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5 marzo 2026

Javier González: “La sostenibilidad ya no es una opción: cualquier empresa puede avanzar si tiene un plan claro y decidido”

El Director Técnico del Acuario de Zaragoza  participa este viernes como ponente en la jornada “Uniendo empresas para un Aragón responsable y sostenible”

El tejido empresarial aragonés continúa dando pasos firmes hacia un modelo más responsable y sostenible, y la jornada “Uniendo empresas para un Aragón responsable y sostenible” es una muestra de ello. Organizada por Go Aragón y Éboca, la cita reúne este viernes en las instalaciones de la empresa oscense a profesionales y compañías con el objetivo de compartir experiencias, generar alianzas y reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar las empresas en la protección del entorno y en el desarrollo de un Aragón más sostenible.

El encuentro cuenta además con la participación de la Fundación Acuario de Zaragoza y de la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de Aragón, entidades que aportan una mirada técnica y sectorial a los retos actuales en conservación, educación ambiental y responsabilidad empresarial. Asimismo, la iniciativa también está respaldada por el foro empresarial Huesca Excelente, reforzando el carácter integrador del evento y su compromiso con el territorio.

En este contexto, uno de los ponentes más destacados será Javier González, Director Técnico del Acuario de Zaragoza, cuya visión científica y experiencia en gestión medioambiental resultan especialmente valiosas para este foro. Por ello, hemos tenido la oportunidad de entrevistarlo y profundizar en los contenidos que compartirá durante su intervención, así como en su perspectiva sobre el papel de las empresas aragonesas en este camino hacia la sostenibilidad.

Javier Gonzalez en el Acuario de zaragoza, durante la propoción de la jornada

En su intervención durante la jornada, ¿cuáles van a ser los mensajes principales que quiere transmitir sobre sostenibilidad y gestión responsable desde el Acuario de Zaragoza?

“El mensaje fundamental es que la sostenibilidad ya no puede considerarse una elección opcional. En el mundo actual, las empresas e instituciones tienen la obligación de trabajar de manera sostenible, tanto por responsabilidad social como por una cuestión de coherencia con las demandas del propio mercado. El público, los visitantes, los clientes finales… todos muestran cada vez más sensibilidad hacia el impacto ambiental, y esa exigencia condiciona la forma en la que las organizaciones deben actuar. Además, está demostrado que una gestión sostenible, bien planificada y correctamente ejecutada, puede tener un impacto positivo en la cuenta de resultados: menor consumo energético, mayor eficiencia, reducción de residuos, costes menores a largo plazo. Dentro de esa idea, hay conceptos que ya no se discuten: huella hídrica, huella de carbono, reciclaje, reducción de residuos, eficiencia energética, placas solares… Son prácticas que ya deberían darse por supuestas. Y es esencial transmitir que la sostenibilidad es alcanzable para cualquier empresa, sin importar su tamaño. Nosotros somos una fundación pequeña y llevamos muchos años aplicando estas medidas. En nuestro caso, además, es una obligación doble: nos dedicamos a la conservación de la biodiversidad, así que debemos ser ejemplo en nuestra propia gestión”.

¿Por qué considera que las experiencias y aprendizajes del acuario pueden ser útiles para las empresas aragonesas que buscan avanzar hacia modelos más responsables y sostenibles?

“Por un lado, porque hemos acumulado cerca de una década de experiencia real aplicando medidas concretas: desde la instalación de bombas y variadores más eficientes hasta la implementación de plantas fotovoltaicas, luces LED, mejoras en la climatización, optimización del consumo energético o revisión de todos los procesos internos relacionados con el uso del agua. Todo ese aprendizaje práctico es extrapolable a otras empresas, independientemente del sector. Por otro lado, porque demostramos que la sostenibilidad no es un lujo reservado para grandes corporaciones. Con recursos limitados también se puede avanzar muchísimo. Lo que se necesita es implicación, una visión clara y un liderazgo fuerte desde la Dirección General. Si la sostenibilidad no se impulsa desde arriba y no se convierte en un plan transversal que alcance a todos los departamentos, mantenimiento, marketing, explotación, gastronomía, administración, se queda en iniciativas aisladas sin impacto real. Por eso es importante mostrar que con organización, compromiso y una buena planificación, cualquier empresa puede transitar hacia modelos más responsables”.

El Acuario Fluvial de Zaragoza ocupa uno de los tres pabellones temáticos de la Exposición Internacional Zaragoza 2008, es el mayor de Europa y uno de los mayores del mundo. Cuenta con 8.000 m2 construidos, de los cuales 3.400 m2 son expositivos.

En su charla va a mencionar retos ambientales actuales. ¿Cuáles identifica como los desafíos más urgentes que Aragón debe afrontar en materia de conservación y biodiversidad?

“Los retos no son solo de Aragón, sino globales, pero afectan directamente a nuestra comunidad. El primero es el cambio climático, un fenómeno real y ya visible: aumento de temperaturas, deshielo acelerado, eventos meteorológicos extremos como avenidas o riadas… No es una predicción teórica, sino un proceso en curso. El segundo es el reto hidrológico. El agua es un recurso limitado, con una presión creciente por parte del consumo agrícola, industrial y doméstico. Muchos expertos advierten que los grandes conflictos del futuro estarán relacionados con el agua. Gestionarla de forma responsable, sostenible y planificada es imprescindible. El tercer gran reto es la sexta extinción de especies. En los últimos 150 años la biodiversidad ha disminuido a un ritmo sin precedentes desde las grandes extinciones masivas. Y en este caso, el origen del problema no es natural: lo está causando el ser humano. Estamos empujando a miles de especies a la desaparición cada año. El planeta seguirá existiendo, pero si no frenamos el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, puede que el homo sapiens sapiens no forme parte del futuro. Por eso debemos actuar de forma urgente y decidida”.

