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16 junio 2024

Nacho Royo: “Queremos que Zaragoza sea la capital iberoamericana en Europa de la cultura musical”

De la apertura de la mítica sala En Bruto de Zaragoza a la segunda edición del Vive Latino en la ciudad hay un trecho que se acerca ya a las cuatro décadas. Esa es la trayectoria del director del festival en España, Nacho Royo.

En una entrevista con Go Aragón, este promotor musical que ha traído a la capital aragonesa nombres como Rolling Stones o Metallica hace balance de cómo fue, en septiembre del año pasado, la primera entrega en el país de este festival nacido en México y que, desde 2022, tiene también parada en la capital aragonesa.

“Queremos conseguir que Zaragoza, culturalmente, sea la capital en Europa iberoamericana de la cultura musical”, destaca sobre el objetivo que persiguen con el Vive Latino en su ciudad, cuyo ayuntamiento nombró el pasado año como Hijo Predilecto.

El Vive Latino en Zaragoza, ¿viene para quedarse?

Sí, de hecho ya hay segunda edición, hemos arrancado mucho más fuerte que la anterior. También hay que tener en cuenta que, en la primera, hubo que aplazar por la pandemia, luego cancelar, luego volver a empezar y, justo cuando salimos a la venta, a los cuatro o cinco días cayó el ómicron, que también pegó un frenazo importante. Digamos que el festival no se estableció en la primera edición hasta casi tres años después de haberla iniciado pero, afortunadamente, fue un éxito espectacular, nunca había habido en la ciudad una cosa así. Y nosotros, desde el primer momento, veníamos con la convicción de que el sitio era el idóneo y de que queríamos quedarnos en Zaragoza. Afortunadamente, fue muy bien, todo se volvió a poner de cara para esta segunda edición y ahí estamos trabajando, con ilusión. También vemos que por parte del público va a ser un éxito parecido, si no superior a lo que hubo el año pasado.

La idea es quedarnos y dejarlo establecido en la ciudad por muchísimos años. No vamos renovando licencia anualmente, sino que la licencia se queda establecida, a no ser que nosotros rechacemos o que haya alguna cuestión que se nos escape, que por lo que sea no se pueda hacer. Pero, por parte de la organización, estamos convencidos de que vamos a estar aquí mucho tiempo.

¿Y el festival se guarda alguna sorpresa para este año?

Si te lo dijera, no sería sorpresa. Pero, en cuanto a artistas nuevos, te puedo decir que no. El cartel está cerrado, ¿qué puede ocurrir? Que quizás haya alguna colaboración… y queda mucho tiempo. Por poner un ejemplo, el año anterior, por circunstancias que todos conocemos, Bunbury no pudo estar; rápidamente buscamos algo y a los diez días teníamos a Amaral. Eso es lo único que puede pasar para que cambie el cartel; crucemos los dedos para que no sea necesario tener que buscar a alguien, porque eso supondría que a alguien le ha pasado algo. En cuanto a sorpresas, sí que hay actividades, como el año pasado fue la lucha mexicana, los mexicráneos… una serie de intervenciones artísticas, todo eso va a tener cabida. Quedan ocho meses y estamos en fase de definir las implantaciones, pero por supuesto que va a haber más cosas que solamente música.

Nacho Royo, durante la entrevista con Go Aragón. FOTO: Marcos Díaz
Nacho Royo, durante la entrevista con Go Aragón. FOTO: Marcos Díaz

¿Qué sensaciones dejó en la organización esta primera edición? 

