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30 enero 2023

Valle de Vió, un valle ajeno al turismo de masas

Este valle es uno de los rincones escondidos de España. Hablamos de rincones escondidos cuando un lugar aún no ha sido descubierto por el turismo de masas, pero en este caso, el Valle de Bió está realmente escondido entre las montañas, al sur del gran Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Marcado por el curso del río Yesa, este lugar es la escapada ideal para quienes buscan naturaleza y tranquilidad.

Gran parte del territorio del Valle de Vió pertenece al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, sin duda una de las joyas que esconde Aragón. Los ríos Aso, Yesa y Bellós bañan esta región, lo que la dota de unos paisajes y una belleza fuera de lo común. Fanlo, Buerba, Bió, Nerín Yeba, Buisán, Gallisué, Ceresuela y Sercu pequeños pueblos situados a más de 1.000 metros de altitud son los que conforma en valle, pueblos que se han de visitar si uno decide recorrerlo y disfrutar del mismo. Aquí, en el valle de Vio (Bal de Bió​ o Ballibió en aragonés) la naturaleza es la protagonista.

Qué ofrece el Valle de Vió

No hay grandes monumentos que visitar en el valle, aunque en Fanlo, el pueblo más grande del valle, se puede visitar la Casa Ruba, una casa señorial del siglo XVI. En Bió se encuentra la iglesia de San Vicente, un templo del siglo XIII que cuenta con una serie de interesantes pinturas románicas. En 1976 fueron llevados al Museo Diocesano de Barbastro para su conservación, pero la iglesia sigue guardando su memoria.

Lo importante en estos pequeños pueblos es permitirse el placer de pasear por sus calles y, cuando sea posible, hablar con sus habitantes. De este modo, conocerás su forma de vida, su cultura y la historia del Valle de Bió, tan importante como la de las grandes capitales geográficas.

Valle de Vió
Fanlo de https://www.flickr.com/photos/mingofalote/

Fanlo

En Fanlo seguramente apreciará las casas de piedra que pertenecieron a las grandes familias de los siglos XVI y XVII. Pero, sobre todo, le encantará el lugar que lo enmarca, con los macizos de fondo y los mil colores que rodean los edificios. O quizás, sólo un color, durante los meses de invierno: el de la nieve. Durante estos meses de invierno, también es posible disfrutar de la estación de esquí Fanlo-Valle Vío, a 2.000 metros de altitud y en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En estos lugares se pueden descubrir las conocidas como chimeneas de caza de brujas, típicas del Alto Aragón, que despiertan el lado más imaginativo del viajero. Se pueden apreciar especialmente en Buerba, donde hay una escultura dedicada a las mujeres del valle que durante mucho tiempo acarrearon agua para sus familias.

Iglesia de San Vicente

En los últimos años se ha hecho un esfuerzo considerable por recuperar los caminos que históricamente unían los pueblos del valle. A esta red de senderos se suma la que es propiedad del Parque Nacional. Entre los dos, las posibilidades de senderismo en el Valle de Bió son infinitas.

El Cañón de Añisclo

Si eres senderista debes conocer este Cañón, o seguramente habrás oido hablar de él.  Esta garganta profunda fue generada por la erosión glaciar y después por la erosión fluvial del río Bellós. Este cañón, forma parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido , cuenta con atractivas cascadas, un frondoso bosque y un espectacular entorno natural.

Valle de Vió

Nerín

Es un pueblo medieval, de pequeño tamaño, hermoso sin pretenderlo, con la Iglesia de San Andrés como mejor ejemplo de este tiempo pasado. No lejos se encuentra la vieja Ermita de Santa María, de estilo románico. Conserva aún su ábside cubierto, así como un gran arco apuntado que nos ayuda a hacernos una idea de cómo era la construcción en su momento de máximo esplendor.

Buerba

Gran parte de las casas que vemos en la actualidad son originarias del Siglo XVI: Casa Laplaza, Casa Tomás, Casa Maruja, la Iglesia de San Miguel… nos muestran la importancia que debió Buerba en el pasado de Aragón.

En esta plaza el pueblo rindió un homenaje a las mujeres, que durante muchos años acarreaban el agua desde la fuente de la plaza hasta sus hogares.

¿Por qué no habíamos oido hablar antes de este valle?

Crecer a la sombra de un arbol tan grande y reconocido como es el Valle de Ordesa, no es fácil. Esto ha sido, en nuestra opinión, el motivo por cual el valle de Vío, tan escondido, tan silencioso, ha permanecido en la sombra. Aunque esto no es una desventaja, pues le ha permitido permanecer ajeno al turismo de masas, manteniendo su carácter y encanto.

 

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