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5 noviembre 2022

Cristina Fallarás: “El problema no es la presencia; las mujeres no llegan a puestos de responsabilidad”

Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968) es periodista, analista política, escritora y defensora, por encima de todo, de los derechos de la mujer. En el 2018 impulsó el hastag #Cuéntalo para que mujeres de todo el mundo explicaran en primera persona las agresiones sexuales que habían sufrido.

En una entrevista para Go Aragón, María Frisa nos decía que la novela negra es el género más machista que existe. Fuiste la primera y única mujer en ganar el Premio Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón por Las niñas perdidas (2011). Rompiendo estereotipos.

La novela negra es profundamente machista, pero yo creo que casi todas las novelas hasta cierto momento han sido machistas. En este momento se está publicando más literatura de mujeres, pero es que todo es machista en la literatura: las editoriales son machistas, los premios son machistas… en el Hammett no hay premiadas pero en el Premio Nacional de Narrativa, en el de Ensayo hay poquísimas… La literatura es una construcción machista en general. Luego hay géneros netamente machistas porque solo salen hombres, como la novela negra en literatura, o el bélico o el western en cine. Solo salen hombres, hombres alcohólicos, policías… y las mujeres son la mujer fatal, la rubia despampanante que o bien es alcohólica o es puta.

¿Por qué no se mejora?

Algo sí se mejora, de muy pocos años a esta parte hay muchas más mujeres que están escribiendo en todos los géneros y sobre todo más editoriales que se han decidido a publicar a mujeres. A las mujeres que fueron publicadas las tenemos que estar rescatando ahora porque han sido olvidadas de la historia de los libros. De cualquier forma hay una inercia: los editores son hombres, los jurados son en su mayoría hombres, entonces se premia a hombres y se lee a pocas mujeres. Durante muchos años se creyó que existía la denominada literatura de mujeres, una literatura para mujeres que estaba formada por novelas románticas, y eso hizo mucho daño.

La mayoría de las veces estaba escrita por hombres.

Sí, claro, muchísimas veces. Fíjate que el último Premio Planeta lo escribieron tres hombres bajo el nombre de una mujer.

En general, ¿falta participación y representación de la mujer en la vida pública?

Sí. En la política cada vez menos porque la exigencia de paridad ha hecho que los partidos se pongan las pilas y que tanto en el Congreso como en el Senado haya una mayor participación de mujeres. De todas maneras, es una participación residual o falsa porque luego en las grandes empresas y en los consejos de administración, que es lo que hace funcionar el país, la presencia de mujeres en anecdótica, prácticamente no hay o están porque tienen que estar. Hay un problema no solo de la presencia de las mujeres, sino de dónde están. Yo he sido muchas veces subdirectora, subjefa… pero no llegas nunca al punto alto. Puede haber muchas mujeres en un laboratorio o en un periódico, pero las fichan como becarias o en el último tramo. Si te fijas solo hay dos directoras de todos los periódicos que tenemos. Y así en todo. Si te fijas, los candidatos a presidente del gobierno son hombres. El problema ahora no es la presencia, es que no llegan a los puestos de responsabilidad.

¿Y cómo se siente una tertuliana política como tú en un mundo de hombres?

Se sigue pensando que la mujer tiene que estar en el ámbito privado y a las que pasamos al ámbito publico se nos maltrata a lo vestida. Yo he sufrido amenazas de muerte, persecuciones por la calle, algún empujón, me han escupido, pintaron mi puerta, amenazaron de muerte a mis hijos… ¿Porque soy Cristina Fallarás? No. A las mujeres en general no les pasa eso, ¿Porque tengo presencia pública? Pues igual tampoco, porque hay muchas actrices que tienen presencia pública y no les pasa. Es porque en lo público participo políticamente. A las mujeres que llegamos a participar políticamente en lo publico la sociedad nos castiga de una manera abrumadora y esto hace que te retires de algunos espacios. Dejé mi cuenta de Twitter porque era agredida cada minuto del día.

cristina fallarás
(Foto: Vanesa Esteban)
¿Conoces a otras mujeres que les suceda lo mismo?

