La compañía española Arquimea ha completado, con apoyo de la Armada, el primer lanzamiento en alta mar de su munición merodeadora Q-Slam 40 desde un vehículo de superficie no tripulado. La prueba se realizó durante el ejercicio Repmus, organizado en septiembre en Portugal por la Marina portuguesa y la OTAN.
El sistema fue integrado en un lanzador múltiple instalado en el USV Sead 23 de la Armada. La misión incluyó la activación remota de la munición, el despegue, el establecimiento de las comunicaciones, la navegación y la llegada al objetivo.
Durante la demostración, el Q-Slam 40 transmitió datos y vídeo en tiempo real a los sistemas de mando y control de la Armada. Según Arquimea, la solución operó integrada en el ecosistema Naiad/Scomba NG bajo el estándar NATO Stanag 4817. La empresa considera que la prueba valida el empleo de esta munición desde plataformas navales no tripuladas.
Pruebas del sistema híbrido S-Wise
Arquimea también desplegó en Repmus el S-Wise, un sistema híbrido no tripulado capaz de operar en superficie y bajo el agua. Las pruebas comprendieron ejercicios de defensa y ataque de instalaciones portuarias, detección y seguimiento autónomo de buques y misiones de infiltración en instalaciones vigiladas.
La detección y el seguimiento se realizaron mediante una red neuronal que, de acuerdo con la compañía, ha sido desarrollada íntegramente en España. La participación en el ejercicio permitió probar el concepto de vuelo submarino del S-Wise y su estabilidad en superficie bajo diferentes condiciones de mar.
El prototipo está fabricado con plásticos de impresión 3D acústicamente transparentes. Arquimea atribuye a esta construcción una baja firma acústica y visual tanto en superficie como durante la inmersión. La empresa también informó de pruebas de reparación en condiciones operativas y de comunicaciones mediante radiofrecuencia y redes 4G y 5G, con envío en tiempo real de vídeo y detecciones generadas por inteligencia artificial.
Repmus reunió a más de 130 empresas y 36 países, junto con sus fuerzas navales, organismos de la OTAN, universidades y centros de investigación. El ejercicio permitió a Arquimea evaluar la interoperabilidad de sus sistemas con otras plataformas, redes y medios de mando y control.

















