta dónde quieren permitir que llegue esa autonomía.

La diferencia es importante. Una cosa es utilizar inteligencia artificial para preparar el borrador de un correo y otra permitir que tenga acceso al correo corporativo y pueda enviarlo. Lo mismo ocurre con un sistema que analiza facturas frente a otro autorizado para aprobar operaciones o con uno que consulta información comercial frente a otro capaz de modificarla.

A medida que los agentes entren en los procesos empresariales, las decisiones sobre permisos, acceso a datos, seguridad y supervisión serán tan importantes como la elección de la propia tecnología.

Detrás de los agentes hay una enorme infraestructura

Las previsiones presentadas por Huawei tienen también una lectura industrial. Si los agentes trabajan durante más tiempo y realizan varias operaciones para completar cada encargo, necesitan mucha más capacidad de computación que una consulta aislada a un asistente de IA.

Huawei calcula que durante la próxima década será necesario multiplicar por cien la escala de los grandes sistemas de computación y reducir considerablemente el coste de las tareas realizadas por agentes. Esa demanda explica parte de las inversiones que están realizando las grandes tecnológicas en procesadores, centros de datos, redes y almacenamiento.

La compañía china presentó esta semana en Shanghái nuevos sistemas de computación para inteligencia artificial y una arquitectura con la que pretende conectar un número muy elevado de procesadores especializados. Entre sus planes figura llegar a configuraciones de hasta un millón de NPU trabajando de manera coordinada.

Huawei intenta así ganar capacidad en un mercado condicionado además por las restricciones de Estados Unidos al acceso de China a determinados semiconductores avanzados. La compañía está desarrollando nuevas generaciones de sus procesadores Ascend mientras afronta una demanda interna que, según ha reconocido, supera actualmente su capacidad de producción de equipos de computación para IA.

El escenario que describe Huawei para 2035 está, por tanto, relacionado con su propio negocio. La compañía es al mismo tiempo autora de la previsión y uno de los fabricantes que aspiran a suministrar parte de la infraestructura necesaria si ese crecimiento acaba produciéndose. Es un contexto que conviene tener presente al interpretar unas cifras tan elevadas.

Para las empresas, el cambio será menos espectacular y más práctico

La mayor parte de las compañías españolas no tendrá que preocuparse por construir centros de datos ni por decidir qué procesadores utilizar. Su problema será bastante más cercano: encontrar aplicaciones de la IA que realmente mejoren su funcionamiento.

Hasta ahora, buena parte de la adopción de la inteligencia artificial generativa se ha producido a través de herramientas independientes y del uso que hacen de ellas los propios trabajadores. Los agentes pueden llevar esa incorporación un paso más allá porque obligan a entrar en los procesos internos de la empresa.

Antes de encargar una tarea a un sistema autónomo habrá que saber qué información necesita, qué aplicaciones debe consultar, qué decisiones puede tomar y cuáles deben quedar reservadas a una persona. También habrá que determinar quién responde cuando el sistema se equivoca y cómo se puede reconstruir lo que ha hecho.

En ese terreno, la dificultad no será únicamente tecnológica. Muchas empresas tendrán que revisar procesos que se han construido durante años a partir de hábitos, hojas de cálculo, correos electrónicos y aplicaciones que no siempre están conectadas entre sí. Automatizarlos exigirá primero entenderlos.

La formación será otra parte de ese proceso. Huawei, por ejemplo, asegura que su Spain Academy formó a 10.000 personas durante 2025 en competencias digitales y mantiene el objetivo de alcanzar las 50.000 en cinco años. Inteligencia artificial, computación en la nube, conectividad y ciberseguridad figuran entre las materias de sus programas.

La iniciativa de Huawei es una entre las muchas que están apareciendo alrededor de estas tecnologías. Para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas, el reto probablemente estará menos en disponer de especialistas capaces de desarrollar modelos propios que en contar con personas que sepan utilizar las herramientas disponibles, integrarlas en el trabajo diario y reconocer también dónde no conviene utilizarlas.

Las cifras que Huawei proyecta para 2035 pueden cumplirse o quedarse lejos de la realidad. Nueve años son mucho tiempo en un sector que cambia a gran velocidad. Lo relevante para las empresas está más cerca: los agentes empiezan a salir de las demostraciones tecnológicas y a incorporarse a productos y aplicaciones de uso profesional.

Eso introduce una cuestión nueva en la adopción de la inteligencia artificial. Hasta ahora las compañías se han preguntado principalmente para qué podían utilizarla. A partir de ahora tendrán que decidir también qué tareas están dispuestas a dejar en sus manos.

 

La industria de defensa crece en Aragón: ¿dónde están los profesionales que necesitará?

Aragón quiere ganar peso en la industria de defensa y las tecnologías de doble uso. Empresas que amplían instalaciones, un Hub que reúne ya a alrededor de 150 entidades, nuevas inversiones vinculadas al sector aeronáutico y militar y proyectos como el futuro Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea (CIEMA) de Teruel dibujan un escenario de crecimiento. Pero a medida que las inversiones comienzan a convertirse en proyectos concretos aparece una pregunta menos visible y probablemente decisiva: ¿de dónde saldrán los profesionales necesarios para sostener ese crecimiento?

El caso de Up Lifting en Huesca permite bajar el debate al terreno de la empresa. La compañía invertirá 11,3 millones de euros para ampliar de 8.000 a 20.000 metros cuadrados su fábrica en PLHUS. Su director general, Roberto Garzo, ha situado entre los grandes retos del proyecto encontrar los trabajadores que necesitará la ampliación. Las estimaciones empresariales hablan de entre 40 y 50 profesionales y de perfiles que van desde soldadores hasta ingenieros.

La demanda, por tanto, no se limita a titulados universitarios altamente especializados. El desarrollo de una industria de defensa moderna necesita ingenieros, especialistas en electrónica, automatización o tecnologías digitales, pero también soldadores, electricistas, montadores, técnicos de mantenimiento y otros profesionales procedentes de la Formación Profesional y de la industria tradicional.

Ese cruce entre nuevas tecnologías y capacidades industriales existentes puede convertirse en uno de los factores que determinen hasta dónde puede crecer el sector en Aragón.

Un ecosistema que empieza a tomar forma

El Hub de Defensa de Aragón nació precisamente con una concepción transversal. No se plantea únicamente como una agrupación de fabricantes de material militar, sino como un ecosistema en el que confluyen industria, logística, tecnología, investigación, formación, emprendimiento e infraestructuras.

El Hub cifra actualmente en alrededor de 150 las empresas y entidades que forman parte del proyecto. Su propia planificación incluye una línea específica de formación y emprendimiento en la que se plantea estudiar las necesidades de perfiles profesionales y compararlas con el talento disponible.

La inclusión de ese análisis resulta significativa. La capacidad de atraer inversiones puede perder parte de su efecto si las empresas no encuentran después los trabajadores necesarios para desarrollar los proyectos.

Además, las necesidades son especialmente amplias porque buena parte de las compañías que pueden incorporarse a este mercado no trabajan exclusivamente para Defensa. Son empresas industriales o tecnológicas con productos y capacidades susceptibles de tener aplicaciones civiles y militares. Esa industria dual amplía considerablemente el mapa de profesiones relacionadas con el sector.

Up Lifting es un buen ejemplo. Fabrica maquinaria pesada y equipos de elevación para ambos mercados. El crecimiento de su planta oscense requiere perfiles industriales que ya son habituales en otros sectores productivos y por los que también compiten numerosas empresas.

Teruel: aeronáutica, defensa y formación empiezan a encontrarse

Teruel constituye otro de los puntos donde mejor puede observarse la relación entre inversión y talento. El Aeropuerto de Teruel se ha consolidado como un polo industrial aeronáutico especializado en actividades como el mantenimiento y estacionamiento de aeronaves y continúa incorporando nuevos proyectos.

A ese ecosistema se sumará el Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea. El Ministerio de Defensa prevé una inversión cercana a 42 millones de euros para desarrollar el CIEMA en el aeropuerto turolense. El proyecto estará destinado al entrenamiento relacionado con transporte aéreo y apoyo al despliegue e incluirá capacidades vinculadas a aeronaves de transporte militar, drones y zonas de aterrizaje para el adiestramiento de tripulaciones.

Según las previsiones difundidas por el propio Aeropuerto de Teruel, el proyecto completo podría estar asociado a unos 350 puestos de trabajo una vez desarrollada toda la infraestructura. No todos esos empleos pueden interpretarse automáticamente como nuevos puestos industriales ni atribuirse a un único perfil profesional, pero la dimensión del proyecto permite anticipar una mayor demanda de capacidades vinculadas al mundo aeronáutico y tecnológico.

La formación universitaria comienza a reaccionar a esa transformación. La Universidad de Zaragoza inició en marzo los trabajos para implantar un Grado en Ingeniería Aeroespacial en el Campus de Teruel. Una comisión formada por miembros de la Universidad y especialistas externos trabaja en la memoria necesaria para diseñar y verificar la futura titulación.

La elección de Teruel responde precisamente al desarrollo del ecosistema aeronáutico de la provincia. La documentación elaborada por la propia Universidad señala que las empresas instaladas en el aeropuerto han venido expresando la necesidad de disponer de ingenieros aeroespaciales para acompañar el crecimiento de sus instalaciones.

El grado todavía está en proceso de diseño y verificación, por lo que no puede considerarse una respuesta inmediata a las necesidades actuales. Sin embargo, su planteamiento muestra que la relación entre desarrollo industrial y formación comienza a incorporarse a las decisiones académicas de Aragón.