El año pasado más de 200 mujeres con presencia pública pertenecientes a los ámbitos de la cultura, el periodismo, la abogacía, la política, etc; firmamos un manifiesto contra las agresiones machistas. Denunciamos agresiones constantes y no era por ser de izquierdas ya no éramos todas de izquierdas, había también mujeres de derechas.

Volviendo a la literatura, pero también a la narrativa del día a día en general… ¿Sería diferente el mundo si la historia la contaran las mujeres?

Por supuesto. La mirada de la mujer es otra. No existe una narrativa creada por mujeres. Ahora aparece una literatura muy interesante que mira el mundo desde el punto de vista de la mujer y describe los intereses y preocupaciones de las mujeres. Es difícil que una mujer escriba un western o una novela bélica o de combate. Cuando yo escribí El Evangelio según María Magdalena, que es la última novela que publiqué, lo que hacía era leer el Nuevo Testamento desde el punto de vista de una mujer. Y cambia todo, claro.

¿Por qué la eliges a ella para ser la voz?

Pensé en el western y pensé que es el género fundacional de la cultura norteamericana, y es solo de hombres. Allí no hay madres, embarazadas, niños, ancianos, no comen, no se lavan… todo lo que pertenece al ámbito de las mujeres que es el parto, la infancia, la educación, los cuidados de ancianos, la higiene y la alimentación desaparecen de las narrativas masculinas. Es un problema porque no hay una representación femenina. Yo elegí la Magdalena porque pensé: ¿Cuál es la narrativa fundacional del mundo en el que vivimos nosotras? Los evangelios, sin duda. Seas o no católica, seas o no cristiana, la formación occidental viene de los evangelios. Elegí el evangelio de San Marcos que es el que me interesó más y decidí narrarlo desde el punto de vista de una mujer, y la mujer más importante en el evangelio sin ninguna duda en la Magdalena, que acompaña a Cristo durante todo el evangelio.

El Papa Francisco fue el primer Papa en dignificarla y la situó por encima de los apóstoles. ¿Ya era hora?

A ella, sí, porque aparecieron unos papeles que demostraron que había sido una mujer muy importante y la Iglesia por no quedarse en pelotas y como la única que sigue llamándola puta mientras realmente la ciencia demuestra lo contrario… tuvieron que ponerse al día. Pero el Papa Francisco, como todos los papas, es machista. La Iglesia es una construcción económica y salvaje, opresora y criminal que está formada solo por hombres.

¿Sabes si tu libro lo compran más mujeres u hombres?

Todos los libros los compran más mujeres que hombres. Más del 60% de la compra de libros es de mujeres. Hay un mayor interés cultural, vamos menos al fútbol.

¿Qué otras mujeres son inspiración para ti o merecerían un libro por el liderazgo que ejercen o han ejercido?

Estoy escribiendo un libro sobre Juana La Loca. Y me interesaría escribir un libro sobre todas esas madres que llaman secuestradoras hoy en día y que las condenan porque salvan a sus hijos de los abusos paternos porque los jueces le dan a los padres la posibilidad de quedarse con los niños varios días a la semana. Estoy pensando en escribir sobre las heroínas a las que el sistema castiga.

Te han incluido en varias listas de las mujeres más influyentes junto modelos, cantantes, empresarias, actrices, políticas… y a la Reina Letizia. ¿Te sirve para reivindicar la igualdad?

Te confieso que no las tengo en cuenta. Pero sí que en el feminismo tengo relevancia o influencia en este país.

Tan influyente que has sido premiada por tu iniciativa #Cuéntalo, que se convirtió en un movimiento global. ¿Cómo nació?

Aquello fue muy bestia. Fue un hastag que yo saqué y a los diez días habían participado tres millones de mujeres de 16 países diferentes. Una revolución. Lo publiqué para que las mujeres contaran en primera persona las violencias que habían sufrido y ahora debemos ir por 100 millones, porque es incontable. Es la prueba, primero, de que las mujeres no mentimos y, segundo, de que no se nos había permitido contarlo en ningún otro momento.

