China podría haber alcanzado ya su pico de demanda de petróleo ante el avance de la electrificación

La principal petrolera china considera que el consumo de petróleo del país podría haber alcanzado ya su máximo. El avance del vehículo eléctrico está reduciendo la demanda de gasolina y diésel y transformando el mapa energético del mayor importador mundial de crudo.

La transformación energética de China empieza a tener consecuencias directas sobre su consumo de petróleo. Sinopec, la principal petrolera del país, considera que la demanda china de crudo probablemente ya ha alcanzado su máximo, antes de las previsiones que manejaba hasta ahora la propia compañía.

El presidente de Sinopec, Hou Qijun, ha señalado que el desarrollo de las energías limpias, el proceso de electrificación de la economía y los objetivos de reducción de emisiones están modificando el consumo energético del país. La compañía había situado anteriormente el pico de la demanda de petróleo en 2027, pero ahora considera que ese punto podría haberse alcanzado ya.

El cambio tiene especial relevancia por el peso de China en el mercado energético internacional. El país es el mayor importador mundial de petróleo y cualquier reducción estructural de su consumo puede tener consecuencias tanto para los grandes productores como para las compañías dedicadas a la extracción, refino y comercialización de crudo.

Uno de los factores que explican esta evolución es el rápido avance de la movilidad eléctrica. En junio, los vehículos eléctricos e híbridos representaron el 62% de las ventas de coches nuevos en China, según los datos recogidos por Invertia. Al mismo tiempo, Sinopec ha constatado una fuerte caída de la demanda de combustible para vehículos durante el primer semestre.

Las previsiones apuntan en la misma dirección. La consultora Rystad estima para este año un descenso del 6,6% en la demanda china de gasolina y del 6,9% en la de diésel. Más allá de la evolución puntual de los precios o del mercado automovilístico, estos datos muestran cómo la electrificación empieza a trasladarse al consumo de combustibles de una economía de las dimensiones de China.

Un cambio que también afecta a las importaciones

La evolución del consumo coincide con cambios en la política china de abastecimiento. Ante las tensiones en Oriente Próximo, el país ha recurrido a sus reservas y está diversificando el origen de sus compras, con una mayor atención a proveedores de Brasil, África y Rusia. Las importaciones podrían situarse entre uno y dos millones de barriles diarios por debajo de los niveles anteriores al conflicto en la región.

La posible llegada del pico de demanda no significa, sin embargo, la desaparición del petróleo de la economía china. El país continuará necesitando importantes cantidades de crudo tanto para el transporte como para numerosos procesos industriales y petroquímicos. Lo relevante es que, si se confirma el diagnóstico de Sinopec, China podría haber entrado en una etapa en la que el consumo deja de crecer de manera estructural.

La evolución del automóvil será uno de los ámbitos que habrá que observar para determinar hasta qué punto se consolida este cambio. El extraordinario crecimiento del vehículo eléctrico está reduciendo el consumo de gasolina y diésel, pero China mantiene al mismo tiempo una importante industria vinculada a los motores de combustión y continúa desarrollando distintas tecnologías de propulsión.

Ese escenario convierte al gigante asiático en un caso especialmente significativo: el país que durante décadas impulsó una parte sustancial del crecimiento mundial de la demanda de petróleo está transformando con rapidez su sistema energético y su industria del automóvil, con consecuencias que pueden extenderse mucho más allá de sus fronteras.

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