Pues, para repetir, imagínate. Si la primera edición no hubiera salido como ha salido y después de todos los problemas que tuvimos, probablemente hubiésemos echado el freno de mano y ya. Pero salió incluso mejor de lo que pensábamos y tanto el público como las mismas instituciones, espónsores y los artistas, todos nos han empujado para seguir con el proyecto. Además, como es una cuestión de sinergias con el de Latinoamérica, también los artistas españoles van a México, a hacer el Vive Latino. De los que han estado en el festival en España, en el de México estarán Kase.O, Leiva, Sidonie, Miss Cafeína… hay como media docena de bandas solamente de España que van a tocar al Vive Latino por haber tocado aquí. Esas sinergias de bandas y de intercambio cultural entre Latinoamérica y España, para nosotros es clave. En un año, van a pasar alrededor de 80 bandas. En dos años igual te acercas a 40 bandas, porque esa es la idea, ir creciendo en un par de bandas cada año. Te vas a meter en cien bandas que han tocado en dos años en Zaragoza, grupos de toda Latinoamérica y de toda España porque, además, el festival no repite. En este cartel no hay ni un solo artista que estuviera el año pasado, tiene esa política de que ‘si has tocado este año, hasta dentro de tres no vas a volver a tocar en el Vive Latino’. Eso creemos que es muy importante porque da mucho escaparate a muchas bandas.

El año pasado, por ejemplo, centrándonos en Aragón, estuvieron los grandes; Enrique -Bunbury- se cayó, pero estuvo Amaral, estuvo Kase.O, estuvo R de Rumba… este año, claro, los grandes ya no pueden repetir, pero están Los Bengala, está Calavera, Tachenko, Gran Bob, Los Santos Inocentes… ya hay cinco bandas. Y ya no volverán a tocar el año que viene, habrá otras cinco diferentes. Nuestra idea es dar espacio a absolutamente todas las bandas y conseguir que sea una muestra de la cultura musical iberoamericana que está ocurriendo actualmente y lleva ocurriendo durante muchísimos años. Absurdamente, hemos vivido en España, creo, culturalmente de espaldas con Latinoamérica, cuando tendríamos que estar totalmente de frente.

Ese nexo con Latinoamérica, ¿es la apuesta que diferencia al Vive Latino en toda la oferta de festivales que hay en España?

Buscamos algo diferente. Primero, buscamos la comodidad del público; por supuesto, la de los artistas, pero también es muy importante la del público. Y eso pasa por una serie de cuestiones que tienes que cuidar mucho, desde los sanitarios hasta la comida, pasando por tener agua gratis en las fuentes… hay mil detalles que pasan desapercibidos que hacen que tú estés cómodo dentro de un festival. No hay que olvidar que te pegas 24 horas, 12 y 12, y tienes que tener zonas de sombra, zonas de alivio climatológico, tienes que poder comer bien, ir bien al baño… son una serie de condicionantes que son muy importantes.

Nosotros nos centramos mucho en ese tema, de la misma manera en que nos centramos en que el Vive Latino tiene un espíritu de no repetir bandas hasta pasados tres o cuatro años, y de crear esas sinergias con Latinoamérica y, sobre todo, uno principal, que es música en español. Eso creo que nos diferencia y el tener las sinergias con México, ese ‘tú vienes y yo voy’. Y, por supuesto, el espacio es imbatible.

Es cierto que en un festival puedes, si te centras solamente en lo económico, en vez de poner un baño de vacío y que cada vez que alguien salga de uno, una persona vaya y lo limpie, poner cuatro váteres químicos y se ha acabado el problema. El agua, la cortas y la vendes y, si quieres, pasa por caja. Como eso, hay muchas cosas que, cuidándolas, hacen que el público esté contento, repita y el festival se afiance. No estamos para un día. Esa es un poco la diferenciación que creo que hay con otros festivales que nacen y desaparecen. Hay otros que son súper masificados y nosotros tampoco buscamos eso. Nos vamos a quedar en 22.000 personas diarias y ya está, aunque tengamos un aforo dado por Protección Civil de más de 45.000 por día. Pero estaríamos hombro con hombro todo el festival y eso es insufrible. No queremos eso. Queremos conseguir que Zaragoza, culturalmente, sea la capital en Europa iberoamericana de la cultura musical, igual que Ciudad de México lo es con el Vive Latino de México, y eso no se hace ni en un año, ni en dos, ni en tres. Debe tener un recorrido que, además, durante el viaje lo disfrutes. Veremos hasta dónde llegamos.