Fue en la época del #MeToo y del boom de las redes sociales para expresar este tipo de abusos. ¿Crees que todavía hoy tenemos pudor a denunciar públicamente estas situaciones o incluso que las mujeres no tenemos claro lo que es una agresión machista?

Yo sí, pero siguen sin tenerlo claro muchas mujeres. Claro que les da apuro y absolutamente todas las mujeres sentimos agresiones. El otro día una señora mayor en una tertulia me dijo que ella nunca había sufrido una agresión. El simple hecho de que una madre sienta miedo atroz cuando su hija de 15 años vuelve tarde a casa eso mismo es violencia. No hace falta que te peguen, la violencia está en la existencia pura. Es violencia que nos obliguen a estar delgadas o a cierto tipo de estética, calzado. Nos pasamos la vida haciendo régimen y yo veo a todos los hombres de mi edad con barriga mientras nosotras hemos vivido sometidas a una brutalidad, a que dañemos nuestro cuerpo o pasemos por cirugías. Son cosas tan pequeñas que no nos damos cuenta. Pero empieza a haber un pequeño cambio.

Hay una generación que no es tan consciente de este cambio.

Hay muchas chavalas que no ven mal que su novio les pregunte dónde van, con quién están, etc … Es muy difícil de que sean conscientes porque los hombres no lo asumen. Si un chaval te pregunta dónde vas, con quién estás, o te escribe un Whatsapp cuando estás con tus amigas preguntando cómo van… son cosas sutiles. Ese “cómo va” es una manera de inmiscuirse en la vida privada y de imponer su presencia. Hay muchos modos muy sutiles de violencia.

cristina fallarás
(Foto: Vanesa Esteban)
Pese a que se visibiliza más, no deja de aumentar la violencia machista, y tampoco es que mejoren considerablemente los medios.

No ha disminuido la violencia porque ni siquiera se ha modificado. Nosotras hemos narrado nuestras violencias una a una. Y no ha pasado nada. Si yo fuera los hombres hubiera salido a la calle, porque tienen un problema muy gordo, hablamos de violencias que ejercen ellos. Yo de ellos saldría a la calle, porque tienen un problema muy gordo, ellos nos convierten en víctimas. Participan de una violencia que pertenece a su ámbito.

Volviendo un poco a tu relación con Aragón y con Zaragoza, de donde provienes… Recomiéndanos un plan turístico por Aragón.

Pasear y viajar por todo Aragón. Cuando paseo por la ciudad de Zaragoza me reconforto con el lugar al que pertenezco y con el que nací. Aragón, más allá de las pistas de esquí y el Pirineo, es un lugar magnifico. Las Cinco Villas, Teruel en general, sus pueblos pequeños, el mudéjar Aragón no es una comunidad conocida y si se descubriera la gente se enamoraría a lo bestia. Tiene la honestidad de las zonas que no han sido modificadas a lo grande. Si empezara haber un turismo del actual, del respetuoso, Aragón se convertiría en uno de los grandes centros de España.

¿Una librería en Zaragoza?

No puedo quedarme solo con una. Los libreros y las libreras de Zaragoza son de los más profesionales que conozco, allí saben de los libros de los que hablan y te saben recomendar. En otras ciudades grandes eso no sucede. Desde aquí quiero reivindicar un mayor apoyo para los escritores y las escritoras, las librerías y las ferias.

¿Un plan cultural?

Recorrería el Casco Viejo de las tres capitales entero, calle a calle, eso para mí es cultura. Entras a tomarte una tapa, hablas con el camarero, ves como vive la gente, ves un edificio histórico enfrente, su restauración… Te interesas por los artistas autores de cada sitio, arquitectos, escritoras… eso dice muchísimo de la ciudad. Hay una cuestión interesarte que es acercarse a la biblioteca pública de la ciudad y a las universidades. Eso me encanta.

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