Desde la perspectiva técnica y científica del acuario, ¿qué proyectos destacaría como referentes en innovación sostenible o en protección de ecosistemas?

“Más allá de la inversión en tecnología, bombas más eficientes, sistemas de filtración modernos, iluminación inteligente, climatización optimizada, una parte fundamental del avance ha sido la formación del personal. No sirve de nada comprar la mejor maquinaria si quienes la utilizan no entienden su impacto ni saben gestionarla de forma eficiente El mayor logro, sin duda, ha sido el proyecto de reducción del consumo de agua. Hace unos doce años realizamos un estudio exhaustivo para identificar cada punto de consumo: filtración de acuarios, climatización, restauración, eventos, mantenimiento… Analizamos uno por uno los procesos y buscamos mejoras específicas en cada caso. El resultado es sorprendente: entre 2014 y 2025 la colección de animales se ha multiplicado por seis, pasando de 1.000 a 6.000 ejemplares, y aun así hemos reducido el consumo de agua un 35%. Esta reducción se logró gracias a pequeñas mejoras sumadas: optimización de circuitos, cambios en sistemas de filtración, ajustes en climatización, mejoras en procesos internos y una concienciación constante de todo el personal. La clave fue entender que la sostenibilidad no depende solo de grandes inversiones, sino también de cientos de decisiones diarias bien orientadas”.

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El evento reúne empresas de diferentes sectores. ¿Qué oportunidades ve para que el ámbito empresarial y el medioambiental colaboren de manera más eficaz en beneficio del territorio?

“Primero, existe una oportunidad económica clara. Las mejoras sostenibles suelen traducirse en ahorro: menos energía, menos agua, menos residuos… y eso va directo a la cuenta de resultados. Segundo, existe una oportunidad de diferenciación. El cliente actual es mucho más consciente y valora que las empresas actúen de manera responsable. Las organizaciones que incorporan prácticas sostenibles generan más confianza y fidelidad. Y tercero, existe una obligación moral. Somos naturaleza y dependemos de ella. Si nuestras decisiones van en contra del entorno, no tienen recorrido. Trabajar alineados con la naturaleza siempre ofrece mejores resultados, tanto en bienestar como en sostenibilidad a largo plazo. Por eso, unir esfuerzos entre el tejido empresarial y el ámbito medioambiental no solo es posible, sino necesario”.

La educación ambiental es una parte esencial de su labor. ¿Qué impacto real cree que tiene en la sociedad y qué estrategias considera más efectivas para reforzarla?

“La pregunta es clave porque siempre nos planteamos si el mensaje llega realmente al visitante. Y la experiencia demuestra que llega más cuando existe una interacción directa. Las visitas guiadas son especialmente eficaces: cuando alguien te explica de primera mano lo que se hace, cómo se trabaja y por qué, el visitante comprende mejor la importancia de la conservación. También funcionan muy bien las campañas en colaboración con instituciones, como el Ayuntamiento de Zaragoza. Estas acciones amplifican el mensaje y lo hacen más accesible al público general. La cercanía es esencial. Si el mensaje se lanza de forma fría o impersonal, puede perderse. Pero cuando se explica con ejemplos, mostrando procesos reales y enfatizando el porqué de cada decisión, el impacto emocional y cognitivo es mucho mayor”.

Éboca participa como empresa organizadora de la jornada. ¿Cómo valora su implicación en la promoción de iniciativas centradas en la sostenibilidad y la responsabilidad empresarial?

“Muy positivamente. Éboca demuestra en su día a día que la sostenibilidad no es un eslogan, sino una práctica real. Lo vemos en su forma de trabajar, en sus instalaciones y en proyectos concretos como los nuevos envases reutilizables para transportar café, que reducen significativamente el volumen de residuos. La implicación del equipo también es notable: la cultura sostenible está presente desde la dirección hasta la última persona que se incorpora. Se transmite desde el primer día y acaba convirtiéndose en una manera de trabajar y de pensar. Cuando una empresa consigue normalizar las prácticas sostenibles, el éxito está casi asegurado”

Para quienes buscan llevarse ideas prácticas, ¿qué mensaje o recomendación final le gustaría transmitir para avanzar hacia un Aragón más consciente, preparado y sostenible?

“Que la sostenibilidad ha venido para quedarse. No es una cuestión debatible ni opcional.

Que no es tan difícil como parece: lo importante es tener un plan de acción claro, medible y revisarlo anualmente. Se puede trabajar con objetivos a tres o cuatro años y evaluar avances de manera sencilla. Y que no requiere inversiones enormes. Se puede invertir mucho, sí, pero con poca inversión también se pueden lograr grandes mejoras. Hay que quitarse el miedo, formarse, aprender de lo que han hecho otros y adaptarlo a cada realidad. La sostenibilidad ya forma parte de nuestro presente y, bien gestionada, puede mejorar incluso los resultados económicos de cualquier organización”.

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