El director del Vive Latino en España, Nacho Royo. FOTO: Marcos Díaz
El director del Vive Latino en España, Nacho Royo. FOTO: Marcos Díaz

Has comentado la exclusividad de la música en español. ¿No se contempla que en ediciones futuras, como sucede en el festival de México, actúen grupos anglosajones o de otros lugares?

Es posible que sí, por una cuestión muy sencilla. El Vive Latino de México va a cumplir 25 ediciones el año que viene. Ellos empezaron a introducir grupos anglos creo que en la sexta o la séptima edición. Pero porque si no pueden repetir, como es la filosofía del festival y de ahí no nos queremos bajar, y cada año haces 40 bandas diferentes, llega un momento en que se te acaban. Con el tiempo, supongo que sí, pero estamos hablando de mucho tiempo. La idea es, de momento y hasta bastante tiempo, contar solamente con artistas iberoamericanos.

¿Cómo llega a materializarse un Vive Latino en Zaragoza?

El director y fundador del Vive Latino México, Jordi Puig, es socio mío en América, a través principalmente de Enrique (Bunbury), desde hace 24 años. Y, desde hace años, viendo el Vive Latino allí, donde Bunbury ha sido tres o cuatro veces cabeza de cartel y uno de los artistas que más tirón ha tenido en el festival, me enamoré porque tiene un punto diferente a lo que son otros festivales. Y pensé, hace nueve o diez años, ¿por qué no en Zaragoza? Durante todo ese tiempo, como yo mientras tanto estaba trabajando, estaba más tiempo fuera que aquí en España, le iba dando vueltas. Y cada vez que venía aquí, pensaba de qué manera se puede armar. Porque este es un tema en el que tiene que haber muchísimos actores sociales integrados; si no, es imposible.

Yo lo iba proponiendo a las instituciones cada nueva legislatura. Porque, claro, cada uno tiene su forma de hacer política y todas son respetables. Hubo gente que me dijo ‘esto no lo veo por ningún sitio’ y ya tienes que esperar cuatro años. U otros que dicen ‘sí, esto está claro’, pero como el recinto es la mitad del ayuntamiento, la mitad del Gobierno de Aragón… era muy difícil, pero yo siempre lo llevaba en la cabeza. Y, finalmente, el año antes de la pandemia se cristalizó, se alinearon los astros y a partir de ahí empezamos. Y, viendo cómo arrancó, y entendiendo tanto las instituciones como los espónsores locales cuál era la filosofía del festival, dijeron ‘esto no se puede ir’. Si ahora, de repente, hay un cambio de política cultural en la ciudad, el año que viene no habrá Vive Latino porque es absolutamente imprescindible el apoyo de las instituciones.

Por todas estas circunstancias, estuvimos ‘que sí, que no’ durante nueve años; al final, cuando salió, a la pandemia se le ocurrió decir ‘pues ahora, tampoco’. Pero, al final, como buenos maños, al final del día lo conseguimos. Los aragoneses no es que seamos cabezones, es que tenemos razón (ríe).

Por cierto, aunque venga de México, el Vive Latino también ha contado con el talento de aquí

Totalmente. Cada vez más, lo queremos enraizar en Zaragoza. Nosotros nos mostramos, todo el mundo cogió el testigo y ahí seguimos. El día que no cojan los actores sociales el testigo, ese día, con la pena, nos tendremos que marchar. Pero tenemos toda la intención de quedarnos aquí y sabemos que, para quedarnos aquí, tenemos que hacerlo local. Y eso quiere decir que las inversiones económicas se queden aquí, que los trabajadores sean de aquí, que las mayores empresas que puedan participar sean de aquí, que a las bandas, en la mayor medida de lo posible, hay que darles su espacio. Nuestra intención es seguir en eso para que el festival se quede en Zaragoza. Además, cada vez la lucha va a ser más fuerte para que se quede, porque hay otras ciudades que quieren el Vive Latino, este festival es caramelo. Por ejemplo, en Sevilla, si llega el año colombino, qué mejor se puede hacer que el Vive Latino. Este intercambio cultural, la verdad es que gusta. Y también creo que la ciudad no se puede permitir perder esto, lo pienso así, sinceramente. Solamente por el retorno económico que tiene, sería ridículo, ya que lo hemos conseguido traer hasta aquí.