No todo pasa por la Universidad

El desafío del talento tampoco puede resolverse únicamente creando grados universitarios. El caso de Up Lifting muestra con claridad la importancia de los oficios industriales y de la Formación Profesional.

La oferta formativa del INAEM para 2026 incluye, entre otras especialidades, cursos de soldadura MIG-MAG y TIG, automatización industrial, tubería industrial y formación relacionada con drones. Existen acciones en Zaragoza, Huesca, Monzón y Teruel, lo que evidencia que parte de las competencias que demanda la nueva industria ya forman parte del sistema de formación para el empleo.

La cuestión será determinar si el volumen, la especialización y la velocidad con la que se forman esos profesionales son suficientes para responder a la demanda que pueda generar el crecimiento empresarial. Esa comparación todavía requiere datos más detallados de las propias compañías.

También existe formación específicamente vinculada a Defensa. La Universidad de Zaragoza y el Centro Universitario de la Defensa ofrecen el Máster Universitario en Dirección y Gestión de Adquisiciones de Sistemas para la Defensa, orientado a formar especialistas en planificación, contratación, dirección y seguimiento de programas de adquisición. Para el curso 2025-2026 se ofertaron 25 plazas y se cubrieron las 25.

Aragón cuenta, por tanto, con piezas formativas en distintos niveles, pero el crecimiento industrial plantea el reto de conectarlas con mayor precisión con las necesidades reales de las empresas.

De las Fuerzas Armadas a la empresa

Existe además otra fuente potencial de profesionales. En junio de 2026, el Ministerio de Defensa y el Gobierno de Aragón suscribieron un convenio para desarrollar, a través del INAEM, acciones de orientación, mejora de la empleabilidad e incorporación laboral del personal militar, con atención prioritaria a quienes mantienen una relación temporal con las Fuerzas Armadas y a los reservistas de especial disponibilidad.

La iniciativa abre una vía interesante para conectar experiencia militar y mercado laboral civil. Parte del personal que abandona las Fuerzas Armadas dispone de conocimientos técnicos, logísticos u organizativos que pueden resultar transferibles a empresas industriales, tecnológicas y de servicios relacionadas con Defensa.

No supone por sí sola una solución al problema del talento, pero añade una pieza más a un sistema que necesitará combinar Universidad, Formación Profesional, formación para el empleo, reciclaje profesional y captación de trabajadores procedentes de otros sectores y territorios.

El talento como siguiente fase del Hub

Hasta ahora, buena parte del discurso sobre la industria de defensa en Aragón ha girado alrededor de inversiones, capacidades industriales, infraestructuras y oportunidades empresariales. El crecimiento de proyectos concretos está desplazando progresivamente la atención hacia otra cuestión: las personas necesarias para hacerlos funcionar.

Huesca necesita soldadores, técnicos e ingenieros para acompañar proyectos como el de Up Lifting. Teruel está construyendo alrededor de su aeropuerto un ecosistema aeronáutico al que se incorporará el CIEMA y prepara una futura titulación en Ingeniería Aeroespacial. Zaragoza concentra empresas tecnológicas, logísticas e industriales, instituciones militares, la Universidad y el Centro Universitario de la Defensa.

Las piezas existen, pero todavía queda por conocer con precisión cómo encajan entre sí. El propio Hub de Defensa ha incluido entre sus objetivos estudiar las necesidades de perfiles frente al talento disponible, una radiografía que será fundamental para determinar si Aragón está formando a los profesionales al mismo ritmo al que pretende hacer crecer esta industria.

El siguiente salto del sector puede depender menos de anunciar nuevas inversiones que de conseguir que, cuando las nuevas fábricas, proyectos e infraestructuras estén preparados para funcionar, haya suficientes personas capacitadas para trabajar en ellos.

 

De China a Figueruelas: por qué las fábricas españolas se han convertido en objetivo de los fabricantes chinos

España empieza a ocupar una posición relevante en la expansión industrial de los fabricantes chinos de automóviles en Europa. La primera fase de esa llegada estuvo marcada por la importación de vehículos y el desembarco comercial de nuevas marcas. Ahora el movimiento es otro: producir en Europa, aprovechar fábricas ya operativas y tejer alianzas con grupos industriales europeos.

En ese escenario, Zaragoza se consolida como uno de los territorios a seguir.

La última señal procede de BYD. Alfredo Altavilla, asesor especial para Europa del fabricante chino, ha explicado a Reuters que la compañía busca instalaciones productivas ya existentes que pueda adquirir y adaptar con rapidez. España y Francia figuran, según sus declaraciones, entre las opciones más viables.

La compañía no ha decidido todavía dónde instalará esa segunda planta europea. No hay, por tanto, ninguna fábrica española adjudicada a BYD. Pero la operación revela una tendencia de mayor alcance: los fabricantes chinos ya no contemplan Europa únicamente como un mercado de destino para sus exportaciones, sino como una base industrial desde la que producir, vender y desarrollar parte de su actividad.

BYD ha iniciado la fabricación europea en Hungría y prevé elegir una segunda ubicación antes de final de año. A largo plazo, la empresa calcula que necesitará tres plantas de ensamblaje y una fábrica de baterías para cubrir la demanda europea.

El interés por producir dentro de la Unión Europea responde a razones comerciales e industriales. Fabricar cerca del mercado reduce costes logísticos, acorta plazos de entrega y limita la exposición a las barreras comerciales que afectan a los vehículos eléctricos importados desde China. También permite anticiparse a unas normas comunitarias que previsiblemente exigirán una mayor proporción de contenido local en los productos comercializados en Europa.

Figueruelas ya forma parte del proceso

En Aragón, esta transformación tiene ya dos protagonistas concretos: Stellantis y Leapmotor.

El grupo europeo y el fabricante chino anunciaron en mayo su intención de ampliar la alianza iniciada tras la entrada de Stellantis en el capital de Leapmotor y la creación de la sociedad conjunta Leapmotor International. Uno de los proyectos en estudio afecta directamente a la planta de Figueruelas.

Las compañías analizan la producción en Zaragoza del Leapmotor B10, un SUV eléctrico del segmento C, con un posible arranque de fabricación en 2026. El plan contempla además una nueva línea para un C-SUV completamente eléctrico de Opel, diseñado y desarrollado en Rüsselsheim, cuya entrada en producción se situaría a partir de 2028.

El interés de la operación está en su carácter híbrido. No se trata simplemente de utilizar una fábrica europea para ensamblar un vehículo de una marca china. El futuro modelo de Opel mantendría diseño y fabricación europeos, aunque podría incorporar componentes, desarrollos o soluciones procedentes del ecosistema creado por Leapmotor International.

Stellantis plantea esta colaboración como una fórmula para reducir costes, compartir capacidades y acelerar el lanzamiento de vehículos eléctricos más competitivos. Para Figueruelas, supone adaptar una planta con más de cuatro décadas de historia a una industria que cambia rápidamente y en la que baterías, electrónica, software y plataformas eléctricas adquieren un peso creciente.

La fábrica zaragozana inició su actividad en 1982, vinculada entonces al lanzamiento del Opel Corsa. Cuatro décadas después, se enfrenta a una nueva transición tecnológica: la del automóvil eléctrico y conectado.

De Figueruelas a Mallén

La presencia industrial de Leapmotor en Aragón no se limita a Figueruelas. En junio, Leapmotor International anunció la apertura de un taller de baterías en Mallén, cerca de Zaragoza.

La instalación se destinará al ensamblaje de módulos y a otros procesos relacionados con las baterías necesarias para la producción de vehículos eléctricos. La compañía presentó este proyecto como un paso desde una alianza inicialmente comercial hacia una implantación industrial efectiva en la región.

La combinación de Figueruelas y Mallén tiene relevancia porque extiende la actividad más allá del montaje final del automóvil. La electrificación está modificando la cadena de valor del sector: mientras pierden peso algunas piezas propias del motor de combustión, ganan importancia las baterías, la electrónica de potencia, el software, los sistemas de gestión energética y los componentes asociados a la conectividad.

Para Aragón, donde la automoción se apoya en una extensa red de empresas auxiliares, el desafío no consiste solo en mantener la carga de trabajo de Figueruelas. También pasa por conseguir que una parte creciente de las nuevas actividades vinculadas al vehículo eléctrico se implante en la comunidad.

Barcelona, otro modelo

El caso de Zaragoza no es aislado. En Barcelona, la alianza entre Ebro y el fabricante chino Chery ha permitido recuperar actividad en las antiguas instalaciones de Nissan en la Zona Franca.

Ambas compañías han invertido más de 150 millones de euros en la transformación de la fábrica. Este verano entró en funcionamiento una nueva línea con capacidad para fabricar 250 vehículos diarios, una cifra que, según la empresa, triplica la capacidad productiva anterior.

El modelo barcelonés es distinto al que estudian Stellantis y Leapmotor, pero parte de una lógica similar. Chery obtiene capacidad de fabricación dentro de la Unión Europea sin tener que levantar desde cero una gran factoría. España, por su parte, recupera y mantiene actividad industrial en unas instalaciones que ya cuentan con trabajadores formados, proveedores, conexiones logísticas y experiencia productiva.

Para las marcas chinas, una fábrica existente ofrece una ventaja decisiva: permite reducir los plazos de implantación. Construir una planta nueva exige años, inversiones muy elevadas y un proceso complejo de permisos, infraestructuras y selección de proveedores. Entrar en una instalación operativa facilita una llegada más rápida al mercado.

