La directora general de Patrimonio Cultural de Aragón, Gloria Pérez, desgrana los proyectos, retos y prioridades para conservar y poner en valor el rico legado patrimonial de Aragón. En esta entrevista anuncia que, este mismo jueves 23 de octubre, “llevamos al Consejo de Patrimonio de Roma el predossier para la declaración del Castillo de Loarre como Patrimonio Mundial de la UNESCO por su singularidad”, al tiempo que reivindica el apoyo a municipios pequeños para la recuperación de iglesias, conventos y monasterios. “No solo se protege el patrimonio -asegura- sino que contribuye a fijar población en el territorio”.
Apasionada por todo yacimiento que se precie, esta investigadora defiende con ahínco el valor del patrimonio aragonés: ”Tenemos más de 500 castillos, yacimientos únicos en España y dos o tres ermitas en la mayoría de los 731 municipios aragoneses. Es un valor tremendo”.
¿Cómo describiría el estado actual del patrimonio aragonés?
El patrimonio cultural aragonés goza de buena salud. Desde el Departamento de Educación, Cultura y Deporte estamos muy atentos a su conservación, mantenimiento y, sobre todo, a ponerlo en valor. Es un legado que requiere cuidados constantes, pero también difusión para que la ciudadanía lo conozca y lo sienta suyo.
¿Cuáles fueron sus primeras expectativas cuando tomó posesión del cargo? ¿Qué proyectos destacaría?
Desde el inicio de esta legislatura quisimos centrarnos en los yacimientos arqueológicos. Son un recurso turístico y cultural de primer orden, pero también una forma de conocer mejor las culturas que nos precedieron. En Aragón tenemos ejemplos únicos, como las excavaciones del yacimiento celtíbero Aratis, en la comarca del Aranda, donde han salido 9000 piezas en las excavaciones Hermel I y Hermel II, junto a los yacimientos íberos en el Bajo Aragón o en la provincia de Zaragoza.
También estamos trabajando intensamente con la Fundación Dinópolis para poner en valor los yacimientos paleontológicos, que son singulares en España. Y, por supuesto, el Monasterio de Sijena, que ha sido y es una prioridad absoluta. Su recuperación y la exposición de los bienes retornados desde Lérida son hitos fundamentales.
“Este jueves 23 de octubre llevamos al Consejo de Patrimonio de Roma el predossier para la declaración del Castillo de Loarre como Patrimonio Mundial de la UNESCO, uno de los proyectos más ambiciosos en marcha”
Es la primera directora general a la que oímos hablar de los yacimientos como una prioridad.
Sí, quizás no se les había dado la visibilidad que merecen. A veces recibimos cartas o visitas de centros educativos que se sorprenden por el estado de algunos lugares. A mí me produce mucha pena cuando me dicen que los yacimientos están en malas condiciones. Tenemos que conservarlos, hacer limpiezas, colocar mesas interpretativas para que la gente sepa lo que está viendo y crear rutas. Hemos empezado a señalizarlos, creando rutas interpretativas y promoviendo por ejemplo, la “Ruta de la Celtiberia” junto a Castilla y León, una iniciativa interautonómica muy prometedora.
¿Cuáles son los principales retos para conservar el patrimonio a escala rural?
Gracias a las subvenciones que hemos podido ofrecer desde la Dirección General, muchas entidades municipales han recuperado iglesias, conventos y monasterios de titularidad local. Esto no solo protege el patrimonio, sino que contribuye a fijar población en el territorio.

¿Qué presupuesto maneja para estas actuaciones?
Muy poco, pero las cifras no son lo único importante. Tenemos que buscar financiación fuera, también. A través del 2% cultural estamos poniendo en valor espacios extraordinarios como el Palacio de los Arguillo (600.000 €), del Conde de Morata, en Morata de Jalón, o el Círculo Católico de Huesca (un millón €), un yacimiento arqueológico referencial y extraordinario que permite recorrer nuestra historia, pasando páginas desde la protohistoria hasta la historia contemporánea. Con estos proyectos activos, a los que hay que añadir otros como El Torreón de Malena (1 millón €), estamos invirtiendo unos cinco millones de euros, sumando fondos propios y externos.
Con recursos limitados, ¿cómo priorizan las intervenciones?
Lo primero es que todo el patrimonio del Gobierno de Aragón tiene que estar en óptimas condiciones para ser visitable. Luego buscamos alianzas y financiación externa: ministerio, fundaciones, entidades privadas con las que podamos colaborar. Es un trabajo de gestión constante, en el que las ideas y la creatividad son muy necesarias.
“Las pinturas del Monasterio de Sijena nunca tuvieron que haber salido de Aragón. Son pinturas de valor universal, de propiedad aragonesa, y por sentencia judicial tienen que estar aquí. Cataluña no está conforme, pero los bienes tienen que venir a Aragón.”
¿Cómo se equilibra la conservación del patrimonio con su uso turístico?
Con equilibrio y coordinación. El deber respecto a un bien de interés cultural, tanto de la autoridad municipal como del Gobierno de Aragón, es la conservación. La conservación es prioritaria, pero también hay que hacer visitables nuestros bienes. La Dirección General de Turismo pone en valor cada recurso turístico, como por ejemplo, visitas guiadas a los monasterios de San Victorián y Sijena, Castillo de Loarre, Monasterio de Rueda… Ambas direcciones generales trabajamos de la mano y con muy buena coordinación.

