La cocina está en la mesa. Ese es uno de los preceptos más evidentes de los ‘hot pot’ traídos de China, en los que un caldero y un fuego son el centro de la mesa. De esta manera, los comensales disfrutan de una amplia variedad de alimentos, que se preparan en distintos caldos, a elección de cada persona. Ahora, Shoo Long Kan permite acercarse a esta sugerente manera de disfrutar de la gastronomía asiática con el restaurante que ha abierto en el centro de la ciudad, en el número 26 de la calle Francisco Vitoria.
Este nuevo establecimiento lleva el espíritu chino en todos los detalles, desde una fachada decorada con elementos propios del gigante asiático a un interior que también replica con gusto los rasgos decorativos del país, como por ejemplo los faroles y los grabados tallados en la madera, el material dominante en todo el espacio.
Todo se ubica en un amplio local de 450 metros cuadrados, cuya capacidad alcanza los 150 comensales y que también ofrece reservados para disfrutar de la comida con mayor intimidad. Además, Shoo Long Kan dispone de 24 plazas de garaje para sus clientes, una cuestión que no es baladí cuando se habla de aparcar en el centro de Zaragoza.
En resumidas cuentas, la ambientación de este restaurante transporta a China, a la vez que sorprende por esos peculiares huecos que tienen todos los centros de las mesas. Allí, en un fuego de inducción, es donde se colocan los calderos que permiten probar los múltiples sabores que ofrece la carta.

Una vez en la mesa, hasta los palillos, con puntas desechables, llevan a China. Allí se puede elegir uno de los distintos caldos, ya sean vegetales, de tomate o picantes. Y, hablando de picante, es conveniente saber que decantarse por las opciones más fuertes puede resultar un reto incluso para los paladares más acostumbrados. No obstante, Shoo Long Kan dispone de varios grados y, por supuesto, opciones no picantes. También ofrece la posibilidad de elegir un caldero dividido en tres secciones, para así probar distintos sabores; una alternativa muy acertada para, por ejemplo, grupos de varias personas.
Una amplia variedad
A la hora de elegir los alimentos, la variedad de la carta es tan amplia como sorprendente. Desde casquería china, como los librillos de vaca -similar a los callos- a la carne de angus o las lonchas de cerdo ibérico, este restaurante recoge desde propuestas clásicas del país asiático a otras adaptadas a los gustos locales.

Sangre de pato, tofu en diferentes formas, albóndigas de ternera, pasta de gambas, chipirones, setas… repasar la carta de Shoo Long Kan supone hacer un ejercicio tan sugerente como sorprendente, pues resulta difícil no encontrar una opción que se adapte a cualquier paladar.
Algo, por cierto, que encaja perfectamente con la filosofía del establecimiento, que es poder disfrutar en familia o en grupo del buen comer. Por eso, acudir a este ‘hot pot’ comparte cierta fibra con propuestas como la ‘fondue’ o incluso con las parrilladas, en las que un fuego, distintos alimentos y los seres queridos son sus fundamentos.
