España presenta, además, varios atractivos: tradición industrial, capacidad de fabricación, red de proveedores, infraestructuras logísticas y una posición destacada dentro de la producción europea de automóviles.

Competidores y socios

La llegada de los fabricantes chinos está redefiniendo su relación con la industria europea. Son competidores en el mercado, pero también empiezan a convertirse en socios tecnológicos e industriales.

Stellantis participa en Leapmotor y recurre a esa alianza para reforzar su gama eléctrica. Ebro produce junto a Chery en Barcelona. En paralelo, otros grupos europeos estudian fórmulas de colaboración para compartir plataformas, tecnología, componentes o capacidad de producción.

La convergencia responde a necesidades distintas. Los fabricantes europeos afrontan el elevado coste de la electrificación, la presión competitiva y la necesidad de ofrecer vehículos eléctricos a precios más accesibles. Las compañías chinas necesitan consolidar su presencia en Europa, reducir su dependencia de las exportaciones y limitar el impacto de aranceles, restricciones comerciales o futuras exigencias de contenido local.

La cuestión clave será dónde se sitúa el valor añadido. Fabricar automóviles en España puede sostener empleo, actividad industrial e inversiones, pero no basta con el ensamblaje final. Será determinante conocer qué parte de la ingeniería, el desarrollo tecnológico, la fabricación de baterías, el software, las compras y los componentes estratégicos se queda en el país.

En Aragón, ese debate afecta directamente a la red de proveedores construida alrededor de Figueruelas durante décadas. La transición hacia el vehículo eléctrico puede abrir oportunidades para empresas de componentes, logística, automatización, electrónica, energía y servicios avanzados. Pero también obliga a adaptar capacidades en un sector donde algunas actividades tradicionales perderán peso.

La futura producción de Leapmotor en Figueruelas y el taller de baterías de Mallén serán una primera prueba de esa transición. Más allá de los modelos que salgan de las líneas de montaje, habrá que observar hasta qué punto esos proyectos generan contratos para proveedores aragoneses, empleo especializado, desarrollo tecnológico e inversiones estables.

La relación entre China y Europa deja así de medirse solo en coches descargados en los puertos europeos. Cada vez más, un vehículo puede combinar tecnología china, ingeniería europea, componentes procedentes de varios países y fabricación final en una planta española.

Volver a China: algunas empresas revisan la salida de sus fábricas ante las dificultades de producir fuera del país

Durante los últimos años, los aranceles, las tensiones comerciales con Estados Unidos y el deseo de reducir riesgos llevaron a numerosas compañías a buscar alternativas a China. Vietnam, India, Indonesia o Tailandia ganaron protagonismo como destinos industriales y se extendió la estrategia conocida como China+1: mantener actividad en el gigante asiático mientras se desarrollaba una segunda base de producción en otro país.

El proceso continúa y las inversiones en el Sudeste Asiático no se han detenido. Sin embargo, algunas empresas que trasladaron pedidos o capacidad productiva están comprobando que reproducir fuera de China el entramado industrial que encuentran allí resulta más complicado de lo previsto. Reuters ha documentado varios casos en los que proveedores chinos han recuperado pedidos o determinadas compañías han revisado decisiones adoptadas durante la última oleada de aranceles.

No hay todavía datos suficientes para hablar de un regreso generalizado de la producción a China. Lo que sí empieza a observarse es una revisión de algunas decisiones de deslocalización cuando entran en juego factores que van más allá del coste laboral o del arancel aplicado a la importación.

Uno de los casos recogidos por Reuters es el de Dawang Metals, fabricante chino de piezas metálicas. Uno de sus principales clientes estadounidenses trasladó parte de sus pedidos a India, pero posteriormente volvió a encargarlos a la empresa china después de encontrarse con problemas en el nuevo destino. La propia Dawang estudió producir fuera de China y acabó descartándolo.

El movimiento también alcanza a grandes compañías. Reuters señala, citando a personas conocedoras de las operaciones, que Target ha devuelto algunos pedidos a proveedores chinos después de sufrir problemas de suministro y limitaciones productivas en otros mercados. Shein, por su parte, ha reducido parte de sus operaciones en Vietnam.

Son situaciones distintas, pero comparten una dificultad: trasladar una fábrica o contratar a un nuevo proveedor no supone trasladar al mismo tiempo la red de suministradores, trabajadores especializados, infraestructuras y servicios que se ha formado alrededor de los grandes centros industriales chinos durante décadas.

El arancel no explica todo el coste

La búsqueda de alternativas a China tuvo uno de sus principales motores en la política comercial estadounidense. La diferencia arancelaria continúa siendo significativa. Las estimaciones de Economist Intelligence Unit recogidas por Reuters situaban en julio el arancel efectivo estadounidense aproximadamente en el 20% para los productos chinos, frente al 6,1% para Vietnam, el 13,4% para Indonesia y el 4,5% para Tailandia.

Sobre el papel, la ventaja de producir en otros países parece clara. La cuenta se complica cuando se incorporan otros costes.

Un fabricante de muebles citado por Reuters abrió un taller en Ho Chi Minh en 2024 para diversificar su producción. Terminó cerrándolo después de comprobar que seguía dependiendo de China para obtener componentes, moldes y otros elementos necesarios para fabricar. Mantener la operación vietnamita añadía costes sin conseguir una independencia real de la cadena china.

La experiencia encaja con un fenómeno que ya había detectado el Banco Mundial en Vietnam. El país ha ganado cuota en el mercado estadounidense en sectores donde China la ha perdido y se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de la reorganización de las cadenas de suministro. Al mismo tiempo, sus importaciones de componentes procedentes de China han aumentado con rapidez.

Parte de la producción ha cambiado de país, por tanto, sin que haya desaparecido la dependencia de proveedores chinos.

China+1 no ha terminado

Los casos de regreso no significan que la estrategia de diversificación se haya detenido. India, Vietnam, Indonesia y otros países asiáticos continúan recibiendo inversiones industriales y muchas compañías mantienen capacidad productiva fuera de China como protección frente a futuras tensiones comerciales.

Vietnam es probablemente el ejemplo más claro. El Banco Mundial ha constatado que el país ha ganado presencia en las importaciones estadounidenses precisamente en categorías afectadas por el desacoplamiento comercial entre Estados Unidos y China.

La evolución reciente introduce, sin embargo, un matiz. Diversificar una cadena de suministro no consiste únicamente en encontrar otro lugar donde fabricar a menor coste. La disponibilidad de proveedores próximos, energía fiable, logística, trabajadores cualificados, capacidad para producir grandes volúmenes y rapidez para modificar los procesos también forma parte de la decisión.

China conserva una ventaja considerable en varios de esos ámbitos. Su peso acumulado en la producción industrial mundial ha generado concentraciones de proveedores difíciles de reproducir a corto plazo.

Por eso algunas compañías están optando por fórmulas intermedias. Mantienen proveedores o instalaciones en China y desarrollan al mismo tiempo capacidad en otros países, en lugar de sustituir completamente un mercado por otro.

Las tensiones comerciales seguirán condicionando esas decisiones y una modificación de los aranceles puede volver a alterar los cálculos. Pero las experiencias recogidas durante el último año muestran que el mapa industrial no se reorganiza únicamente desde los despachos. Cuando una empresa mueve su producción tiene que reconstruir también buena parte de las relaciones que permiten que una fábrica funcione.

Y esa red, en determinados sectores, continúa siendo una de las principales fortalezas de China.

 

Huawei anticipa una explosión de los agentes de IA: generarán más del 90% del tráfico de inteligencia artificial en 2035

La inteligencia artificial puede estar acercándose a un nuevo cambio de escala. Huawei calcula que los agentes autónomos de IA llegarán a generar más del 90% del tráfico mundial de tokens en 2035, una transformación que multiplicaría las necesidades de capacidad de computación, almacenamiento y redes durante la próxima década.

La previsión forma parte de Intelligent World 2035: Turning Vision into Action, el nuevo informe presentado por la tecnológica china. Huawei estima que el consumo anual de tokens podría multiplicarse por 100.000 de aquí a 2035 como consecuencia, fundamentalmente, del desarrollo de sistemas capaces de realizar tareas con un grado creciente de autonomía.

La magnitud de la estimación debe entenderse como una proyección de la propia compañía y no como una evolución asegurada del mercado. Sin embargo, permite apreciar hacia dónde está dirigiéndose una parte importante de la industria tecnológica: desde una inteligencia artificial que responde a instrucciones concretas hacia sistemas capaces de trabajar durante periodos prolongados, utilizar diferentes herramientas y ejecutar cadenas completas de acciones.

De preguntar a la IA a encargarle tareas

La diferencia resulta relevante. En los actuales modelos conversacionales, el usuario plantea una consulta y la inteligencia artificial genera una respuesta. Los agentes añaden nuevas capacidades: pueden analizar una situación, razonar sobre los pasos necesarios, tomar determinadas decisiones, utilizar herramientas externas y continuar trabajando hasta completar un objetivo.

Cada una de esas operaciones supone procesar información. Los denominados tokens son las unidades en las que los modelos dividen los datos que reciben y generan para poder procesarlos. Cuanto mayor sea el número de agentes y más complejas sean sus tareas, mayor será también la infraestructura necesaria para mantenerlos funcionando.

Huawei parte de una previsión anterior según la cual podrían existir alrededor de 900.000 millones de agentes de IA en todo el mundo en 2035. Sobre ese escenario construye ahora una hoja de ruta tecnológica que identifica diez áreas prioritarias, desde la capacidad de computación y las redes hasta el almacenamiento, los sistemas operativos para agentes, la energía o la seguridad.

