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Arte que cuida: Zaragoza reivindica la cultura como motor de salud en las IX Jornadas Arte y Salud

El Centro Joaquín Roncal ha acogido esta semana -el pasado jueves 30 de abril-  una nueva edición de las XI Jornadas Arte y Salud, coordinadas por Juan Royo, donde profesionales sanitarios, artistas, empresas y entidades sociales han defendido el poder terapéutico del arte y su papel en la construcción de una sociedad más inclusiva, consciente y saludable. La jornada, tras once años de trayectoria, consolida el papel del arte como herramienta esencial para el bienestar físico, emocional y social.

Zaragoza volvió a situar el arte en el centro del bienestar. No solo emociona -la música, la danza, la pintura, el teatro, el cine, la literatura…- el arte también cura, conecta y transforma. Esta ha sido la idea central que ha recorrido la XI Jornada Arte y Salud, celebrada este jueves 30 de abril en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, de la Fundación CAI, en una edición que confirma la madurez de un encuentro que cumple ya once años vinculando cultura y bienestar.

La jornada, bajo la coordinación de Juan Royo, reunió a profesionales de la salud, artistas, empresas y entidades sociales en torno a una premisa compartida: las artes y la creatividad tienen un impacto directo en cómo nos sentimos y, por tanto, en nuestra salud integral. “¿Quién no se ha sentido mejor después de ver una buena película o escuchar una canción?”, se planteó durante el encuentro. El arte, coincidieron los ponentes, actúa en múltiples dimensiones: mejora el estado físico, fortalece las relaciones sociales y contribuye al equilibrio emocional.

En la apertura, Guillermo de Vilchez, de MAZ, insistió en una idea clave: no hace falta ser artista para beneficiarse del arte. “Cantar es bueno, aunque cantes mal; pintar es bueno, aunque no sepas pintar, aunque nadie lo valore. Cualquier actividad creativa es buena para la persona”.

Desde el inicio, el mensaje fue claro: el arte no es un complemento, sino una herramienta esencial para la vida. Música, literatura, teatro, danza o cine actúan como catalizadores emocionales capaces de mejorar el estado de ánimo, fortalecer vínculos y favorecer el autoconocimiento. En la misma línea, Manu Gil, de MAZ, destacó el recorrido de estas jornadas, que desde hace más de una década conectan arte y salud laboral para cientos de miles de trabajadores. En un contexto marcado por el estrés, la ansiedad o el insomnio —definidos como nuevas epidemias sociales—, el arte se presenta como una vía directa hacia el bienestar.

Inclusión y creatividad: el ejemplo de ‘Manar’

Uno de los momentos más significativos o destacados de la jornada fue el desfile de modelos con discapacidad y la presentación de ‘Manar’, una línea de bisutería artesanal creada por personas con discapacidad intelectual del colectivo Amibil, en Calatayud.

El proyecto, nacido en el Centro Ocupacional El Codoñal, simboliza la creatividad como herramienta de inclusión y ejemplifica cómo el arte impulsa la autonomía, la autoestima y la visibilización de capacidades. Cada pieza —collares, pendientes y anillos elaborados con distintos materiales como cerámica, resina o abalorios— es fruto de un proceso creativo colectivo que simboliza valores como la diversidad, la colaboración y la fluidez. No solo talento artístico, sino también procesos de aprendizaje, autonomía y crecimiento personal.

“El arte es la herramienta que mejor permite mostrar sus capacidades y romper prejuicios”, defendió Juan Royo, insistiendo en que la expresión artística es clave para construir una sociedad inclusiva. “Se rompen prejuicios y se visibilizan capacidades”, destacó Juan Royo, quien defendió el arte como vía efectiva para construir una sociedad más inclusiva y diversa.

Detrás de esta iniciativa hay más de tres décadas de trabajo de la asociación, que ha convertido el arte en eje central de su actividad, integrándolo en la vida cotidiana de las personas con discapacidad intelectual como fuente de bienestar emocional y social.

La salud visual, mirar como derecho

La dimensión internacional llegó de la mano de la ONG Ilumináfrica, que expuso su labor en el ámbito de la salud visual en África,  Sus responsables, Jesús Castillo Laguarta y Enrique Mínguez Muro, recordaron que millones de personas sufren ceguera evitable —94 millones por cataratas, — y alertaron del impacto de enfermedades parasitarias aún presentes en algunas regiones.

