La garnacha fue la protagonista, pero no estuvo sola. En una cata celebrada en Madrid, seis bodegas de la Asociación de Vinos de la Tierra de Aragón mostraron la diversidad de sus elaboraciones y dieron a conocer dos variedades poco habituales fuera de sus zonas de origen: la ribote y el derechero.
El encuentro reunió en el restaurante Kentya, en la calle Lagasca, a sumilleres, prescriptores y medios de comunicación. La cata estuvo dirigida por Pilar Cavero, reconocida como Mejor Sumiller de España en 2013, y contó con la participación del presidente de la asociación, Álex Ascaso, propietario de Edra Bodega. Los vinos procedían de tres de las cinco Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) que forman parte de la entidad: Bajo Aragón, Ribera del Gállego-Cinco Villas y Valle del Cinca.
La cita madrileña dio continuidad a la quinta Muestra de Vinos de la Tierra de Aragón, celebrada días antes en Zaragoza. Nacida en 2022 para acercar estas bodegas a los profesionales, la muestra contó en su última edición con la colaboración de la DOP Jamón de Teruel y la DOP Aceite del Bajo Aragón, además de una mesa dedicada a los aromas de la garnacha.
Seis vinos, tres territorios
La selección permitió recorrer distintos puntos del viñedo aragonés. Desde la IGP Bajo Aragón llegaron Garnacha Lagar, una garnacha tinta ecológica de Amprius Vinos; Derechero de Muniesa, de Bodegas Tempore, elaborado con la variedad que lleva el nombre de esta localidad turolense, y Pedra Seca Blanco, la garnacha blanca que Bodegas Pedra Volta elabora en Nonaspe.
Finca Valonga llevó desde el Valle del Cinca Entre Higueras, una garnacha tinta de Belver de Cinca. La IGP Ribera del Gállego-Cinco Villas estuvo representada por UN Garnacha Roble, de Bodegas Ejeanas, en Ejea de los Caballeros, y por Emociones, de Edra Bodega, en Ayerbe, un vino que combina garnacha, syrah y ribote.
Ribote y derechero aportaron así el contrapunto menos conocido de una cata dominada por la garnacha. Su presencia permitió hablar no solo de los vinos que elaboran hoy estas bodegas, sino también de las variedades que forman parte del patrimonio vitícola de sus comarcas.
Tras la cata se sirvieron productos aragoneses: tomate rosa de Barbastro, morcilla de Aragón, Longaniza de Graus, quesos de Letux, croquetas de Jamón de Teruel DOP y Jamón de Teruel DOP. El lugar elegido tampoco fue casual. Kentya está regentado por propietarios zaragozanos y mantiene en su carta vinos y productos de Aragón.
Un viñedo extendido por 192 municipios
La Asociación de Vinos de la Tierra de Aragón se constituyó en 2002 para dar visibilidad a pequeñas bodegas de zonas con tradición vitivinícola. Hoy reúne a once bodegas de cinco IGP: Bajo Aragón, Ribera del Gállego-Cinco Villas, Ribera del Jiloca, Valdejalón y Valle del Cinca. Entre todas abarcan 192 municipios aragoneses.
Las cinco indicaciones suman 1.081 hectáreas de viñedo, 520 de ellas de garnacha, y cuentan con 24 bodegas, de las que once pertenecen a la asociación. Según los datos facilitados por la entidad, este conjunto está vinculado a más de 250 viticultores de pequeños municipios y genera un valor económico superior a seis millones de euros.
Con la presentación en Madrid, la asociación llevó ante un público profesional algo más que seis referencias. Puso sobre la mesa el trabajo de bodegas repartidas por Aragón y un viñedo en el que, junto a la garnacha, sobreviven variedades con mucho menos escaparate.

