La compañía considera necesario multiplicar por cien la escala de los clústeres de computación y reducir de forma drástica el coste asociado a las tareas realizadas por los agentes. La cuestión económica será especialmente importante si estos sistemas dejan de utilizarse de manera ocasional y pasan a operar permanentemente dentro de empresas, dispositivos y procesos industriales.

Huawei acelera también su infraestructura para IA

La publicación del informe coincide con nuevos anuncios de Huawei en infraestructura de inteligencia artificial. Durante Huawei Connect 2026, celebrado en Shanghái, la compañía ha presentado nuevos sistemas de computación y una arquitectura con la que plantea conectar grandes cantidades de procesadores para que puedan trabajar de forma coordinada.

Entre sus anuncios figura una infraestructura capaz de escalar hasta un millón de NPU, procesadores especializados en operaciones de inteligencia artificial. La estrategia busca compensar las limitaciones de rendimiento individual de determinados chips mediante grandes sistemas interconectados.

El movimiento se produce además en un momento de fuerte demanda interna. Huawei reconoce que actualmente no dispone de suficiente capacidad de producción para atender toda la demanda de sus equipos de computación de IA en China, circunstancia que limita también su expansión internacional.

La compañía prepara al mismo tiempo nuevas generaciones de procesadores Ascend y pretende acelerar algunos de sus lanzamientos previstos para 2027.

El desafío no será únicamente tecnológico

La generalización de agentes capaces de actuar con mayor autonomía abre también interrogantes sobre seguridad, privacidad y control. Huawei incluye precisamente estos ámbitos entre las diez prioridades tecnológicas que considera necesarias para desarrollar el nuevo ecosistema.

Un agente que se limita a buscar información presenta riesgos diferentes a otro que puede acceder a sistemas corporativos, ejecutar programas, realizar operaciones o comunicarse automáticamente con otras aplicaciones. A medida que aumenta su capacidad para actuar, crece también la necesidad de establecer permisos, sistemas de supervisión y mecanismos que permitan controlar sus decisiones.

La previsión de Huawei dibuja, en definitiva, una inteligencia artificial menos visible como aplicación independiente y mucho más integrada en el funcionamiento cotidiano de empresas, dispositivos y organizaciones.

Quedan nueve años para comprobar hasta qué punto se cumplen unas cifras extraordinariamente ambiciosas. Pero la dirección que señala el informe ya puede observarse: la siguiente etapa de la inteligencia artificial no gira únicamente alrededor de modelos capaces de responder mejor, sino de sistemas capaces de realizar cada vez más tareas por sí mismos.

 

Up Lifting invertirá 11,3 millones en ampliar su planta de Huesca ante el crecimiento del sector de defensa

La empresa oscense Up Lifting ha iniciado un ambicioso proyecto de ampliación de sus instalaciones en la Plataforma Logística de Huesca (PLHUS) que supondrá una inversión de 11,3 millones de euros. La operación permitirá a la compañía pasar de los actuales 8.000 metros cuadrados a 20.000 y aumentar de forma considerable su capacidad de producción, en un momento marcado por el crecimiento de la demanda vinculada al sector de defensa.

El proyecto, promovido por Metálicas Gaypu y Up Lifting Vertical, fue declarado el pasado mes de junio Inversión de Interés Autonómico por el Gobierno de Aragón. La inversión prevista asciende exactamente a 11.374.633 euros e incluye nuevas áreas de montaje y pintura, con el objetivo de triplicar la capacidad productiva de la compañía en los próximos años.

Las nuevas instalaciones deberían estar terminadas a finales de 2027. El proyecto supone también un salto en materia de empleo. La previsión oficial contempla la creación de más de 30 puestos de trabajo directos, aunque la propia empresa sitúa sus necesidades futuras en alrededor de 40 o 50 profesionales de diferentes perfiles a medida que avance la expansión.

De la maquinaria civil a la industria dual

Up Lifting fabrica en Huesca maquinaria pesada y equipos de elevación para aplicaciones civiles y militares. En su catálogo figuran equipos como carretillas elevadoras y maquinaria para la manipulación de contenedores, una especialización que le ha permitido desarrollar una actividad de carácter dual y entrar progresivamente en el mercado de defensa.

Ese posicionamiento explica buena parte del proyecto de crecimiento. La compañía ya anunció a finales de 2025 su intención de aumentar sus instalaciones y triplicar su producción. Menos de un año después, el proyecto ha comenzado a materializarse con una inversión superior a la inicialmente prevista.

Durante una visita a la planta realizada esta semana, la consejera de Economía, Competitividad y Empleo del Gobierno de Aragón, Eva Valle, destacó precisamente la capacidad de adaptación de la compañía y su evolución hacia una actividad que combina los mercados civil y militar.

Up Lifting forma parte además del Hub de Defensa de Aragón, una iniciativa que busca articular alrededor de la Comunidad un ecosistema empresarial, tecnológico, logístico, investigador y formativo vinculado a la industria de defensa y a las tecnologías de doble uso. El Hub cuenta ya con unas 150 empresas y entidades adheridas.

El siguiente reto: encontrar trabajadores

La ampliación plantea, sin embargo, una cuestión que comienza a repetirse entre algunas de las industrias aragonesas en expansión: la disponibilidad de profesionales cualificados.

Roberto Garzo, director general del grupo Gaypu, ha situado precisamente la captación de trabajadores entre los principales retos que acompañarán al crecimiento de la fábrica. Las necesidades abarcan perfiles muy diferentes, desde soldadores y especialistas industriales hasta ingenieros.

La cuestión resulta especialmente relevante porque el crecimiento de Up Lifting no se produce de forma aislada. Aragón está intentando aprovechar su tejido industrial, su posición logística, sus infraestructuras y su histórica vinculación con las Fuerzas Armadas para incrementar su presencia en la industria de defensa y las tecnologías duales.

El propio Hub de Defensa incluye entre sus líneas de trabajo el análisis de los perfiles profesionales que necesitarán las empresas y su comparación con el talento disponible en Aragón. El crecimiento de compañías como Up Lifting permite comprobar que esa necesidad empieza a trasladarse ya desde los planes estratégicos a las fábricas.

Para Huesca, la ampliación supone reforzar una actividad industrial especializada desde PLHUS y añadir nuevos puestos cualificados a su mercado laboral. Para Up Lifting, representa el salto de escala con el que pretende responder a una demanda creciente sin abandonar la actividad civil que ha formado parte de su trayectoria empresarial.

 

Zaragoza firma con EFD Studios la gestión de los platós de Distrito 7

La compañía de origen mexicano invertirá un millón de euros en las instalaciones y abonará un canon de 8,5 millones. El objetivo es atraer producciones audiovisuales y generar actividad para profesionales y empresas de Aragón.

El Ayuntamiento de Zaragoza y EFD Studios han firmado este jueves el contrato por el que la compañía internacional de origen mexicano asumirá la gestión de los platós de Distrito 7. El acuerdo supone un nuevo paso para la puesta en marcha del complejo audiovisual que se está desarrollando en la antigua fábrica de Giesa y que aspira a atraer rodajes, inversión y actividad empresarial a la ciudad.

El contrato establece que EFD Studios invertirá un millón de euros en los platós, abonará un canon de 8,5 millones de euros y ha depositado un aval superior a 300.000 euros. La compañía asumirá así la explotación de una de las piezas principales de Distrito 7, un proyecto en el que el Ayuntamiento está invirtiendo 20 millones de euros.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y la CEO de EFD Studios, Georgina Terán, han firmado el acuerdo y han situado la generación de actividad económica y oportunidades profesionales entre los principales objetivos de esta nueva etapa.

“Queremos que estas instalaciones funcionen, que atraigan inversión y que sirvan para que nuestros profesionales puedan trabajar y desarrollar su carrera aquí”, ha señalado Chueca.

EFD Studios cuenta con más de 25 años de trayectoria y desarrolla su actividad desde España, México y Colombia, trabajando en diferentes áreas relacionadas con la producción, la tecnología y los servicios audiovisuales. Para la compañía, la llegada a Zaragoza plantea un proyecto a largo plazo que va más allá de la gestión de las instalaciones.

“Para EFD Studios, la firma de hoy representa mucho más que asumir la gestión de unos platós. Representa una apuesta a largo plazo por Zaragoza y por la industria audiovisual de Aragón”, ha afirmado Terán, quien ha marcado también el primer objetivo de la compañía: “Conseguir que estos platós funcionen, atraer producciones y generar actividad”.

Más rodajes y oportunidades para las empresas aragonesas

La estrategia pasa por atraer coproducciones, rodajes en español y producciones internacionales interesadas en trabajar en España. Una actividad que el Ayuntamiento y EFD pretenden conectar con los profesionales, productoras y proveedores que ya operan en Zaragoza y en el resto de Aragón.

Terán ha querido incidir expresamente en este aspecto. “No venimos a sustituir a las productoras, los técnicos o los proveedores que ya trabajan aquí. Todo lo contrario. Queremos que conseguir más producción para Zaragoza signifique también más oportunidades para ellos”.

El impacto económico de un rodaje tampoco se limita a los profesionales estrictamente audiovisuales. Transporte, hoteles, restauración, vestuario, construcción de decorados y otros servicios forman parte de la actividad que acompaña a una producción.

Por ese motivo, la responsable de EFD considera que los resultados de Distrito 7 deberán analizarse más allá de la ocupación de los estudios. “Para nosotros, el éxito de Distrito 7 no puede medirse únicamente por los días de ocupación de los platós”, ha explicado. “Deberá medirse también por la actividad que consigamos generar alrededor, por las oportunidades que creemos y por la capacidad que tengamos para conectar Zaragoza con nuevas producciones, nuevos mercados y el audiovisual que viene”.