La organización trabaja, especialmente en Chad y Senegal, para garantizar intervenciones oftalmológicas gratuitas y reivindicar la salud ocular como un derecho universal. Según los datos expuestos, recogidos en la memoria de 2007-2025, IluminÁfrica ha realizado en estos años 89 expediciones, en las que han desarrollado 8.569 intervenciones quirúrgicas, 39.114 consultas, 10.786 gafas de sol, 13.572 gafas graduadas, entre otros datos.  Junto a las cataratas, el continente invisible africano sufre enfermedades parasitarias que provocan la pérdida de visión. Ilumináfrica ofrece intervenciones quirúrgicas y atención oftalmológica gratuita a personas sin recursos, alineándose con los objetivos de la OMS en salud visual.

Arte, empresa y liderazgo femenino

El liderazgo femenino también tuvo un espacio destacado con las intervenciones de empresarias vinculadas a ARAME, la asociación de empresarias aragonesa, referente en todas España en el liderazgo e impulso del talento femenino. 

En un formato ágil, y en sendas redondas, Marta Muñoz (STP Europa), Ruth Barranco (Interiorismo), Ester Canales, Raquel Anadón (Teatro de las Esquinas), Maite Suarez (Tickamore), Mercedes Puntes, María Pilar Biota (Ibydal) y Mónica Anchelergues (Con Peques Zgz) compartieron experiencias donde el arte y el diseño se convierten en herramientas de transformación personal y profesional.

Desde el interiorismo hasta la psicología o el desarrollo de proyectos culturales accesibles, las ponentes coincidieron en el carácter terapéutico del proceso creativo: descubrir la identidad, construir una marca y comunicarla tiene un fuerte componente terapéutico, es también un ejercicio de bienestar. 

Espacios como el Teatro de las Esquinas reforzaron esta idea, reivindicando el arte en vivo como experiencia transformadora tanto para el público como para quienes lo practican.

Cultura accesible, salud para todos

Otro de los ejes de la jornada fue la accesibilidad cognitiva. Clara Álvarez, de Plena Inclusión Aragón, y Manu Gil, de MAZ, destacaron la importancia de la lectura fácil como herramienta para garantizar que la información —especialmente en ámbitos como la salud— sea comprensible para todas las personas. Ambos presentaron iniciativas como la adaptación de folletos a lectura fácil, subrayando que comprender la información sanitaria o cultural es un derecho básico. 

Lejos de simplificar en exceso, la metodología de lectura fácil busca claridad sin perder rigor, beneficiando no solo a personas con discapacidad intelectual, sino también a colectivos diversos (mayores, extranjeros o cualquier ciudadano)  ante textos complejos reforzando el derecho universal a comprender. 

En esta línea, se anuncio un proyecto único: la adaptación de obras literarias aragonesas y la creación de audiolibros accesibles, demostrando que el acceso a la cultura también forma parte del cuidado de la salud.

Turismo, cultura y bienestar

La XI Jornada Arte y Salud contó a lo largo de la mañana con más debate en torno a dos mesas redondas. En una de ellas se abordó el papel del turismo sostenible y la cultura como generadores de bienestar. El director del Camping de Zaragoza, Unai Mensuro, el director del Plan de Sostenibilidad Social del Turismo de Aragón, Alfredo Cortés, y Raul Benito, de Eboca, pusieron el foco en el cuidado de trabajadores y visitantes, apostando por experiencias más humanas, inclusivas y conectadas con el territorio. El consenso fue amplio: no puede haber un turismo saludable sin cuidar a quienes lo hacen posible.

“El arte no es un lujo, es una necesidad”

A la mesa redonda de sostenibilidad le siguió una segunda en torno a la divulgación de la cultura, el deporte y los valores. Moderada por Sergio Muro, creadores y artistas como Isabel Soria (directora y realizadora de documentales históricos), David Guirao (ilustrador) y Diego Camarero (deportistas y documentalista) expusieron claramente que el arte no es un lujo, sino “una necesidad”. Una herramienta que permite mirar hacia dentro, abrirse a los demás y mejorar la calidad de vida. La idea se repitió con insistencia en esta cita: el arte transforma. No solo a quienes lo crean, sino también a quienes lo reciben. Actúa como puente entre personas, como refugio emocional y como motor de cambio social.

En un contexto marcado por el estrés, la ansiedad o la depresión, iniciativas como Arte y Salud reivindican la cultura como parte de la solución. Porque, como se repitió en varias ocasiones, el arte no solo se contempla: se vive, se comparte y, sobre todo, se siente.

Las XI Jornadas Arte y Salud cerraron con esa certeza colectiva: fomentar la creatividad, la cultura y la inclusión no es solo una apuesta estética o social, sino una estrategia imprescindible para mejorar la salud y la calidad de vida.

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