Al margen del festival, el año pasado recibiste el título de Hijo Predilecto de Zaragoza, ¿qué supuso ese reconocimiento?

Lo primero, sorpresa. Nunca te lo esperas. Que te reconozcan en tu ciudad tu labor profesional es muy bonito, que, además, te lo reconozca por unanimidad en un acto así, es increíble y, sobre todo, viendo mi trayectoria profesional (ríe). Es un milagro, prácticamente. La verdad es que fue una sorpresa, una alegría y un orgullo muy grande. Empecé desde pequeñito con esto, era como el apartado, el melenudo… y que los que antes te cerraban la sala te reconozcan como Hijo Predilecto es bonito.

Desde la sala En Bruto hasta el Vive Latino, ha habido un recorrido largo…

Muy largo porque yo la En Bruto la abrí con 21 años, hace ya 37 años. Al principio, aquí fue muy difícil también porque la sala no dejó de ser absolutamente avanzada a los tiempos que marcaba la sociedad zaragozana; de ahí vino mucho también la clave del éxito. Fue una lucha tremenda, no había manera de que te dieran licencias, lo vecinos, la gente, la calle, la noche… y 37 años después, te hacen Hijo Predilecto, pues dices, ‘algo por lo menos habré hecho bien’.

Algo habrá ayudado haber traído como promotor nombres como Rolling Stones o Metallica, ¿no?

Desde luego. De hecho, la lista de artistas que han venido es espectacular. La verdad es que como promotor siempre he tenido, excepto con Bunbury, lógicamente, que es otra cosa, a Zaragoza en la cabeza. ¿Por qué? Primero, porque es una plaza que no es fácil y, ¿qué es lo que ocurre al no ser fácil? Que no hay competencia. Y lo que ocurre al no haber competencia es que haya muchas cosas a las que no puedes optar, pero cuando cae, cae gordo. Hay que emplear todas esas energías y esfuerzos, estar muy pendiente de todos esos artistas para ver cuándo tienen el hueco y entrarles, porque nunca vas a poder competir con Madrid o Barcelona, jamás en la vida.

Con los Rolling Stones ocurrió que tenían una fecha libre colgada en Europa. Se cayó no sé qué ciudad, no recuerdo, es posible que Ámsterdam, y se quedó una fecha libre. Con un mes y medio me llamaron para decirme ‘tenemos este día libre, ¿lo quieres?’. Yo estaba en América con Enrique de gira. Me agarré un avión rápidamente, me vine para aquí y lo montamos en la Feria de Muestras, porque en La Romareda no cabía el montaje. Y se hizo en tiempo récord, en un mes y medio. Porque tú no puedes entrar a pelearle la plaza a las ciudades donde van los artistas grandes.

Con Metallica ocurrió tres cuartos de lo mismo. Iban de Oporto o de Lisboa a París y pasaban por aquí. Cuando me enteré, les hice una oferta económica que estaba muy por debajo de lo que cobran. Y cayó; único concierto en España. En tres días había 45.000 entradas vendidas. Así es cómo se consigue, no hay otra forma.

¿Y cómo es trabajar con artistas de esta talla?

Si eres profesional, fácil; si no eres profesional, un infierno. Tienes que se tan profesional como ellos, y ser tan profesional como los Rolling Stones quiere decir ser el mejor profesional. Si no, no tienes ni opción para poder entrar. Tienes que tener un curriculum; saben perfectamente quién eres, cómo te manejas, qué artistas has hecho anteriormente, qué vas a hacer después, cómo estás conectado, con quién trabajas, cómo trabajas… y ahí te dan la confianza. Y, si eres profesional, problema cero.

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