La retención de profesionales formados en Aragón y el posible regreso de quienes desarrollan actualmente su carrera fuera de la comunidad forman también parte de los objetivos expresados por el Ayuntamiento.

“Tenemos que crear las condiciones para que quedarse en Zaragoza sea una opción real. Y para que quienes se fueron puedan plantearse volver”, ha afirmado Chueca.

Producción, tecnología y formación

Los planes para los platós incluyen también ámbitos que están ganando peso dentro de la industria, como la producción virtual, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y los nuevos formatos audiovisuales. La intención es conectar estas capacidades con los ecosistemas internacionales en los que EFD Studios ya desarrolla su actividad.

Los platós forman parte de un proyecto de mayor dimensión. Distrito 7 reunirá producción audiovisual, formación, emprendimiento, empresas y cultura en las instalaciones de la antigua fábrica de Giesa, entre los barrios de San José y Las Fuentes.

El conjunto tendrá gestión municipal e incluirá la nueva sede de la Filmoteca de Zaragoza. El Ayuntamiento trabaja además en el desarrollo de las áreas destinadas a formación y empresas, mientras que la parte dedicada al emprendimiento se articulará a través de Zaragoza Activa. La intención es favorecer la relación entre alumnos, profesionales del sector y nuevos proyectos empresariales.

Con la firma del contrato comienza ahora la fase en la que los platós tendrán que transformarse en actividad audiovisual efectiva. “Hoy firmamos un contrato, pero sobre todo asumimos una responsabilidad”, ha resumido Georgina Terán. “Convertir infraestructura en actividad. Actividad en oportunidades. Y oportunidades en futuro”.

 

Quién es Georgina Terán, la empresaria mexicana que llega a Zaragoza para ponerse al frente de Distrito 7

Fundadora y CEO de EFD Studios, Georgina Terán pasó de trabajar en producción audiovisual en México a levantar una compañía internacional de servicios técnicos para cine y televisión. Ahora afronta uno de sus principales proyectos en España: la gestión de los platós de Distrito 7, la Ciudad del Cine de Zaragoza.

La trayectoria de Georgina Terán comenzó en los equipos de producción de cine y televisión en México. Con el tiempo, decidió ocupar otro lugar en la cadena audiovisual: crear una empresa capaz de suministrar a productores y cineastas los recursos técnicos que ella misma había echado en falta durante los rodajes.

El proyecto empezó de forma modesta, con siete empleados, siete lentes, equipos de iluminación y dos vehículos. De aquella primera estructura nació EFD, siglas de Equipment & Film Design, una compañía que con los años ha ampliado su actividad y hoy opera en distintos mercados internacionales bajo la marca EFD Studios.

Su nombre completo es Blanca Georgina Terán Gilmore, aunque profesionalmente utiliza el de Georgina Terán. Nació en Ciudad de México y estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana, donde orientó su formación hacia el ámbito cinematográfico. Comenzó a trabajar antes de terminar la carrera y, durante sus primeros años, pasó por distintos espacios de la producción audiovisual mexicana.

Participó en proyectos vinculados a la Unidad de Televisión Educativa y Cultural y al Instituto Mexicano de Cinematografía, IMCINE. También creó Diseño Fílmico, trabajó para Televisa Cine y fue directora de Servicios a la Producción en TV Azteca. Esa experiencia en los rodajes y en la organización de producciones acabaría definiendo su posterior actividad empresarial.

Terán identificó una carencia en la industria mexicana: la limitada disponibilidad de equipamiento e infraestructura técnica. Para aumentar la producción local y captar proyectos internacionales no bastaba con disponer de profesionales, historias o localizaciones; también era necesario contar con empresas capaces de cubrir las necesidades materiales de un rodaje.

A partir de esa idea nació EFD. La empresa fue sumando servicios conforme crecía: cámaras, ópticas, iluminación, grip, grupos electrógenos, platós, posproducción y, más recientemente, producción virtual. Su objetivo es concentrar en un mismo proveedor una parte relevante de los recursos técnicos y logísticos que requiere una producción audiovisual.

Terán continúa al frente de la compañía como presidenta y CEO. Al mismo tiempo, ha mantenido el vínculo con su origen profesional y ha participado como productora o coproductora en largometrajes, documentales y cortometrajes.

De México a Zaragoza

La expansión de EFD llevó a la compañía fuera de México, y España se consolidó como uno de sus mercados europeos. La empresa reforzó su presencia en el país en 2024, en un contexto en el que Terán subrayó la capacidad española para atraer producciones internacionales gracias a la combinación de profesionales, localizaciones, infraestructuras y tecnología.

Dos años después, esa estrategia llega a Zaragoza.

El Ayuntamiento de Zaragoza y EFD Studios formalizaron el 17 de septiembre el contrato para la gestión de los platós de Distrito 7, el complejo audiovisual instalado en la antigua fábrica de Giesa. Terán firmó el acuerdo junto a la alcaldesa, Natalia Chueca, y asumirá un papel central en la puesta en marcha del proyecto.

Su vinculación con Zaragoza no se limita a la relación entre el Ayuntamiento y la matriz mexicana. Blanca Georgina Terán Gilmore figura desde junio de 2026 como administradora única de EFD Studios Zaragoza SL, la sociedad constituida para desarrollar la actividad de la empresa en la capital aragonesa.

EFD se ha comprometido a invertir un millón de euros en los platós. La previsión anunciada sitúa el inicio de la actividad en enero de 2027, aunque el trabajo comercial ya está en marcha. Terán ha señalado que la empresa estudia actualmente cuatro proyectos audiovisuales para Distrito 7 y que varios productores estadounidenses se han interesado por conocer las instalaciones.

Las bazas de Aragón

El reto será competir con otros territorios españoles que llevan años impulsando sus respectivas industrias audiovisuales. Terán destaca varias ventajas de Zaragoza: su ubicación entre Madrid y Barcelona, las conexiones de transporte y la posibilidad de combinar el uso de estudios con una amplia variedad de localizaciones cercanas.

Para una producción, esa capacidad de concentrar servicios y reducir desplazamientos tiene un impacto directo en costes, tiempos y logística. Aragón permite acceder, a poca distancia, a escenarios urbanos, paisajes semidesérticos, zonas de montaña, patrimonio histórico y pequeños núcleos rurales. Esa diversidad puede convertirse en uno de los activos diferenciales de Distrito 7.

La propuesta de EFD para Zaragoza, además, no se limita al alquiler de platós. Terán ha citado ámbitos como la producción virtual, la inteligencia artificial, los nuevos formatos audiovisuales y la sostenibilidad, áreas que están transformando los procesos de trabajo y ampliando los perfiles profesionales necesarios en el sector.

Si Distrito 7 logra atraer rodajes de forma continuada, su impacto no dependerá solo de directores, intérpretes o productores. La actividad requerirá técnicos de cámara, iluminación y sonido, especialistas en producción virtual, profesionales de construcción de decorados, posproducción, efectos visuales, logística, vestuario y maquillaje, entre otros oficios vinculados a la actividad audiovisual.

Esa red de profesionales y proveedores es, precisamente, el terreno que conoce Terán desde el inicio de su carrera. Su empresa nació para resolver las necesidades que surgen detrás de la cámara. El desafío ahora será trasladar ese modelo a Zaragoza y comprobar, a partir de 2027, si Distrito 7 consigue consolidar una actividad audiovisual estable alrededor de sus platós.

Miriad desarrolla una versión autónoma del Rhinos con 12 interceptores contra drones

La empresa española trabaja en el RHL6, una configuración de su vehículo terrestre no tripulado 6×6 concebida como plataforma móvil de defensa aérea. En paralelo desarrolla Strikex, un interceptor para hacer frente a drones a reacción y otras amenazas de alta velocidad

La compañía española Miriad Global trabaja en una nueva configuración de su vehículo terrestre no tripulado Rhinos 6×6 para convertirlo en una lanzadera móvil de interceptores contra drones. El proyecto, denominado RHL6, contempla inicialmente doce tubos de lanzamiento y busca distribuir sobre el terreno puntos de defensa capaces de reaccionar frente a ataques con múltiples aeronaves no tripuladas.

El desarrollo se encuentra todavía en fase de diseño. Miriad trabaja en las modificaciones del prototipo dimensional de Rhinos con el objetivo de que la versión de combate prevista para principios de 2027 pueda incorporar esta configuración, según la información facilitada por la compañía.

La propuesta responde al creciente empleo militar de drones, incluidos modelos a reacción capaces de alcanzar velocidades superiores a las de los pequeños sistemas no tripulados convencionales. Frente a esa evolución, Miriad plantea aumentar tanto el número de interceptores disponibles como los puntos desde los que pueden ser lanzados.

Doce tubos sobre una plataforma sin tripulación

El RHL6 está diseñado inicialmente con doce tubos distribuidos en dos filas de seis sobre un módulo orientable. La arquitectura permitiría utilizar interceptores ligeros de hasta 240 milímetros de diámetro y 3,5 metros de longitud, con un sector de lanzamiento aproximado de entre 20 y 60 grados.

Uno de los elementos relevantes del proyecto es que Miriad no pretende vincular la plataforma a un único misil. La compañía plantea una arquitectura abierta que permita estudiar la integración de interceptores desarrollados por diferentes fabricantes.

