La provincia de Zaragoza se transforma durante la Semana Santa en un mosaico vivo de devoción, patrimonio y tradiciones ancestrales. Más allá del esplendor urbano de la capital —declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional—, son numerosos los municipios que mantienen vivas procesiones, cofradías y actos litúrgicos con siglos de historia. En 2025, Fuentes de Ebro se incorporó a esta selecta lista al ser declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, sumándose a otros once municipios zaragozanos que ya contaban con este reconocimiento: Alagón, Ateca, Ariza, Calatayud, Caspe, Ejea de los Caballeros, Pinseque, Tarazona, Tauste, Torrijo de la Cañada y Used.
Zaragoza: la capital de la Pasión
La Semana Santa zaragozana es un referente nacional. Con más de 40 cofradías y hermandades, sus procesiones recorren el casco histórico entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección. Destacan la Procesión del Santo Entierro (Viernes Santo), la más larga y antigua de España, y la del Encuentro o del Silencio. Los pasos barrocos y renacentistas, muchos de ellos obras de artistas como Gregorio Fernández o los Hermanos Giral, se combinan con el fervor de miles de cofrades encapuchados. No faltan los recorridos por la Basílica del Pilar, la Seo o la iglesia de San Pablo. En los días previos, la Ruta Cofrade permite visitar templos y ver de cerca los pasos.
Fuentes de Ebro: el nuevo miembro del club de honor
Este año, Fuentes de Ebro (a solo 25 km de Zaragoza) celebra su Semana Santa con el sello oficial de Fiesta de Interés Turístico de Aragón. Sus raíces procesionales se remontan al siglo XV, aunque la organización actual data de 1950. Cinco cofradías (San Antón, El Nazareno, Cristo Crucificado, La Dolorosa y Santo Entierro) reúnen a cerca de 1.000 cofrades que sacan a la calle pasos de gran valor artístico. Entre los actos más emotivos figuran el pregón (con entrega del “Tambor de Oro”), la procesión de las Tres Caídas o la del Santo Entierro. El reconocimiento valora la belleza de sus procesiones, el trabajo conjunto de la Junta de Cofradías, la Parroquia, Territorio Mudéjar y el Ayuntamiento, y su singularidad dentro del patrimonio aragonés.
Alagón: tradición desde el siglo XIII

En Alagón, ocho cofradías mantienen una tradición de más de cuatro siglos. Sus procesiones destacan por los pasos a hombros y actos como el Vía Crucis del Silencio o el Encuentro en la Plaza de España. El ambiente es solemne y muy participativo.
Ateca: la procesión más teatral
Ateca ofrece una de las representaciones más singulares: la procesión del Santo Entierro (Viernes Santo) incluye 40 escenas bíblicas vivientes y pasos históricos, como “La Muerte” (de 1661), un esqueleto femenino que preside el cortejo. Es una mezcla única de devoción y teatro popular.
Calatayud: pasos y personajes bíblicos

En Calatayud, la procesión del Santo Entierro (con raíces en el siglo XV) reúne 24 pasos y más de 300 personajes caracterizados. Las procesiones nocturnas por el casco antiguo mudéjar son impresionantes.
Caspe: sobriedad castellana
Caspe destaca por su estilo sobrio, similar al de Castilla y León. El Viernes Santo, nueve cofradías participan en procesiones centradas en la Vera Cruz y el recogimiento.
Ejea de los Caballeros: fervor y antigüedad
Desde el siglo XVI, Ejea vive su Semana Santa con más de 1.600 cofrades. La procesión de la Santa Cama y el pregón son momentos culminantes.
Pinseque: Pasión teatralizada
En Pinseque, la Pasión se representa de forma teatral, con alabarderos custodiando al Cristo Yacente. Es una experiencia inmersiva y emotiva.
Tarazona: bajo el Moncayo
Tarazona presume de una Semana Santa con una docena de pasos y diez cofradías. Los “alabarderos”, “ensacados” y “carrapuchetes” desfilan por calles medievales con el Moncayo de fondo. Su declaración como Fiesta de Interés Turístico data de 2005.
Tauste: desde 1589
Tauste conserva procesiones como la de los Siete Dolores o el Santo Entierro, con gran participación popular desde finales del siglo XVI.
Torrijo de la Cañada y Used: dramatismo y recuperación
Torrijo de la Cañada combina Vía Crucis con representaciones vivientes de la Crucifixión. Used, recuperada en 2007 y declarada en 2017, incluye soldados romanos y personajes bíblicos en sus actos.
Ariza: la Bajada del Ángel
En Ariza, la Bajada del Ángel (desde 1902) es única en Aragón por su verso inédito recitado por el ángel que libera a la Virgen.
Estos doce municipios —con Fuentes de Ebro como la incorporación más reciente— demuestran la riqueza diversa de la Semana Santa en la provincia de Zaragoza. Cada uno aporta su matiz: silencio, tambores lejanos, pasos barrocos, representaciones vivientes o encuentros multitudinarios. Visitarlos durante estas fechas permite descubrir no solo la fe aragonesa, sino también su patrimonio mudéjar, renacentista y natural, desde las riberas del Ebro hasta las faldas del Moncayo.
Si buscas una experiencia auténtica, planifica tu ruta: combina la intensidad de Zaragoza con la intimidad de estos pueblos. Aragón, en Semana Santa, late al ritmo de la tradición.














