Las ventas minoristas y de servicios crecieron un 9,3% durante los siete primeros meses de 2026, mientras el país recibió cerca de 13,8 millones de visitantes internacionales. El avance del mercado interno gana importancia en una economía tradicionalmente muy vinculada a las exportaciones.
Vietnam ha construido buena parte de su crecimiento económico de las últimas décadas sobre la industria y las exportaciones. La llegada de inversión extranjera, su integración en las cadenas de producción asiáticas y una extensa red de acuerdos comerciales han convertido al país en una importante plataforma manufacturera. Sin embargo, otro componente empieza a adquirir mayor peso: el consumo de sus más de 100 millones de habitantes.
Las ventas minoristas de bienes y servicios alcanzaron durante los siete primeros meses de 2026 los 4.268 billones de dongs, unos 162.400 millones de dólares, lo que supone un incremento interanual del 9,3%. Descontado el efecto de la inflación, el crecimiento real fue del 6,7%, según los datos publicados por VietnamPlus.
El comportamiento del mercado interno resulta especialmente relevante en un momento de incertidumbre para el comercio internacional. Vietnam mantiene una elevada exposición a la demanda exterior, por lo que el fortalecimiento del consumo doméstico permite disponer de una fuente adicional de actividad frente a posibles alteraciones en sus principales mercados de exportación.
La evolución tampoco responde únicamente a la venta de productos. Los servicios vinculados al turismo, la restauración y el ocio están creciendo a un ritmo elevado y empiezan a tener un efecto significativo sobre la actividad de empresas y comercios.
El turismo supera los niveles anteriores a la pandemia
Vietnam recibió cerca de 13,8 millones de visitantes internacionales entre enero y julio, un 23% más que durante el mismo periodo del año anterior. La cifra supera además en aproximadamente un 25% los niveles registrados antes de la pandemia, confirmando la recuperación de un sector que el país considera estratégico.
El aumento de viajeros se está trasladando directamente a la economía. Los ingresos procedentes de los servicios turísticos crecieron un 19,9% durante los siete primeros meses del año, mientras los correspondientes al alojamiento y la restauración avanzaron un 14,8%.
La combinación de más visitantes internacionales y un mayor consumo interno está beneficiando a hoteles, restaurantes, agencias de viajes, comercios, transporte y actividades de ocio. También favorece la inversión en nuevas infraestructuras y servicios turísticos, especialmente en los principales destinos urbanos y costeros del país.
Vietnam cuenta con algunos factores que ayudan a explicar este crecimiento. A una oferta que combina grandes ciudades, patrimonio cultural, naturaleza y destinos de playa se han sumado durante los últimos años mejoras en las conexiones internacionales y medidas destinadas a facilitar la entrada de visitantes.
La competencia regional, sin embargo, es intensa. Tailandia, Malasia, Indonesia y otros destinos del sudeste asiático buscan también aumentar la llegada de viajeros y el gasto realizado durante sus estancias. Para Vietnam, crecer en número de turistas será importante, pero también lo será conseguir que permanezcan más tiempo y consuman más servicios dentro del país.
Un mercado de más de 100 millones de consumidores
El turismo explica solamente una parte del avance de los servicios. La transformación demográfica y urbana de Vietnam está modificando también los hábitos de consumo de su población.
El país superó los 100 millones de habitantes en 2023 y cuenta con una población relativamente joven. El aumento de las rentas, la urbanización y la extensión del comercio electrónico están favoreciendo el crecimiento de nuevas categorías de productos y servicios.
Este proceso resulta especialmente visible en Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, pero se está extendiendo también a otras ciudades. Grandes cadenas comerciales, empresas tecnológicas y marcas internacionales compiten por posicionarse en un mercado que durante años fue observado principalmente por su capacidad productiva y que empieza a resultar atractivo también por su capacidad de consumo.
Para las compañías extranjeras, el cambio de perspectiva es significativo. Vietnam ya no interesa únicamente como lugar desde el que fabricar productos destinados a Estados Unidos, Europa o el resto de Asia. Su mercado doméstico empieza a tener suficiente dimensión como para justificar estrategias comerciales específicas.
El crecimiento del comercio electrónico refuerza esta evolución. El uso generalizado del teléfono móvil y la rápida digitalización de los pagos y servicios están facilitando el acceso de consumidores y empresas a nuevas formas de compra, especialmente entre la población urbana.
Hanói quiere estimular la demanda interna
El Gobierno vietnamita pretende aprovechar este comportamiento para reforzar el peso del consumo dentro de la economía. Vietnam se ha fijado para 2026 un objetivo de crecimiento del PIB de al menos el 10%, una meta que exige mantener un fuerte ritmo de actividad en diferentes frentes.
Entre las medidas utilizadas para estimular la demanda se encuentran programas promocionales, campañas comerciales y grandes eventos destinados a favorecer las ventas. Iniciativas como Vietnam Grand Sale 2026 o la Feria de Otoño forman parte de una política que busca movilizar el consumo y conectar mejor a productores, distribuidores y compradores.
El turismo desempeña un papel complementario. La llegada de visitantes internacionales genera una demanda que se distribuye entre numerosas actividades y permite introducir ingresos procedentes del exterior sin depender de la exportación tradicional de mercancías.
La estrategia tiene también sus límites. Un crecimiento duradero del consumo dependerá de la evolución de los salarios, el empleo y la confianza de los hogares, mientras el turismo tendrá que acompañar el aumento de visitantes con mejoras en servicios, infraestructuras y calidad de la oferta.
Vietnam amplía las bases de su crecimiento
La evolución del consumo coincide con otros cambios que están teniendo lugar en la economía vietnamita. El país continúa atrayendo inversiones industriales, pero intenta que una parte creciente se dirija hacia actividades de mayor valor añadido.
La reciente inversión de la japonesa Tokuyama en una planta de procesamiento de polisilicio de alta pureza para semiconductores en Ciudad Ho Chi Minh muestra esa evolución. Al mismo tiempo, las autoridades están preparando nuevas políticas para atraer profesionales cualificados y especialistas internacionales en ámbitos como ciencia, tecnología e inteligencia artificial.
Industria avanzada, talento, consumo y turismo forman parte de procesos diferentes, pero ayudan a explicar cómo está cambiando la economía vietnamita. El país continúa dependiendo en buena medida de su capacidad exportadora y de la inversión extranjera, aunque el crecimiento de su mercado doméstico introduce un elemento que hace unos años tenía bastante menos peso.
Para las empresas internacionales, esa transformación abre una doble perspectiva. Vietnam sigue ofreciendo una plataforma industrial integrada en las cadenas asiáticas de producción, pero es también un mercado de más de 100 millones de habitantes con un consumo creciente y un sector turístico que ya ha superado los niveles anteriores a la pandemia.
Los datos de los primeros siete meses de 2026 muestran que esa segunda dimensión está adquiriendo mayor importancia. El reto será convertir el crecimiento del consumo y la recuperación del turismo en una base estable de actividad que reduzca, al menos parcialmente, la elevada exposición del país a los ciclos del comercio internacional.



