La base del sistema es Rhinos, un vehículo terrestre pesado no tripulado con configuración 6×6 presentado por Miriad en junio. La plataforma mide 5,5 metros de longitud, 2,5 de anchura y 1,7 de altura, tiene una masa aproximada de 10,5 toneladas y puede transportar hasta 3,5 toneladas de carga.

Su carácter no tripulado permite plantear un funcionamiento diferente al de una lanzadera convencional. Según el concepto desarrollado por la empresa, el vehículo podría permanecer conectado a una red táctica, recibir información procedente de sensores externos y desplazarse de manera autónoma hasta una posición determinada.

La navegación, el posicionamiento, la orientación del lanzador y determinadas operaciones previas al disparo podrían automatizarse. La autorización para abrir fuego, sin embargo, permanecería dentro de la cadena de mando humana.

Este planteamiento permitiría situar los vehículos en posiciones avanzadas o expuestas sin mantener personal a bordo y desplazarlos después de un lanzamiento. Su funcionamiento efectivo dependerá, no obstante, del desarrollo y las pruebas posteriores del sistema.

Strikex, un interceptor todavía en desarrollo

Miriad trabaja paralelamente en Strikex, un interceptor concebido para enfrentarse a drones a reacción y otras amenazas aéreas de elevada velocidad. El proyecto deriva del Strike2, otro interceptor ligero presentado anteriormente por la compañía.

Las especificaciones comunicadas por Miriad sitúan el objetivo de alcance de Strikex en unos 100 kilómetros, con una masa aproximada de 50 kilos y una carga de combate cercana a los cinco kilos. La empresa plantea que pueda hacer frente a drones a reacción que superen los 600 kilómetros por hora y estudia también su utilización contra misiles de crucero.

Estas características corresponden todavía a los objetivos de desarrollo anunciados por la compañía y no a prestaciones verificadas de un sistema ya operativo.

El interceptor utilizaría un lanzamiento en frío desde un contenedor. De acuerdo con el diseño planteado, saldría primero del tubo y su turbina se pondría en funcionamiento una vez alcanzada una distancia de seguridad respecto a la plataforma terrestre. Miriad prevé que pueda alcanzar velocidades supersónicas durante la fase de interceptación.

Para localizar el objetivo en la fase final, Strikex incorporaría una variante de Targos, el buscador electroóptico e infrarrojo desarrollado por la compañía. El sistema está concebido para emplear procesamiento basado en inteligencia artificial en tareas de detección, clasificación y seguimiento.

Más puntos de lanzamiento frente a ataques simultáneos

El concepto conjunto de RHL6 y Strikex se basa en distribuir sobre el terreno varias plataformas con múltiples interceptores, en lugar de concentrar toda la capacidad defensiva en un único punto.

Miriad vincula esta arquitectura a la proliferación de ataques de saturación, en los que se emplean numerosas aeronaves no tripuladas simultáneamente con el objetivo de dificultar la respuesta de los sistemas defensivos.

El proyecto encaja además con una tendencia más amplia observada en UNVEX 2026, celebrado los días 16 y 17 de septiembre en San Javier (Murcia): el desarrollo de diferentes soluciones para detectar, seguir y neutralizar drones, desde guerra electrónica hasta interceptores y plataformas terrestres o aéreas.

En el caso del RHL6, el siguiente paso será trasladar el concepto a la versión de combate de Rhinos y comprobar mediante ensayos las capacidades planteadas. Hasta entonces, tanto la integración de los doce interceptores como buena parte de las prestaciones anunciadas para Strikex deben entenderse como objetivos de un programa todavía en desarrollo.

 

Defensa destina 4.600 millones a sistemas autónomos y pide a la industria acelerar su desarrollo

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, reclama reducir los tiempos entre el diseño de nuevas tecnologías y su disponibilidad para las Fuerzas Armadas, además de producir a mayor escala y buscar soluciones frente a drones que mantengan un equilibrio entre coste y eficacia

El Ministerio de Defensa destina 4.600 millones de euros a programas relacionados con sistemas autónomos en un momento en el que los drones han adquirido un peso creciente en las operaciones militares. La inversión va acompañada de una exigencia a la industria: reducir los tiempos necesarios para convertir nuevos desarrollos tecnológicos en capacidades disponibles para las Fuerzas Armadas.

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, trasladó estas prioridades durante la inauguración de UNVEX 2026, el encuentro especializado en sistemas no tripulados que se celebra en San Javier (Murcia). Su intervención puso el foco no solo en desarrollar nuevas tecnologías, sino en acelerar su validación, producción e incorporación al ámbito operativo.

“El reto es la ejecución. Hay que acortar la distancia entre el diseño, el concepto y la capacidad disponible”, señaló Valcarce durante su intervención, en la que también incluyó dentro de ese proceso las fases de validación y experimentación.

La secretaria de Estado defendió para ello una mayor colaboración entre grandes compañías, pequeñas y medianas empresas y startups. El objetivo planteado por Defensa es reducir los ciclos de innovación y conseguir que los desarrollos puedan evolucionar rápidamente, integrarse con otros sistemas y fabricarse en las cantidades necesarias.

Del prototipo a una capacidad disponible

La rapidez se ha convertido en una cuestión especialmente relevante en el ámbito de los drones. La experiencia de los conflictos recientes ha acelerado la evolución de los sistemas no tripulados y también de las tecnologías destinadas a detectarlos y neutralizarlos.

Para Defensa, el desarrollo de un prototipo o una demostración tecnológica no constituye por sí solo una capacidad militar. Los nuevos sistemas deben alcanzar un grado suficiente de madurez, superar los procesos de validación correspondientes y estar disponibles cuando las Fuerzas Armadas los necesiten.

A ello se añade el sostenimiento. Valcarce reclamó que las empresas tengan en cuenta desde las primeras etapas la evolución de los equipos durante toda su vida operativa, de manera que puedan actualizarse conforme cambien las tecnologías y las necesidades de las Fuerzas Armadas.

El planteamiento coincide con las demandas expresadas en UNVEX por el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, general del aire Francisco Braco. Durante su intervención, Braco pidió a la industria acortar los plazos de producción y entrega y mantener un equilibrio entre el coste de los sistemas y su eficacia.

4.600 millones para sistemas autónomos

Valcarce cifró en 4.600 millones de euros la inversión destinada a programas de sistemas autónomos, que Defensa considera ya una de sus áreas prioritarias.

Entre los programas mencionados durante su intervención figuran Predator, SIRTAP, SANTAM —vinculado al Tarsis— y la participación española en Eurodrone. A ellos se añaden diferentes capacidades contra sistemas aéreos no tripulados destinadas a proteger unidades e infraestructuras.

El crecimiento de estas tecnologías tiene una doble vertiente. Por un lado, las Fuerzas Armadas buscan incorporar drones para misiones de vigilancia, reconocimiento y otras operaciones. Por otro, la proliferación de estas aeronaves obliga a desarrollar sistemas capaces de detectarlas, identificarlas y neutralizarlas.

Defensa considera que los drones han dejado de ocupar un espacio limitado dentro de las capacidades militares para convertirse en un elemento habitual de los conflictos actuales. Esta evolución también plantea nuevos desafíos en guerra electrónica y en escenarios donde las comunicaciones o los sistemas de navegación por satélite pueden sufrir interferencias.

El coste de derribar un dron

El factor económico ocupa asimismo un lugar relevante en el desarrollo de los nuevos sistemas. La utilización de drones relativamente baratos obliga a valorar cuánto cuesta neutralizarlos y si las soluciones defensivas pueden producirse y utilizarse a una escala suficiente.

Valcarce reclamó en este sentido sistemas contra drones que sean escalables y coste-eficaces. La cuestión es especialmente relevante cuando una amenaza de bajo coste obliga a emplear un interceptor o una munición considerablemente más cara.

La necesidad de equilibrar prestaciones y precio está impulsando nuevos desarrollos dentro de la industria. En UNVEX se están presentando diferentes interceptores, sistemas de guerra electrónica, sensores y soluciones de mando y control destinados a responder a una amenaza que puede adoptar configuraciones muy distintas.

La defensa frente a drones tampoco se plantea ya únicamente mediante equipos aislados. Representantes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han defendido durante UNVEX la integración de sensores, inteligencia artificial, sistemas de mando y diferentes medios de neutralización dentro de arquitecturas comunes.

El mensaje trasladado por Defensa a la industria combina así inversión y exigencia. Los recursos destinados a sistemas autónomos están aumentando, pero el Ministerio reclama que esa inversión se traduzca con mayor rapidez en equipos disponibles, capaces de fabricarse a escala, evolucionar tecnológicamente y mantenerse durante su vida operativa.

 

La industria de defensa pide acelerar la incorporación de nuevas tecnologías a las Fuerzas Armadas

0

Empresas del sector reclaman procesos más ágiles para convertir desarrollos civiles y militares en capacidades operativas, pero defienden mantener las exigencias de certificación y seguridad. Las dificultades de las pymes para acceder a los grandes programas fueron otro de los asuntos abordados en UNVEX26

La velocidad a la que evolucionan tecnologías como los drones está planteando un problema a la industria de defensa: reducir el tiempo que transcurre desde que aparece una innovación hasta que puede convertirse en una capacidad utilizada por las Fuerzas Armadas. Representantes de varias empresas españolas han reclamado al Ministerio de Defensa mayor agilidad en los procesos de desarrollo, certificación y adquisición, aunque sin rebajar los requisitos de seguridad.

