Dentro de muy pocos días, Zaragoza acogerá uno de los encuentros más ambiciosos que se han organizado en España este año. Los días 18 y 19 de junio, el Palacio de Congresos se convertirá en sede de “El mundo que viene”, el congreso internacional con el que Fundación Ibercaja celebra su 150 aniversario mirando hacia delante, no solo hacia atrás.
Para los empresarios que nos leen —ya sea desde Madrid, Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires o Miami—, este tipo de citas son cada vez más valiosas. En un entorno global lleno de incertidumbre, poder escuchar de primera mano a quienes están moldeando las grandes tendencias resulta casi una necesidad estratégica.
Fundación Ibercaja no ha querido limitarse a una celebración interna. Ha optado por abrir el debate a la sociedad y, especialmente, a quienes toman decisiones que afectan a miles de personas y organizaciones. “Celebrar 150 años no es solo mirar atrás. Es detenerse, comprender el camino recorrido y asumir la responsabilidad de lo que viene después”, explican desde la organización.
Un programa que combina visión global y enfoque práctico
El congreso se divide en dos jornadas con enfoques complementarios. La primera, el 18 de junio, se titula ¿Hacia dónde vamos? y se centra en el contexto geopolítico, los valores y las grandes transformaciones tecnológicas y sociales. La segunda, el 19 de junio, lleva por título La oportunidad del futuro y aterriza más en cuestiones concretas como educación, talento, salud, bienestar y el diseño de los entornos donde viviremos.
Entre los nombres que más llaman la atención destacan tres Premios Nobel: Christopher Pissarides (Economía 2010), Mohan Munasinghe (Paz 2007) y Tawakkol Karman (Paz 2011). A ellos se suman figuras de primer nivel como Josep Borrell, Felipe Calderón (ex presidente de México), José Manuel Durão Barroso (ex presidente de la Comisión Europea), Un-Chan Chung (ex primer ministro de Corea del Sur), directivos de Google y la NASA, arquitectos de renombre mundial como David Chipperfield (Premio Pritzker 2023) y Carlo Ratti (MIT), y referentes en salud, cultura y superación personal como María Neira (OMS), Marian Rojas, Pedro Cavadas, Teresa Perales o Jesús Calleja.
No es habitual reunir en dos días a este calibre de voces en una misma ciudad. Y menos aún con un formato que combina ponencias magistrales y mesas de diálogo más abiertas.
Aragón como escenario y como mensaje
Que esto ocurra en Zaragoza no es casual. Aragón lleva años consolidándose como un territorio estratégico: excelente posición logística, capacidad industrial, crecimiento en innovación y, sobre todo, una calidad de vida que facilita atraer y retener talento. Fundación Ibercaja, profundamente arraigada en la región, aprovecha su aniversario para poner a Aragón en el mapa de las grandes conversaciones globales.
Para el mundo empresarial hispanoamericano, el valor añadido es doble. Por un lado, la presencia de líderes como Felipe Calderón permite conectar directamente con las realidades latinoamericanas. Por otro, temas como la inteligencia artificial ética, la transición energética, la salud mental en entornos de alta exigencia o los nuevos modelos de liderazgo urbano son igual de relevantes en Santiago, Lima o Monterrey que en Zaragoza.
En tiempos de fragmentación, iniciativas como esta —impulsadas desde la sociedad civil y el sector privado— ayudan a construir puentes y a anticipar escenarios. No resuelven todos los problemas, claro, pero sí contribuyen a que los decisores tengan una mejor brújula.
Una cita que merece estar en la agenda
Si su agenda se lo permite, “El mundo que viene” es una de esas oportunidades que conviene marcar. La inscripción es libre, aunque el aforo es limitado, por lo que recomiendo formalizarla cuanto antes a través del sitio oficial del congreso.
Al final, más allá de los nombres ilustres, lo que cuenta es la capacidad de salir de allí con ideas claras sobre hacia dónde se dirige el mundo y, sobre todo, cómo posicionar nuestros negocios y equipos en ese escenario que ya está tomando forma.
Zaragoza, durante dos días, se convertirá en un observatorio privilegiado del futuro. Los que entienden que el futuro no se espera, sino que se construye, ya saben dónde estar.

