¿Cómo se llevan patrimonio y tecnología? ¿Hay proyectos digitales en marcha desde la Dirección General?
Estamos inmersos en un proyecto de digitalización de parte de nuestro patrimonio junto a Castilla y León y Galicia. Somos tres las comunidades españolas trabajando en la digitalización del patrimonio cultural. Incluye realidad virtual y modelos 3D en espacios como el Arte Rupestre Levantino del Río Vero, el Monasterio de San Victorián, el Castillo de Loarre, el conjunto de la Vía Romana de Fraga…
Además, hemos instalado sensores inteligentes en los BIC que monitorizan el estado de los monumentos en tiempo real, detectando alteraciones estructurales o climáticas, grietas, etc… La tecnología y la innovación han avanzado muchísimo en conservación patrimonial.
“…Estamos a la espera de lo que diga la jueza sobre el cronograma de devolución. Actuaremos con firmeza para que las pinturas lleguen en buen estado, y empezaremos a restaurarlas para dejarlas en el lugar donde siempre tuvieron que estar”
¿Qué actuaciones en patrimonio considera prioritarias en los próximos años?
El monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza es único por su singularidad, y aunque no es de nuestra titularidad tenemos que darle un impulso. Y hay varios monasterios que también requieren atención inmediata. Estamos negociando iniciativas público-privadas con algunos mecenas interesados en iglesias que albergan joyas artísticas.
Y seguimos apostando por el Yacimiento Celtíbero de Aratis, donde fui codirectora de las excavaciones. Es un yacimiento fascinante: allí se libró una de las batallas que cambió el calendario romano, al trasladarse el inicio del año del 15 de marzo al 1 de enero. Esa historia, tan poco conocida, se gestó en tierras aragonesas.
Para el Castillo de Loarre tiene un proyecto especialmente importante
Sí, esta misma semana (hoy jueves 23 de octubre) llevamos al Consejo de Patrimonio Histórico en Roma el predossier para la declaración del Castillo de Loarre como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es uno de los castillos más importantes e interesantes de Europa, muy singular, una joya única en en Europa, tanto por su arquitectura como por el papel que desempeñó en el origen del Reino y la Corona de Aragón. Además, alberga no sólo una fortaleza sino también un monasterio, con una identidad propia que queremos visibilizar.

Polémicas aparte, ¿cómo marcha el proceso del Monasterio de Sijena?
Tenemos unos bienes que nunca tuvieron que haber salido de Aragón. Son pinturas de valor universal, de propiedad aragonesa, que por sentencia judicial tienen que estar aquí. Cataluña no está conforme con esa sentencia firme, pero los bienes tienen que venir a Aragón. No se pueden disgregar esas pinturas, tienen que venir todas. Estamos a la espera de lo que diga la jueza sobre el cronograma de devolución. Nosotros actuaremos con firmeza para que esas pinturas lleguen en buen estado, y cuando estén aquí empezaremos a restaurarlas para dejarlas en el lugar donde siempre tuvieron que estar.
“Vamos a actuar en las comarcas con el Departamento de Familia e Infancia, con un formato llamado Guardianes del Patrimonio, para enseñar a alumnos de primaria y secundaria cómo proteger y conservar el patrimonio aragonés”
En cuanto al patrimonio inmaterial, ¿qué avances destacaría?
Desde 2023 hemos declarado la transhumancia como Patrimonio Cultural Inmaterial. Están en proceso las alfombras florales, las decoraciones que se elaboran durante el Corpus en lugares como Tamarite de la Litera o Daroca . También estamos trabajando en la declaración de los Dances de Aragon, que esperamos aprobar próximamente como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
¿Cree que la población aragonesa es consciente del valor de su patrimonio?
Sí, aunque siempre se puede mejorar. Los aragoneses se sienten orgullosos de lo que tenemos. Actualmente, lo más visitado en Aragón es la Basílica del Pilar, seguido del Palacio de la Aljafería y el Castillo de Loarre. Somos la segunda comunidad interior más visitada de España, después de Castilla y León. En ferias nacionales e internacionales se percibe el creciente interés por nuestro patrimonio cultural. Tenemos más de 500 castillos, y de los 733 municipios aragoneses, todos tienen iglesia y dos o tres ermitas. Es un valor tremendo.
¿Qué iniciativas se están desarrollando para acercar el patrimonio aragonés a los jóvenes?
En los centros educativos se está trabajando muy bien. Hay cursos rotativos sobre historia y patrimonio aragonés, aunque se conocen poco y deberían tener una mayor difusión. En segundo de ESO y sexto de primaria se estudia la historia de Aragón, la Corona de Aragón y el patrimonio, incluido el arte mudéjar. Trabajamos con guías didácticas y recursos para el profesorado. Además, con la Consejería de Familia e Infancia vamos a actuar en las comarcas con un formato llamado “Guardianes del Patrimonio” para enseñar a alumnos de primaria y secundaria cómo proteger y conservar su patrimonio.
