La cuestión centró parte de la mesa redonda Tecnologías duales: de la estrategia militar al progreso civil, celebrada durante UNVEX26. El encuentro reunió a representantes de UAV Navigation, Airbus Helicopters, EM&E Group y Arquimea y estuvo moderado por Vicente Torres Vázquez, subdirector general de Estrategia Industrial de la Defensa.

El debate partió del concepto de tecnología dual: desarrollos que pueden tener aplicaciones tanto civiles como militares. La frontera entre ambos ámbitos no depende necesariamente de tecnologías completamente diferentes, sino también de los requisitos que debe cumplir cada sistema en función de su utilización.

Miguel Ángel de Frutos, managing director de UAV Navigation, explicó que las bases tecnológicas de los sistemas civiles y militares pueden ser similares, pero las exigencias aumentan cuando el equipo debe utilizarse en una misión militar. Jechu S. Loureiro, director general de Defensa de Arquimea, incidió igualmente en que es la aplicación de una tecnología la que determina en buena medida su carácter civil o militar.

Los drones no sustituyen necesariamente a las aeronaves tripuladas

La convivencia entre sistemas tripulados y no tripulados fue otro de los asuntos tratados. Belén García Molano, directora de Ingeniería de Airbus Helicopters, defendió que los drones están llamados a complementar las capacidades de los helicópteros, no simplemente a sustituirlos.

Los sistemas no tripulados pueden asumir determinadas misiones rutinarias o aquellas que impliquen un riesgo elevado para las personas, mientras las plataformas tripuladas mantienen su función en operaciones que requieren intervención humana directa.

Esta integración está adquiriendo una importancia creciente en el ámbito militar. El jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, Francisco Braco, señaló también esta semana en UNVEX que las Fuerzas Armadas trabajan en una arquitectura que permita combinar vigilancia, control del espacio aéreo y capacidades frente a drones.

Braco reclamó asimismo a la industria española mayor rapidez en la innovación y en los plazos de producción y entrega, en un contexto en el que los sistemas no tripulados evolucionan con especial rapidez.

El acceso de las pymes a los programas de Defensa

La velocidad no es, sin embargo, el único problema. Las exigencias técnicas y de certificación necesarias para participar en determinados programas militares pueden convertirse en una barrera para pequeñas y medianas empresas que disponen de tecnologías potencialmente aplicables a defensa.

Rafael de Solís, CTO y director de la División de Robótica de EM&E Group, defendió durante la mesa que las grandes compañías deben ejercer un papel tractor y acompañar a las pymes para convertir sus desarrollos tecnológicos en capacidades que puedan utilizar las Fuerzas Armadas.

El planteamiento cobra relevancia ante el tamaño y la complejidad de los grandes programas de defensa. La participación en ellos exige recursos industriales, financieros y técnicos que no siempre están al alcance de compañías pequeñas, incluso cuando estas disponen de desarrollos innovadores.

La colaboración entre grandes empresas y pymes aparece así como una de las vías para ampliar la base tecnológica que participa en estos programas y facilitar que innovaciones procedentes de empresas de menor tamaño puedan superar los procesos necesarios para llegar a aplicaciones militares.

Más velocidad, pero manteniendo la certificación

La petición de acelerar los procedimientos coincidió durante el debate con una advertencia: reducir los tiempos no debe significar rebajar las garantías.

Loureiro defendió que la certificación debe continuar siendo una pieza fundamental incluso cuando se aceleren los procesos de innovación y producción. Las exigencias son especialmente relevantes en sistemas aeronáuticos y en tecnologías destinadas a operar en condiciones en las que un fallo puede tener consecuencias críticas.

La discusión refleja uno de los retos que afrontan actualmente Defensa y su industria. La evolución tecnológica obliga a reducir los tiempos de desarrollo e incorporación de nuevas capacidades, mientras los sistemas militares continúan necesitando procesos de evaluación y certificación acordes con las condiciones en las que van a utilizarse.

La industria reclama ahora aprovechar el aumento de los recursos destinados a defensa para acortar parte de esos plazos. El reto será determinar hasta dónde pueden simplificarse los procedimientos sin comprometer los controles técnicos y de seguridad que requieren los sistemas destinados a las Fuerzas Armadas.

 

Indra presenta Drizzle, su nuevo dron interceptor para hacer frente a ataques masivos

La compañía española ha mostrado en UNVEX una nueva familia de sistemas no tripulados capaces de superar los 400 kilómetros por hora y alcanzar unos 80 kilómetros, una distancia que puede ampliarse hasta los 130 mediante un dron nodriza

Indra ha presentado una nueva familia de drones interceptores concebida para neutralizar otras aeronaves no tripuladas y responder a ataques en los que intervienen numerosos drones de forma simultánea. El sistema, denominado Drizzle, ha sido mostrado en UNVEX 2026, la feria de sistemas no tripulados celebrada los días 16 y 17 de septiembre en San Javier (Murcia).

Los nuevos interceptores pueden superar los 400 kilómetros por hora y tienen un alcance aproximado de 80 kilómetros, según las características comunicadas durante su presentación. Indra ha desarrollado además un dron nodriza que permite transportar varios de estos dispositivos y ampliar el radio de acción conjunto hasta unos 130 kilómetros.

El desarrollo responde a uno de los cambios que están experimentando los conflictos armados: la utilización creciente de aeronaves no tripuladas de bajo coste y su empleo en grandes cantidades. Esta evolución está obligando a la industria de defensa a buscar sistemas de interceptación cuyo coste pueda resultar proporcionado frente al de las amenazas que pretenden neutralizar.

Un interceptor diseñado para integrarse en sistemas antidrón

Drizzle puede incorporarse a sistemas de defensa contra drones como un efector de destrucción física —lo que en terminología militar se denomina hard-kill— y también está planteado como sistema de autoprotección para vehículos terrestres o helicópteros.

El interceptor utiliza sensores electroópticos e infrarrojos para obtener información durante la fase final de aproximación al objetivo. Según Indra, su sistema de procesamiento permite analizar esos datos en tiempo real, discriminar amenazas y seleccionar el blanco. La compañía trabaja además en incorporar un radar en futuras fases del desarrollo para ampliar sus capacidades de detección.

Indra plantea el sistema como un dispositivo fungible, es decir, concebido para ser utilizado una sola vez durante la interceptación. Este planteamiento busca reducir el coste de cada actuación y permitir su fabricación a mayor escala, una cuestión que ha adquirido especial relevancia ante la proliferación de drones relativamente baratos en los conflictos actuales.

La compañía no ha hecho público, en la información disponible sobre su presentación, el precio unitario de los interceptores ni un calendario concreto para su entrada en servicio.

Un dron nodriza para llegar hasta 130 kilómetros

Una de las novedades del concepto es el empleo de un vehículo no tripulado de mayor tamaño que actúa como nodriza. Este sistema puede transportar varios interceptores Drizzle y desplazarlos durante la primera parte de la misión.

Según los datos presentados en UNVEX, el dron nodriza puede recorrer unos 80 kilómetros a una altitud de hasta 30.000 pies antes de liberar los interceptores. Estos dispondrían entonces de capacidad para cubrir alrededor de otros 50 kilómetros, lo que elevaría el alcance conjunto hasta aproximadamente 130.

Indra plantea además la posibilidad de operar varios de estos drones nodriza en enjambre, transportando y liberando múltiples interceptores. En UNVEX también se ha mostrado una variante de Drizzle preparada para ser lanzada desde un fusil adaptado.

La presentación forma parte de una apuesta más amplia de Indra por los sistemas no tripulados y las tecnologías de defensa frente a drones. En la misma edición de UNVEX, la compañía ha presentado el misil de crucero Squall y ha mostrado nuevas capacidades de su familia de drones Tarsis.

Indra lidera asimismo el programa SANTAM para las Fuerzas Armadas españolas, que contempla la entrega de 147 aeronaves no tripuladas de clase I en distintas configuraciones. La compañía está reforzando así su actividad en un ámbito en el que confluyen los drones tácticos, los sistemas de detección y mando y las soluciones destinadas a neutralizar aeronaves no tripuladas.

Drizzle se incorpora a esa última categoría en un momento en el que la defensa frente a drones ha pasado a ocupar un espacio creciente en los programas militares. Sus prestaciones definitivas y su incorporación a sistemas operativos dependerán ahora de la evolución del desarrollo, las pruebas y los posibles contratos que pueda obtener la compañía.

 

Los Premios Empresa de Aragón 2026 distinguen el talento empresarial aragonés

Escucha la noticia en audio

CEOE Aragón ha entregado los Premios Empresa de Aragón 2026 en una gala celebrada en la sede de Caja Rural de Aragón, con más de 300 invitados y siete galardonados. Los reconocimientos distinguen trayectorias empresariales vinculadas al empleo, la innovación, la industria, el comercio, el medio rural y los cuidados.

Los Premios Empresa de Aragón 2026 reúnen al tejido empresarial en Zaragoza

El acto estuvo encabezado por el presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, junto al presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, y el director general de Caja Rural de Aragón, Luis Ignacio Lucas. La gala puso el foco en la aportación de autónomos, pequeñas y grandes compañías a la generación de riqueza, empleo y actividad en el territorio.

La cita también reivindicó la posición de Aragón en sectores como la logística, la agroalimentación, la industria y la tecnología, además de su capacidad para atraer inversiones internacionales. Los premios reconocieron perfiles empresariales muy distintos, desde comercios históricos hasta grupos industriales y compañías tecnológicas con presencia exterior.

