Ubicado en las colinas de Ayerbe, el Santuario de Nuestra Señora de Casbas es mucho más que un simple lugar de culto. Es un refugio de historia, arte y tradición que ha capturado la imaginación y la devoción de los habitantes del Alto Aragón durante siglos. Este templo, conocido por su apodo de “La Capilla Sixtina del Alto Aragón”, debe su prestigio no solo a su profunda conexión con el rey Pedro II de Aragón y la región de Occitania, sino también a su deslumbrante decoración pictórica y su papel en la vida social y religiosa de la comarca.
El Santuario de Nuestra Señora de Casbas se encuentra íntimamente ligado a la figura de Pedro II de Aragón, el monarca que reinó a finales del siglo XII y principios del XIII. La existencia de este santuario y su cofradía está documentada desde 1341, y a lo largo de los siglos, ha sido testigo de la devoción popular y los cambios arquitectónicos que han dejado su impronta en el lugar.
De capilla Románica a templo barroco
El santuario que vemos hoy tiene sus raíces en una capilla de estilo románico, aunque el edificio actual es una construcción barroca del siglo XVIII. Compuesto por dos edificaciones adosadas—la ermita propiamente dicha y un edificio de dependencias que incluye la vivienda del santero y estancias para los romeros—, el conjunto presenta un alzado de composición simétrica que destaca por su solidez y belleza.
El templo, construido en piedra sillar, cuenta con una sola nave y una cabecera con testero recto, separada de la nave mediante una cancela. Su interior está cubierto por una bóveda de lunetos dividida en cuatro tramos, iluminada por aberturas en el lado sur. A los pies de la nave se encuentra un coro elevado, adornado con un arco de medio punto, que añade un toque de solemnidad al espacio.
La capilla Sixtina del Alto Aragón
Lo que realmente distingue al Santuario de Casbas es su excepcional decoración pictórica, una de las joyas del barroco aragonés. Los frescos que cubren muros y bóvedas ofrecen un completo programa iconográfico mariano, combinado con abundantes motivos vegetales y elementos arquitectónicos ilusionistas. Estas pinturas, realizadas a principios del siglo XVIII con una técnica al seco, destacan por su vibrante colorido y la riqueza de detalles que transportan al visitante a un mundo de devoción y esplendor visual.
Las imágenes, dispuestas en hornacinas aveneradas separadas por pilastras pintadas, incluyen representaciones de santos como San Lucas, San Mateo, San Pedro, San Pablo y muchos más, creando un ambiente que invita a la contemplación y la reflexión.

El Santuario de Nuestra Señora de Casbas ha sido, desde tiempos antiguos, un conocido y frecuentado lugar de devoción y tradiciones populares. Cada año, los fieles acuden en masa para participar en la romería anual, un evento que combina fe, cultura y comunidad en una celebración vibrante. Además, el santuario ha sido durante siglos un lugar donde se sellaban acuerdos matrimoniales conocidos como “apañijos”, un recordatorio de cómo la religión y las costumbres locales han estado entrelazadas en la vida cotidiana de los aragoneses.
El santuario también alberga valiosos bienes muebles, como el retablo del altar mayor, datado a comienzos del siglo XVIII, y un púlpito del mismo periodo, así como un bajorrelieve del siglo XVII. La cancela, que data del siglo XVII, separa la nave de la cabecera y añade un toque de antigüedad y autenticidad al conjunto.

El Santuario de Nuestra Señora de Casbas ha sido objeto de diversas reformas a lo largo de los siglos. A finales del siglo XIX o principios del XX, el edificio de dependencias fue reformado, añadiéndose la galería de la segunda planta. Más recientemente, a principios del siglo XXI, se llevó a cabo una importante restauración de las pinturas murales, patrocinada por el Gobierno de Aragón y ejecutada por la empresa Tesera S.L. Además, en 2017, el santuario reabrió sus puertas tras una nueva fase de rehabilitación que supuso una inversión de 150.000 euros, con aportaciones del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Ayerbe.
Por su valor histórico, artístico y religioso, el santuario fue declarado Bien de Interés Cultural en 2014, garantizando así su conservación para las futuras generaciones.
Visitar el Santuario de Nuestra Señora de Casbas es una experiencia que conecta la espiritualidad, la historia y la belleza natural, haciendo de este lugar un destino imprescindible para cualquier viajero en busca de la esencia profunda de Aragón.















