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7 noviembre 2022

Una zaragozana lidera la investigación que aspira a descubrir la nueva generación de vacunas contra la brucelosis

María Grilló, investigadora de Zaragoza afincada en Pamplona, está al frente del área técnica de GreenVac, spin-off del CSIC y la UPNA, instituciones propietarias de la patente de la cepa que promete acabar con los efectos negativos de las vacunas actuales contra la brucella melitensis. La vacuna de GreenVac aspira a ganar un premio de 30 millones de dólares de AGResults, si se confirma su viabilidad.

La brucelosis es una enfermedad animal que supone un importante problema sanitario y económico, sobre todo en Latinoamérica, África o Asia. Se trata de una infección bacteriana que afecta a los mamíferos (con especial impacto en vacas, ovejas y cabras) y que puede pasar a los humanos que entran en contacto con ellos o consumen sus productos derivados. Provoca abortos, esterilidad e incluso la muerte, estimándose que cada año afecta a más de doce millones y medio de personas.

Para luchar contra la brucelosis, y dado que no hay vacunas seguras para los humanos, la mayoría de los países afectados  obligan a vacunar al ganado. Para ello se utilizan vacunas que fueron desarrolladas hace 60 años y que, en general, no son seguras, permitiendo la vacunación únicamente de animales jóvenes, lo que representa un serio contratiempo cuando se trata de sofocar un brote, por ejemplo. Estas vacunas clásicas combinadas con un riguroso y por tanto costoso control de los animales con frecuencia fuera del alcance de países en desarrollo, permiten doblegar a esta enfermedad. Además las vacunas clásicas no evitan la aparición de falsos positivos varios meses después de la inyección, dado que los anticuerpos generados por la vacuna son idénticos a los de la infección, no siendo posible por tanto diferenciar animales infectados de vacunados. Esto obliga a sacrificarlos en muchas ocasiones, ya que los anticuerpos de las vacunas clásicas y de la infección son idénticos,  generando un serio problema económico para las explotaciones ganaderas y un verdadero quebradero de cabeza para las autoridades sanitarias.

Por eso, la invención de una vacuna que consiga evitar esta situación es una meta desde hace tiempo, y para alcanzarla, el organismo internacional AGResults puso en marcha  un concurso para buscar una fórmula viable, y prometió 30 millones de euros para el ganador. Un concurso en el que la victoria podría ser para la empresa Green Vac, una spin-off del CSIC nacida en 2014, liderada científicamente por María Grilló como investigadora principal del CSIC y co-inventora de las patentes y dirigida por su hermano Ignacio desde su creación.

“Los inicios fueron muy duros desde un punto de vista financiero, por la dificultad de conseguir fondos privados para un proyecto de investigación en salud animal”, recuerda Ignacio. Afortunadamente, el proyecto acabó recibiendo el apoyo necesario de la comisión Europea para completar la prueba de concepto, como paso previo a su licencia a un gran laboratorio.

La propuesta de Green Vac

“Nuestra cepa candidata aspira a resolver todos los problemas de las vacunas clásicas, siendo el resultado del un concienzudo trabajo de investigación llevado a cabo en el CSIC a lo largo de 5 años, liderado por la doctora María Jesús Grilló, que logró identificar una con propiedades únicas, de entre diecisiete candidatas”, explica Ignacio.

brucelosis greenvac
Investigadora de Greenvac trabajando en la vacuna contra la brucelosis.

Sin embargo, aún queda recorrido hasta conseguir alzarse con el premio de fase 2 de AGResults, de 1 millón de dólares y el Gran Premio final. El objetivo actual de la empresa es probar la eficacia de su vacuna contra la bacteria causante de la brucelosis en ovejas gestantes, algo que está previsto demostrar en animal hospedador a lo largo del próximo año. La empresa espera licenciar la tecnología a un gran laboratorio, quien se encargaría de llevar a cabo el proceso regulatorio y la posterior comercialización.

Si eso sucede, más allá del premio económico, la vacuna de GreenVac se confirmará como el cambio revolucionario que las explotaciones ganaderas estaban buscando para luchar contra la brucelosis, aspirando con ello a convertirse en el estándar utilizado en todo el mundo. “Para GreenVac sería un gran triunfo contribuir a solucionar uno de los problemas sanitarios de mayor impacto económico en el planeta, sería un honor y la culminación de un largo camino de esfuerzos y sinsabores, característicos de la investigación básica”, concluye Ignacio.

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