En la categoría PYME, el premio recayó en Limpiezas El Torico, S.L.U., empresa turolense creada en 2014 y especializada en limpieza, mantenimiento e higiene para empresas, comunidades y particulares. La compañía cuenta con 36 empleados en 2026, presta servicios de limpieza de instalaciones y tapicerías, mantenimiento de piscinas y distribución de productos, y ha reforzado su crecimiento con inversión en maquinaria, conciliación laboral y uso de productos biodegradables.

María Isabel Bellostas recibió el reconocimiento en la categoría de Autónoma como quinta generación al frente de Bellostas, comercio fundado en 1875 en la calle Alfonso I de Zaragoza. El establecimiento, con tres personas empleadas, mantiene su especialización en artículos vinculados a la identidad aragonesa, el traje regional, productos de la Virgen del Pilar, abanicos, mantones, bisutería y regalos, apoyado en la atención personalizada y el asesoramiento experto.

Tereos, Podoactiva y BSH destacan por su industria, tecnología y proyección internacional

Tereos Starch & Sweeteners Iberia, S.A.U. fue reconocida como Gran Empresa. Con sede en Zaragoza, la compañía transforma alrededor de 400.000 toneladas de maíz al año para elaborar almidones, glucosas, ingredientes alimentarios, productos farmacéuticos y materias primas industriales. La firma, cuyos orígenes se remontan a 1964 bajo la denominación Campo Ebro Industrial, genera empleo directo e indirecto para más de un millar de personas.

La empresa mantiene vínculos con agricultores y cooperativas del Valle del Ebro y participa en proyectos de investigación agraria relacionados con la competitividad del cultivo de maíz. Su trayectoria incluye desarrollos en glucosa farmacéutica, eficiencia energética, economía circular y sostenibilidad industrial.

El premio a la Proyección de Aragón distinguió a Podoactiva, S.L., fundada en 2006 y con sede en el Parque Tecnológico Walqa de Huesca. La compañía cuenta con 323 trabajadores, ha tratado a más de 1,2 millones de pacientes y ha desarrollado tecnología propia basada en escaneado tridimensional del pie, impresión 3D e inteligencia artificial aplicada al diagnóstico y tratamiento biomecánico.

Podoactiva opera con 45 clínicas, presencia en más de 200 unidades hospitalarias y actividad en numerosos países. Además de colaborar con organismos y clubes deportivos, entre ellos el Comité Olímpico Español, el Comité Paralímpico Español y la Selección Española de Fútbol, la firma mantiene proyectos en Aragón junto a la Universidad de Zaragoza y una unidad móvil de podología para municipios rurales.

En Innovación y Tecnología, CEOE Aragón reconoció a BSH Electrodomésticos España, S.A., heredera de Balay, fundada en Zaragoza en 1947. La empresa contaba con 3.937 empleados en 2025 y sitúa en su planta de Montañana el centro mundial de competencia en tecnología de inducción del Grupo BSH. Desde Zaragoza desarrolla y fabrica productos para más de 80 países, mientras que una de cada cinco placas de inducción vendidas en el mundo se produce en Aragón.

ANAGAN y Grupo Vitalia reciben los reconocimientos ligados al medio rural y los cuidados

ANAGAN Correduría de Seguros obtuvo el premio a la Contribución al Medio Rural. Fundada en 1989 por José Alberto Sainz Gil, mantiene su sede central en Zaragoza y se ha especializado en seguros agrarios y ganaderos, actividad sobre la que ha construido su implantación nacional.

La correduría figura entre las diez mayores del país, dispone de más de 300 empleados y una red de más de 220 colaboradores comerciales en España. Su actividad combina la vinculación con el sector agropecuario con proyectos de digitalización basados en inteligencia artificial, analítica avanzada e Internet de las cosas, además de iniciativas sociales impulsadas desde la Fundación Anagan.

El Premio Especial del Jurado fue para Grupo Vitalia, dedicado a la atención sociosanitaria y a la dependencia. El grupo reúne a 7.584 profesionales, atiende a 10.825 residentes y opera una red de 82 residencias, un hospital de neurorrehabilitación y cinco centros especializados.

Con más de 25 años de trayectoria, Grupo Vitalia ha desarrollado un modelo asistencial centrado en la persona a través de sus Casas para vivir y Unidades de Convivencia. Su propuesta integra atención residencial, apartamentos con servicios y neurorrehabilitación, dentro de una estrategia de expansión prevista hasta 2034.

Ibercaja incrementa su financiación hipotecaria en Aragón un 30% en 2026

Escucha la noticia en audio

Ibercaja formalizó 222,8 millones de euros en financiación hipotecaria en Aragón durante el primer semestre de 2026, un 30% más que en el mismo periodo de 2025. El crecimiento se apoyó especialmente en los menores de 35 años, que concentraron cerca de cuatro de cada diez hipotecas suscritas.

Ibercaja eleva un 30% su financiación hipotecaria en Aragón

La entidad suscribió 1.503 operaciones hipotecarias entre enero y junio, lo que supone un aumento del 15% interanual. El importe medio por préstamo superó los 148.000 euros.

Este avance también se trasladó a su posición en el mercado aragonés. La cuota hipotecaria de Ibercaja aumentó un 4,5% respecto a la registrada en diciembre de 2025, según los datos facilitados por la entidad.

Ibercaja atribuye la evolución de su actividad a la confianza de los clientes y a un modelo basado en el acompañamiento personalizado, la proximidad y la adaptación de la financiación a las necesidades de cada hogar. La entidad enmarca el incremento en un contexto de progresiva reactivación de la demanda residencial.

Los menores de 35 años concentran el 39,6% de las hipotecas formalizadas

Los clientes de hasta 35 años representaron el 39,6% del total de hipotecas formalizadas por Ibercaja en Aragón durante la primera mitad de 2026. Este colectivo recibió 83 millones de euros en financiación, equivalentes al 37% del volumen hipotecario total.

La entidad sitúa el acceso de los jóvenes a su primera vivienda entre los principales retos sociales y económicos de la Comunidad Autónoma. Para la recta final de 2026, plantea mantener el foco en facilitar financiación a jóvenes y familias en un mercado inmobiliario que describe como dinámico.

La oferta hipotecaria de Ibercaja incluye la gama Hipotecas Vamos, con modalidades a tipo fijo y mixto. Además, vincula estos productos a la cuenta de ahorro Contucasa, que contempla un incentivo de 500 euros para préstamos iguales o superiores a 120.000 euros, y del 0,42% del importe del préstamo cuando la financiación sea inferior a esa cantidad.

Aragón exige a Francia financiar la reactivación de Canfranc-Zaragoza

0

Escucha la noticia en audio

Aragón ha reclamado a Francia que concrete la financiación necesaria para reabrir la línea internacional Pau-Canfranc-Zaragoza, una infraestructura que la comunidad considera estratégica para la movilidad, el turismo, el empleo y el transporte de mercancías a ambos lados de los Pirineos.

Aragón reclama inversiones francesas para reabrir la línea Pau-Canfranc-Zaragoza

El director general de Transportes del Gobierno de Aragón, David Sánchez Fraile, ha trasladado en Canfranc el respaldo aragonés a la recuperación de la conexión ferroviaria y ha subrayado que Francia debe asumir las inversiones pendientes en su territorio. Aragón, ha señalado, trabajará junto a Nueva Aquitania para impulsar la reapertura, pero considera imprescindible que el Ejecutivo francés financie las obras necesarias.

Sánchez Fraile también ha pedido al Gobierno de España que ejerza “toda la presión institucional necesaria” para que Francia avance en las actuaciones pendientes al otro lado de la frontera. La posición aragonesa pasa por convertir la reapertura de Canfranc en una realidad y no mantenerla como una aspiración.

El acto ha contado con la presencia del presidente de Nueva Aquitania, Alain Rousset, junto a una delegación aragonesa integrada, entre otros, por la directora gerente de la Fundación Transpirenaica, Cristina García, y el director gerente de Aragón Plataforma Logística, Pedro Sas.

La conexión por Canfranc aspira a reforzar movilidad, turismo y transporte de mercancías

El Gobierno de Aragón sitúa la reapertura de la línea Pau-Canfranc-Zaragoza más allá del ámbito ferroviario. La conexión permitiría mejorar las relaciones económicas y sociales entre Aragón y Nueva Aquitania, además de ofrecer una alternativa sostenible para el traslado de viajeros y mercancías.

La recuperación del corredor también se vincula a nuevas oportunidades de desarrollo económico y territorial, con efectos previstos en la movilidad, la actividad turística, el empleo y la logística. Para Aragón, la infraestructura tiene carácter estratégico para el conjunto del territorio.

Ocho talleres transfronterizos reúnen a cerca de 150 participantes antes de la encuesta de 2027

La jornada celebrada en Canfranc ha servido para presentar las conclusiones de un proceso de sinergias territoriales vinculado a la futura reapertura. La iniciativa ha reunido en ocho talleres a cerca de 150 representantes de los sectores del turismo, el empleo, la educación superior, el transporte, la logística, el desarrollo económico y las administraciones locales.

Los encuentros se han centrado en turismo y cultura; espacio de vida y empleo; movilidad sostenible de las personas; y economía y transporte de mercancías. Se han desarrollado en Huesca y Zaragoza, así como en Oloron-Sainte-Marie y Pau, en el Béarn, para identificar proyectos y oportunidades ligados a la conexión transfronteriza.

La cita de Canfranc figura entre los últimos hitos antes del inicio de la encuesta de utilidad pública, prevista para principios de 2027. Sánchez Fraile ha definido la reapertura como un proyecto “europeo, transfronterizo y estratégico” y ha insistido en que Francia debe traducir sus compromisos en inversiones y obras.